La vida de civil del papa Francisco
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La vida de civil del papa Francisco

Era frecuente usuario de transporte público y viajó al cónclave en clase económica. Hay quienes lo han llamado el "Pepe Mujica del Vaticano" en alusión a otro conocido austero como lo es el presidente de Uruguay
17 de marzo, 2013
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El papa Francisco

El papa Francisco

Para una persona tan celosa de su privacidad, el papa Francisco, siendo cardenal Jorge Bergoglio, vivía en la zona perfecta: el microcentro de Buenos Aires.

El edificio modesto y nada pretencioso, que colinda con la Catedral, su lugar de trabajo, es una encrucijada transitada por una marejada de personas a diario en horario laboral.

En esta marejada de oficinistas, trabajadores, indigentes, vendedores de dólares del mercado negro y turistas se sumergía Bergoglio para hacer sus quehaceres fuera del horario de misa.

“Mucha gente lo reconocía por su atuendo religioso, pero llamaba la atención que caminaba por la calle como uno más, nunca tenía guardias y siempre tomaba el tren o el subte (metro), nunca un chofer o auto privado”, señaló a BBC Mundo Jorge García, vendedor de diarios por donde pasaba con frecuencia el ahora Papa.

Veinte años tiene García en el microcentro porteño. Y vio a Bergoglio con frecuencia. Cuando se enteró de su nuevo cargo como mandamás del Vaticano se llenó de orgullo.

“Yo creo que lo eligieron Papa porque es una persona austera y necesitaban a alguien como él para sanear las finanzas del Vaticano, que están en crisis”, señaló.

Quienes conocen a Bergoglio dicen que prácticamente jamás aceptó una invitación a cenar en un restaurante. Prefería algún comedor público donde por lo general comía solo.

Era frecuente usuario de transporte público y viajó al cónclave en clase económica. Hay quienes lo han llamado el “Pepe Mujica del Vaticano” en alusión a otro conocido austero como lo es el presidente de Uruguay.

Reservado, con pocos amigos conocidos, con estricto control de su vida personal y extremadamente dedicado a sus actividades pastorales, el ahora Papa Francisco sí dejó con los años que se conociese que algo fuera de la iglesia lo apasiona enormemente: el club de fútbol San Lorenzo de Almagro.

Viajando en Spazio

Bergoglio se hizo hincha del Club Atlético San Lorenzo de Almagro de pequeño, porque su padre lo llevaba a la cancha, en los años 40, cuando las gradas eran tablones.

El club fue fundado en 1908 por el padre Lorenzo Massa, quien buscaba sacar de las calles a los niños ociosos del barrio de Almagro. Quizás una historia que inspiró también al ahora Papa cuando se decidió por un equipo de fútbol en Argentina.

De joven se sabe que vivió en el barrio de Boedo, cerca del Gasómetro, donde San Lorenzo jugó hasta los años setenta, cuando el estadio fue expropiado por el gobierno militar (1976-1983) y vendido a una multinacional de supermercados.

En 2008 el club lo hizo socio honorario y en el momento dejó que le tomasen fotos con banderas del club como si fuese un hincha más.

“Ahora no suele ir a la cancha porque tiene un problema físico (le falta un pulmón) y se cuida mucho (al tener 76 años)”, señaló Óscar Lucchini, arquitecto y encargado de la capilla del club de fútbol y conoce a Bergoglio “desde hace mucho tiempo”.

“Pero es un hincha sufriente de San Lorenzo”, dice Lucchini.

En 2011 el equipo no iba bien. Todo indicaba que uno de los llamados “cinco grandes” de Argentina (junto a Boca Junior, River Plate, Racing e Independiente) iba rumbo a la mayor deshonra: el descenso.

La hinchada del Ciclón sufría en los diarios, en el estadio y por la televisión. Bergoglio también.

En mayo de ese año se inauguró una nueva capilla del club, financiada por el actor estadounidense Viggo Mortensen (otro hincha famoso de San Lorenzo) y construida por Lucchini.

La homilía la celebró el ahora papa Francisco.

“Fue la primera vez que me dejó ir a buscarlo a su casa, porque siempre insistió en viajar en colectivo (autobús)”, recuerda Lucchini.

“Lo llevé en mi Fiat Spazio y recuerdo que hablamos de fútbol. ‘Sufro mucho por San Lorenzo’ me dijo,” agregó el arquitecto.

Probablemente hasta poco antes de irse a Roma, seguía los juegos por televisión. Aunque ahora puede ser difícil que siga los partidos a menos que alguien le pase un vínculo en internet.

