El escándalo por tesis sobre coeficiente intelectual de los hispanos
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El escándalo por tesis sobre coeficiente intelectual de los hispanos

El académico Jason Richwine renunció a un centro de investigación en Washington tras revelarse que en 2009 realizó una tesis doctoral en la que dice que el CI de negros e hispanos es menor que el de blancos y asiáticos.
16 de mayo, 2013
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Estudiantes de Staten Island, Nueva York, pasan frente al Edificio Dirksen de Oficinas del Senado en el Capitolio en Washington, el miércoles 10 de abril del 2013, camino a una manifestación por una reforma migratoria.

Estudiantes de Staten Island, Nueva York, pasan frente al Edificio Dirksen de Oficinas del Senado en el Capitolio en Washington, el miércoles 10 de abril del 2013, camino a una manifestación por la reforma migratoria. //Foto: AP

Establecer una asociación entre coeficiente intelectual y raza es un riesgo que puede desencadenar airados debates.

Así lo ha atestiguado la comunidad académica estadounidense durante los últimos días, tras el escándalo surgido por una tesis doctoral en la que se asegura que algunos grupos como los hispanos o los negros tienen un cociente intelectual, CI, más bajo que los asiáticos o los blancos.

La tesis, realizada en 2009, salió a la luz la semana pasada a raíz de un estudio de la Fundación Heritage, un grupo de análisis de carácter conservador con sede en Washington DC.

El autor de la tesis, Jason Richwine, renunció a su cargo de analista de políticas públicas en la fundación y desde entonces rehúye el contacto con la prensa.

Sin embargo, la controversia, lejos de diluirse, ha ido cobrando fuerza con el paso de los días.

El coeficiente intelectual en tela de juicio

Científicos de la Universidad Western de Canadá y el Museo de Ciencia de Londres difundieron el pasado diciembre una investigación en la que aseguran que el coeficiente intelectual ha quedado obsoleto para establecer el nivel de inteligencia real de una persona.

La principal carencia de este mecanismo, constataron, es que no toma en cuenta “la compleja naturaleza del intelecto humano con todos sus distintos componentes”.

El profesor Roger Highfield, del Museo de Ciencia de Londres, le explicó en su momento a BBC Mundo que “los resultados desmienten de una vez por todas la idea de que una sola medida de inteligencia, como el CI, es suficiente para capturar todas las diferencias en la capacidad cognitiva que vemos entre las personas”.

El analista y escritor venezolano Moisés Naím incide en este punto.

En una columna publicada en el diario español El País sostuvo que “entre los científicos sociales no hay consenso acerca de qué es lo que miden los test que estiman el cociente intelectual” y se preguntaba: “¿Miden inteligencia o más bien miden la capacidad de responder bien a ese tipo test? Y si miden inteligencia, ¿qué tipo de inteligencia es?”.

Politización del debate

En su tesis “IQ and Immigration Policy” (CI y políticas de inmigración), Richwine escribió que “la selección de los inmigrantes de alto coeficiente intelectual podría mejorar los problemas de falta de asimilación socioeconómica de los inmigrantes de menor CI y beneficiaría a los potenciales inmigrantes más inteligentes”.

Ahora, más allá de la oportunidad política de este alboroto en un momento en el que el Congreso de Estados Unidos debate la nueva legislación migratoria, surge la duda sobre lo preciso que es el coeficiente intelectual como herramienta para medir no ya la inteligencia de una persona, sino de todo un grupo étnico.

“No creo que el CI tenga ninguna fuerza moral y no creo que se deba utilizar en ningún caso para diseñar políticas de inmigración. De hecho, cualquier tipo de política pública que se sustente sobre este tipo de datos es, para mí, un anatema.

“Es demasiado cercano a la eugenesia y a la moralmente repugnante idea de que la gente más lista es de alguna manera mejor en algún sentido”, aseguró el comentarista político Andrew Sullivan.

Todo esto sin olvidar que el concepto de hispano o latino es una construcción creada en Estados Unidos que no equivale a una raza.

No obstante, Jason Richwine defiende sus argumentos; incluso después de la polémica, le dijo al periodista Byron York, delWashington Examiner, que no se arrepiente de sus aseveraciones.

Richwine negó ser racista y sólo reconoció haber pecado de cierta ingenuidad al no haber tomado en cuenta cómo iba a reaccionar un público no especializado ante su investigación.

Se trata de las únicas declaraciones que ha realizado el académico tras destaparse el escándalo.

Si bien son mayoría quienes lo han criticado, Richwine también tiene sus defensores. Entre estos últimos, se sitúan quienes aseguran que es víctima de una cacería de brujas.

Otros, que no defienden en sí las teorías de Richwine, denuncian que la Fundación Heritage, que ahora se rasga las vestiduras, sabía bien a quién contrataba.

BBC Mundo intentó sin éxito contactar a Jason Richwine.

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La Tierra registró el día más corto en su historia: ¿a qué se debe este fenómeno?

El 29 de junio de este año, nuestro planeta tuvo el día más corto del que se tiene registro. Los 28 récords anteriores se establecieron en 2020.
5 de agosto, 2022
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¿Alguna vez has tenido la sensación de que los días son cada vez más cortos?

