"Obama no tiene dinero para mantenerlo detenido"
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"Obama no tiene dinero para mantenerlo detenido"

Las autoridades también redujeron la cantidad de agentes que vigilan la frontera, las patrullas en busca de narcotraficantes y el personal en los puertos de ingreso al país
28 de marzo, 2013
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Chuck Schumer, Michael Bennett

Los senadores Chuck Schumer (centro) y Michael Bennett (detrás suyo), conversan con agentes de la Patrulla de Fronteras en Nogales, Arizona, durante una visita a la frontera con México el 27 de marzo del 2013. (AP Photo/Ross D. Franklin)

Marco Antonio Durazo llevaba seis meses en un centro de detención esperando ser deportado cuando un día le informan que queda libre.

“Obama no tiene dinero” para mantenerlo detenido, le dijo un agente.

“Nos pareció una broma. No lo podíamos creer”, expresó Durazo.

Al poco tiempo, este mexicano que vino ilegalmente a Estados Unidos en 1969, a los 19 años, estaba libre junto con cientos de extranjeros sin papeles excarcelados por el gobierno de Barack Obama por problemas presupuestarios. Las autoridades también redujeron la cantidad de agentes que vigilan la frontera, las patrullas en busca de narcotraficantes y el personal en los puertos de ingreso al país, todo esto en la época en que más cruces hay.

Las medidas son ocasionadas por recortes presupuestarios, pero coinciden con un cambio de actitud hacia la inmigración ilegal luego de años de arrestos, deportaciones masivas y de gastar miles de millones de dólares en iniciativas tendientes a reforzar la vigilancia de la frontera con México.

Resta por verse el impacto a largo plazo. La Patrulla de Fronteras dijo que las cifras de enero y febrero reflejan un aumento del 10% en las detenciones en la frontera con México en comparación con los dos primeros meses del 2012.

Varios factores podrían incidir en ese aumento, incluidos una mejoría en la economía estadounidense y la perspectiva de que se apruebe una reforma integral a las leyes de inmigración que allane el camino para que los extranjeros que están en el país ilegalmente obtengan la ciudadanía.

Los recortes entraron en vigor en momentos en que el Congreso trata de llegar a un consenso en torno a una reforma.

El miércoles, el senador republicano John McCain encabezó un grupo bipartidista de senadores que visitaron la frontera, quienes dijeron que se estaba cerca de un acuerdo que pondría énfasis en el control de la inmigración. Prometieron dar más detalles la semana que viene.

La liberación de más de 2 mil 200 inmigrantes como Durazo se llevó a cabo poco antes de que comenzasen a regir los recortes presupuestarios programados para marzo. En febrero, el gobierno excarceló a cientos de inmigrantes que estaban siendo retenidos en centros de detención en Arizona, California, Florida, Georgia, Texas y otros estados. El gobierno planeaba liberar otros 3.000 en marzo, según documentos internos a los que tuvo acceso la AP, que luego fueron difundidos por la comisión judicial de la Cámara de Representantes.

Los procesos de deportación de los extranjeros sin papeles que han sido liberados continúan, pero los afectados no deberán esperar su desenlace entre rejas.

Hay quienes afirman en el Congreso que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (conocido por sus siglas en inglés, ICE), debió haber explicado de antemano que no tenía suficiente dinero para mantener presos a todos los detenidos.

Los inmigrantes y sus abogados afirman que los detenidos fueron liberados casi sin previo aviso y que lo único que se les dijo fue que se reportasen periódicamente mientras esperan que sus casos sean ventilados en los tribunales. En muchos casos, los inmigrantes fueron soltados en medio de la noche en terminales de autobuses o aeropuertos en centros metropolitanos, sin dinero para regresar a sus casas. En la Florida algunos inmigrantes fueron liberados junto a un pantano en las afueras de Miami.

Algunos sectores sostienen que miles de delincuentes fueron liberados sin tomar en cuenta la seguridad del público, pero las autoridades afirman que casi todos los involucrados eran personas que no representaban casi riesgo alguno. El director del ICE John Morton, no obstante, admitió que 10 de las 2.228 personas liberadas por razones presupuestarias habían cometido delitos graves.

