¿Cómo funcionan las impresoras 3D?
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¿Cómo funcionan las impresoras 3D?

Con los usos dados hasta ahora, las impresoras 3D pueden salvar vidas, crear armas, pero también se ha impreso chocolates, aviones, coches y joyería
Por Juan Francisco Medina
27 de mayo, 2013
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La vida de Kaiba Gionfriddo fue salvada gracias a la imrpesión 3D.

La vida de Kaiba Gionfriddo fue salvada gracias a la imrpesión 3D.

Kaiba Gionfriddo, un bebé estadounidense de un año ocho meses, nació con un defecto inusual. Uno que casi lo mata. Su tráquea no dejaba pasar oxígeno a sus pulmones y en varias ocasiones estuvo a punto de perder la vida.

Los doctores de Kaiba usaron el pasado 23 de mayo, una impresora en tercera dimensión (3D) para crear un tubo tráquea para el bebé. Para ello, usaron un plástico que en tres años será completamente asimilado por el cuerpo del pequeño. Nunca necesitará otra cirugía para retirar esa pieza.

Las impresoras 3D han permitido avances para la ciencia como el logrado para Kaiba, pero también en Estados Unidos, país que ha visto cientos de tragedias causadas por el fácil acceso a las armas de fuego, hay quienes ven en estas impresoras una forma más fácil de estar armado.

Defense Distributed es una asociación que pugna por el derecho a portar un arma, tal como lo establece la segunda enmienda de la Constitución estadounidense, y promueve la “Wiki Pistola”, una pistola impresa en 3D.

Para ese fin, Defense Distributed tiene un plan de tres puntos: Producir y publicar un archivo para crear la primera arma lista para imprimir, adaptar el diseño para impresoras más pequeñas y finalmente convertirse en los primeros adoptantes de la “wiki pistola”. El gobierno estadounidense ordenó a Defense Distributed retirar los planos que subió al internet para que cualquier persona pueda fabricar su propia arma.

El pasado 23 de mayo, un hombre de Wisconsin, Estados Unidos, que se hizo llamar “Joe”, mostró en un video una pistola hecha de plástico que sólo le costó 25 dólares. El arma fue hecha con impresora 3D que le costó mil 725 dólares. Joe cargó la pistola con balas de .380 milímetros y el ingeniero Michael Guslick, a quien se le conoce por imprimir uno de los primeros cargadores de balas para rifles semi-automáticos AR-15, estuvo a cargo de grabar el video.

Dos meses antes, el 22 de marzo, otro hombre en Tennessee, Jeff Heeszel, diseñó e imprimió balas con la misma tecnología.

Con los usos dados hasta ahora, las impresoras 3D pueden salvar vidas, crear armas, pero también se ha impreso chocolates, aviones, coches y joyería. Pero ¿Cómo es posible imprimir en 3D y hacerlo en tantos materiales? ¿Qué son y cómo funcionan esas máquinas?

Capas de materiales

Las impresoras 3D no imprimen, construyen. No esparcen tinta sobre papel, van acumulando material capa tras capa hasta formar objetos. El proceso, conocido también como manufactura por adición, puede durar días enteros.

El primer paso es dibujar el objeto. Quienes no tengan esa habilidad pueden elegir figuras prediseñadas. Los planos tienen que ser tridimensionales, por lo que se necesita de un software especial.

El siguiente paso es trasladar ese diseño y convertirlo en un objeto. Existen diversas compañías que ofrecen el servicio de “impresión”. Basta con cargar el archivo .STL (que significa Lenguaje de Mosaico Estándar por sus siglas en inglés) y elegir el material. Hasta ahora se ha usado plástico, papel, chocolate y células vivas.

El proceso es de adición de capas de manera sucesiva y cada capa mide cerca de 0.1 milímetros; Por ello, una pieza puede llevar varias horas o días para estar lista. La traquea de Kaiba Gionfriddo tardó un día entero en construirse.

La historia de las impresoras 3D inició en 1976, cuando se inventó la impresora de inyección de tinta. En 1984 los avances de dicha impresora se modificaron de imprimir tinta, a imprimir materiales. En ese año Charles Hull, cofundador de 3D Systems inventó la estilográfica, un proceso de impresión que permite crear un objeto tridimensional a partir de información digital.

En 1992 se produjo la primera máquina que involucra un láser de rayos UV de “fotopolímeros solidificantes”. Un líquido con la viscocidad y el color de la miel, que crea partes tridimensionales capa por capa.

En 1999 se implantó el primer órgano hecho en un laboratorio, cuando un paciente se sometió a un aumento de vejiga mediante una estructura en 3D cubierta de sus células. En la década del 2000 se empezó a experimentar con la “impresión” de órganos y tejidos con esa tecnología. En los últimos cinco años se han impreso aeronaves, automóviles, joyas y hasta una quijada prostética.

