Registro de desaparecidos deja fuera a 86 presuntas víctimas de autoridades
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Registro de desaparecidos deja fuera a 86 presuntas víctimas de autoridades

Entre los casos omitidos en el Renped están los de 57 personas presuntamente raptadas por agentes municipales y ministeriales, 14 presuntas víctimas del Ejército, ocho de la Marina y cinco de la Policía Federal
Por Paris Martínez
4 de marzo, 2013
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De los 140 casos de desaparición forzada  presuntamente perpetrados por policías, militares y marinos durante el sexenio pasado, y documentados  por la organización internacional Human Rights Watch en su reciente informe Los desaparecidos de México, el persistente costo de una crisis ignorada, al menos 86 quedaron fuera del listado oficial de víctimas que, el pasado martes, fue presentado por la Secretaría de Gobernación.

Entre los casos omitidos en el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (Renped) están los de 57 personas presuntamente raptadas por agentes municipales y ministeriales, 14 presuntas víctimas del Ejército, ocho de la Marina y cinco de la Policía Federal, así como dos casos más en los que, según HRW, presuntamente se vieron involucrados elementos de varias corporaciones.

De los casos documentados por la organización internacional de defensa de los derechos humanos, pero ausentes en la base de datos elaborada por la administración de Enrique Peña Nieto, destacan los de 39 víctimas raptadas por agentes municipales y ministeriales de Nuevo León, así como otras 12 presuntamente desaparecidas por policías municipales de Coahuila.

Además, en la lista gubernamental hacen falta los nombres de tres personas supuestamente raptadas en marzo de 2011 por policías municipales de Ciudad Juárez, dos secuestradas presuntamente por municipales de Zacatecas en diciembre de 2010, así como una más que habría sido sustraída por uniformados de Coyuca de Benítez, Guerrero, en 2007.

El Registro Nacional de Personas Desaparecidas tampoco incluye los casos de 14 víctimas presuntamente raptadas por militares en Guerrero, Chihuahua y Nuevo León, entre 2008 y 2010; mismo caso de ocho personas supuestamente detenidas en marzo de 2011 por la Marina (seis en Nuevo Laredo, Tamaulipas, y dos en Sabinas Hidalgo, Nuevo León) de las que no ha vuelto a tenerse noticia hasta la fecha.

Asimismo, falta por inscribir en el listado oficial los nombre de cinco personas que habrían sido desaparecidas por policías federales en Nuevo León (2), Coahuila (2) y Zacatecas (1).

Cabe destacar que otros 27 casos de desaparición documentados por HRW, en los que no se presume la participación de las fuerzas de seguridad, tampoco pueden encontrarse al consultar el registro público elaborado por Gobernación, por lo que, en total, de las 249 víctimas documentadas por la organización internacional, 113 no se encuentran en la lista del gobierno mexicano.

 

Puedes revisar los nombres de víctimas reportadas por HRW, que no se incluyen en el Renped aquí

lisahrw001 by hmaguey

Omiten casos de PGR

Aunque el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas fue integrado a partir de la información proporcionada por la Procuraduría General de la República –tal como informó durante su presentación la subsecretaria de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Lía Limón–, en esta base de datos no fueron incluidos los nombres de 32 personas raptadas por el crimen organizado durante el sexenio pasado, y por las cuales la misma PGR ofrece recompensas a quien proporcione información que permita dar con su paradero.

Entre éstas víctimas no contempladas en el Renped se encuentran tres de los menores desaparecidos por la red de tratantes que operaban los albergues Casitas del Sur, así como dos policías federales.

La lista completa de las víctimas de desaparición por las cuales se ofrece recompensa para quien colabore en su localización, pero no incluidas en el Renped puedes revisarla aquí

List a Victim as 002 by hmaguey

Casos destacados

En la lista de Gobernación tampoco pueden hallarse los nombres de algunos activistas, profesionistas o periodistas desaparecidos durante el sexenio pasado, y cuyos casos obtuvieron, en su momento, la atención de la prensa; además, tampoco están registradas en el Renped algunas víctimas cuyos casos destacaron, luego de las movilizaciones realizadas en todo el país en el marco de las caravanas organizadas en 2011 por el Movimiento por la Paz.

Así, por ejemplo, en el Renped no están registradas las desapariciones de los ecologistas guerrerenses Eva Alarcón y Marcial Bautista; ni la de Yahaira Guadalupe Bahena o la de Roberto Galván Llop (cuyos casos, incluso, fueron expuestos a las autoridades en el marco de los diálogos del Castillo de Chapultepec, entre víctimas y el gobierno federal).

Por otro lado, de los 14 periodistas cuyo rapto documentó la organización civil de defensa de la libertad de expresión Artículo 19, nueve tampoco fueron contemplados en el registro federal; además, de los 36 casos de profesionistas desaparecidos por el crimen organizado, documentados por Animal Político en su investigación Los esclavos del narco, 12 tampoco están en el registro gubernamental.