El gobierno de Barack Obama, mientras tanto, dejó de lado las declaraciones diarias de que la frontera con México es más segura que nunca y comenzó a alertar sobre el nefasto impacto que tendría el recorte de 754 millones de dólares en el presupuesto del servicio de Protección de Aduanas y Fronteras de este año, que es de 12 mil millones de años.

En la primera semana en que entraron en vigor los recortes, algunos agentes del sur de Texas dijeron que había aumentado la cantidad de arrestos de inmigrantes ilegales que relataron que los coyotes les habían asegurado que en caso de ser detenidos, permanecerían poco tiempo bajo arresto. El sindicato de agentes inmediatamente empezó a decir que se avecinaba una avalancha de inmigrantes sin papeles deseosos de aprovechar la situación ventajosa.

Varios mexicanos y centroamericanos entrevistados en un refugio para migrantes de Reynosa, en México, pegado a McAllen, dijeron que no habían escuchado nada que sugiriese que este es un momento particularmente bueno para cruzar la frontera. Por el contrario, algunos indicaron que desistían de hacerlo y se volvían a sus países porque el cartel del narcotráfico que controla el cruce del río estaba cobrando mucho y la travesía era demasiado peligrosa.

Josué Manuel Vázquez, de 38 años, llevaba varios días en el refugio. Dijo que se había escapado luego de ser secuestrado en Reynosa. Que había estado cautivo cinco días en manos de gente que le pidió a su hija, quien reside legalmente en Estados Unidos, un rescate de 4.500 dólares.

“Aquí se dice que no se puede cruzar el río ahora porque hay muchos secuestros”, declaró. “Están matando mucha gente”.

Algunos sectores dicen que los recortes son relativamente pequeños si se comparan con los aumentos en el presupuesto que hubo en la última década para reforzar la vigilancia de la frontera. Según la Contraloría General, el Departamento de Seguridad Interior asignó unas 28 mil 100 personas a patrullar la frontera por tierra y revisar a las personas que ingresan al país, con un costo de unos 5 mil 900 millones de dólares. A fines del 2011 habría 41.000 empleados, que costaban 11 mil 800 millones de dólares.

“La escala de los recortes es minúscula en relación con los refuerzos que hubo en el sur de Arizona en los últimos seis años”, sostuvo Geoff Boyce, portavoz de No More Deaths, una agrupación de Tucson que está pendiente de la inmigración.

AP

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Así fue la vida del príncipe Felipe de Edimburgo: murió a los 99 años

El duque de Edimburgo se ganó el respeto de muchos británicos por su constante apoyo a la reina. BBC Mundo recuerda los principales hitos de su extensa vida.
9 de abril, 2021
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El príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II y padre de sus cuatro hijos, estuvo casado con ella más de 73 años, y aunque como consorte de la soberana no tenía un rol constitucional, nadie fue tan importante como él en la vida de la monarca.

Felipe, que murió este viernes a los 99 años, asumió un rol extremadamente difícil para cualquiera, quizá más para un hombre acostumbrado al mando naval, que, además, tenía fuertes opiniones sobre una gran variedad de temas.

Pero tal vez fue esa misma fuerza de carácter lo que le permitió cumplir con sus responsabilidades y darle a la reina el apoyo que necesitaba.

Y, de paso, ganarse el afecto de buena parte del pueblo británico.

De Grecia a Inglaterra

Felipe de Grecia nació el 10 de junio de 1921 en la isla de Corfú, pero como el país no adaptaba todavía el calendario gregoriano su certificado de nacimiento dice que nació el 28 de mayo de ese mismo año.

La historia de su familia es bastante convulsionada.

Su padre fue el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca, hijo menor de Jorge I, rey de los Helenos, y su madre, la princesa Alicia, hija mayor del príncipe Luis de Battenberg y bisnieta de la reina Victoria.

Tras un golpe de Estado en 1922, su padre fue desterrado de Grecia por un tribunal revolucionario.