En el futuro, hasta comida

Las impresoras pequeñas, hechas para crear juguetes o pequeños gadgets cuestan al menos mil dólares. Una profesional cuesta entre 15 mil y 60 mil dólares y las industriales, con las que incluso se pueden “imprimir” casas, alcanzan precios de hasta 600 mil dólares. Algunas de las compañías que están explotando este nuevo mercado son Shapeways, Sculpteo o Thingverse.

Las impresoras 3D también las han usado para crear las partes de un auto totalmente funcional. El proyecto fue desarrollado por Jim Kor en Winnipeg, Canadá el 10 de febrero de 2013. La semana pasada, la NASA otorgó una concesión para desarrollar una impresora que cree comida para sus astronautas a la compañía Anjan Contractor.

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Qué saben los científicos de lo que se siente en el momento en que morimos

¿Qué sucede cuando llega el momento de pasar de esta vida a lo que sea que sigue? ¿Sentimos algo o es una gran nada?
12 de julio, 2022
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¡Ah, la vida! Esa cosa en la que naces y te haces un poco más grande, te enamoras de una persona (o de pescar), tal vez produces algunas personas más pequeñas, y luego, antes de que te des cuenta, es hora de la siguiente parte: la muerte. La inevitable desaparición de nuestro ser.

Hay una gama ecléctica de formas en que podrías morir.

Comúnmente es por una enfermedad cardíaca o cáncer, pero hay incluso alrededor de 600 víctimas anuales de la asfixia autoerótica.

No importa cómo ocurra, en algún momento experimentarás la muerte clínica, que es algo así como la vida, pero sin respiración ni circulación sanguínea.

En otras palabras, es el comienzo del paso de esta vida a lo otro.

Para la mayoría de las personas, la muerte no es completamente instantánea.

Entonces, ¿qué puede decirnos la ciencia moderna sobre la experiencia de esos momentos finales?

¿Qué se siente al morir?

En la última etapa cuando se acerca la muerte, las personas suelen estar muy insensibles, por lo que normalmente imaginamos que la experiencia es un desvanecimiento somnoliento e inconsciente de la vida.

Pero algunos experimentos cuentan una historia muy distinta.

La Parca

Getty Images
Quizás sea más colorido…

En 2013, científicos de la Universidad de Michigan midieron la actividad cerebral de unas ratas de laboratorio mientras morían.

Y sucedió algo muy interesante.

Después de que las ratas experimentaran un paro cardíaco –sin latidos cardíacos ni respiración-, sus cerebros mostraron un aumento de la actividad global, con niveles de ondas gamma bajas que estaban más sincronizadas en todo el cerebro que en los estados normales de vigilia de las ratas.

E, increíblemente, ese tipo específico de actividad cerebral se ha relacionado con la percepción consciente de las personas en estudios anteriores.

En otras palabras, esas ratas podrían haber estado experimentando algo mientras estaban entre la muerte clínica y la muerte cerebral completa.

El experimento desafió la suposición de que el cerebro está inactivo durante la muerte.

Por el contrario, parecía que antes de la inconsciencia duradera podría haber un período de mayor consciencia y planteaba: ¿qué estaban experimentando las ratas mientras morían?, ¿podría ser lo mismo cierto para las personas?

Sorpresas

Los humanos tenemos cerebros más grandes y complejos que los de las ratas, pero un experimento muy interesante realizado en el Imperial College de Londres en 2018 arrojó algo de luz sobre cómo podría sentirse morir en los seres humanos.

Paisaje psicodélico

Getty Images
¿Un final psicodélico?

Los científicos querían investigar las similitudes entre dos fenómenos muy diferentes.

Por un lado, las experiencias cercanas a la muerte, o ECM, las alucinaciones experimentadas por alrededor del 20% de las personas que han sido reanimadas después de la muerte clínica.

Por otro lado, las alucinaciones provocadas por DMT, una droga psicodélica (que genera de manera confiable un amplio espectro de efectos subjetivos en las funciones cerebrales humanas, incluida la percepción, el afecto y la cognición).

Así que les administraron dosis de DMT a los sujetos del estudio y, una vez regresaron a la realidad, les pidieron que describieran sus experiencias utilizando la lista de verificación comúnmente utilizada para evaluar las experiencias cercanas a la muerte.

Y se sorprendieron al ver una cantidad increíble de puntos en común.

Tanto las experiencias de ECM como las de DMT incluyeron sensaciones como “trascendencia del tiempo y el espacio” y “unidad con objetos y personas cercanas”.

La experiencia de casi morir resultó ser sorprendentemente similar a un poderoso alucinógeno.

¿Un final psicodélico?

Cuando consideramos la muerte, pensamos en ella como un sombrío proceso de incorporación. Pero la ciencia pregunta: ¿y si es psicodélico?

