"Ingoogleable": aquello de no existir en Google
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"Ingoogleable": aquello de no existir en Google

Hay quienes buscan intencionalmente no ser encontrados por el gigante buscador.
28 de marzo, 2013
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google_glasses-766928La palabra ‘ingoogleable’ -ungoogleable en inglés- fue eliminada de la lista de las nuevas palabras suecas después de una guerra de marcas. Pero surge la pregunta de qué se puede encontrar o no en un servidor de búsqueda en línea.

Hoy Google parece ser la fuente de toda la información.

Es tan extraño concebir que algo hoy en día no sea encontrado al buscarlo en Google que se ha generado un adjetivo para describirlo.

El término ‘ingoogleable’ ha saltado a los titulares después de la disputa entre el buscador y las autoridades de la lengua en Suecia.

El Consejo de Lenguaje de Suecia quería incluir ‘ingoogleable’ en su lista anual de nuevas palabras, pero definió el término como “algo que no podía ser encontrado en ningún buscador en línea”.

Google pretendía que la definición sueca se refirirera sólo a búsquedas en Google, y el Consejo optó entonces por eliminar la palabra completa para evitar una batalla legal.

La disputa pone sobre la mesa la pregunta de qué significa ser ingoogleable. O más específicamente, ¿hay todavía cosas imposibles de encontrar en un servidor de búsqueda en línea?

Si la respuesta es sí, ¿hará parte de una estrategia deliberada?

Ser “ingoogleable”, bendición o maldición

Una firma que escogió llamarse a sí misma ‘367’ podría entender que su nombre es como pegarse un tiro en el pie, ya que cuando la gente lo busca en Internet se encuentra con varias rutas de buses antes de llegar a la empresa.

Una situación similar podría enfrentar un persona con un nombre común al tratar de promover sus publicaciones. Mark Smith en un buscador puede resultar en miles de otros Mark Smiths antes de llegar al que realmente es.

Pero hay quienes buscan intencionalmente ser ingoogleables.

Internet, a diferencia de los humanos, tiene una memoria casi perfecta. Por eso es tan útil. Pero esa memoria también puede ser un estorbo para algunos.

Imagine que la fotografía de una situación comprometedora de alguien en la universidad fue subida a internet. ¿Qué pasa cuando por ejemplo esa persona trata de conseguir trabajo como abogado?

Para situaciones como esas, existen compañías dedicadas a sacar gente de las listas de los buscadores en línea.
“La ingoogleabilidad significa cada vez más privacidad”, dice Cameron Hulett, director ejecutivo de marketing digital de la empresa Undertone.

“Hay firmas que manejan la reputación en línea de las personas, aunque llegar a ser ingoogleable es la forma extrema, porque no se limita sólo a manejar la situación, sino se trata de eliminar todo lo que existe”, agrega.

Luego de eso están además las redes en línea que son una especie de lugares de subasta donde la gente comercia drogas, material erótico y otros asuntos prohibidos.

Sitios web como esos usan softwares para crear redes anónimas. Frente a sitios web cuestionables que son inaccesibles, un buscador puede decidir si restringe el acceso de los usuarios.

Pero el deseo de ser ingoogleable va más allá de estos temas. El profesor Ralph Schroeder, del Instituto de Internet de Oxford, llama la atención sobre los activistas prodemocracia en China que siempre necesitan operar desde el anonimato para evitar ser obstaculizados en sus actividades.

Podría también ser tan simple como un quiz que pretenda evitar la trampa.

Tratar de ser más inteligente que Google fue popular por un rato. El término “Googlewhack” hace referencia a cuando una búsqueda en Google de dos palabras arroja un solo resultado.

El comediante Dave Gorman escribió un libro sobre el tema después de descubrir que una frase en su sitio web “Francophile namesakes” sólo arrojó un resultado.

En la actualidad, sin embargo, mucha gente que usa Google seleccionará una de las opciones que le ofrece el autocompletado del buscador, así que toparse con un Googlewhack es improbable.

Los Paywalls son otro factor. Frecuentemente usados por publicaciones académicas y medios de comunicación como The New York Times o Financial Times, restringen parte de los contenidos -a suscriptores por ejemplo- que pueden ser encontrados en Google.

No existir en Google

Usuario del servicio de Google. Foto: Google.com.

Usuario del servicio de Google. Foto: Google.com.

Para algunos, ser ingoogleable equivale a ser incognoscible. Se trata de mantener la mística de sí mismo.

Irene Serra escogió deliberadamente el nombre ‘–isq’ para su banda para hacerla difícil de encontrar en línea.

Como el nombre contiene un signo de guión, los buscadores no encuentran resultados con facilidad. La banda tiene un sitio web pero no quiere que sea fácil de encontrar.

“No queríamos dar todo de una sola vez”, dice Serra, “si la gente quería saber de nosotros tenía que hacer un poco más de esfuerzo. Finalmente cuando nos encuentran, tenemos mucho en el sitio”.

Esta condición les permite también mantener el control de todos los dominios de su nombre.

