Ellas son las madres de desaparecidos en huelga de hambre
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Ellas son las madres de desaparecidos en huelga de hambre

Ellas son las diez mamás, hermanas y papás que, desde ayer, se encuentran en huelga de hambre en Paseo de la Reforma y que hoy conmemorarán el 10 de Mayo a una sola voz: "¡¿Donde están, dónde están, nuestros hijos dónde están?!"
Por Paris Martínez
10 de mayo, 2013
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Foto: Cuartoscuro

Foto: Cuartoscuro

Exigen que la promesa de buscar a sus hijos, víctimas de desaparición forzada, sea cumplida por el nuevo gobierno federal, encabezado por el presidente Enrique Peña Nieto. Exigen que el procurador Jesús Murillo, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y el comisionado de Seguridad Pública, Manuel Mondragón, expliquen por qué, a seis meses de haber ocupado el cargo, nada han hecho para localizar a sus seres queridos. Reclaman una búsqueda efectiva, de campo, no procedimientos administrativos. Apuntan sus demandas contra la fachada de la PGR, tal como en noviembre lo hicieran contra el Antiguo Palacio de Covián.

Algunas están enfermas, otras convalecientes, y todas están “hartas de engaños”. Ellas son las diez mamás, hermanas y papás que, desde ayer, se encuentran en huelga de hambre en Paseo de la Reforma y que hoy conmemorarán el 10 de Mayo a una sola voz: “¡¿Donde están, dónde están, nuestros hijos dónde están?!”

Dolores Rodríguez Rodríguez

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“Estoy aquí, en apoyo a todas las madres que tenemos hijos desaparecidos, ya que, desgraciadamente mi hijo desapareció el 1 de septiembre de 2011, en Tampico Tamaulipas, en la central camionera y hasta la fecha no hemos tenido ninguna respuesta de las autoridades, y eso que hemos logrado recabar mucha información: tenemos un video, llamadas, teléfonos, nombres, los cuales proporcionamos desde noviembre de 2011 a PGR, sin que hasta el momento se haya hecho nada. Mi hijo es Juan Eduardo Olivares Rodríguez, actualmente tiene 23 años de edad, y cuando se lo llevaron tenía 21 años… Él venía de Tampico a la ciudad de Álamo, en Veracruz. Un video de la terminal ADO lo muestra abordando su autobús y luego se ve que dos sujetos ingresan a la zona de andenes, sin que ningún vigilante se los impida o les pida boleto, suben al autobús de mi hijo y lo sacan, no sabemos el motivo, y desde entonces no sabemos nada de él. Ese video se lo hemos proporcionado a todos, a la Marina, a la PGR, al Ejército, a la Procuraduría estatal, pero ninguna autoridad ha hecho nada, sólo nos traen de un lado para otro y no hay nada… no es justo que nos prometan y no nos cumplan.”

Irma Alicia Trejo

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“Mi hijo se llama Francisco Albavera Trejo y desapareció el 26 de marzo de 2012, en la Línea 1 del Metro y, desde entonces, no se ha hecho nada: en la Procuraduría de Justicia del DF no ha habido avances en la investigación, y aunque la PGR inició un acta circunstanciada, las diligencias solicitadas están totalmente detenidas. Las autoridades te dicen muy tranquilamente que las cosas no se pueden hacer. Por ejemplo, en enero se me acercó a una persona para decirme que en octubre pasado recibió un mensaje de texto de un conocido, en el cual le indicaba que estaba con mi hijo, y cuando informé de esta situación a las autoridades capitalinas, me dijeron que no podían investigar los historiales telefónicos del informante y de la persona que envió el mensaje. Resulta que mi caso no es considerado secuestro ni desaparición forzada, y por lo tanto lo lleva el Centro de Atención a Personas Extraviadas y Ausentes, la cual no está autorizada para solicitar las sábanas de llamadas de estos teléfonos. La persona que me da toda la información está en toda la disposición de presentarse a declarar y, sin embargo, el agente del Ministerio Público dice que tienen otros casos, que no tiene tiempo… Y la búsqueda de mi hijo no es un trabajo administrativo, porque el trabajo de papel lo hacen muy bien, existen tomos inmensos con expedientes, pero, ¿quién está buscando a mi hijo? Yo no tengo un agente investigador que yo sepa que está haciendo el trabajo de campo, no lo hay. Entonces, yo salgo a buscar a mi hijo en la medida que puedo y con los poco indicios que tengo, no soy profesional, sin embargo el corazón de madre me llama a hacer lo que tenga que hacer, para encontrarlo.”