Neurocientífico Chris Timmermann.

BBC
El neurocientífico Chris Timmermann dirigió en 2018 una investigación sobre la experiencia de la muerte.

Le preguntamos al doctor Chris Timmermann, quien dirigió la investigación en el Imperial College de Londres, qué podía decirnos este experimento sobre la muerte.

“Creo que la principal lección de la investigación es que podemos encontrar la muerte en la vida y en las experiencias de la vida”, señaló.

“Lo que sabemos ahora es que parece haber un aumento de la actividad eléctrica.

“Esas ondas gamma parecen ser muy pronunciadas y pueden ser responsables de las experiencias cercanas a la muerte.

“También hay regiones específicas en el cerebro, como lo que llamamos los lóbulos temporales mediales -áreas que se encargan de la memoria, el sueño e incluso el aprendizaje- que podrían estar relacionadas también con esas experiencias.

“En cierto modo, nuestros cerebros están simulando de alguna manera una forma de realidad”.

Alrededor del 20% de las personas que han sido pronunciadas clínicamente muertas y viven reportan ECM.

¿Será que todas las experimentan y solo unas pocas las recuerdan o que esas experiencias son muy raras?

“Es una gran posibilidad que haya una falta de recuerdo debido a diferentes razones”, explicó Timmermann.

“En nuestra experiencia con el DMT psicodélico hemos visto que, cuando les damos altas dosis, hay una parte de la experiencia que también se olvida.

“Lo que creo que pasa es que la experiencia es tan novedosa, que es inefable o difícil de poner en palabras.

“Cuando una experiencia trasciende la capacidad de describirla con el lenguaje, tenemos dificultades para recordarla.

“Pero también podría ser que algunas personas simplemente no la experimenten”.

¿Qué investigación adicional a partir de ahí podría ayudar a nuestra comprensión de la muerte?

“Es muy interesante lo que está sucediendo en estos días con los escáneres cerebrales y cómo podemos descifrar lo que está sucediendo en el cerebro, cómo eso se remonta a la experiencia”, respondió.

“Hay escaneos que se realizan en personas en los que puedes reproducir, si están viendo una película, qué tipo de película están viendo.

“Por lo tanto, es factible que en algún momento nuestras técnicas de imágenes cerebrales lleguen a ser tan avanzadas que podamos leer la mente de las personas para que nos acerquemos a comprender cuáles son los mecanismos cerebrales que sustentan estas experiencias tan extraordinarias e inusuales”.

Optimista

La ciencia de la muerte es un paisaje bastante turbio, pero lo que ya sabemos pinta una imagen sorprendentemente optimista.

Silueta en paisaje sereno

Getty Images

Por ejemplo, sabemos que las personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte a menudo informan sentimientos de tranquilidad y serenidad y muestran una reducción duradera en el estrés asociado con la muerte.

También sabemos que las ECM se describen abrumadoramente como libres de dolor, lo que significa que esa mayor consciencia que podríamos experimentar al morir también es probable que sea indolora…

Y, tal vez, un poco divertida.

La investigación también muestra que las personas tienden a perder sus sentidos en un orden específico.

Primero, el hambre y la sed, luego el habla y la visión.

La audición y el tacto parecen durar más tiempo, lo que significa que muchas personas pueden escuchar y sentir a sus seres queridos en sus momentos finales, incluso cuando parecen estar inconscientes.

Y un escáner cerebral reciente de un paciente con epilepsia moribundo mostró actividad relacionada con la memoria y los sueños, lo que llevó a la especulación de que incluso podría haber algo de verdad en eso de que “ves la vida pasar ante sus ojos”.

Mano de mujer madura

Getty Images

Finalmente, sabemos por estos experimentos que la experiencia de la muerte podría involucrar una conciencia elevada, posiblemente alucinatoria. Un último viaje psicodélico antes de la nada.

“En una sociedad como la nuestra, en la que tendemos a negar la muerte y tratamos de ponerla debajo de la alfombra, creo que esta es una de las grandes lecciones que la investigación psicodélica puede darnos: cómo incorporarla en nuestras vidas“, concluyó Timmermann.

En última instancia, todos vamos a morir. Pero estos experimentos mostraron que la transición entre la vida y la muerte podría ser mucho más experiencial, emocional e incluso psicodélica de lo que podríamos esperar.

Estamos programados como animales a temerle a nuestra desaparición, pero comprender la muerte más profundamente ayuda a relajarnos un poco.

Esos últimos momentos pueden no ser aterradores. Son solo parte de un viaje inevitable con destino desconocido, probablemente indoloro y potencialmente psicodélico.

* Si quieres ver el video original de BBC Reel, haz clic aquí.


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https://www.youtube.com/watch?v=eeU0dpGZPZ8&t=13s

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