Sedena niega pensión vitalicia a niño víctima de explosión
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Sedena niega pensión vitalicia a niño víctima de explosión

La Defensa Nacional asegura que no está entre sus regulaciones dar pensión al niño de 12 años que sufrió amputación del antebrazo, mano, pierna y pie derechos por una granada abandonada.
Por Luis Brito
27 de marzo, 2013
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A sus 12 años de edad, Oswaldo Zamora Barragán pasa sus días entre terapias de rehabilitación y clases escolares interno en el Hospital Central Militar. La explosión de una granada presuntamente abandonada por militares en el monte donde pastoreaba sus borregos y chivos, en la región mixteca de Puebla, cambió su vida hace 20 meses.

Por el incidente, el 19 de julio de 2011 en el municipio de Petlalcingo, Oswaldo sufrió la amputación del antebrazo, mano, pierna y pie derechos, y una fractura expuesta en la pierna izquierda que todavía no sana por completo. Su rutina diaria transcurre entre terapias para caminar con una prótesis transtibial y aprender a controlar su mano mecánica para asir objetos.

Sus padres, Bernardo Zamora Aguilar y Paula Barragán Soperanes viven la rehabilitación a su lado, alojándose desde agosto de 2011 en una habitación del hospital contigua al área pediátrica. Los tranquiliza advertir que sea estable su estado de salud y que paulatinamente recupere la movilidad que el día del accidente parecía casi imposible, ante los estragos que la explosión de la granada calibre 40 milímetros causó en su cuerpo.

No obstante, mantienen todavía la preocupación de que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) acceda a otorgar a Oswaldo una pensión de por vida que cubra sus necesidades básicas, lo que la dependencia ha negado argumentando que está fuera de sus regulaciones, acusa el padre en entrevista con Animal Político.

La Sedena ha ofrecido a los padres pagar una indemnización, como a otras víctimas de incidentes derivados de acciones militares. Bernardo recuerda que la dependencia empezó por proponerles una cifra que rondaba los 174 mil pesos, después la subió a 280 mil pesos, y la última oferta fue de casi 420 mil pesos, mas no una pensión vitalicia.

Bernardo y Paula han rechazado las tres ocasiones el pago, porque exigen que la dependencia asuma que una omisión de sus elementos, al abandonar el artefacto en un terreno utilizado por los pobladores, provocó la incapacidad de Oswaldo.

“Estamos concientes que ahorita como niño tenemos que apoyarlo, pero el día de mañana que nosotros faltemos cómo va a quedar, ¿a la bendición de dios? Nos alegaron que 400 mil pesos eran más que los 280 mil pesos que dan a la familia de una persona fallecida.

“Nosotros les insistimos que necesita apoyo, pero me respondieron que lo veo como algo económico hacia mi persona, que lo trato como un negocio y no es así”, expresa Bernardo.

La explosión

El día del incidente, Oswaldo, entonces de 10 años de edad, encontró la granada abandonada en el predio de Cacahuatepec, a unos 30 minutos de distancia a pie de su vivienda en la comunidad de El Ídolo, mientras pastoreaba a sus animales. Por curiosidad tomó el tubo, de unos 15 centímetros de largo, y, lo azotó contra una roca después de intentar abrirlo.

El artefacto explotó, causando al niño fracturas expuestas en las piernas; calcinación en la mano derecha y laceraciones en el abdomen por esquirlas, además de un estado de choque. Esa misma noche, después de ser estabilizado en el Hospital del Niño Poblano, en la ciudad de Puebla, los médicos amputaron su pierna y mano derecha, y un dedo de la izquierda.

Elementos de la 25 Zona Militar utilizaban ese terreno abierto como campo de prácticas de tiro desde 2010, tras pactar un contrato de comodato con su propietario. Efectivos de un Regimiento de Caballería Motorizada acampaban en la zona el día del percance, como lo corroboró la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en las indagatorias para integrar la recomendación 17/2012 que emitió contra la Sedena por el hecho.

Incluso los militares recogieron a Oswaldo en el lugar y lo trasladaron en un vehículo de infantería al Hospital General de Acatlán de Osorio, de donde fue llevado a la capital poblana.

