Denuncian “calabozos de castigo” en estaciones migratorias
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Denuncian “calabozos de castigo” en estaciones migratorias

Durante la presentación del informe ‘Ser migrante no me hace delincuente’, la ONG Sin fronteras y el Centro de Derechos Humanos Fray Matías denunciaron la existencia de 'celdas de castigo' en las estaciones migratorias de Iztapalapa y Tapachula.
Por Manu Ureste
11 de abril, 2013
Comparte
En la presentación del informe 'Ser migrante no me hace delincuente', de la ONG 'Sin Fronteras', estuvieron presentes Omar de la Torre (izq.); Alberto Xicontecatl, Nancy Pérez, Carolina Carreño, y Fermina Rodríguez. //Foto: Manu Ureste

En la presentación del informe ‘Ser migrante no me hace delincuente’, de la ONG ‘Sin Fronteras’, estuvieron presentes Omar de la Torre (izq.); Alberto Xicontecatl, Nancy Pérez, Carolina Carreño, y Fermina Rodríguez. //Foto: Manu Ureste

Al ‘calabozo’ por reñir con algún compañero, o por pedir respeto a los derechos humanos. Esta es la situación cada vez más “recurrente” a la que se están enfrentando indocumentados centroamericanos en, al menos, dos estaciones migratorias del país.

Así lo denunció la ONG ‘Sin Fronteras’ durante la presentación hoy en la ciudad de México del informe ‘Ser migrante no me hace delincuente’, en la que participaron Fermina Rodríguez, del Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, en Tapachula; Alberto Xicontencatl, de Frontera con Justica y la Casa del Migrante de Saltillo; así como Omar de la Torre, jefe de la Unidad de Política Migratoria, de la Segob.

Durante su intervención, Fermina Rodríguez dio a conocer algunas de las conclusiones del Segundo Informe sobre derechos humanos y condiciones de vida de las personas migrantes en el centro de detención de la ciudad de Tapachula, elaborado por el CDH Fray Matías, en el que se denuncia que, de acuerdo con pláticas informales con adolescentes detenidos, se registró en la Estación Migratoria Siglo XXI “la práctica recurrente de encerrar a jóvenes en un cuarto de separación, como método de sanción, cuando a criterio de los agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) éstos han incurrido en una infracción”.

A este cuarto de separación, señaló la activista, “los jóvenes lo han denominado el calabozo”.

“El aislamiento se realiza en condiciones antihigiénicas, sin colchonetas y sábanas para contrarrestar el frío o utensilios para soportar el calor o de aseo personal; además, existen restricciones en cuanto al acceso al agua potable; el sanitario no funciona de manera correcta, lo que provoca que el agua se rebase ensuciando el cuarto con orines y excremento”, detalla el informe, en el que además se apunta que, según los entrevistados, “una persona ha llegado a permanecer ahí hasta por tres días, durante los cuales sólo puede salir en los horarios de comida”.

Ante esta situación, la activista dijo que el Centro de Derechos Humanos Fray Matías presentó una primera queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en febrero de 2012, en la que denunció “tratos inhumanos y degradantes al interior de la Estación Migratoria Siglo XXI”.

“A empujones me metieron en las celdas de castigo, y para que me sacaran comencé a cortarme las muñecas con un pedazo de espejo”

Asimismo, Fermina Rodríguez dio a conocer que un joven salvadoreño de 15 años intentó suicidarse al ser internado en el ‘calabozo’.

“Fui llevado al mando medio donde la oficial en turno me dijo que me iban a llevar a un reclusorio donde solo hay locos –cuenta el adolescente en el informe presentado por el CDH Fray Matías-. A empujones me metieron en las celdas de castigo, y debido a que me desesperé y para que me sacaran, comencé a cortarme las muñecas con un pedazo de espejo que tenía en mi cartera. Sangré mucho. Tanto la OPI y un policía fueron a verme, pero sólo me pusieron alcohol y ahí me dejaron”.

“Se trata de una situación muy preocupante –concluyó la activista-. Porque no se trata de un evento esporádico, sino de una práctica que se está dando de manera constante”.

‘Cuarto de los sueños’ en Iztapalapa

Por su parte, Carolina Carreño, de la ONG Sin Fronteras, reportó que en la estación migratoria del Distrito Federal, en Iztapalapa, varios adolescentes entrevistados reportaron la existencia de una celda de separación, a la que llaman ‘el cuarto de los sueños’.

Carreño refirió que las personas entrevistadas en la estación migratoria de Iztapalapa contaron que en el área de varones existen tres cuartos pequeños que no están acomodados y están destinados a homesexuales y enfermos mentales, “pero que si alguien comete alguna falta o tiene mal comportamiento, es encerrado en uno de esos cuartos por varias horas”. 

“Los entrevistados nos decían que los mandaban ahí cuando peleaban con otros compañeros, o habían dañado el inmobiliario de la estación migratoria”, comentó.