Reservado

Su afición por el fútbol también lo llevó a acercarse al mundo deportivo, con la Asociación de Jóvenes Cristianos (YMCA por sus siglas en inglés), que además efectúa varias actividades sociales.

Su presidente Norberto Rodríguez, se entrevistó numerosas veces con el ahora Papa.

“Se interesó mucho por saber siempre qué estábamos haciendo”, cuenta a BBC Mundo.

“Viajar en colectivo o en subterráneo, como lo hacía habitualmente, no era una pose. Respondía a una profunda convicción de humildad y austeridad”, agregó.

Muchos de los encuentros entre ambos se dieron en la oficina de Bergoglio en la Catedral, a pocas cuadras del YMCA.

“Él es una mezcla de amigable con fuerte. Es callado con sus relaciones, pero fuerte en sus conceptos, cuando quiere expresar sin duda la posición de la iglesia” dice Rodríguez.

“Habla sólo cuando tiene algo que decir. Si no, prefiere el silencio”, apunta.

Cuando fue nombrado Papa, seguramente a la inusual imagen del Cardenal Bergoglio, vestido de negro con collar blanco, caminando entre la gente en Buenos Aires, comprando el diario, o subiéndose al autobús, debe haber estado en la mente de aquellos que con sorpresa lo habrán reconocido en la vía pública.

No muchos deben haber compartido asiento con un Papa mientras viajan en metro al trabajo.

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La gente que todavía cree que Trump ganó las elecciones en EU

La desconfianza en el proceso electoral entre los simpatizantes de Donald Trump podría tener implicaciones para la nación.
6 de enero, 2021
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Semanas después de que el presidente electo Joe Biden fuera declarado ganador de las elecciones de noviembre, sigue habiendo una profunda desconfianza del proceso electoral entre muchos partidarios fervientes de Donald Trump.

Esto refleja un sentimiento más amplio entre los conservadores, uno que tiene profundas implicaciones para la nación y sus instituciones.

En Main Street (Kansas), Dillard Ungeheuer, de 73 años, estaba raspando el estiércol de vaca de sus zapatos, que quedó tras una visita a un corral de ganado, y parecía irritable.

En lo que respecta a las papeletas, fue enfático: muchas eran falsas.

“No voy a discutir con nadie al respecto”, dijo, levantando la voz. “Creo que lo que estoy diciendo está basado en hechos”.

Su indignación por la elección presidencial y el gobierno en general era palpable, y muchos en la ciudad compartían sus sentimientos.

“No, no tengo mucha fe en el gobierno”, declaró.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, perdió las elecciones ante su rival demócrata, Joe Biden, y sus esfuerzos por anular ese resultado en los tribunales han fracasado.

El 6 de enero el Congreso contará los votos electorales de cada estado.

Aunque algunos republicanos han dicho que desafiarán este paso final en el proceso de certificar al ganador de las elecciones, esto solo retrasará, en lugar de cambiar, el resultado.

Mound City

BBC
En Mound City 80% de los electores votaron por Trump y muchos dudan de los resultados.

Las entrevistas con unas dos decenas de votantes republicanos en el estado de Kansas, en el medio oeste, revelan una imagen de cómo ven el mundo.

La mayoría sienten que les robaron la victoria y que las instituciones democráticas, en particular el proceso electoral, están rotas.

La mayoría de los votantes republicanos, en Kansas y en otros lugares, creen que Trump ganó las elecciones o no están seguros del vencedor, sugieren encuestas como la de la Universidad de Northeastern.

Jackie Taylor, de 59 años, editor de Linn County News en Pleasanton, dice que la elección fue robada: “Todo está turbio. Tienes a un tipo que fue elegido en circunstancias turbias, y ahora es presidente”.

Cuando se les preguntó por qué piensan que la elección fue manipulada, muchos dijeron que les llegaron noticias de Newsmax, One America News y otros medios que han transmitido historias sobre un presunto fraude electoral.

Estas empresas de comunicación eran relativamente desconocidas hasta antes de que Trump asumiera el cargo.

El presidente con frecuencia los menciona y esto ha elevado su perfil.

Tyler Johnson

BBC
Tyler Johnson cree que algunos votos fueron fraudulentos.

Otros dicen que no conocían a nadie que apoyara a Biden y que solo han visto letreros de Trump.

Para ellos, era inconcebible que Biden pudiera ganar.

Mantienen una creencia inquebrantable, a pesar de la falta de evidencia, de que los liberales se robaron las elecciones.

