Sergio Dorantes, el fotógrafo internacional anónimo en México
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Sergio Dorantes, el fotógrafo internacional anónimo en México

Una entrevista con el fotógrafo internacional anónimo de la ciudad de México, Sergio Dorantes, a quien sus fotografías del sismo de 1985 le cambiaron la vida.
Por Moisés Castillo
16 de marzo, 2013
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I.

La mañana del 19 de septiembre de 1985 estaba más oscura de lo común. Sergio Dorantes tomó su cámara Nikon y siete rollos, cuatro a color y tres blanco y negro. Manejó su auto por Eje 4 Sur rumbo a Bucareli, iba a retratar a un subsecretario de Gobernación. Salió temprano para evitar el trafico desquiciante de la ciudad, tan gris como la presidencia de Miguel de la Madrid. De repente se percató que la avenida se tambaleaba y detuvo súbitamente el coche porque era imposible seguir avanzando. Tenía el radio prendido y escuchó que varios transformadores de luz se derrumbaron. Vio nubes de humo y sabía que algunos edificios ya se habían desplomado luego de su experiencia en la guerra del Líbano.

Terremoto 1985 en Av. Universidad y Eje Central. Edificio de seis pisos se derrumbó. Se publicó en muchos países y en Newsweek.

Terremoto 1985 en Av. Universidad y Eje Central. Edificio de seis pisos se derrumbó. Se publicó en muchos países y en Newsweek. Foto: Sergio Dorantes.

El grado de la luz cambió. De la colonia Álamos se dirigió hacia el Centro Histórico. A mediana velocidad notó la tragedia por todo Eje Central, los reportes de la radio confirmaron lo que sus ojos negros atestiguaban: un DF en ruinas, colapsado. Observó daños severos en la sede de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (SCOP). No tenía dudas que estaba frente a un siniestro de impacto internacional, así que fotografió con mucha cautela la escenografía desolada que se imponía y la gente con rostros desencajados y tristes. Vio la muerte. Muchas personas le reclamaron por qué en vez de ayudar tomaba fotos.

“Levantar toneladas de concreto con las manos era una misión imposible. Yo era periodista y debía reportar ese hecho trágico. Fue una decisión difícil pero cada quien tiene su responsabilidad profesional, la mía era registrar y comunicar al mundo lo que pasaba”.

Sergio conocía perfectamente el mercado informativo en el que se movía y lo relevante que eran esas imágenes para las publicaciones europeas y estadounidenses en las que regularmente laboraba como freelance. Hasta las dos de la mañana concluyó sus clicks y las piernas no le respondían. No había acceso a la larga distancia, así que se dirigió a su departamento y empacó una muda de ropa para trasladarse al aeropuerto capitalino. Imposible. Los vuelos estaban saturados, todos quería huir del DF apocalíptico, los extranjeros esperaban impacientes y no tuvo otra alternativa que tratar de alquilar un avión. Pocas horas después volaba a Houston, donde negociaría vía telefónica su material.

La revistas Time y Newsweek estaban interesadas en comprar las imágenes que reflejaban el desastre que provocó el temblor de 8.1 grados en escala Richter. Al final, el semanario neoyorkino fundado en 1933 pagó lo que pedía el fotógrafo chilango y fue el primer medio que difundió a nivel mundial el infierno que vivía la capital.

Presidente Zedillo, su foto favorita, publicada en Newsweek y muchas revistas extranjeras. Foto: Sergio Dorantes.

Presidente Zedillo, su foto favorita, publicada en Newsweek y muchas revistas extranjeras. Foto: Sergio Dorantes.

“En ese momento pensé ‘si no lo hago dejaré que los extranjeros nos ganen otra vez’. Ese hecho terrible cambió mi vida porque hice bastante dinero, nunca gané tanto dinero en mi carrera profesional. Eso me permitió trabajar más tranquilo y me ayudó a ser más selectivo y escoger los medios en los que yo quería aparecer”.

Lo anterior apenas es uno de los cientos de eventos que ha cubierto Sergio como fotógrafo internacional. Retrató la guerrilla salvadoreña, pueblos exóticos como Indonesia y Malasia, las mujeres en el Islam, la vida de los tejedores en Sumatra, el conflicto étnico-religioso en Irlanda del Norte, el levantamiento zapatista, entre otros hechos. Todos publicados en medios influyentes como Newsweek, Time, Forbes, Elle, The New York Times, The Washington Post, Los Ángeles Times, The London Times, The News of the World, The Sun, El País, Stern y GEO.

Además ha expuesto en Asahi Pentax Gallery, Londres, Inglaterra; Half a Penny Gallery, Dublín, Irlanda; en el Mexican Museum of Arts, Chicago, Illinois; en la Universidad Iberoamericana y en otros espacios culturales.

