La narcoguerra está a punto de estallar en España
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La narcoguerra está a punto de estallar en España

"El Chapo" fijó su mirada en España para hacer la plata y ahorrarse el plomo con el que se ha alzado como el narco más poderoso.
Por Alejandro López // Vice México
27 de marzo, 2013
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Cargamento de cocaína confiscado al Chapo en Cádiz, en julio de 2012.

Cargamento de cocaína confiscado al Chapo en Cádiz, en julio de 2012.

Desaparecer de la lista Forbes de ricos oficiales debe molestar. Sobre todo cuando eres una leyenda criminal viva como Joaquín “El Chapo” Guzmán, jefe del lucrativo y sanguinario cártel de Sinaloa. Sin duda, parece un motivo para intentar expandir el negocio. Desde su 1’67 de altura, El Chapo fijó su mirada en España para hacer la plata y ahorrarse el plomo con el que se ha alzado como el narco más poderoso.

“Si no lo conoces, atento al corrido; si lo provocan, se enoja el amigo, respeten si acaso quieren seguir vivos”, le cantan en su tierra. Es su aval ante cualquier competencia, también la que tiene en España, donde el cartel de Cali y el de Medellín llevan años operando. Guzmán, sin embargo, es de los que cabalgan solos y, antes de utilizar la red dirigida por los colombianos en España, El Chapo prefiere crear la suya propia.

“Están asentándose, estableciendo relaciones, puro trabajo de agentes comerciales, negociar precios, montar infraestructuras,  ya ha habido envíos de prueba y ahora están metiendo envíos con pequeñas aeronaves y en contenedores marítimos… Lleva tiempo intentándolo”, comentan entre cafés fuentes cercanas a la Unidad de Drogas y Crimen Organizado de la Policía Nacional (Udyco). Eso pretendía, el pasado agosto, un primo del Chapo detenido en el hotel Palace de Madrid junto a otros tres integrantes del cártel. “Llegan en vuelos por separado, normalmente a Madrid, donde pueden pasar más desapercibidos, como si fueran ejecutivos u hombres de negocios mexicanos. Y en realidad lo son”, asegura un investigador.

Parte del cargamento de armas que miembros del cártel iban a recibir en Valencia.

Parte del cargamento de armas que miembros del cártel iban a recibir en Valencia.

Hay muestras más recientes de la actividad del cártel de Sinaloa en España. En febrero uno de sus miembros esperaba en Valencia el envío de un cargamento de armas por parte de un grupo de sicarios colombianos en Madrid que trabajaba para productores de Cali. “Al cártel le robaron uno de los envíos de cocaína. Una de las líneas de investigación es que fueran antiguos trabajadores de seguridad del puerto, que sabían que el contenedor iba a llegar. Los mexicanos querían las armas para recuperar la droga y el ajuste de cuentas con los ladrones de la mercancía. Se trataba de armas de guerra, lanzagranadas, AK-47… No hablamos de pistolas, es un mundo más aterrador, la fuerza a través del miedo”, señala el inspector de la Policía Nacional, Alfredo Perdiguero, secretario del Sindicato Independiente de la Policía Española. Los investigadores, en colaboración con la DEA norteamericana y la policía colombiana, llevaban 14 meses detrás de la organización. “Sabemos dónde están, pero hay tantos círculos que es difícil controlarlos a todos”, apunta.

Lo que también quedó claro con la operación de venta de armas es la colaboración que de momento mantienen colombianos y mexicanos en el territorio. “Para los colombianos que ya están aquí establecidos supone más dinero. Ellos son los productores y por ahora El Chapo tiene que recurrir a ellos porque ya tienen una infraestructura consolidada. El negocio crece y de momento hay para todos. Todo el mundo quiere ganar dinero. Además, la crisis en España, con miles de empresas sin liquidez, ofrece el caldo de cultivo perfecto para lavar el dinero negro”, explica Perdiguero. Para blanquear el dinero existen varias opciones, pero dos son las más socorridas según fuentes policiales. Por un lado, se pueden crear empresas pantalla, que fingen su actividad y mezclan el capital procedente del narcotráfico con sus supuestos beneficios. A veces pueden ser decenas de empresas conectadas para dificultar el rastreo de los capitales. Por otro lado, pueden utilizar testaferros, normalmente compatriotas, que efectúan a su nombre pequeños y frecuentes envíos de dinero a Colombia. La policía también alerta de la falta de herramientas judiciales para luchar contra entramados de este tipo. “La operación Avispa contra la mafia rusa en España puso de relevancia que las condenas no llegan a los capos, a pesar de las investigaciones policiales. Los mexicanos también se han quedado con el dato”, explica Perdiguero.