Seb Mower, consultor en optimización de buscadores en línea, dice que incluso las cosas ingoogleables pueden ser encontradas.

La mayoría de la gente que usa Google lo hace con prisa, pero un poco de tiempo para pensar puede mejorar el resultado de la búsqueda.

Por ejemplo, la banda -isq aparece en las listas de Google si se escribe entre comillas en la ventana de búsqueda. Así: “-isq”.

“Donde Google realmente lucha”, dice Mower, “es en mostrar imágenes de texto. Si usted quiere todos los números pasados de la revista Times, ninguna de esa información se podría poner en un índice”.

Para algunos, al parecer, ser ingoogleable es desafortunado. Pero para otros, la ignorancia de los algoritmos de Google es una bendición.

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El gobierno de Japón paga para que sus ciudadanos encuentren pareja (y se reproduzcan)

Los nacimientos en Japón han caído a su mínimo histórico y las autoridades quieren ayudar a los ciudadanos a encontrar pareja utilizando inteligencia artificial.
Getty Images
8 de diciembre, 2020
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Japón planea impulsar su maltrecha tasa de natalidad financiando programas de inteligencia artificial que ayuden a sus ciudadanos a encontrar el amor.

A partir del próximo año subvencionará a las instituciones locales que ya están ejecutando o preparando proyectos que utilizan este tipo de tecnología para emparejar a las personas.

El número de bebés nacidos en Japón en el último año quedó por debajo de los 865.000, lo que supone un récord de caída de la natalidad.

Esta nación, crecientemente envejecida, está buscando formas de revertir una de las tasas de fertilidad más bajas del mundo.

Impulsar el uso de la inteligencia artificial es uno de sus últimos intentos.

El gobierno planea asignar a las autoridades locales 2.000 millones de yenes (US$19 millones) para aumentar la tasa de natalidad, informó la agencia de noticias AFP.

Inteligencia artificial para encontrar pareja

Muchos ya ofrecen servicios de búsqueda de pareja, gestionados por personas, y algunos han introducido diversos sistemas de inteligencia artificial con la esperanza de que realicen un análisis más sofisticado de los formularios con los que los usuarios envían sus datos.

Algunos de los sistemas existentes se limitan a considerar criterios como los ingresos y la edad, y sólo facilitan un resultado positivo si hay una coincidencia exacta.

Pareja con hijos.

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Se prevé que la población de Japón disminuya del máximo de 128 millones que alcanzó en 2017 a menos de 53 millones a finales de siglo.

Los medios de comunicación locales informan de que la financiación tiene por objeto permitir a las autoridades habilitar sistemas avanzados, más caros, que tengan en cuenta factores como las aficiones y los valores personales.

“Estamos planeando especialmente ofrecer subsidios a los gobiernos locales que operan o impulsan proyectos de emparejamiento que utilizan la inteligencia artificial”, explicó un funcionario del gabinete a la AFP. “Esperamos que este apoyo ayude a revertir la disminución de la tasa de natalidad de la nación”, señaló.

El tiempo apremia: se prevé que la población de Japón disminuya desde las 128 millones de personas que alcanzó en 2017 (su máximo) a menos de 53 millones a finales de siglo.

Los mandatarios tratan de garantizar que la fuerza de trabajo contratada del país pueda hacer frente a los crecientes costos del Estado del bienestar.

Mujer japonesa con su hijo.

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Hay expertos que alertan de que sería mejor opción mejorar las condiciones laborales que gastar el dinero en tecnología.

Sachiko Horiguchi, antropóloga sociocultural de la Universidad del Templo de Japón, cree que hay mejores formas de que el gobierno aumente la tasa de natalidad que subvencionar la búsqueda de pareja con la IA, como ayudar a los jóvenes que ganan bajos salarios.

La investigadora señaló un reciente informe que sugiere un vínculo entre niveles bajos de ingresos y la pérdida de interés en las relaciones amorosas entre los jóvenes adultos japoneses.

“Si no están interesados en salir con alguien, las citas románticas probablemente sean ineficaces”, dijo Horiguchi a la BBC.

La presión sobre las mujeres

Mujer japonesa trabajando con su hijo.

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Japón se clasificó en el puesto 121 de 153 países en un informe sobre la igualdad de género realizado por el Foro Económico Mundial

“Si tenemos que confiar en la tecnología, podría ser más efectivo facilitar robots que se encarguen de las tareas domésticas o del cuidado de los niños”.

Los especialistas han señalado durante mucho tiempo la falta de apoyo a las madres trabajadoras en Japón, una sociedad que tradicionalmente ha esperado que las mujeres hagan todas las tareas domésticas, críen a los niños y, además, cumplan con su trabajo profesional.

El gobierno ha asegurado que quiere animar a más mujeres a trabajar a tiempo completo, pero la brecha de género ha aumentado en los últimos años.

Japón se clasificó en el puesto 121 de 153 países en un informe sobre la igualdad de género realizado por el Foro Económico Mundial en 2019, bajando 11 puestos respecto al año anterior.


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