Entonces, Oswaldo estaba de vacaciones de verano tras finalizar el quinto grado de primaria en la escuela de su comunidad. Actualmente, toma clases del curso de sexto grado los martes y jueves con dos maestras en su habitación en el hospital militar.

Los gastos de la Sedena

Aunque la CNDH señaló en la recomendación, emitida en mayo de 2012, que existen evidencias para establecer que la granada fue abandonada por militares, hasta ahora la Sedena no ha admitido expresamente una responsabilidad en el percance, indica el padre del menor.

No obstante, la dependencia gastó 2 millones 459 mil 956 pesos en la atención médica que brinda a Oswaldo entre el 19 de agosto de 2011, cuando fue reubicado del nosocomio poblano al Hospital Central Militar, y enero de este año, según datos que entregó a un peticionario de información vía transparencia.

El informe señala que las prótesis transradial, transtibial y mioeléctrica para el menor tuvieron un costo de 275 mil 810 pesos, y expone que ha tenido una respuesta favorable a los tratamientos e incluso puede ser egresado del hospital, recibiendo en calidad de paciente externo los servicios de ortopedia, medicina física, rehabilitación y paidopsiquiatría.

Los padres, sin embargo, han solicitado que permanezca hospitalizado para que termine de sanar su pierna izquierda.

“Pedimos al General que nos apoyara en que no nos lo queremos llevar porque en El Ídolo es pura tierra y no queremos que en un mal paso se vaya a quebrar y volvamos a lo mismo”, agrega Bernardo.

 

Cortan apoyos económicos

A la negativa de la Sedena por conceder una pensión, los padres de Oswaldo enfrentan también la cancelación de apoyos económicos por parte de los gobiernos federal y poblano.

El padre, quien hasta el percance trabajaba como jornalero en Nueva York, Estados Unidos, manifiesta que recibían una beca mensual de mil 400 pesos para Oswaldo y de 800 pesos para su hermano Fernando, quien cursa la secundaria, por orden de la ex primera dama Margarita Zavala.

Sin embargo, la familia recibió los apoyos hasta noviembre, el último mes de la administración del Presidente Felipe Calderón, a pesar de que les habían prometido que se los proporcionarían durante toda su vida escolar. Bernardo afirma que tampoco percibe desde diciembre los 6 mil 106 pesos mensuales que le entregaba el gobierno de Puebla desde el accidente, bajo el concepto de trabajo temporal.

Aunque, aclara, el gobernador Rafael Moreno Valle les entregó en mayo de 2012  una casa con escrituras a nombre de Oswaldo. Los últimos tres meses han sobrevivido por apoyo de familiares y los recursos que ahorraron mientras trabajaba como migrante, porque actualmente está dedicado a cuidar al menor.

Por eso, sostiene su exigencia de que la Sedena otorgue al niño una pensión de por vida que asegure sus gastos.

“Nos dicen que no hay ley que los obligue a sacar una pensión para un civil, que no estaba trabajando. Pues no, es un niño.

“No es justo que, por ser humildes nos digan ‘no hay ley’ y casi diciendo ‘hazle como quieras’. No es justo, nosotros tampoco pedimos una cantidad fuerte que no puedan solventar, sólo lo que es justo para que haga su vida”, manifiesta el padre.

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La inusual estrategia del país que está vacunando primero a los jóvenes y no a los ancianos contra COVID-19

Para proteger a los mayores, sostienen en Indonesia, es mejor primero vacunar a quienes propagan más fácilmente el coronavirus. El enfoque tiene sentido, según algunos expertos.
13 de enero, 2021
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Como otros países, Indonesia está implementando un programa masivo y gratuito de vacunación contra la covid-19, pero con un enfoque muy diferente al de los demás.

En lugar de vacunar a las personas mayores en la primera fase de aplicación, las primeras dosis -después de los trabajadores de la salud- serán para los trabajadores de entre 18 y 59 años.

El presidente Joko Widodo, de 59 años, se ha ofrecido como voluntario para ser el primero en la fila. El vicepresidente Ma’ruf Amin, de 77 años, no recibirá la inyección pronto, porque es demasiado mayor.

¿A qué se debe este inusual enfoque?

El profesor Amin Soebandrio, quien ha asesorado al gobierno en su estrategia de “la juventud primero”, sostiene que tiene sentido priorizar la inmunización de los trabajadores, aquellos “que salen de la casa a todas partes y luego por la noche regresan a sus hogares con sus familias”.