Ignacio Rodríguez Sampayo

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“Yo busco a mi hijo, Alejandro Rodríguez González, desaparecido por policías municipales de San Luis Potosí el 19 de julio de 2010. Cuando lo detuvieron, él hizo una llamada a su esposa, avisándole que las patrullas 1250 y 1440 del municipio lo acababan de parar, y desde entonces no sabemos nada de él… Yo encontré las patrullas, pero los policías negaron conocer o haber detenido a mi hijo, y el MP les permitió irse. Eso es todo lo que la autoridad ha hecho. No volvieron a cuestionar a esos policías, no les hicieron la prueba de polígrafo, nunca les cuestionaron por qué traían teléfonos de las compañías Telcel, Iusacell y Nextel, cuando ganan 800 pesos a la semana. Y  yo me pregunto, ¿para qué necesitaban esos policías tantos medios de comunicación? Nunca les preguntaron nada, las autoridades hicieron lo que normalmente acostumbran: llamar a declarar a estas personas, pero como no las pueden obligar a decir nada que no quieran decir, así se queda la cosa. Además, al integrar el expediente, extrañamente cambiaron datos importantes, y esos supuestos errores cuyo objetivo real es que la búsqueda sea imposible. Por eso estamos aquí, en huelga de hambre ante la PGR, para que las autoridades se den cuenta de que no nos pueden seguir engañando, no pueden seguir dándonos atole con el dedo, deben buscar a nuestros desaparecidos, ponerse a trabajar, ver de dónde conseguir el presupuesto necesario para que se inicie una búsqueda de todos los desaparecidos…”

Ana María Maldonado Chávez

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“Yo soy mamá de Carlos Palomares Maldonado, desaparecido el 22 de septiembre de 2010 en la calle de Palenque, de la colonia Narvarte. Mi hijo tenía una cita con un sujeto que le vendería un auto, a la cual sí llegó y, supuestamente, la compra-venta se realizó sin problemas. Mi hijo, no obstante, ya no volvió, desapareció, y las autoridades no han hecho nada. La Procuraduría General de Justicia del DF tuvo el caso dos años y medio, pero nunca investigó. Apenas hace unos meses trasladaron el expediente a la PGR, pero eso tampoco ha arrojado ningún resultado, sólo nos dicen que no tienen personal de investigación. Por eso estoy en huelga de hambre. Quiero resultados ya.”

María Guadalupe Aguilar

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“Mi hijo es José Luis Arana, desaparecido desde el 17 de enero de 2011, en Guadalajara, Jalisco, cuando se dirigía a una cita con su hermano, a la cual nunca llegó. Hemos iniciado la búsqueda toda la familia: acudimos a las instancias gubernamentales, a la procuraduría estatal, pero jamás nos hicieron caso, nos dimos cuenta de que tendríamos que buscarlo por nosotros mismos… El vehículo en el que se transportaba José Luis fue hallado en Colima dos meses después, lo sacaron de Jalisco el mismo día que mi hijo desapareció. El auto había sido empleado para perpetrar un doble homicidio en marzo de 2011 y tuve que sobornar al empleado del corralón para poder inspeccionarlo, y pude ver que dentro aún estaba una maleta en la que mi hijo había guardado biberones para su bebé el día en que desapareció. Han pasado ya 27 meses desde que se llevaron a José Luis, y en ese tiempo hemos hablado con el anterior presidente, Felipe Calderón, y con el actual, Enrique Peña, pero sólo recibimos puras promesas y promesas.  Tomamos esta decisión de irnos a huelga de hambre porque estamos hartas de que nos peloteen de una dependencia a otra, cuando a nosotros se nos está yendo la vida en la búsqueda de nuestros hijos. Se nos ha mermado mucho la salud, la economía, pero no vamos a parar, al menos por mi parte, hasta el último minuto de mi vida buscaré a mi hijo… Ahorita yo ya no busco a ningún culpable, estoy plenamente segura de que no hay justicia terrenal para quienes se llevan a la gente, de tal suerte que  no me interesa refundir a nadie en la cárcel, ni tomar justicia por mi propia mano, no, lo único que quiero es saber dónde está mi hijo. Es todo lo que quiero.”

Margarita López

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“Yo busco a mi hija, Yahaira Guadalupe Bahena López, que fue raptada por policías de Oaxaca que trabajaban para el crimen organizado, en 2011. En noviembre pasado, hicimos una huelga de hambre ante la Secretaría de Gobernación, y ahí nos ofrecieron la creación de un grupo especial para investigar el paradero de nuestros hijos, pero no hay tal grupo especial, no hay nada. Nos han cancelado las citas para revisar los avances de la policía, pactadas con semanas de antelación; no tenemos funcionarios capaces de atender los casos de nuestros hijos, no hay seriedad por parte de la PGR ni de la Policía Federal, y todo eso nos está afectando. Queremos una reunión con el presidente Peña, donde estén el secretario de Gobernación, el titular de la PGR y el comisionado Mondragón, para que nos digan dónde está el grupo especial. Ya nos cansamos de que nos citen en Gobernación para que nos digan que somos unos “pinches malagradecidos”, porque esas palabras usó contra nosotros la licenciada Ana Macarena Velázquez, subdirectora de Atención a Casos de la Unidad para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos. Ya estamos hartas de que cancelen diligencias, de que nos citen para nada, de que nos mientan. De aquí no nos moveremos hasta que esto cambie.”