En la estación migratoria de Iztapalapa existen tres cuartos pequeños que no están acomodados y están destinados a homosexuales y enfermos mentales

“Ley de Migración ha provocado regresión en la protección de migrantes”: Sin Fronteras

Por otra parte, la ONG Sin Fronteras denunció en su informe ‘Ser migrante no me hace delincuente’ que la Ley de Migración ha provocado una regresión en la protección de los derechos humanos de las personas migrantes.

En este sentido, el informe pone de manifiesto que los controles y restricciones que implementó la ley de Migración obligan a los migrantes a seguir rutas más inseguras, lo que generó una regresión en materia de derechos humanos.

En cuanto a las principales problemáticas que la ONG Sin Fronteras detectó en las estaciones migratorias de Iztapalapa, Tenosique y Tapachula, Carolina Carreño destacó que entre éstas se encuentran la falta de información de las autoridades sobre por qué se detuvo al migrante, la imposibilidad de tener una representación legal gratuita, la dificultad para los abogados de entrar a las estaciones migratorias, las insuficientes actividades deportivas y recreativas, así como el poco contacto con el mundo exterior. 

Por su parte, Alberto Xicontecatl, de la casa del Migrante de Saltillo y representante de la fundación Frontera con Justicia, denunció que las estaciones migratorias, lejos de ser espacios donde se garantice la seguridad de los migrante, “son espacios de riesgo de víctimas, donde se les niega la justicia y la representación legal”.

“Se trata de lugares donde se se concentran las violaciones a derechos humanos con altos porcentajes de impunidad porque es muy complejo el ingreso de la sociedad civil“, recalcó el activista.

Lee aquí el informe completo ‘Ser migrante no me hace delincuente’, de ‘Sin Fronteras’:

 

Informe Em 2013 by http://www.animalpolitico.com

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Consecuencias del covid-19: 'Mi fatiga no se parecía a nada que hubiera experimentado antes'

La fatiga crónica es uno de los síntomas que experimentan miles de pacientes recuperados de covid-19, incluso aquellos que no estuvieron tan enfermos como para estar hospitalizados. Jade cuenta cómo fue su caso.
22 de septiembre, 2020
Comparte
Jade Gray-Christie

Zoë Savitz/BBC News
Jade Gray-Christie nunca fue hospitalizada, pero meses después de haberse recuperado sufre fatiga crónica.

Si has leído noticias de personas con coronavirus que experimentaron síntomas “permanentes”, puede que la historia de Jade Gray-Christie te resulte familiar. Ella tenía síntomas “leves” y no fue hospitalizada, pero su vida dio un vuelco desde que se enfermó en marzo.

Antes de la pandemia, Jade tenía una vida muy ocupada.

Esta londinense, de 32 años de edad, compaginaba un gratificante trabajo dando apoyo a jóvenes de entornos desfavorecidos con una vida social activa, e iba al gimnasio tres veces por semana.

Pero en las primeras horas de la mañana del 15 de marzo, Jade llegó a casa tras un largo día de trabajo y supo que algo no iba bien.

“Me sentía fatal. Tenía mucho calor y mucho frío, y no paraba de toser, toser y toser”, me contó en voz baja, con dificultad para respirar.

A medida que pasaron los días, Jade, que es asmática y vive sola, comenzó a sentirse peor y más asustada.

Llamó al 111 (el número de emergencias). Le enviaron una ambulancia, pero los paramédicos se negaron a entrar. “Me hablaron a través de la ventana y me preguntaron qué me pasaba”, dice ella.

Jade Gray-Christie

Zoë Savitz/BBC News
Los paramédicos no quisieron entrar a casa de Jade.

Tumbada en la cama y sin apenas poder pronunciar las palabras, Jade explicó que tenía problemas para respirar y que le dolía mucho el pecho.

Le dijeron que tenía la típica “tos covid”, pero por su edad no podían llevarla al hospital. Eres joven y tu cuerpo es lo suficientemente fuerte como para recuperarse, le dijeron.

Jade se sorprendió. “¿Qué hago con mi respiración? Soy asmática. Vivo sola, así que si pasa algo no tengo a nadie que me ayude“, les comentó.

Pero ellos le respondieron que no se llevaban a nadie menor de 70 años por si pudiera contagiar a alguien más en el hospital.

“Comprendí lo que decían, pero al mismo tiempo estaba muy mal y no sabía qué iba pasar. Por las noches sentía miedo al acostarme”, dice Jade.

Con el tiempo, parecía mejorar poco a poco. Pero cada vez que pensaba que estaba recuperándose, sus síntomas volvían.

En mayo, se sintió lo suficientemente bien como para comenzar a trabajar desde casa a tiempo parcial. Tenía dolor en el pecho y a veces se sentía cansada, pero pensó que se las podría arreglar.

Hasta que a finales de mes, algo cambió.

Durmiendo 16 horas al día

“Mi pecho volvió a empeorar. Me costaba respirar y no podía salir de la cama”, dice ella. “Mi fatiga no se parecía a nada que hubiera experimentado antes”.

Los inhaladores de Jade

Zoë Savitz/BBC News
Jade tiene un inhalador para el asma y recibió dos más para tratar la covid.

Los meses pasaron con pocas mejoras. A veces dormía más de 16 horas al día y le costaba hacer las actividades diarias para cuidar de sí misma.