Su primo segundo, el rey británico Jorge V, envió un buque de guerra para rescatar a la familia, que se trasladó a Francia.

El pequeño Felipe hizo el viaje en una cuna hecha con una caja de naranjas.

El menor de la familia, y único hombre entre cinco hermanos, su primera infancia fue relativamente feliz. Pero venían tiempos difíciles.

A los 7 años, se mudó a Inglaterra para vivir con parientes.

Para entonces, su madre había sido diagnosticada con esquizofrenia y estaba un manicomio, por lo que tuvo poco contacto con ella.

Su formación estuvo marcada por el pionero educador judío Kurt Hahn, con quien estudió primero en Alemania y cuando este tuvo que huir de la persecución nazi. en Escocia.

Su método, con énfasis en la autoconfianza, resultó ideal para un adolescente que, separado de sus padres, pasaba mucho tiempo solo.

El primer encuentro

Al aproximarse la Segunda Guerra Mundial, Felipe decidió seguir una carrera militar.

Su primer deseo fue unirse a la Fuerza Aérea Real, pero terminó integrándose a la Marina por la tradición marinera de su familia materna.

El duque de Edimburgo y la reina

PA

En un recorrido por las instalaciones donde estudiaba que hacía el rey Jorge VI junto a su esposa y las princesas Isabel y Margarita, Felipe quedó a cargo de acompañar a las dos jóvenes.

Según testigos, el encuentro causó una profunda impresión en Isabel, de 13 años, cinco años menor que su futuro marido.

Muy pronto, el joven griego comenzó a mostrarse como un buen prospecto. y para fines de 1942 era uno de los más jóvenes primeros tenientes de la Marina.

“Rudo y maleducado”

El romance entre Isabel y Felipe se inició con un intercambio regular de cartas y continuó con invitaciones a compartir con la Familia Real.

Fue después de una de esas visitas que la heredera puso en su tocador una foto de Felipe vestido en su uniforme naval.

Isabel y Felipe el día de su boda

Getty Images
La boda entre Isabel y Felipe se celebró en noviembre de 1947.

Era toda una señal, y pese a que hubo oposición por parte de algunos cortesanos, uno de los cuales describió al futuro príncipe como “rudo y maleducado”, en el verano de 1946 Felipe le pidió oficialmente al rey la mano de Isabel.

Pero antes de que el compromiso pudiese ser anunciado, el novio necesitaba una nueva nacionalidad y un apellido. Fue entonces cuando renunció a su título griego, se hizo ciudadano británico y tomó el nombre de su familia materna, Mountbatten.

La boda se celebró en la Abadía de Westminster el 20 de noviembre de 1947. El entonces primer ministro Winston Churchill la describió como un “destello de color” en medio de la posguerra.

Desde ese día, Felipe fue reconocido como Su alteza real, duque de Edimburgo, conde de Merioneth y barón de Greenwich.

Felipe en 1953

Getty Images
El matrimonio eventualmente hizo que Felipe abandonara su carrera en la Marina.

El duque retomó su carrera naval y fue enviado a Malta, donde por un tiempo vivieron en relativa normalidad.

Un año después nació su hijo mayor, el príncipe Carlos, y en 1950 llegó la princesa Ana (los príncipes Andrés y Eduardo nacieron en 1960 y 1964, respectivamente).

La primera gran prueba que tuvo que enfrentar Felipe como marido de Isabel se produjo cuando la salud de Jorge VI comenzó a deteriorarse y ella debió asumir más responsabilidades reales.

Para poder estar a su lado, se tomó licencia de la Marina en julio de 1951. Nunca volvió a tener un papel activo.

Y pese a que no era un hombre de arrepentimientos, en una ocasión admitió que lamentaba no haber podido continuar su carrera naval.

La muerte del rey

La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y dos de sus hijos.

Getty Images
La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y dos de sus hijos.

En 1952, la pareja emprendió un viaje por África que originalmente harían el rey y la reina.

