Firmamos contrato desde enero y no han cancelado: Pulso Legislativo
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Cuartoscuro

Firmamos contrato desde enero y no han cancelado: Pulso Legislativo

Los socios de la empresa Pulso Legislativo señalan que seguirán prestando su servicio hasta que un área jurídica de la Cámara les informe que el contrato ha sido cancelado.
Cuartoscuro
Por Lilia Saúl Rodríguez
20 de marzo, 2013
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Óscar Mendoza y Emiliano Rosales, socios de Pulso Legislativo, afirmaron que la Cámara de Diputados contrató sus servicios desde enero de este año y a pesar de ello, no se les ha pagado nada.

Por ello explicaron que ellos seguirán otorgando los servicios hasta que un área jurídica de la Cámara de Diputados les indique de manera oficial que el contrato ha sido cancelado. Además, de ocurrir lo anterior, tendrá efecto 30 días después.

Los integrantes de Pulso Legislativo se dijeron sorprendidos del manejo que ha hecho la Cámara de Diputados sobre el tema, pues ellos consideran que debiera ser transparente el contrato ya firmado, a pesar de que se niegue la existencia del mismo.

“Nosotros desde que empezamos con el tema de que se iba a formalizar el trabajo con la Cámara, estábamos conscientes de que este contrato sería transparente y además por las personas que están involucradas en la empresa, nos interesa que sea consultable. Nosotros lo revisamos con los jurídicos de ambas partes y nosotros no encontramos ningún problema. Lo que nos corresponde es proveer los servicios”, dijo Óscar Mendoza, socio de Pulso Legislativo.

La controversia de la aplicación

“La aplicación es un método de consulta de nuestros servicios”, acotó Mendoza, no es una “app”.

“Nosotros no desarrollamos ninguna aplicación específica para Cámara de Diputados, es un método más de consulta de nuestros servicios”, detalló el investigador.

La supuesta aplicación, que no es tal, es el ingreso a un sitio de internet de la misma empresa, que puede ser consultado en este link

A través de este sitio, se puede encontrar información que diariamente ingresan los empleados de esta empresa y que incluyen datos que ya se encuentran en la Gaceta Parlamentaria pero también análisis legislativo e información de cada uno de los legisladores.

¿Contrato o proyecto?

El contrato fue otorgado por adjudicación directa por parte de la Cámara de Diputados. La información nuevamente está disponible en el sitio de internet de la misma Cámara, donde se informa que el contrato número DGAJ-001/2013 fue firmado con Sistema de Seguimiento Legislativo Mexicano SA de CV para “Realizar el Monitoreo e Información Legislativa”. El monto del contrato fue por 99 millones 200 mil pesos y fue otorgado por el Comité de Administración de la Cámara de Diputados el 15 de noviembre de 2012 por medio de “Adjudicación Directa”. El pago según se detalla es a través de mensualidades y el contrato comprende de enero de 2013 a septiembre de 2015.

Sin embargo, Óscar Argüelles, coordinador de Comunicación Social de la misma Cámara de Diputados insistió en que el “proyecto” fue cancelado y a pesar de la evidencia de que existe un contrato físico, el funcionario mencionó que éste no fue autorizado.

Es sólo un proyecto. Ellos pueden decir lo que quieran. No tenemos nada más que decir. No quiere decir que esté aprobado el proyecto y es un documento que no estaba aprobado”, dijo, al cuestionarle sobre la evidencia física de la existencia del contrato con Pulso Legislativo.

Los acercamientos con la empresa

Óscar Mendoza explicó que los acercamientos con los legisladores los hicieron ellos mismos para ofrecer sus servicios.

“La relación con los legisladores inició desde el año pasado, nos acercamos para ofrecerles nuestros servicios y nos dijeron que acudiéramos a la Junta de Coordinación Política para explicarles de qué trataban nuestros servicios. Eran cosas que no tienen subsanados en el Congreso. Nosotros los buscamos a ellos, también conforme llegó la nueva legislatura llegaron legisladores nuevos y nos dimos cuenta de que había un área de oportunidad”, explicó Óscar Mendoza.

“Nuestro producto en principio no fue pensado para legisladores. Al principio era un servicio que se pensó para la iniciativa privada”, dijo el especialista en temas legislativos.

“La “inteligencia legislativa” de la que incluso han hecho mofa en las redes sociales, es la suma de seguimiento más análisis”, explicó Rosales, quien mostró a Animal Político los documentos a los que diariamente pueden tener acceso cada uno de los 500 diputados federales así como sus asesores.

Desde las 9 am se les entrega a los legisladores un PDF con los Asuntos Legislativos, a las 10 am pueden tener acceso a un documento denominado “Pulso Hoy” y a las 18 horas, un documento que incluye el Reporte de Sesión. A las 20 horas reciben uno más denominado “Radar Legislativo”.