Sin embargo, toda esta trayectoria sobresaliente fue eclipsada repentinamente por un crimen que no cometió. El 30 de octubre de 2008 recibió auto de formal prisión por parte del entonces titular del juzgado 24 penal, Santiago Ávila, por su presunta responsabilidad en el homicidio de su ex esposa Alejandra Dehesa, ocurrido el 4 de julio de 2003. La principal evidencia en su contra fue la declaración de un testigo, quien dos años después se retractó al admitir que la agente del MP encargada de la averiguación, María del Rocío García, lo sobornó con mil pesos para mentir en su declaración ministerial.

Colosio, lanzamiento de campaña presidencial en Magdalena de Kino, para la revista Time. Foto: Sergio Dorantes.

Colosio, lanzamiento de campaña presidencial en Magdalena de Kino, para la revista Time. Foto: Sergio Dorantes.

En ese año fatídico huyó a Estados Unidos, pero el 20 de febrero de 2007 fue capturado y encarcelado en Santa Rita y en la prisión de máxima seguridad de Oakland, California. Un año y medio después se entregó para limpiar su nombre. Renunció a su derecho de Hábeas Corpus –recurso legal que suele emplearse para impedir abusos por parte de las autoridades- en un caso inédito contra la corrupción de la justicia capitalina. Estuvo preso en el Reclusorio Oriente. A mediados del año pasado, el fotógrafo quedó absuelto tras ganar una batalla legal -en todas las instancias y por unanimidad- que duró nueve años contra la procuraduría del DF. Sergio es otro presunto culpable.

Justo en el 2003 comenzaba el pleno salto de la fotografía análoga a la digital. Se perdió ese cambió fundamental por el encierro. Hasta el momento no se sabe nada del homicida de su ex esposa. La impunidad como regla no escrita en el sistema de justicia mexicano.

-El temblor del 85 cambió tu vida pero, ¿cuál es la diferencia de cubrir un conflicto armado como la guerrilla salvadoreña y un desastre natural? ¿Cómo debe prepararse un fotógrafo ante tales eventos?

Es muy diferente la situación que viví en El Salvador. Había que viajar con el Ejército y también hacer contacto con los muchachos para participar en una emboscada contra los soldados. Eso era lo que tenía que hacer. Pero cuando vas por tu voluntad o alguien te manda tienes una responsabilidad que cumplir y hacerlo bien. Por ejemplo, en marzo de 1977 hubo un accidente de dos aviones Jumbo en la pista del Aeropuerto de Gran Canaria, chocaron y explotaron. Hubo más de 500 muertos y estaba trabajando unos días en España y me enviaron inmediatamente a cubrir ese hecho. Esto es normal, así son los días de un foto reportero.

¿Hubo un momento en el que realmente estuvo en riesgo tu vida?

Sí, muchas veces. En 1989 retraté a un capo de la droga en Culiacán -Miguel Ángel Félix Gallardo- y la foto se publicó al día siguiente en el New York Times. Pero dos días después me secuestraron a punta de pistola en frente de la embajada norteamericana a la una de la tarde. Integrantes de la policía antinarcóticos se identificaron rápidamente ante los marinos gringos, ya que desenfundaron sus armas para intimidarme. Me subieron a fuerza a la patrulla que no tenía placas, pero adentro se escuchaba la radio de la policía. Me mataron varias veces con una pistola vacía, primero en el pecho y después en la cabeza. Me cubrieron y me dijeron que me iban a sacar los ojos. Sacaron un picahielos y ahí sí me asusté bastante: “ya sabemos que eres fotógrafo y ya no vas a volver a tomar fotos”.

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Dance ritualistica del Barong, Bali, Indonesia, para The New York Times. Foto: Sergio Dorantes.

 

-¿Cómo lograste escapar?

Me propinaron una golpiza tremenda, tenía los testículos hinchados, me rompieron una costilla, me fracturaron el esternón, tuve una pequeña fractura en el cráneo, me querían matar. Para hacerlo obvio me forzaron a beber dos botellas de tequila. Se pararon por la glorieta a Colón y me dijeron “te vas a tomar esto”. Con los golpes y el tequila me desmayé, perdí el conocimiento y me tiraron de la patrulla Dodge sin placas. Una mujer vio la escena y llamó a la Cruz Roja, ella me salvó la vida porque me llevaron a hospital de Balbuena, pensaron que yo estaba borracho.

-También tu labor fotográfica se ha caracterizado por retratar, en su momento, a presidentes de la República, ¿por qué esta inquietud? ¿Cómo se vieron a través de tu lente?