Erika Montes de Oca

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“Estoy buscando a mi sobrino Sergio Eduardo Guillén Montes de Oca, quien desapareció el 28 de noviembre de 2012, aquí, en el DF. Él es originario de Coacalco y empezó a trabajar en un bar de la Zona Rosa, tenía tres semanas de haber iniciado en ese trabajo cuando, una noche, ya no regresó a casa. La investigación de este caso está prácticamente parada y lo que me argumentan las autoridades capitalinas es que, como trabajaba en un bar, quién sabe en qué anduviera metido. Nos dicen que seguramente lo ha de haber reclutado la mafia o que se fue con una mujer, básicamente no tienen pistas ni rastro de él. Sergio tiene 27 años y entró de barman y tiene una niña de siete años.”

Nancy Rosete

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“El 29 de diciembre de 2010 desapareció mi hijo, junto con otros dos compañeros, cuando se dirigían a Matamoros. Mi hijo se llama Elvis Axell Torres Rosete y tenía 17 años en el momento de su desaparición. Yo decidí participar en la huelga de hambre porque, como víctimas, no contamos con certeza sobre las acciones que realizan las autoridades. Han pasado ya más de dos años y, aun cuando hay supuestos avances en las investigaciones, nosotros no podemos verificarlos. Hace 15 días, por ejemplo, me notificaron que en abril de 2011 –cinco meses después de la desaparición de mi hijo– hallaron en Querétaro un cráneo, con una perforación de bala, el cual me aseguran que tiene 99% de compatibilidad genética con Axell. Ese cráneo lo tienen desde 2011 y apenas me dicen que es el de mi hijo. Pero yo creo que no es él, aunque digan que hay compatibilidad, y no lo creo por una sencilla razón: mi hijo es dientón, y ese cráneo que encontraron es de una persona con los dientes muy chiquititos. Yo demando certeza en las actuaciones de la PGR, para poder creer que no nos están dando sólo atole con el dedo.”

Olga Reyes

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“Yo soy parte de una familia de Ciudad Juárez a la que le han asesinado a seis de sus miembros por ser parte de luchas civiles y pro los derechos humanos. Toda mi familia ha tenido que huir de Juárez, muchos incluso se han exiliado fuera de México, y nuestras casas quedaron abandonadas y fueron sido incendiadas. Por ninguno de esos delitos hay detenidos. No hay una investigación, no hay nada. De hecho, ahora en la Policía Federal me dicen que se trata de delitos del orden común y que, por lo tanto, no pueden intervenir, solamente coadyuvar con la procuraduría de Chihuahua. No les importa que mis hermanos hayan sido asesinados con armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, para la autoridad esos fueron delitos comunes y nada se puede hacer. Nuestras casas, nuestro patrimonio quedó abandonado y ahora dos de esas casas están invadidas por gente que no sabemos quién es, o con permiso de quién se apropiaron de esos espacios… y nuevamente, la autoridad no ha hecho nada para impedírselos. Por eso estoy aquí, no podrán con nosotras, no van a desechar la investigación sobre la muerte de mis familiares, no lo voy a permitir.”

Gabriela Sánchez

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“Yo reclamo justicia para mi hija, que es menor de edad, sufre discapacidad visual y mental, y fue atacada sexualmente por un maestro, en Jalisco. Luego de que lo denunciamos, hemos sufrido diversas amenazas, así que debimos salir del estado, y aún así, las amenazas siguieron, y el pasado 6 de febrero un sujeto armado me encañonó, por lo que el gobierno del Estado de México me otorgó medidas cautelares: ahora hay una patrulla fuera de mi casa, vigilando, las 24 horas. Sin embargo, esa patrulla no sirve, no arranca, los policías nada más se meten ahí para simular que el vehículo funciona, pero no es así, esas son las herramientas que disponen las autoridades para nuestra protección. Además, aunque nuestro caso es seguido por la Fiscalía de Atención a Víctimas, el apoyo que nos han ofrecido no se cumple, yo tengo un tumor de 15 centímetros y en los hospitales públicos en los que me han canalizado he sido humillada, así que por eso participo en esta huelga de hambre, a ver si más pronto recibo la atención y la justicia que reclamo, o si más pronto me muero.”