Sin embargo, la cooperación entre colombianos y mexicanos no parece duradera. “El problema vendrá cuando un grupo gane terreno al otro, cuando el mercado trate de ser monopolizado. Las intenciones del Chapo son dos: abrir vías de entrada y reparto en España y además utilizarlo como rampa internacional para expandirse hacia el este, explican fuentes próximas a la Udyco. “A pesar de que ya exista actividad de los mexicanos, aún no se encuentran en este punto. Siguen con el tanteo del terreno”, aseguran los investigadores. Los productores colombianos ya están preparados. “Los cárteles colombianos tienen a la droga y el dinero como familiares discutidos, nunca coinciden en la misma mesa. Por seguridad tienen dos oficinas. Una se encarga de mover la droga. La otra de cobrarla. Ésta tiene el músculo, los sicarios, los que amenazan y convencen a los reacios para que paguen”, señalan las fuentes.

La brutalidad de los colombianos quedó probada en la operación “Maceta”, desarrollada en 2007. Las piernas de un hombre emergían de la tierra en un paraje de la localidad madrileña de Ciempozuelos, como una planta que crece en un tiesto. Lo habían torturado, arrancado los dientes y tiroteado por un ajuste de cuentas. Luego le metieron en una bañera con ácido sulfúrico y le quemaron el cráneo y el pecho. Era la marca del Señor del Ácido, Leonardo Dávalos, detenido en 2009 en Colombia. Uno de los hombres de Dávalos entonces era Luis David García, “El Conejo”, apresado en Leganés el pasado febrero como líder la oficina de cobros. “Es normal que el músculo de los colombianos se asiente en Madrid. Aunque su droga entre por los puertos de Valencia y Barcelona, los que pagan están normalmente en Madrid”, explican fuentes cercanas a la Udyco. “La droga la esperan en los puertos de Valencia y Barcelona”. Así lo probó la operación Guadaña en noviembre de 2010, la más importante en cuanto a tráfico de contenedores marítimos, y en la que se detuvo a un empresario catalán, José Mestre Fernández, director general de una de las dos terminales de contenedores del Puerto de Barcelona. Era socio del narco colombiano Héctor Murillo, “El Juli”. Más de tres toneladas de cocaína camufladas entre manzanas y 5’5 millones de euros fueron incautados en la operación. Dos meses después, en diciembre, un grupo de narcos colombianos caía mientras esperaba 360 kilos de coca ocultos en tablas de madera.

Paquetes de cocaína localizados en un barco rumbo a Galicia.

Paquetes de cocaína localizados en un barco rumbo a Galicia.

La presión policial y la presencia de los colombianos ha obligado al Chapo a buscar caminos alternativos, las mismas que ya abrieron los narcos gallegos hace 20 años, la llamada “ruta africana”. Los grandes capos gallegos empezaron, a mediados de los noventa, a explotar países como Senegal, Togo o Malí como puertos intermedios y depósitos de la droga enviada por los colombianos. El Chapo ha establecido su base en Guinea Bissau, uno de los ejemplos de narcoestado, donde la administración detenta el poder pero no lo ejerce. Unas semanas antes de la detención del primo del Chapo en Madrid, el cartel había tratado de introducir en España 373 kilos de cocaína a través del puerto de Algeciras (Cádiz). Viajaban en un contenedor con cocaína camuflada entre la mercancía legal, la llamada táctica del gancho ciego. El grupo de Madrid tenía que recibir la droga y encargarse de su distribución.

La elección del puerto de Algeciras no fue casualidad. En 2011 registró un tráfico de 3.6 millones de contenedores en 12 meses, un 30% más que en 2010. La presión en otros puertos como el de Valencia, Barcelona o Bilbao y su proximidad con África lo han consolidado como el referente de los narcotraficantes.

El Chapo es un eslabón más de esa cadena de narcos que han operado en España los últimos 30 años para llenar de cocaína las narices europeas. Sin embargo, su marca de violencia es inédita en España. “Esta gente mata, no amenaza. Te corta la cabeza y las manos. Sus intenciones ya están absolutamente declaradas”, apunta Perdiguero.

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Antártida: qué países reclaman su soberanía y por qué

El llamado "continente blanco" es el único que no pertenece a ningún país y se rige por un tratado internacional. Sin embargo, 7 naciones reclaman parte de su territorio.
1 de diciembre, 2020
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Imagen satelital de la Antártida

Getty Images
La Antártida es el único continente que no pertenece a ningún país, aunque varios reclaman una porción.