En suma, estos representan otros 45 casos de víctimas de desaparición forzada o involuntaria cometidos durante el sexenio pasado, ignorados por las autoridades al elaborar su listado oficial, cuyos nombres puedes consultar aquí:

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Cabe destacar que la Secretaría de Gobernación fue consultada por Animal Político, con el objetivo de conocer su postura ante estas omisiones, sin que hasta el cierre de esta edición se obtuviera respuesta alguna.

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Cómo la pandemia ha dañado nuestra vida sexual (y qué podemos hacer para remediarlo)

La pandemia ha hecho mella en la vida sexual de las parejas: ¿por qué las relaciones íntimas se están debilitando?
27 de abril, 2021
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Antes de la pandemia, muchas parejas vivían como “dos barcos que pasan en la noche”, considera la terapeuta sexual Emily Jamea, de Houston, Texas (EE.UU.).

Algunas parejas, que antes estaban sobrecargadas de compromisos fuera de casa, descubrieron que los confinamientos relacionados con la pandemia les ofrecían un respiro muy necesario.

Al principio, estar atrapados en casa les permitió bajar el ritmo y dedicar más tiempo a los momentos íntimos.

“Inicialmente, la pandemia dio a la gente la oportunidad de volver a conectar de una manera que quizás antes sólo podían hacer en vacaciones”, dice Jamea.

Sin embargo, a medida que la pandemia avanzaba, empezó a “pasar factura” a las relaciones íntimas, sostiene. “Para la mayoría de las parejas, el deseo sexual cayó en picado”.

Los estudios realizados en todo el mundo cuentan una historia similar.

Las investigaciones llevadas a cabo en Turquía, Italia, India y EE.UU. en 2020 apuntan a un descenso de las prácticas sexuales, tanto en pareja como en solitario, y es directamente atribuido al confinamiento.

“Creo que gran parte de la razón es que mucha gente estaba demasiado estresada”, afirma Justin Lehmiller, psicólogo social e investigador del Instituto Kinsey (EE.UU.), quien realizó el estudio.

Para la mayoría, los confinamientos durante la pandemia crearon una atmósfera de incertidumbre y miedo.

Muchos experimentaron una ansiedad sin precedentes relacionada con la salud, inseguridad económica y otros cambios vitales importantes.

El estrés provocado por estos factores -por no hablar de los problemas que surgen al pasar demasiado tiempo con otra persona en un espacio cerrado y reducido- contribuyó al marcado descenso de la vida sexual de las parejas.

En cierto modo, el mundo de la covid-19 ha demostrado ser tóxico para la sexualidad, así que ¿seremos capaces de volver a nuestra normalidad sexual cuando se disipe el estrés de la pandemia, o nuestras relaciones habrán sufrido un daño duradero?

Dos fases en el deseo

Como observó Jamea, muchas parejas disfrutaron de un breve impulso en su vida sexual al principio de los aislamientos.

Rhonda Balzarini, psicóloga social y profesora adjunta de la Universidad Estatal de Texas (EE.UU.), describe este repunte inicial del deseo sexual como una fase de “luna de miel”, en la que las personas reaccionan de forma más constructiva al estrés.

“Durante esta fase, la gente tiende a colaborar. Puede ser cuando vas a la casa de tu vecino y le dejas papel higiénico en la puerta cuando lo necesita”, cuenta Balzarini.

Pareja

Getty Images
Muchas parejas disfrutaron de un breve impulso en su vida sexual al principio de los aislamientos, pero luego eso cambió, dicen los expertos.

“Pero con el tiempo, a medida que los recursos se vuelven más escasos, la gente se estresa más y la energía se agota, la desilusión y la depresión tienden a hacerse presentes. Cuando eso empieza a suceder, es cuando se puede empezar a ver que las parejas tienen problemas”.

Balzarini observó este patrón en los participantes, mayores de 18 años, en un estudio sobre 57 países que ella y su equipo llevaron a cabo durante la pandemia.

Al inicio de la misma, observaron que factores como la preocupación económica estaban asociados a un mayor deseo sexual entre las parejas.

Sin embargo, con el paso del tiempo, a medida que las personas informaron de un aumento de los factores de estrés relacionados con la pandemia -como la soledad, el estrés general y las preocupaciones específicas de la covid-19-, también informaron de una disminución del deseo sexual hacia sus parejas.

Según Balzarini, lo más importante de este estudio es la relación entre el estrés, la depresión y el deseo sexual. Al principio de la pandemia, los factores de estrés podrían no haber “desencadenado la depresión” todavía, explica.

Pero cuando esos factores de estrés se prolongaron, la gente se agotó. El estrés se correlaciona con la depresión, y “la depresión afecta negativamente al deseo sexual”, dice.