Sus puntos de vista se reflejan en los programas que miran y se discuten en cafeterías, gasolineras y otros lugares de la ciudad.

Pidieron una revisión del sistema, diciendo que se deberían imponer controles más estrictos a los votantes.

Dijeron que temían que Biden demoliera lo que quedaba de la democracia estadounidense convirtiendo al país en un estado socialista.

Tyler Johnson, de 35 años, habla sobre el fraude electoral parado junto a su Chevy.

“Estados Unidos está en una posición muy frágil’

Más temprano, en las afueras de la ciudad, una camioneta había levantado columnas de polvo que se elevaban tan alto como un granero, y un letrero, justo al lado de la ruta 69, decía: “Vota, elimine a todos los demócratas”.

Johnson no cree que los demócratas deban estar a cargo: “con las dudas sobre las elecciones, me hace cuestionar todo lo que defienden”.

Johnson cría terneros como lo hizo su padre, y como espera que algún día lo haga su hijo de dos años, Monroe, y teme que los demócratas saboteen la industria ganadera.

“Con todas las reglas que la presidencia de Biden quiere imponernos, me pregunto: ¿será mi estilo de vida viable para mi hijo, como lo fue para mi padre y para mí?”, señala.

Main Street -

BBC
En Mound City los electores expresan escepticismo sobre Biden.

Su cautela sobre el proceso electoral podría conducir a una división más profunda en EU, con los que creen en la Casa Blanca de Biden y con quienes la rechazan.

“Estados Unidos se encuentra en una posición muy frágil”, dice Edward Foley, académico en derecho electoral en la Universidad Estatal de Ohio en Columbus.

Describe la desconfianza en el proceso electoral como “un verdadero desafío a la premisa misma del sistema”.

Foley recuerda otro momento en la historia cuando estalló una batalla por las elecciones.

En 2000, el candidato republicano, George W. Bush, ganó Florida y sus votos electorales por un estrecho margen de 537, asegurando la elección.

Los partidarios de su rival demócrata, Al Gore, estaban angustiados.

“Existía el temor de que los funcionarios usaran el poder político para manipular las papeletas”, dice Foley, aunque no hubo ningún esfuerzo serio para socavar el proceso.

Los demócratas llevaron el asunto ante la Suprema Corte, pero los jueces detuvieron sus esfuerzos. Y se apagó.

Mike Avery

BBC
Mike Avery cree que los demócratas ganaron con medios turbios.

Hoy, sin embargo, Trump y sus aliados plantean serias dudas sobre la victoria de Biden.

Roger Marshall, senador estadounidense recientemente elegido por Kansas, planea plantear objeciones sobre la victoria de Biden el miércoles mientras los miembros del Congreso se reúnen en una sesión conjunta para certificar los resultados de las elecciones.

Marshall y una docena de otros senadores conservadores desafiarán los votos en algunos estados, un esfuerzo desesperado y condenado para detener a Biden.

Cuando se le preguntó si disputar las elecciones erosiona la confianza en el proceso, Marshall dice que está presionando el tema porque “quiero darle a la gente confianza en las elecciones futuras, así que no podría minar la confianza de la gente más de lo que está minada ahora”.

Sus temores son compartidos por muchos en la zona, una región profundamente conservadora.

Aquí, los temores al socialismo y el temor a una presidencia de Biden son intensos.

“Siento que veremos los primeros signos del socialismo”, dice Mike Avery, de 53 años, propietario de un almacén de madera en Main Street, ubicado en el condado de Linn, donde el 80% de los electores votaron por Trump.

Ungeheuer, que fabrica cercas para corrales, opina sobre las políticas de Biden: “No puedes empezar a dar algo a todo el mundo, y hacerme trabajar duro, dirigir un negocio y esperar que lo regale. A Venezuela no le fue muy bien al seguir una agenda socialista”.

Julia Smith

BBC
Los conservadores de Kansas, como Julia Smith, están pidiendo reformar el sistema electoral.

Ahora también hay pedidos en Kansas y en otros lugares para endurecer las restricciones a la votación.

“Creo que la elección fue amañada con las papeletas de votación por correo. Creo que sólo votaron personas que ya no están con nosotros”, señala Julia Smith, de 65 años, quien está jubilada.

“Creo que tendremos que volver a votar en persona, con identificación”.

Para ella, la derrota de Trump fue una prueba de que los demócratas los engañaron, y dice que se deberían detener sus intentos.

Tras decir esto se ajusta el abrigo para protegerse del viento helado y continúa su camino.

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BBC

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