Los fotografié para The New York Times, Los Ángeles Times, Time y Newsweek principalmente. Como eran cartas fuertes me daban un poco más de acceso. Para conseguirlo me acercaba con los voceros de prensa y con el respectivo secretario particular. Era una constante negociación con los mandatarios. Les explicaba que quería hacer tales fotos. En las giras me atrevía hablar con los presidentes, se encabronaban los guardespaldas, los del Estado Mayor Presidencial, pero decía “señor presidente quiero hablar con usted, no me han dado respuesta y quiero tomarle unas fotos”. De inmediato daba órdenes al secretario de prensa. Así empecé a ganar acceso con Miguel de la Madrid, quien me dejó hacer buenas fotos en Los Pinos y en Palacio Nacional. Era un hombre muy serio, no le gustaba la fotografía, conservador, buena persona pero muy distante de los medios. Me daba unos cinco minutos y me decía “ya estuvo bien señor Dorantes”. Le propuse unas fotos de alguna fiesta, algo espontáneo, pero siempre se opuso.

Salinas: lo conocí junto a Luis Donaldo Colosio corriendo en los Viveros de Coyoacán. Eran funcionarios de la Secretaría de Programación y Presupuesto. Cuando Salinas fue candidato ya lo conocía. Inmediatamente hablé con él cuando supe que era candidato presidencial, le dije que quería hacer unas fotos más naturales y a él le gustaba mucho la fotografía, sabía la importancia de la imagen. Me dio mucho espacio, hice distintas fotos. Lo saqué en 32 portadas de revistas internacionales de Australia, China, Rusia y otras naciones de América.

Zedillo: lo conocí cuando estaba en el Banco de México, era muy joven. Después se integró al gabinete como secretario de Educación, trabajamos profesionalmente. Cuando sucede la muerte de Colosio hablé con él en el Panteón Dolores, donde se suponía lo iban a enterrar, y le dije que quería seguir haciendo el trabajo con presidentes porque se rumoraba que sería el nuevo candidato del PRI. “Si me toca a mí, sí te dejo”, me respondió. Zedillo me dio espacio pero no tanto como Salinas porque sus secretarios privados eran muy difíciles, me limitaban. Zedillo me puso algunos candados pero me dejó retratarlo en su oficina privada, en bici de montaña, en fiestas con sus hijos adolescentes.

Fox: lo conocí desde que era empresario de la Coca Cola en Celaya y también me dio chance de hacer fotos en su rancho –igual Marta Sahagún-, en su casa. Era mucho más abierto y relajado que los demás pero frívolo y tonto comparado con los otros mandatarios, sin un sentido real de la política. Muy chabacano. Ellos me dieron bastante material y reflejé sus distintas personalidades y tiempos políticos.

Tarahumaras y la luna, parte del reportaje para la revista alemana GEO. Foto: Sergio Dorantes.

Tarahumaras y la luna, parte del reportaje para la revista alemana GEO. Foto: Sergio Dorantes.

Veo que también tienes portadas de personajes de la oposición…

Al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas lo conocí desde que empezó la Corriente Democrática y desde entonces trabajé con él. Tengo un archivo muy completo de Cárdenas y es un político a quien le tengo un gran respeto. Fue el único político que metió las manos al fuego en la acusación de homicidio en mi contra. El ingeniero me dio mucho espacio, tengo fotos de él con su familia, fiestas particulares. Es una lástima que nunca llegó a ser presidente porque hubiera hecho cosas muy diferentes por el país.

-¿Hubo algún personaje que no pudiste captar a través de tu cámara?

Aquí en México, no. En el extranjero a Pinochet. Un poco antes del plebiscito de 1988 que marcó el final de su dictadura, quería hacerle una foto de portada pero no se pudo. Me habían dicho que me iban a dar el acceso, pero una vez en Santiago se puso muy dura la oposición y me cerraron la puerta. Siempre que fotografiaba a un Jefe de Estado –soy también diseñador industrial- preparaba un folleto con unas cuatro o cinco variaciones fotográficas y les decía cuál querían, porque al final era su imagen.

II.

Gracias a la Fórmula 1, Sergio Dorantes descubrió su gran pasión. En 1962 llegó por primera vez el Gran Premio a México y los autos sofisticados se resguardaban en una agencia de la colonia Doctores. Cerca de ahí vivía el joven Sergio y sin darse cuenta comenzó a platicar con pilotos, mecánicos e integrantes de las escuderías. Su inglés era bueno, ya que desde los 10 años lo había aprendido por las revistas Time que le compraba su padre en el mercado Hidalgo. Sin querer se convirtió en una especie de traductor para los deportistas extranjeros. Los llevó de tour a Xochimilco, la Lagunilla y otros lugares populares del DF. Hizo tan buenos amigos que se escribían cartas para no perderse en el tiempo.