La Antártida es el continente más frío, seco y ventoso de la Tierra, y eso explica por qué es el único sin una población indígena.

Sin embargo, el cuarto continente más grande del mundo -después de Asia, América y África- es uno de los lugares más anhelados del planeta.

Siete países reivindican partes de su extenso territorio de 14 millones de kilómetros cuadrados.

Algunas son naciones lindantes, como Argentina, Australia, Chile y Nueva Zelanda.

Pero también tres países europeos -Francia, Noruega y Reino Unido- reclaman soberanía sobre sectores de la Antártida.

El primero en instalar una base permanente en la región y declarar su soberanía allí fue Argentina, en 1904. La Base Orcadas es la estación científica antártica más antigua todavía en funcionamiento.

El país sudamericano consideraba la región como una extensión de su provincia más austral, Tierra del Fuego, al igual que las islas Malvinas (o Falklands), Georgias del Sur y Sándwich del Sur.

https://www.youtube.com/watch?v=HwQIES5OuyQ

Sin embargo, Reino Unido, que controla esas islas, hizo su propia reclamación antártica en 1908, reivindicando una región que abarca por completo el sector reclamado por Argentina.

Chile, sumó su propio reclamo años más tarde, en 1940, también sobre la base de que era una extensión natural de su territorio.

La Antártica Chilena -como se la conoce allí- forma parte de la Región de Magallanes, la más austral de las 16 regiones en que se divide el país, y se superpone en partes con los terrenos antárticos exigidos por Argentina y Reino Unido.

Las otras demandas de soberanía se basan en las conquistas realizadas por famosos exploradores antárticos a comienzos del siglo XX.

El reclamo de Noruega se funda en las exploraciones de Roald Amundsen, el primero que alcanzó el Polo Sur geográfico, en 1911.

Y las pretensiones de Nueva Zelanda y Australia se basan en las gestas antárticas de James Clark Ross, quien izó la bandera del Imperio británico en territorios que fueron puestos bajo la administración de esos dos países por la Corona británica, en 1923 y 1926, respectivamente.

En tanto, Francia también reclama una pequeña porción de suelo antártico que fue descubierta en 1840 por el comandante Jules Dumont D’Urville, quien lo bautizó Tierra Adelia, en honor a su esposa.

Países que reclaman soberanía en la Antártida

BBC

Sin dueños

Más allá de estos reclamos soberanos, otros 35 países, incluyendo a Alemania, Brasil, China, Estados Unidos, India y Rusia, tienen bases permanentes en el continente blanco.

Sin embargo, el lugar que muchos llaman el Polo Sur (porque contiene el polo sur geográfico) no pertenece a nadie.

La Base Orcadas, de Argentina, ubicada en la Isla Laurie (parte de las Islas Orcadas del Sur, de la Antártida)

Getty Images
La Base Orcadas, de Argentina, ubicada en la Isla Laurie (parte de las Islas Orcadas del Sur, de la Antártida) es la estación permanente más antigua del continente blanco.

Desde 1961 es administrado por un acuerdo internacional, el Tratado Antártico, que fue firmado el 1 de diciembre de 1959 originalmente por los siete países con pretensiones soberanas más otros cinco: Bélgica, Estados Unidos (donde se firmó el acuerdo), Japón, Sudáfrica y Rusia.

El Tratado, firmado en el contexto de la Guerra Fría, buscó evitar una escalada militar, afirmando que “es en interés de toda la humanidad que la Antártida continúe utilizándose siempre exclusivamente para fines pacíficos y que no llegue a ser escenario u objeto de discordia internacional”.

El pacto congeló las reclamaciones territoriales existentes y estableció que la Antártida se convierta en una reserva científica internacional.

También prohibió las pruebas nucleares y “toda medida de carácter militar, excepto para colaborar con las investigaciones científicas”.

Desde entonces, otras 42 naciones se han sumado al Tratado, aunque solo 29 -aquellas que realizan “actividades de investigación sustanciales”- tienen poder de voto y pueden tomar decisiones sobre el presente y futuro de la Antártida.

Hasta ahora todos miembros del pacto han acordado seguir prohibiendo cualquier otra actividad en la Antártida que no sea científica.

Render de una bandera de la Antártida

Getty Images
La Antártida no tiene dueño, pero 29 países con presencia activa en el continente deciden sobre su presente y futuro.

Riqueza

Pero ¿por qué tanto interés por un continente cubierto casi enteramente de hielo?

Uno de los principales motivos tiene que ver con lo que potencialmente yace debajo de ese hielo: abundantes recursos naturales.