Además de las tensiones cotidianas provocadas por la pandemia, la mayor amenaza del virus se cernía sobre nosotros, ya que las tasas de mortalidad y hospitalización aumentaban en todo el mundo.

Este peligro, siempre presente, contribuyó sin duda a matar el ánimo de las parejas.

“Los terapeutas sexuales dicen algo parecido a ‘dos cebras no se aparean delante de un león'”, cuenta Jamea.

“Si hay una inmensa amenaza ahí mismo, eso envía una señal a nuestro cuerpo de que probablemente no es un buen momento para tener sexo”. Por esa razón, “el aumento del estrés conduce a un bajo deseo o a una dificultad para que se produzca la excitación”, asevera.

pareja entrelazada

Getty Images
“Una de las claves para mantener el deseo en una relación a largo plazo es tener cierta sensación de misterio sobre tu pareja y cierta distancia”, cuentan los expertos.

Demasiada cercanía

Aunque Balzarini oyó hablar de parejas que se duchaban juntas durante el día o se bañaban a media tarde al principio de la pandemia, esas experiencias más sensuales de lo normal acabaron “perdiendo su atractivo”, explica.

Dejaron paso a las crecientes exigencias cotidianas, como el desorden en el hogar, y las parejas empezaron a criticarse mutuamente.

Lehmiller lo describe como el “efecto de sobreexposición”, que da lugar a que “los pequeños hábitos de tu pareja empiecen a ponerte de los nervios”.

Balzarini recuerda que alguien le contó que nunca se había dado cuenta de lo ruidosa que era la masticación de su pareja hasta que empezaron a compartir todas y cada una de las comidas durante el confinamiento.

beso

Getty Images
Algunas personas engañaron por primera vez a sus parejas durante la pandemia, según los estudios.

Este aumento del tiempo de convivencia también puede mermar seriamente la excitación sexual.

“Una de las claves para mantener el deseo en una relación a largo plazo es tener cierta sensación de misterio sobre tu pareja y cierta distancia”, dice Lehmiller. “Cuando te ves todo el tiempo… la sensación de misterio se desvanece”.

Separados de su vida social y profesional anterior a la pandemia, las personas también pueden empezar a perder el sentido de sí mismos, lo que puede afectar a la confianza y el rendimiento sexual.

Especialmente las mujeres han tenido que dejar de lado sus carreras durante la pandemia, ya que las tareas domésticas, el cuidado de los niños y la educación en casa han recaído desproporcionadamente sobre ellas.

“Eso fue muy duro para muchas mujeres”, explica Jamea.

“ son una parte tan importante de la identidad, y llevamos todo lo que somos al dormitorio. Si no sabemos quiénes somos, de repente, puede parecer que no hay nada que aportar”.

¿Podemos recuperarnos?

Sin embargo, el sexo no está necesariamente condenado. Los investigadores del Instituto Kinsey sugieren un comportamiento específico para mejorar la vida sexual de las parejas: agitar las cosas. Uno de cada cinco participantes en el estudio probó algo nuevo en la cama, y eso ayudó a reavivar el deseo y la intimidad.

“Las personas que probaron cosas nuevas fueron mucho más propensas a reportar mejoras”, asegura Lehmiller.

Entre las nuevas actividades que ayudaron a mejorar la vida sexual de la pareja se encuentran “probar nuevas posturas, poner en práctica las fantasías, practicar juegos sexuales y dar masajes”, según el estudio.

Pero para los que tienen relaciones en las que la actividad sexual ha disminuido durante el último año y no se ha recuperado, ¿habrá daños duraderos? Depende, dicen los expertos.

Otra pareja

Getty Images
Algunos pueden no recuperarse “por sufrir una falta de conexión tan prolongada”, considera Lehmiller.

Algunos pueden no recuperarse “por sufrir una falta de conexión tan prolongada”, considera Lehmiller.

Su investigación también demostró que algunas personas engañaron a sus parejas por primera vez durante la pandemia, una indiscreción de la que puede ser difícil recuperarse.

Otros seguirán sufriendo las pérdidas de empleo relacionadas con la pandemia, así como las tensiones financieras que se ciernen sobre las relaciones y que pueden también causar fricciones.

Pero, para muchos, hay esperanza. Con más gente vacunándose, los negocios están reabriendo, y algunos trabajadores están volviendo a la oficina.

“La gente está empezando a volver a su antigua rutina”, relata Jamea. Ella está viendo los efectos positivos de esta situación en las parejas de su consulta.

Cualquier tipo de vuelta a la “normalidad” es un buen indicador para las parejas cuyas luchas comenzaron durante la pandemia.

“Es posible que algunas de estas parejas, una vez que la pandemia esté controlada… vuelvan a ser como antes”, dice Lehmiller.

“Ese factor de estrés se ha eliminado y su vida sexual mejorará”.

Este artículo se publicó originalmente en ingles en BBC Worklife.


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https://www.youtube.com/watch?v=oti5ff60UZE

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