Se obsesionó con la F1 que cruzó el Atlántico en 1969 para trabajar en las carreras de autos. Su familia pensó que se le iba a pasar, pero su madre que atendía una tienda y su padre chofer de autobús lo apoyaron en su aventura europea. Desde los 13 años ganaba dinero reparando motocicletas y tuvo que vender su Triumph Boneville 650 para comprar su boleto en barco de carga que lo llevaría de Nueva York a Francia.

Sergio es uno de los cuatro mexicanos que han trabajado en la F1, primero como diseñador industrial y posteriormente diseñando suspensiones y sistemas de dirección de varias escuderías, estuvo en un equipo de autos prototipo de Porsche y Ferrari. También laboró para Matra, que después se convirtió en Renault. En Inglaterra fue contratado por Lotus y luego se cambió con el piloto Pedro Rodríguez a BRM. Sin embargo, veía con mucha curiosidad los flashazos de los fotógrafos que cubrían las carreras y no pudo resistirse a conocer los secretos de la luz. Hasta que uno de ellos le prestó una cámara rusa Zenit y dos lentes, un 28mm y un 135mm. La tuvo un par de semanas y ya no pudo deshacerse de ella.

Ahora resguarda como su único tesoro las 40 mil fotografías que ha tomado a lo largo de cuatro décadas. Londres le abrió el camino que ya no dejaría: debutó como paparazzi en el News of the World -que cerró el año pasado- y en el sensacionalista The Sun. No estaba muy contento con perseguir a las estrellas del rock and roll como Rod Stewart, Elton John, Queen o a los Sex Pistols. Cuando lo contrataron en el Observador despegó definitivamente su carrera. Recorrió Australia, Hong Kong, África y el Medio Oriente.

Sergio está orgulloso por la lucha legal que ganó, por eso ha creado la ONG Culpable sin Evidencia para ayudar a gente inculpada por fabricación de evidencias y testigos por parte del Ministerio Público o la procuraduría capitalina. Admirador de fotógrafos como los alemanes Robert Lebeck y Gerd Ludwig, del estadounidense Joe Mcnally y del brasileño Sebastião Salgado, dice con una voz bajita, casi imperceptible, que siempre ha trabajado 16 horas al día, “le he robado sueño a la vida”.

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El otro virus que preocupa en Asia (y cómo trabajan los científicos para que no provoque otra pandemia)

La tasa de mortalidad por el virus Nipah es de hasta un 75% y no tiene vacuna. Los científicos trabajan arduamente para asegurarse de que este virus no cause la próxima pandemia.
15 de enero, 2021
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Supaporn Wacharapluesadee

Getty Images
Supaporn Wacharapluesadee es una “cazadora de virus”.

Era el 3 de enero de 2020, y Supaporn Wacharapluesadee estaba esperando una entrega.

Se había corrido la voz de que había algún tipo de enfermedad respiratoria que afectaba a las personas en Wuhan, China.

Con la llegada del Año Nuevo Lunar, muchos turistas chinos se dirigían a la vecina Tailandia para celebrar.

Por eso, el gobierno tailandés comenzó a examinar en el aeropuerto a los pasajeros que llegaban de Wuhan, y se eligieron algunos laboratorios, incluido el de Wacharapluesadee, para procesar las muestras con las que querían detectar el problema.

Wacharapluesadee es una experta cazadora de virus.

Dirige el Centro de Ciencias de la Salud y Enfermedades Infecciosas Emergentes de la Cruz Roja Tailandesa en Bangkok.

Durante los últimos 10 años, ha formado parte de Predict, un proyecto mundial para detectar y detener enfermedades que pueden pasar de animales a humanos.

Ella y su equipo han tomado muestras a muchas especies, pero su enfoque principal ha estado en los murciélagos, que se sabe que albergan muchos coronavirus.

Un monje enseña un murciélago

Huw Evans picture agency
Los murciélagos que comen fruta son habituales en el sur de Asia y son el hábitat perfecto para el virus Nipah.

Pudieron comprender la enfermedad en solo unos días, detectando el primer caso de covid-19 fuera de China.

Descubrieron que, además de ser un virus nuevo que no se originó en humanos, estaba más estrechamente relacionado con los coronavirus que ya habían encontrado en los murciélagos.

Gracias a la información preliminar, el gobierno pudo actuar rápidamente para poner en cuarentena a los pacientes y asesorar a los ciudadanos.

A pesar de ser un país de casi 70 millones de habitantes, un año después, el 3 de enero de 2021 Tailandia había registrado 8.955 casos y 65 muertes.