“Hay una razón por la cual los geólogos a menudo tienen el lugar más destacado (en las bases científicas de la Antártida)”, señala el documentalista y periodista Matthew Teller, quien ha escrito extensamente para la BBC sobre el continente blanco.

A pesar de que la prospección petrolera y minera está prohibida por el Tratado Antártico, sí se puede explorar con fines científicos.

Así, los expertos han logrado estimar que bajo el suelo antártico hay unos 200.000 millones de barriles de petróleo, dice Teller.

“Mucho más que Kuwait o Abu Dhabi”, resalta.

Sin embargo, hoy no es viable explotar esos recursos, porque -además de que está expresamente prohibido- el costo de extracción sería demasiado alto.

Esto se debe a que, a diferencia del Ártico, que está conformado principalmente por océano congelado, la Antártida es un continente rocoso cubierto de hielo.

Y esa capa de hielo puede alcanzar los cuatro kilómetros de profundidad.

En tanto, construir plataformas petroleras off shore en las proximidades de la costa antártica, donde se cree hay vastos depósitos de petróleo y gas, también resultaría muy costoso debido a que allí el agua se congela en invierno.

Un pingüino en la Antártida

Getty Images
Hoy la Antártida está protegida, pero en 2048 eso podría cambiar.

No obstante -advierte Teller- “es imposible predecir en qué estado estará la economía mundial en 2048, cuando sea el momento de renovar el protocolo que prohíbe la prospección antártica”.

“En ese escenario, un mundo hambriento de energía podría estar desesperado”, afirma.

Además de petróleo y gas, se cree que la región antártica es rica en carbón, plomo, hierro, cromo, cobre, oro, níquel, platino, uranio y plata.

Plataforma continental

El Océano Antártico también tiene grandes poblaciones de kril y peces, cuya pesca es regulada por la Comisión para la Conservación de los Recursos Marinos Vivos Antárticos.

Todas estas riquezas naturales explican por qué los países que reivindican partes de la Antártida también han realizado reclamos ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) para demandar sus derechos de propiedad sobre el lecho marino adyacente a los territorios antárticos que pretenden.

En 2016, la Comisión de Límites de la Plataforma continental (CLPC) de la ONU reconoció el derecho de Argentina de extender sus límites externos en el Atlántico Sur, lo que le permitió al país sudamericano sumar 1,6 millones de kilómetros cuadrados de superficie marítima.

Sin embargo, la CLPC no se pronunció sobre el reclamo relacionado con los territorios antárticos (ni de Argentina ni de ningún otro país) ya que el organismo no considera ni emite recomendaciones sobre áreas en disputa.

Antártida

Getty Images
El Tratado Antártico, que fue firmado el 1 de diciembre de 1959.

Beneficios menos conocidos

Hay dos potenciales utilidades más que tiene el continente blanco, que son únicas, pero menos conocidas que las riquezas naturales tradicionales.

Mientras muchos se enfocan en los potenciales beneficios económicos que yacen kilómetros debajo del hielo o en los mares, pasan por alto lo que muchos consideran será el bien más preciado en el futuro: el agua dulce.

Y es que el hielo que cubre la Antártida es la mayor reserva de agua dulce del mundo, un recurso esencial escaso que algún día podría valer más que el oro.

Se calcula que la Antártida contiene el 70% del agua dulce del planeta, ya que allí se concentra el 90% de todo el hielo de la Tierra.

Y hay mucha más agua dulce congelada que la que se halla debajo del suelo, y en ríos y lagos.

Si se considera que el 97% del agua en el mundo es salada, se comprende la importancia que tiene ese recurso hídrico congelado en el extremo sur del planeta.

La otra ventaja poco conocida de la Antártida tiene que ver con sus cielos, que son particularmente claros e inusualmente libres de interferencias de radio.

Esto los hace ideales para la investigación del espacio profundo y el seguimiento satelital.

El cielo de la Antártida

Getty Images
El cielo antártico es tan potencialmente rico como su suelo y agua.

“Pero también son ideales para el establecimiento de redes de vigilancia encubierta y el control remoto de sistemas de armas de ataque”, advierte Teller.

Australia ha advertido que China podría utilizar su base científica Taishan -la cuarta del país en territorio antártico, construida en 2014- para realizar tareas de vigilancia.

“Las bases antárticas se utilizan cada vez más para un ‘doble uso’: la investigación científica que es útil para fines militares”, denunció el gobierno australiano en 2014.

Sin embargo, el sistema de navegación satelital chino, BeiDou, cumple con las reglas del Tratado Antártico, al igual que el sistema Trollsat de Noruega.


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