Estando en Kenia, llegó desde Inglaterra la noticia del fallecimiento de VI había por una trombosis coronaria.

Felipe fue el encargado de decirle a Isabel que su padre había muerto y ella era la nueva monarca.

Un amigo contó que para el príncipe fue un gran golpe. Parecía como si la mitad del mundo le hubiese caído encima, recordó.

Fuera de la Marina, se veía obligado a crearse un nuevo rol. La pregunta era cuál.

A medida que la Coronación se acercaba, se comunicó que si bien Felipe tendría prioridad después de la reina en todas las ocasiones, nunca ostentaría una posición constitucional.

El duque estaba lleno de ideas sobre cómo modernizar la monarquía, pero terminó desilusionado por la férrea oposición de parte de la vieja guardia de palacio.

Las fiestas y la familia

Durante los primeros años del reinado de Isabel, Felipe canalizó parte de sus energías manteniendo una intensa vida social.

El duque en un evento con amigos en la década de 1950

BBC
En los 50, el príncipe participaba con frecuencia en eventos sociales

Todas las semanas se reunía con un grupo de amigos en cuartos privados de un restaurante de Soho, en barrio bohemio del centro de Londres.

Compartían opíparos almuerzos y visitaban clubes nocturnos, y solía ser fotografiado con glomorosos acompañantes.

Una de las pocas áreas en que el príncipe tenía libertad para ejercer su autoridad era la familia, aunque perdió la batalla por imponer qué apellido llevarían sus hijos.

Él quería que fuese Mountbatten, pero la reina eligió Windsor.

“Soy el único hombre en este país que no puede darle a sus hijos su nombre”, se quejó con sus amigos”. “No soy más que una ameba”.

Proyectos propios

Con el paso del tiempo, Felipe fue encontrando su camino en proyectos ligados al bienestar de los jóvenes, uno de los problemas sociales que más le interesaban.

En 1956 lanzó el exitoso Premio del Duque de Edimburgo, que permitió que alrededor de 6 millones de jóvenes de todo el mundo se retaran física, mental y emocionalmente en una variedad de actividades al aire libre diseñadas para promover el trabajo en equipo, el ingenio y el respeto por la naturaleza.

Felipe sentado en un elefante en un viaje con la reina a India

PA
El duque trabajó intensamente en proyectos de conservación de la naturaleza.

“Si puedes lograr que los jóvenes tengan éxito en cualquier actividad, esa sensación de éxito se extenderá a muchos otros”, le dijo el príncipe a la BBC.

También fue un gran defensor de la naturaleza y el medio ambiente, aunque estuvo envuelto en algunas controversias por su afición a la caza. Su decisión de dispararle a a un tigre durante un viaje a India en 1961 es una de las más recordadas.

Eso no le impidió, sin embargo, dedicar energías y usar su influencia para respaldar la fundación del Fondo Mundial para la Naturaleza.

Fue además un gran deportista. Practicó vela, cricket y polo y fue presidente de la Federación Ecuestre Internacional.

La relación con Carlos

Como padre, tuvo altibajos, como todos.

De acuerdo al biógrafo del príncipe Carlos, Jonathan Dimbleby, la relación entre ambos era especialmente compleja.

Cuando el heredero era adolescente, Felipe insistió en que asistiera a la misma escuela en la que él se había educado, motivado por la creencia de que su filosofía podía ayudar a contrarrestar la naturaleza más bien retraída de su hijo.

Pero Carlos odió el lugar, extrañaba su casa y fue víctima constante de bullying.

Carlos llegando a Gordonstoun con su padre

Getty Images
Su insistencia en que el príncipe Carlos asistiera a la escuela de Gordonstoun provocó tensiones entre padre e hijo.

A su padre le costaba entenderlo, y más de una vez redujo al joven a lágrimas con sus reprimendas públicas.

Probablemente, su actitud reflejaba las dificultades de su, a veces solitaria, propia niñez.

Tuvo que desarrollar su independencia a muy temprana edad y podía costarle entender que no todo el mundo compartía su fuerte carácter.