En todos estos documentos se incluyen links con las iniciativas o propuestas de los legisladores, con el análisis informativo así como las votaciones de cada grupo parlamentario en ciertos temas.

Los reportes especiales se elaboran con un análisis a profundidad de los asuntos legislativos, se incluyen temas y procesos institucionales de mayor relevancia y se hacen productos ad-hoc”, explicó Mendoza.

“Cobramos por una membresía en general no por un servicio en específico y se pensó en principio que fuera un servicio que no fuera costoso”, explicó Rosales.

Para ellos, comparados con otro tipo de empresas en el mercado, no cobraron “caro” a los legisladores, según los especialistas.

Tanto Mendoza como Rosales rechazaron que Sebastián Lerdo de Tejada forme parte de la sociedad de la cual ellos forman parte y por el contrario confirmaron que Ignacio Marván y Carlos Elizondo Mayer-Serra forman parte de su equipo como socios estratégicos.

“Estamos claros de que nuestra información no sustituye a un asesor ni a un Centro de Estudios de la Cámara de Diputados, pero ayuda a hacer mejor su trabajo”, concluyó Mendoza.

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Lilly

Cómo funciona el bamlanivimab, el primer medicamento diseñado específicamente contra la COVID-19

La terapia, aprobada por la FDA en Estados Unidos para uso de emergencia, consiste en anticuerpos monoclonales que se unen al virus para bloquear la infección.
Lilly
16 de noviembre, 2020
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La agencia reguladora de medicamentos norteamericana, FDA (Food and Drug Administration), acaba de emitir una autorización de uso de emergencia (EUA, Emergency Use Authorization) para el tratamiento de la COVID-19 de intensidad leve a moderada en pacientes adultos y pediátricos que no han sido hospitalizados.

La terapia, todavía en investigación, está basada en anticuerpos monoclonales y tiene el nombre de bamlanivimab.

Este agente terapéutico, desarrollado por la compañía farmacéutica Eli Lilly, es un anticuerpo monoclonal similar a los que formaban parte del cóctel de medicamentos para la COVID-19 que se administró a Donald Trump.

¿Qué son los anticuerpos monoclonales?

Por lo general, los anticuerpos son grandes proteínas integrantes del sistema inmunológico necesarias para identificar y neutralizar objetos extraños al organismo, como bacterias y virus.

En el caso concreto de los anticuerpos monoclonales (mAbs, del inglés monoclonal antibodies), se trata de glicoproteínas producidas por el clon de una célula híbrida (creada a partir de la fusión de una sola célula madre del sistema inmune y una célula plasmática tumoral) y diseñada para atacar a un antígeno concreto.

Su producción se basa en el establecimiento de linfocitos B inmortales modificados para producir una inmunoglobulina específica.

Según el nivel de pureza de la inmunoglobulina, ésta puede ser completamente murina, quimérica, humanizada o completamente humana.

Los anticuerpos monoclonales se seleccionan cuidadosamente y se dirigen contra una molécula concreta que desempeña una función clave en un proceso patológico, y suelen utilizarse en el tratamiento de ciertas enfermedades como el cáncer o la artritis reumatoide.

laboratorio

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Pruebas de estabilidad de los materiales de los ensayos clínicos.

¿Y los anticuerpos neutralizantes?

Los anticuerpos neutralizantes constituyen una de las posibles defensas que tiene el sistema inmunitario frente a las infecciones.

Estos anticuerpos permiten contrarrestar y eliminar el efecto de microorganismos invasores, y su actividad se desencadena, por ejemplo, gracias a proteínas situadas en la superficie de los virus, a las que se unen para “bloquear” la infección.

En este sentido, la comunidad científica lleva tiempo estudiando si la respuesta defensiva mediante anticuerpos neutralizantes puede inducir inmunidad efectiva y duradera.

Y, más concretamente, se está investigando si los anticuerpos generados por pacientes que han estado en contacto con el coronavirus SARS-CoV-2 podrían utilizarse como base para nuevos tratamientos de la COVID-19.

Sin embargo, aunque los anticuerpos neutralizantes se generan cuando una persona sufre una infección y parece que juegan una función importante en la respuesta inmunitaria, su papel concreto en los engranajes de la COVID-19 no está del todo dilucidado.

Los estudios llevados a cabo hasta el momento con el virus SARS-CoV-2 señalan que los anticuerpos neutralizantes aparecen unas dos semanas tras comenzar la infección, y que su pico máximo de actividad se situaría entre las semanas 4 y 6.

Pero existen aún muchas incógnitas: no se ha confirmado si todos los pacientes infectados generan anticuerpos neutralizantes; qué factores determinan su aparición y actividad (edad del paciente, gravedad de la infección).