“Estamos apuntando a aquellos que probablemente propaguen el virus“, dijo a BBC Indonesia.

Explica que este enfoque le dará al país la mejor oportunidad de lograr la inmunidad colectiva, algo que ocurre cuando una gran parte de una comunidad se vuelve inmune a través de las vacunas o la propagación masiva de una enfermedad.

Trabajadores cargan vacunas contra la covid-19 en Indonesia

EPA
Suministros de vacunas para todo el país fueron preparados en vísperas del lanzamiento.

Se sabe que entre 60-70% de la población mundial debe ser inmune para detener la propagación del coronavirus fácilmente. Sin embargo, esas cifras aumentarán considerablemente si las nuevas variantes más transmisibles se difunden ampliamente.

“Ese es el objetivo a largo plazo, o al menos reducimos significativamente la propagación del virus para que la pandemia esté bajo control y podamos hacer que la economía vuelva a funcionar”, dijo el profesor Soebandrio.

Indonesia, con una población de 270 millones, tiene el mayor número acumulado de casos de covid-19 en el sudeste asiático. Según datos del gobierno, el 80% de los casos se encuentran entre la población activa.

Si bien las escuelas y las oficinas gubernamentales han estado cerradas durante casi un año, el gobierno se ha resistido a implementar cierres estrictos por temor al impacto en la economía del país. Más de la mitad de la población trabaja en el sector informal, por lo que para muchos trabajar desde casa no es una opción.

Una mujer recibe una vacuna en Indonesia

EPA
El objetivo de Indonesia es vacunar primero a la población de 18 a 59 años.

El nuevo ministro de Salud del país, Budi Gunadi Sadikin, defendió la estrategia e insiste en que no se trata solo de la economía, sino de “proteger a las personas y apuntar primero a aquellos que probablemente contraigan y propaguen” la enfermedad.

“Nos estamos enfocando en personas que tienen que encontrarse con mucha gente como parte de su trabajo: mototaxistas, policías, militares. Entonces, no quiero que la gente piense que esto se trata solo de la economía. Se trata de proteger a la gente”, señaló.

¿Y los ancianos?

El gobierno también argumenta que ofrecerá protección a los ancianos.

“Inmunizar a los miembros que trabajan en un hogar significará que no llevarán el virus ahí, donde están sus parientes mayores”, dijo la doctora Siti Nadia Tarmizi, portavoz del Ministerio de Salud para el programa de vacunación covid-19.

La mayoría de las personas mayores de Indonesia viven en hogares intergeneracionales y, a menudo, es imposible aislarlas del resto de la familia.

“Entonces, es un beneficio adicional de este enfoque, que al vacunar a las personas de 18 a 59 años, también estamos ofreciendo algo de protección a las personas mayores con las que viven”, dijo.

Una prueba de coronavirus en Indonesia

EPA
Indonesia ha registrado más de 600.000 casos de covid-19 desde que comenzó la pandemia.

Pero esto depende de que la vacuna evite que las personas porten el virus y lo transmitan.

“Simplemente, aún no tenemos esa información“, dijo el profesor Robert Read, miembro del comité de vacunación e inmunización (JCVI) que asesora a los departamentos de salud del Reino Unido sobre inmunización.

“La razón por la que el Reino Unido no ha optado por la población más joven, por supuesto, es que, primero, no contraen una enfermedad tan grave y, segundo, no hemos podido demostrar todavía que las vacunas tengan ningún impacto en absoluto en la transmisión”, dijo.

El enfoque de Indonesia, consideró, necesitaría una absorción de vacunas muy alta: “al menos el 50% con toda probabilidad, para detener la muerte y la hospitalización en su población mayor”.

“Es posible que si obtienen tasas de cobertura muy altas, habrá algún impacto en la transmisión, aunque obviamente todavía no lo hemos visto”.

¿Qué pruebas ha realizado Indonesia?

Indonesia ha adoptado este enfoque único en parte porque la vacuna que está utilizando no se ha probado en personas mayores.

Un trabajador en Indonesia

Reuters
Indonesia tiene una población joven enorme, pero gasta poco en salud.