La verdad es que tienes razón, aunque solo sea a medias.

Este año vivimos el día más corto del que se tiene registro histórico: el 29 de junio.

Pero antes de que busques en tu calendario, para ver si ese fue uno de esos días que se “te hizo más corto”, trata de adivinar qué tan corto fue.

No fue por horas, ni por minutos, y tampoco por segundos.

Según el sitio timeanddate.com, una web sobre recursos para medir el tiempo y las zonas horarias, la tierra duró 1.59 milisegundos menos en girar sobre su propio eje el pasado 29 de junio.

O mejor, el 29 de junio duró 1.59 milisegundos menos que 24 horas.

Para que te hagas una idea, el parpadeo de un ojo dura 300 milisegundos. Es decir, el tiempo que perdió ese día es el equivalente a poco más de una 300 parte de un parpadeo, solo se puede percibir con instrumentos muy precisos.

¿Ves por qué tienes la razón, pero solo a medias?

Pero, ¿por qué se habría de acelerar la rotación de la Tierra?

Y, si estamos viendo días cada vez más cortos, ¿quiere eso decir que se puede acelerar más?

Precisión asombrosa

La duración de los días en la Tierra se mide por el movimiento de rotación: lo que tarda el planeta en rotar sobre su propio eje.

La Tierra, la Luna y el Sol

Getty Images
La Tierra completa su rotación, una vuelta en torno a su propio eje, en 24 horas.

Gracias a los relojes atómicos, podemos medir esos días con una precisión que no podríamos tener de otra manera.

Un día terrestre o un periodo de rotación debe tardar en teoría 86 mil 400 segundos, que son los segundos que hay en mil 440 minutos o en 24 horas.

Pero desde el año 2020, las cosas han sido extrañas.

La Tierra

Hasta 2020, el día más “corto” del que se tenía registro había ocurrido el 5 de julio de 2005, con una duración de 1.0516 milisegundos menos que 24 horas.

Globo terráqueo girando rápido

Getty Images
¿Qué significa que la Tierra esté girando más rápido?

Pero en 2020, la Tierra reportó los 28 días más cortos que se hayan registrado desde que en los años 60 se comenzaron a usar los relojes atómicos.

El 19 de julio de ese año, el planeta rompió el récord que había establecido en 2005, registrando un día 1.47 milisegundos más corto de lo normal.

El nuevo récord, el del 29 de junio de este año, es de 1.59 milisegundos más corto de lo normal.

Pero es algo que los científicos creen que no es motivo de preocupación.

Variaciones periódicas

“Creemos que esto ha venido pasando durante millones de años. Pero con variaciones muy pequeñas”, dijo Graham Jones, astrofísico de Time and Date, a BBC Mundo.

Christian Bizouard, del Observatorio de París del Centro de Orientación de la Tierra del IERS, agregó que la tendencia de aceleración que vemos actualmente empezó en la década de 1990.

“Después de una interrupción en 2004, con una pequeña desaceleración, la aceleración se restableció en 2016”, detalla Bizouard.

Pero los científicos no tienen certeza de cuánto pueda durar esta aceleración. “En algún momento, las cosas volverán a desacelerarse otra vez”, aseguró Jones.

¿A qué se debe que la Tierra se “apure”?

“A escalas temporales de décadas (de entre 10 y 100 años), la duración de los días presenta variaciones irregulares”, dijo Bizouard a BBC Mundo.

Los científicos coinciden en que estos cambios se producen por la interacción de factores como la actividad del núcleo fundido del planeta o el movimiento de los océanos y de la atmósfera.

Pero en realidad el origen de estas variaciones no se entiende, dice Bizouard.

Jones reconoce también que los expertos no saben “exactamente por qué la Tierra se acelera o se desacelera durante largos periodos”.

Pero, en general, para Jones “es sorprendente lo precisa que es la Tierra como ‘cronómetro'”, pues “solo se pierde unos milisegundos”.

¿Qué pasaría si la Tierra se retrasara o adelantara más?

Aunque sean pequeños, los cambios en los tiempos de la Tierra pueden acumularse a lo largo de los años y causar que nuestros relojes se adelanten o retrasen un segundo.

Núcleo de la Tierra

Getty Images
Factores como la actividad del núcleo de la Tierra, los océanos y la atmósfera influyen en la duración de los días en la Tierra.

Para solucionar el desajuste, los científicos usan desde 1973 el llamado “segundo intercalar”, que puede ser positivo o negativo.

Es decir, este segundo puede sumarse a nuestros relojes cuando la Tierra se retrasa, o puede quitarse cuando el planeta acaba sus rotaciones en menos tiempo de lo normal.

Desde 1973, el IERS ha añadido 27 segundos intercalares a la hora oficial de los relojes de la Tierra.

“Si los días más cortos continúan, en algún momento podríamos necesitar un segundo intercalar negativo, es decir, quitar un segundo de nuestros relojes para que se ajuste a la rotación más rápida de la Tierra”, dice Jones.

“Pero podremos o no necesitarlo. No sabemos si va a pasar porque no sabemos cuánto va a durar esta tendencia o si va a durar”, agrega.


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