La próxima amenaza

Pero mientras el mundo lidia con la covid-19, Wacharapluesadee ya está mirando hacia la próxima pandemia.

Asia tiene un gran número de enfermedades infecciosas nuevas.

Un murciélago

Getty Images
El equipo de Supaporn Wacharapluesadee fue el primero en confirmar un caso de covid-19 fuera de China.

Las regiones tropicales tienen una rica variedad de biodiversidad, lo que significa que también albergan una gran cantidad de patógenos.

Esto aumenta las posibilidades de que surja un nuevo virus.

El crecimiento de las poblaciones humanas y el aumento del contacto entre personas y animales salvajes en estas regiones también aumentan el factor de riesgo.

En el transcurso de un proyecto en el que tomó muestras de miles de murciélagos, Wacharapluesadee y sus colegas han descubierto muchos virus nuevos.

En su mayoría han encontrado coronavirus, pero también otras enfermedades mortales que pueden extenderse a los humanos.

Tasa de mortalidad del 40%-75%

Entre estos virus está el Nipah.

Los murciélagos que comen fruta son su huésped natural.

“Supone una gran preocupación porque no hay tratamiento y este virus tiene una alta tasa de mortalidad”, dice Wacharapluesadee.

La tasa de mortalidad de Nipah varía entre el 40% y el 75%, dependiendo de dónde ocurra el brote.

Pero la científica no está sola en su preocupación.

Murciélagos

Getty Images
El Nipah vive en los murciélagos que comen fruta y son ellos quienes lo transmiten.

Cada año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) revisa la larga lista de patógenos que podrían causar una emergencia de salud pública para decidir cómo priorizar sus fondos de investigación y desarrollo.

Se enfocan en aquellos que presentan el mayor riesgo para la salud humana, aquellos que tienen potencial epidémico y aquellos para los que no existen vacunas.

El virus Nipah está entre los 10 primeros.

Un virus siniestro

Y, como ya se han producido varios brotes en Asia, es probable que no hayamos visto el último.

Hay varias razones por las que el virus Nipah es tan siniestro.

El largo período de incubación de la enfermedad, que puede llegar hasta los 45 días, significa que existen muchas posibilidades de que un animal o persona infectada, sin saber que está enferma, lo propague.

Además puede infectar a una amplia gama de animales, lo que aumenta la posibilidad de que se extienda.

Y se puede contagiar por contacto directo o consumiendo alimentos contaminados.

Alguien con el virus Nipah puede experimentar síntomas respiratorios que incluyen tos, dolor de garganta, dolores y fatiga, y encefalitis, una inflamación del cerebro que puede causar convulsiones y la muerte.

Es claramente una enfermedad que a la OMS le gustaría evitar que se propague.

Pero el contagio es posible en cualquier lugar.

El mercado de la mañana en Battambang, Camboya.

Getty Images
El mercado de la mañana en Battambang, Camboya, sería un asunto sin complicaciones, excepto por sus murciélagos frugívoros.

El peligro acecha

En el mercado de Battambang, una ciudad a orillas del río Sangkae, en el noroeste de Camboya, las motocicletas pasan entre los compradores y levantan polvo a su paso.

Los carros llenos de mercancías y cubiertos con láminas de colores se colocan junto a puestos improvisados que venden frutas deformes.

Los lugareños entran y salen de las gradas, con las bolsas de plástico llenas de sus compras.

Las ancianas con sombreros de ala ancha se agachan sobre mantas cubiertas con verduras para la venta.

En otras palabras, es un mercado matutino bastante normal. Es decir, hasta que miras al cielo.

Colgados en silencio en los árboles de arriba hay miles de murciélagos que comen fruta, defecando y orinando sobre cualquier cosa que pase debajo de ellos.

En una inspección más cercana, los techos de los puestos del mercado están cubiertos de heces de murciélago.

Battambang

Getty Images
Los murciélagos sobrevuelan el mercado de Battambang defecando y orinando en cualquier sitio.

“La gente y los perros callejeros caminan todos los días bajo construcciones expuestas a la orina de los murciélagos“, dice Veasna Duong, jefa de la unidad de virología del laboratorio de investigación científica Instituto Pasteur en Phnom Penh y colega y colaboradora de Wacharapluesadee.

El mercado de Battambang es uno de los muchos lugares donde Duong ha identificado murciélagos frugívoros y otros animales que entran en contacto con humanos a diario en Camboya.

Cualquier lugar donde los humanos y los murciélagos frugívoros estén cerca se considera un “intercambio de alto riesgo” por su equipo, lo que significa que es muy posible que se produzca un contagio.

“Este tipo de exposición podría hacer que el virus mute, lo que podría causar una pandemia”, dice Duong.