Tampoco si sus niveles de neutralización son siempre suficientes para conferir protección, ya que estos niveles son muy variables y no se detectan en el 10-30 % de los pacientes.

La entrada de SARS-CoV-2 en las células se inicia por la interacción del dominio de unión al receptor (RBD) de la glicoproteína viral Spike (S) con la enzima convertidora de angiotensina-2 (ACE2), que actúa como receptor del virus en la superficie de la célula diana.

Los mAb neutralizantes más potentes se dirigen al RBD y algunos pueden actuar simplemente compitiendo con el receptor para unirse a la proteína S.

¿Qué es el bamlanivimab?

El bamlanivimab es un anticuerpo monoclonal IgG1-kappa humano recombinante neutralizante contra la proteína Spike del virus SARS-CoV-2, y no está modificado en la región Fc.

Este agente está autorizado para el tratamiento de pacientes con resultados positivos en las pruebas del SARS-CoV-2 que tengan 12 años de edad o más y pesen al menos 40 kilogramos y que tengan un alto riesgo de progresar a COVID-19 grave u hospitalización.

Esto incluye a aquellos pacientes que tienen 65 años de edad o más, o que presenten ciertas afecciones médicas crónicas.

El bamlanivimab es un medicamento que debe ser aplicado por vía intravenosa, por lo que los pacientes deben acudir a un centro hospitalario para que les sea administrado.

Si bien se sigue evaluando la seguridad y la eficacia de esta terapia en fase de investigación, los ensayos clínicos han confirmado que el bamlanivimab, en comparación con placebo, reduce las hospitalizaciones o las entradas a los servicios de urgencia relacionadas con la COVID-19 en pacientes con alto riesgo de progresión de la enfermedad, dentro de los 28 días posteriores al inicio del tratamiento.

Por este motivo, su uso es recomendable en las primeras fases de la enfermedad, a ser posible en los primeros 10 días tras la aparición de los síntomas de la enfermedad.

Sin embargo, el bamlanivimab no está autorizado en el caso de pacientes hospitalizados por COVID-19 o que requieran oxigenoterapia, ya que no se ha demostrado un beneficio significativo del tratamiento con este anticuerpo monoclonal en pacientes hospitalizados con COVID-19.

Y, de hecho, los mAb, como el bamlanivimab, pueden estar asociados con peores resultados clínicos cuando se administran a pacientes hospitalizados con COVID-19 que requieren alto flujo de oxígeno o ventilación mecánica.

Con respecto al perfil de seguridad, los efectos adversos de los mAb, en general, se pueden agrupar en dos tipos diferentes: los derivados de la acción del anticuerpo, como infecciones oportunistas, infecciones comunes o desarrollo de fenómenos autoinmunes; y los derivados de la administración de proteínas: reacciones anafilácticas, síndrome de liberación de citoquinas y desarrollo de anticuerpos.

En el caso concreto del bamlanivimab, las reacciones adversas más frecuentemente comunicadas a la FDA han sido náuseas, mareos, dolor de cabeza, prurito, hipersensibilidad inmediata no grave, diarrea y vómitos.

hospital

Getty Images
Las hospitalizaciones por coronavirus en muchos países han aumentado durante las últimas semanas.

En conclusión

El bamlanivimab constituye una nueva herramienta terapéutica en la lucha contra la COVID-19 que ha sido autorizada de forma condicional en EE.UU., bajo el epígrafe de Emergency Use Authorization, lo que implica, al igual que ocurre en Europa, que satisface una necesidad médica no cubierta, en la medida en que el beneficio para la salud pública de su inmediata disponibilidad es superior a la incertidumbre derivada de la limitación de los datos clínicos disponibles.

Sin embargo, la compañía farmacéutica responsable del desarrollo, Eli Lilly, debe comprometerse a proporcionar más datos clínicos que completen la información sobre eficacia y seguridad del medicamento, a medida que se van obteniendo de los resultados de los ensayos clínicos en marcha.

Y solo cuando estos datos sean positivos se concedería la autorización completa y definitiva, mientras que, en caso contrario, habría que retirar el medicamento del mercado.

El bamlanivimab abre una nueva y esperanzadora ventana en la terapia de la COVID-19, pues, al contrario que otros fármacos disponibles en el mercado para otras enfermedades y que han demostrado una cierta eficacia en esta patología (remdesivir, plitidepsina, dexametasona, hidroxicloroquina, etc.), éste es el primer medicamento desarrollado y autorizado específicamente para el tratamiento de los pacientes de COVID-19.

La batalla final contra el virus ha comenzado.

*Francisco López-Muñoz es profesor de farmacología y vicerrector de investigación y ciencia de la Universidad Camilo José Cela y Jose Antonio Guerra Guirao es profesor de farmacología y toxicología de la Universidad Complutense de Madrid.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.


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