En la biografía de Dimbleby también se dice que el duque de Edimburgo empujó más tarde a su hijo a casarse con Lady Diana Spencer.

Sin embargo, Felipe fue más especialmente diligente con sus hijos durante los difíciles años de sus crisis matrimoniales.

Tomó la iniciativa para intentar comprender los problemas, impulsado quizás por sus propios recuerdos de las dificultades de casarse con un miembro de la familia real.

Y aunque la ruptura de los matrimonios de tres de sus cuatro hijos -la princesa Ana y los príncipes Andrés y Carlos- le causaron una gran tristeza, siempre se negó a hablar de problemas personales.

Comentarios inoportunos

Si bien a lo largo de los años fue criticado en algunos sectores por comentarios que realizó que algunos consideraban inoportunos, muchos vieron sus gafes como un intento de aligerar el ambiente.

Príncipe Felipe, duque de Edimburgo

Getty Images
Su franqueza puso en aprietos a la familia real en numerosas ocasiones.

Hizo uno de sus comentarios más recordados mientras acompañaba a la reina en una visita de Estado a China en 1986, al hacer una mención en privado sobre los “ojos rasgados”.

Y en un viaje a Australia en 2002 le preguntó a un aborigen si “todavía se arrojaban lanzas los unos a los otros”.

Esa brusquedad que se le atribuía se suavizó un poco en los últimos años, en parte por la actitud a veces hostil del público hacia la familia real tras la muerte de Diana, la princesa de Gales, en 1997.

Una década después, en 2007, se publicaron cartas entre el duque y Diana, en un intento por refutar las afirmaciones de que Felipe había sido hostil con su nuera.

Mostraban que de hecho había sido una fuente de gran apoyo para la princesa, un hecho subrayado por el tono cálido en el que ella le escribía.

“Hice lo que creo que fue lo mejor que pude”

Felipe fue un hombre con un temperamento combativo que con frecuencia se sentía incómodo con el tacto que requería su posición.

No puedo cambiar de repente mi manera de hacer las cosas, no puedo cambiar mis intereses o la forma en que reacciono a las cosas. Ese es solo mi estilo”, le dijo una vez a la BBC.

La reina Isabel II, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo; y Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, y el príncipe Guillermo, con los hijos de ambos.

Getty Images
A Felipe se le atribuye haber encontrado discretas maneras de actualizar a la monarquía con los nuevos tiempos (aquí aparece con Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, el príncipe William, y los hijos de ambos).

Esto fue reconocido por el entonces primer ministro David Cameron cuando rindió homenaje a Felipe por su 90º cumpleaños en 2011: “Siempre ha hecho las cosas a su manera inimitable, con un enfoque realista y sensato que los británicos, creo, encuentran entrañable”.

Retiro de la vida pública

Después de décadas viajando junto con la reina en visitas de Estado al extranjero o para atender a eventos de las organizaciones que presidía, el duque de Edimburgo se retiró de la vida pública en agosto de 2017.

En enero de 2019, sobrevivió a un accidente de coche mientras conducía cerca de Sandringham, en el que dos mujeres que iban en el otro vehículo implicado resultaron heridas. Tras el incidente, entregó voluntariamente su licencia de conducir.

Buckingham Palace calculó que, desde 1952, el príncipe atendió 22.219 compromisos en solitario.

Felipe jugó un rol importante ayudando a la monarquía a aceptar los cambios en las actitudes sociales a lo largo de los años.

Felipe e Isabel II en 2007

PA

Pero su mayor logro fue, sin duda, la constancia de su apoyo a la reina.

Él creía que su trabajo era, como le dijo a su biógrafo, “asegurar que la reina pudiera reinar”.

En un discurso pronunciado en una celebración para conmemorar el aniversario de bodas de oro de la pareja, Isabel II le rindió homenaje.

“Es alguien que no se toma fácilmente los cumplidos, pero simplemente ha sido mi fortaleza y se ha quedado todos estos años. Yo, su familia y este y muchos otros países le debemos muchos de lo que él admitiría y de lo que nunca sabremos”.


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