A pesar de los peligros, los ejemplos de proximidad son infinitos.

“Observamos aquí y en Tailandia, en mercados, áreas de culto, escuelas y lugares turísticos como Angkor Wat, donde, por ejemplo, hay un gran nido de murciélagos allí”, dice.

En un año normal, Angkor Wat recibe 2,6 millones de visitantes.

Y eso son 2,6 millones de oportunidades al año para que el virus Nipah pase de murciélagos a humanos en un solo lugar.

El mercado matutino de Battambang

Huw Evans picture agency
El mercado matutino de Battambang es uno de los muchos lugares en Camboya donde los murciélagos y los humanos entran en contacto cercano.

De 2013 a 2016, Duong y su equipo lanzaron un programa de rastreo con GPS para comprender más sobre los murciélagos frugívoros y el virus Nipah, y para comparar las actividades de los murciélagos camboyanos con los murciélagos en otras regiones de puntos críticos.

Dos de estos lugares son Bangladesh e India.

Ambos países han experimentado brotes del virus Nipah en el pasado y probablemente estén relacionados con el consumo de jugo de palmera datilera.

Por la noche, los murciélagos infectados sobrevuelan las plantaciones de palmeras datileras y lamen el jugo que se derramaba del árbol y que los locales recolectan a través de un cuenco sujeto al árbol.

Es probable que los murciélagos orinen cerca del cuenco.

A la mañana siguiente, los lugareños que compren un jugo a su vendedor ambulante, pueden infectarse con la enfermedad.

En 11 brotes diferentes de Nipah en Bangladesh entre 2001 y 2011, se detectaron 196 personas con Nipah.

De ellas 150 murieron.

Laboratorio médico

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El virus Nipah es mortal en muchas ocasiones.

El jugo de palmera datilera también es popular en Camboya, donde Duong y su equipo han descubierto que los murciélagos frugívoros en Camboya vuelan lejos, hasta 100 km cada noche, para encontrar fruta.

Eso significa que los humanos en estas regiones deben preocuparse no solo por estar demasiado cerca de los murciélagos, sino también por consumir productos que los murciélagos podrían haber contaminado.

Duong y su equipo también identificaron otras situaciones de alto riesgo.

Las heces de murciélago son un fertilizante popular en Camboya y Tailandia y en áreas rurales con pocas oportunidades laborales vender excrementos de murciélago puede ser una forma de ganarse la vida.

Duong identificó muchos lugares donde los locales animaban a los murciélagos frugívoros, también conocidos como zorros voladores, a posarse cerca de sus hogares para poder recolectar y vender su guano.

Los aldeanos cosechan guano en una caverna,

Getty Images
Los aldeanos cosechan guano en una caverna, un fertilizante popular en Camboya y Tailandia, pero que conlleva riesgos.

Pero muchos recolectores de guano no tienen idea de los riesgos a los que se enfrentan al hacerlo.

“El 60% de las personas que entrevistamos no sabían que los murciélagos transmiten enfermedades. Hay todavía una gran falta de conocimiento”, dice Duong.

De vuelta en el mercado de Battambang, Sophorn Deun vende huevos de pato.

Cuando se le preguntó si había oído hablar del virus Nipah, una de las muchas enfermedades de riesgo que podrían portar los murciélagos, dijo: “Nunca. Los zorros voladores no molestan a los aldeanos, nunca me he enfermado”.

Educar a los lugareños sobre las amenazas que suponen los murciélagos debería ser una iniciativa importante, cree Duong.

Cambiando el mundo

Evitar los murciélagos podría haber sido fácil años atrás, pero a medida que la población humana se expande, cambiando el planeta y destruyendo hábitats silvestres para satisfacer la creciente demanda de recursos, esto aumenta la propagación de enfermedades.

“La propagación de estos patógenos y el riesgo de transmisión se aceleran con los cambios en el uso de la tierra como la deforestación, la urbanización y la intensificación agrícola”, escriben los autores Rebekah J. White y Orly Razgour en un informe de 2020 de la Universidad de Exeter sobre enfermedades zoonóticas emergentes.

Campos deforestados

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La deforestación obliga a los murciélagos a mudarse.

El 60% de la población mundial ya vive en las regiones de Asia y el Pacífico, y todavía se está produciendo una rápida urbanización.

Según el Banco Mundial, casi 200 millones de personas se trasladaron a áreas urbanas en Asia Oriental entre los años 2000 y 2010.

El Nipah en el pasado

La destrucción de los hábitats de los murciélagos ha causado infecciones por Nipah en el pasado.

En 1998, un brote del virus Nipah en Malasia mató a más de 100 personas.