Cuando hablé con Jade a fines de julio, me contó que su médico le había dicho que tenía fatiga posviral, pero no le dieron ningún consejo sobre cómo manejar sus síntomas, más allá de que estableciera una rutina para dormir y despertar.

La idea era aprender estrategias de recuperación para ayudar a mejorar su calidad de vida y estabilizar su salud.

Pero a Jade le costó entender cómo aplicarlo a su vida. Mantener una rutina le resultaba casi imposible, ya que a menudo se despertaba agotada y se volvía a dormir.

“Cuando hablé con el médico sobre mis mareos, el hecho de que me hubiera desmayado y también sobre mi fatiga, me dijo abiertamente que no sabía cómo ayudarme y que el virus todavía es muy nuevo. Esto, por supuesto, me hizo sentirme aún peor “, comenta.

“Si los médicos no podían ayudarme, ¿entonces quién?”, se preguntó.

Jade Gray-Christie usando su laptop

Zoë Savitz/BBC News
Jade se sintió desesperada; no sabía a quién pedir ayuda.

Covid “de largo plazo”

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que no comprende por completo la covid-19.

Dice que los plazos de recuperación típicos son de dos semanas para pacientes leves, y hasta ocho para los que están graves, pero reconoce que hay personas como Jade que continúan teniendo síntomas durante más tiempo.

En tales casos, dice la OMS, los síntomas pueden incluir fatiga extrema, tos persistente o intolerancia al ejercicio. El virus puede causar inflamación en los pulmones, los sistemas cardiovascular y neurológico, y el cuerpo puede tardar mucho en recuperarse.

La experiencia de Jade le ha ocurrido a otras decenas de miles de personas,y se conoce como “covid de largo plazo”.

Barbara Melville, administradora de un grupo de apoyo en Facebook para este tipo de pacientes, explica que muchos de ellos dicen que no tienen acceso al cuidado y apoyo que necesitan, que no les toman en serio o que les dicen que sus síntomas son causados por ansiedad.

Short presentational grey line

BBC

Cómo conservar la energía si tienes fatiga

  • Para lidiar con la fatiga, los terapeutas ocupacionales usan “las tres pes”: planificación, pacing (ritmo) y priorización
  • Esto implica identificar estrategias para facilitar las cosas y gestionar la energía de forma más eficaz
  • Por ejemplo, si la ducha es agotadora, inténtalo en otro momento del día o siéntate en lugar de quedarte de pie
  • Divide las actividades en tareas más pequeñas y distribúyelas a lo largo del día
  • Planifica de 30 a 40 minutos de descansos entre actividades

Lauren Walker, Royal College of Occupational Therapists, Reino Unido

Short presentational grey line

BBC

¿Dónde deja esto a los pacientes? Para muchos es una cuestión de paciencia.

En el caso de Jade, su salud sigue con altibajos, pero ahora recibe sesiones de fisioterapia y de terapia ocupacional en la clínica covid del centro hospitalario University College Hospital de Londres.

Sus jefes han sido un gran apoyo, lo cual ha marcado la diferencia. Le dijeron que habían visto muchos casos similares.

“Fue un gran alivio,”, dice ella, tras haber pasado muchos meses sintiendo que tenía que demostrar que lo que le estaba ocurriendo no estaba “todo en su cabeza”.

Al final, recibió una carta confirmando su diagnóstico de covid-19 esta semana.

Jade planea ahora trabajar desde casa por el resto del año, con horas y responsabilidades reducidas, y le han aconsejado que divida su día, trabajando en períodos de dos horas con pequeños descansos en el medio.

Está contenta de poder volver al trabajo y de tener su mente activa.

jade en la puerta de su casa

Zoë Savitz/BBC News
A la joven inglesa le gusta haber vuelto a trabajar.

Barbara Melville advierte que no todos los empleadores son tan comprensivos y afirma que ha leído muchas historias en su grupo de apoyo de personas obligadas a regresar al trabajo demasiado pronto.

“Tienen miedo de no poder alimentar a sus familias. El descanso y la regulación del ritmo de vida son un privilegio“, comenta a la BBC.

Otros le han dicho que sufren discriminación en el trabajo porque no pueden proporcionar pruebas de que tenían la enfermedad, a pesar de que no hubo tests disponibles durante meses, y no se les dieron los ajustes que necesitaban para trabajar de manera segura.

Sin embargo, tiene la esperanza de que esta crisis lleve a un cambio cultural en cómo se trata a las personas que viven con problemas de salud a largo plazo.

“La covid ha puesto de relieve las desigualdades y esta es una oportunidad para empezar a hacer algo“, señala.

Jade dice que tras haberse enfermado sintió realmente que su vida se acababa. Solo cuando comenzó a recibir apoyo, atención y comprensión las cosas comenzaron a cambiar para ella.

Ahora siente que puede encontrar una manera de hacer frente a su nueva normalidad.

Fotografía de Zoë Savitz

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=zdkwo02LwCs

https://www.youtube.com/watch?v=FkdL3esx7t0&t=14s

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.