El país depende principalmente de la fórmula de CoronaVac, fabricado por Sinovac en China, para inocular a su población, con tres de las 125 millones de dosis prometidas ya entregadas y distribuidas a los centros de salud de todo el país.

Indonesia dice que la vacuna de China tiene una efectividad del 65,3%. Pero el gobierno solo ha realizado pruebas en el grupo de edad de 18 a 59 como parte del ensayo Sinovac en varios países.

“Cada país podría tener un grupo de edad diferente y resultó que se le pidió a Indonesia que hiciera el ensayo sobre la población trabajadora”, dijo la doctora Nadia. Comenzarán a inmunizar a los ancianos, dice, en la segunda ronda de vacunaciones una vez que obtengan datos de otros países involucrados en el ensayo.

Pero incluso si se les hubiera pedido que lo probaran en personas mayores de 60 años, dice que lo más probable es que todavía se concentren en inmunizar a la población trabajadora primero, ya que creen que protegerá a la mayoría de las personas.

¿Cómo ven los científicos el experimento?

“No sabemos si funcionará y es necesario evaluarlo”, dijo Peter Collignon, profesor de enfermedades infecciosas en la Universidad Nacional de Australia, quien consideró que tiene sentido modificar el lanzamiento de la vacuna según las circunstancias de un país.

“Si eres un país en desarrollo, puedo ver una política de protección de tus trabajadores adultos jóvenes, aquellos que propagan más el virus, como un método razonable, porque realmente no puedes decirle a la gente que se quede en casa”, opinó.

Un puesto de vacunación en Indonesia

EPA
En países en vías de desarrollo, dice Collignon, tiene sentido una estrategia como la de Indonesia.

El profesor Read estuvo de acuerdo y dijo: “No nos corresponde a nosotros en los países occidentales ricos decirle a otros países del mundo lo que deberían estar haciendo”.

Consideró que el enfoque de Indonesia “puede ser lo correcto para su país”, y señaló que, a nivel mundial, nadie está seguro de qué es lo correcto en este momento.

El profesor Dale Fisher del Hospital de la Universidad Nacional dijo que Indonesia estaba adoptando un “enfoque pragmático”.

“Dicen que vamos a vacunar a este grupo de edad del que tenemos los datos. Es un grupo accesible y sin duda ayudará a mantener los negocios y la tubería de alimentación en funcionamiento”, sostuvo.

¿Cómo está afrontando Indonesia la pandemia?

El ambicioso despliegue de Indonesia no será fácil.

Su población es la cuarta más grande del mundo, distribuida en un vasto archipiélago cercano al ecuador, por lo que existen importantes desafíos logísticos en términos de la temperatura requerida para las vacunas.

Y los expertos en salud advierten que la política del gobierno centrada en la inoculación y no mucho en contener el virus conlleva peligro, ya que el sistema de salud está sufriendo por el aumento de casos.

Un cortejo fúnebre en Indonesia

EPA
Indonesia tiene una de las mayores tasas de víctimas de covid-19 del sudeste asiático.

Los cementerios en Yakarta, el epicentro de la pandemia, están llenos y los hospitales dicen que están luchando por hacer frente a la cantidad de pacientes.

El experto en salud pública Dicky Budiman, de la Universidad Griffith de Australia, dijo que el gobierno necesitaba hacer más para proteger a los vulnerables, fortaleciendo lo que llamó la estrategia fundamental para la pandemia: pruebas, rastreo y el cumplimiento del distanciamiento social.

La periodista local Citra Prastuti en Yakarta, que acaba de recuperarse del virus, dijo que “salir de su casa es como entrar en una zona de guerra, con el creciente número de grupos familiares: parece que ningún lugar es lo suficientemente seguro para nosotros”.

Dijo que los mensajes de salud pública habían sido confusos y contradictorios. “Se anima a la gente a quedarse en casa durante las vacaciones, pero los hoteles ofrecieron descuentos y no hubo restricciones de transporte”.

Y no hubo seguimiento ni rastreo, como en su caso el cual lo notificó a las autoridades sanitarias locales.

“Así que no sé si estoy incluida en los datos generales de la covid o no”, dijo. “Creo que mucha gente ve la vacuna como una salida fácil, como la cura de todas las enfermedades, como el salvador final”.


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