Los investigadores concluyeron que los incendios forestales y la sequía local habían desalojado a los murciélagos de su hábitat natural y los habían obligado a buscar árboles frutales cultivados en las mismas granjas que los cerdos.

Bajo estrés, se ha demostrado que los murciélagos esparcen más virus.

La combinación de verse obligados a reubicarse y estar en estrecho contacto con una especie con la que normalmente no interactuarían permitió que el virus pasara de los murciélagos a los cerdos y luego a los granjeros.

Además, aunque Asia alberga casi el 15% de los bosques tropicales del mundo, pero la región también es un foco de deforestación.

El continente se encuentra entre los primeros del mundo en pérdida de biodiversidad.

Gran parte de esto se debe a la destrucción de bosques en plantaciones para productos como el aceite de palma, pero también a la creación de áreas residenciales y espacio para el ganado.

Deforestación

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Asia está experimentando altos niveles de deforestación, a menudo debido a la construcción de plantaciones para productos como el aceite de palma.

Los murciélagos que comen fruta tienden a vivir en regiones boscosas espesas con muchos árboles frutales de los que alimentarse.

Refugios alternativos

Cuando su hábitat es destruido o dañado, encuentran nuevas soluciones, como el gallinero de una casa o las torres con grietas de Angkor Wat.

“La destrucción del hábitat de los murciélagos y la interferencia de los humanos a través de la caza impulsa a los zorros voladores a buscar refugios alternativos“, dice Duong.

Es probable que los murciélagos que el equipo de Duong ha monitoreado viajando hasta 100 kilómetros por noche en busca de fruta lo estén haciendo porque su hábitat natural ya no existe.

Pero los murciélagos, hemos sabido recientemente, albergan una serie de enfermedades desagradables: Nipah y covid-19, pero también ébola y SARS.

¿Deberíamos simplemente erradicar los murciélagos?

No, a menos que queramos empeorar las cosas, dice Tracey Goldstein, directora de instituto del Laboratorio del One Health Institute y directora de laboratorio del Proyecto Predict.

Murciélago

Getty Images
Aunque los murciélagos son portadores de enfermedades, también ayudan a controlar loa insectos, por lo que sacrificarlos no es una buena opción, dicen los científicos.

“Los murciélagos juegan un papel ecológico enormemente importante”, dice Goldstein.

Polinizan más de 500 especies de plantas.

También ayudan a mantener a raya a los insectos, desempeñando un papel muy importante en el control de enfermedades en los seres humanos, por ejemplo, reduciendo la malaria al comer mosquitos, dice Goldstein.

“Desempeñan un papel muy importante en la salud humana”.

También señala que se ha demostrado que sacrificar murciélagos es perjudicial desde la perspectiva de la enfermedad.

“Lo que hace una población cuando disminuye el número de bebés es tener más bebés; eso haría que sea más susceptible”, dice.

Encontrar respuestas, crear preguntas

Pero por cada respuesta, siempre surgen más preguntas.

Una es: ¿por qué Camboya aún no ha experimentado un brote del virus Nipah, dados todos los factores de riesgo?

¿Es cuestión de tiempo, o los murciélagos frugívoros de Camboya son ligeramente diferentes a los murciélagos frugívoros de Malasia, por ejemplo?

¿El virus en Camboya es diferente al de Malasia?

¿La forma en que los humanos interactúan con los murciélagos es diferente en cada país?

El equipo de Duong está trabajando para encontrar las respuestas, pero aún no conoce todos los aspectos del tema.

Angkor Wat

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Los templos de Angkor Wat, en Camboya, son el escondire perfecto para los murciélagos.

Por supuesto, el equipo de Duong no es el único que analiza estas preguntas.

La búsqueda de virus es un esfuerzo de colaboración global masivo, con científicos, veterinarios, conservacionistas e incluso científicos ciudadanos que se unen para comprender a qué enfermedades nos enfrentamos y cómo evitar un brote.

Cuando Duong encuentra el virus Nipah en alguna de las muestras extraídas en murciélagos, se lo envía a David Williams, jefe del Grupo de Diagnóstico de Laboratorio de Enfermedades de Emergencia del Centro Australiano de Preparación para Enfermedades.

Debido a que el virus Nipah es tan peligroso (los gobiernos de todo el mundo consideran que tiene potencial de bioterrorismo), solo un puñado de laboratorios en todo el mundo pueden cultivarlo y almacenarlo.

El laboratorio de Williams es uno de ellos.

Su equipo está formado por algunos de los principales expertos mundiales en virus Nipah, con acceso a una amplia gama de herramientas de diagnóstico que no están disponibles en la mayoría de los laboratorios.

Al usar trajes de contención herméticos, pueden cultivar más virus altamente peligrosos a partir de una pequeña muestra y luego, trabajando con una carga mayor, realizar pruebas para comprender cómo se replica, transmite y cómo causa enfermedades.

Científicos

Getty Images
Los científicos tienen que tratar las muestras de virus peligrosos con un equipo especial.

Es bastante complicado llegar a este punto: primero, Duong recolecta orina de murciélago extendiendo una lámina de plástico debajo de un gallinero en Camboya.

Esto evita tener que atrapar a los murciélagos, lo que puede resultar traumatizante para ellos.

Lleva sus muestras al laboratorio, las decanta en tubos, las etiqueta y las empaqueta de forma segura en cajas frías.

Estos son recolectados por un servicio de mensajería especial que está aprobado para enviar mercancías peligrosas y vuelan a Australia, donde las muestras de virus pasan por la aduana para que se aprueben las licencias y los permisos correspondientes.

Finalmente llegan al laboratorio de Williams.

Después de las pruebas, compartirá los resultados con Duong en Camboya.

Fondos para investigación

Le pregunto a Williams si construir más laboratorios de alta seguridad como el suyo en todo el mundo podría acelerar la detección de enfermedades dañinas.

“Potencialmente sí, al poner más laboratorios en lugares como Camboya que podrían acelerar la caracterización y el diagnóstico de estos virus”, dice. “Sin embargo, su construcción y mantenimiento son costosos. A menudo, ese es el elemento limitante”.

La financiación del trabajo que están llevando a cabo Duong y Wacharapluesadee ha sido irregular en el pasado.

El gobierno de Trump dejó que el programa Predict, con 10 años de antigüedad, expirara, aunque el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, prometió restaurarlo.

Mientras tanto, Wacharapluesadee tiene fondos para una nueva iniciativa llamada Thai Virome Project, una colaboración entre su equipo y el Departamento de Parques Nacionales, Vida Silvestre y Conservación de Plantas del gobierno en Tailandia.

Muestras

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Las muestras se mandan a Australia.

Esto le permitirá tomar muestras de más murciélagos y una gama más amplia de vida silvestre para comprender las enfermedades que albergan y las amenazas a la salud humana.

Duong y su equipo están buscando fondos para su próximo viaje de detección de patógenos.

Uno para financiar la vigilancia continua de los murciélagos en Camboya y otro para comprender si ha habido infecciones en humanos de las que no se han tenido noticias hasta ahora.

Todavía no han logrado asegurar el dinero para continuar con su trabajo contra el virus Nipah.

Sin él, dicen, es más probable un brote potencialmente catastrófico.

“La vigilancia a largo plazo nos ayuda a informar a las autoridades medidas preventivas y para evitar un contagio no detectado que causaría un brote más grande”, dice Duong.

Y sin una formación continua, es posible que los científicos no puedan identificar y caracterizar nuevos virus rápidamente, como hizo Wacharapluesadee con covid-19 en Tailandia.

Esta información es necesaria para comenzar a trabajar en una vacuna.

Murciélagos

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Los murciélagos pueden recorrer decenas de kilómetros.

Cuando hablamos en junio de 2020 por videollamada, le pregunté si Wacharapluesadee estaba orgullosa del notable logro de su equipo. “¿Orgullosa?”, dijo. “Sí, lo estoy”.

“Pero el proyecto Predict fue un ejercicio sobre cómo diagnosticar virus nuevos a partir de animales salvajes. Así que cuando mi equipo y yo encontramos el genoma del no fue una gran sorpresa . Nos dio mucha experiencia. Fortaleció nuestra capacidad”, dijo.

Duong y Wacharapluesadee esperan seguir colaborando para combatir el virus Nipah en el sudeste asiático, y la pareja ha elaborado una propuesta para vigilar de forma conjunta el virus Nipah en la región.

Planean enviarlo a la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa, una organización gubernamental de Estados Unidos que financia el trabajo destinado a reducir las amenazas que representan los agentes de enfermedades infecciosas, una vez que la crisis de covid-19 disminuya.

En septiembre de 2020, le pregunté a Wacharapluesadee si cree que puede detener la próxima pandemia.

Estaba sentada en su oficina con su bata blanca de laboratorio, después de haber procesado cientos de miles de muestras para realizar pruebas de covid-19 en los últimos meses, algo muy por encima de la capacidad habitual de su laboratorio en cualquier otro año.

A pesar de todo, una sonrisa apareció en su rostro. “¡Lo intentaré!”, dijo.

Con información adicional de Mora Piseth en Camboya.

La presentación de informes para esta historia, que es parte de la serie “Stop the Next One”, fue financiada por el Pulitzer Center.

Esta nota se publicó originalmente en inglés en BBC Future.


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