Epílogo: la marcha

Este viernes, se tiene previsto que la Segunda Marcha Nacional de la Dignidad, madres buscando a sus hijos e hijas y buscando justicia, realizada por familiares de personas desaparecidas en todo el país, parta a las 10:00 horas del Monumento a la Madre, en Insurgentes y Reforma, rumbo al Ángel de la Independencia, haciendo una escala a la altura de la PGR, en donde se les unirán las madres que se encuentran en huelga de hambre.

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¿Cómo pude dejar que a mis hijos les sucediera esto?: la madre hondureña que perdió a 2 hijos y a su nuera en tráiler de Texas

Karen Caballero espera que los cuerpos de sus hijos, Alejandro Andino Caballero y Fernando Redondo Caballero, y de su nuera, Margie Paz Grajera, sean repatriados a Honduras.
1 de julio, 2022
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A Karen Caballero la asaltó una “pesadez inexplicable en el pecho” la noche del sábado 25 de junio de 2022. Los muchachos ya no se comunicaban.

Dos días después, alrededor de las 8:00 de la noche, recibió una alerta noticiosa del canal honduñero HCH en su celular. Decenas de migrantes habían muerto de calor dentro de un camión que fue localizado cerca de la ciudad de San Antonio, en el estado de Texas.

Karen buscó en Google y Facebook los teléfonos de los consulados hondureños en Estados Unidos, de hospitales y comisarías, para averiguar si sus dos hijos y su nuera figuraban en la lista de víctimas.

Eran las 2:00 de la mañana y nadie respondía.

Margie Paz Grajera (24), Alejandro Andino Caballero (23) y Fernando Andino Caballero (18) son tres de los 53 migrantes que fallecieron dentro de un tráiler que trasladaba a 62 personas provenientes de México, Guatemala, El Salvador y Honduras.

Murieron tras permanecer encerrados dentro de un tráiler a 40 grados centígrados sin ventilación.

“¿Cómo siendo yo una madre tan sobreprotectora, pude dejar que a mis hijos les sucediera lo que les sucedió?, se preguntó Karen en conversación con la BBC. “Si mis hijos no regresaban a las 10:00 de la noche, yo era capaz de salir caminando a buscarlos hasta que me los traía a la casa”.

Karen habla con calma y aplomo, aunque reconoce que no ha tenido tiempo de llorar, desbordada por las llamadas de tantos familiares, amigos y periodistas.

“Cualquiera piensa: ‘A esta mujer no le duele, esta mujer no sufre’. Pero la verdad es que tengo que mantenerme fuerte porque tengo que resolver esto. Como mamá, todavía tengo que traer a mis niños a casa”.

Anillos de papel

Karen recuerda que Alejandro y Margie se hicieron novios cuando estudiaban juntos en un colegio adventista en Las Vegas de Santa Bárbara, un pueblo ubicado a 200 kilómetros de la capital hondureña de Tegucigalpa.

“El primer año de novios se casaron en el árbol de las bodas del colegio, con anillos de papel. Tenían 17 y 18 años”, cuenta Karen.

Margie ingresó en la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Honduras, y Alejandro se inscribió en Mercadotecnia en la Universidad de San Pedro Sula.

Cada día recorrían más de 100 kilómetros hasta San Pedro Sula, un par de horas en autobús que debían tomar durante la madrugada para llegar a tiempo a la primera clase.

“Me iba con Alejandro cuando le tocaba irse en la madrugada para San Pedro. Él me decía: ‘Mamá, me da pena. Yo soy un hombre’. Y yo le respondía: ‘No te tiene que dar pena. Yo soy tu mamá'”.

Un trabajo mejor

Margie y Alejandro terminaron la carrera y se quedaron en San Pedro Sula. Seguramente habría más posibilidades de conseguir buenos empleos que en el pueblo. La mejor oportunidad que encontraron fue trabajar como operadores en un call center.

Karen celebró cuando Margie y Alejandro compraron su primer refrigerador. Cada electrodoméstico, cada mueble, reforzaba la convicción de que habían tomado la decisión correcta al estudiar en la universidad y dedicarse a construir una carrera profesional.

Con el paso del tiempo, los sueldos de la pareja se volvieron tan precarios que Karen y su madre, la abuela de Alejandro, replantearon el presupuesto familiar para ayudarlos con víveres y dinero para cubrir la renta cada mes.

La abuela de Alejandro tenía un restaurante de comida buffet en Las Vegas de Santa Bárbara, donde Karen aprendió a manejar el negocio. Luego montó su propio restaurante, pero quebró durante la pandemia por el coronavirus.

Emigrar a Estados Unidos

La situación económica familiar se estrechó después de la pandemia. Karen debía ayudar a su hija Daniela y a su bebé de siete meses. Fernando, el menor de los tres, decidió abandonar la escuela durante el confinamiento.

A diferencia de sus hermanos mayores, Fernando no quería ir a la universidad. Soñaba con jugar fútbol como Lio Messi. Aunque no se aplicaba en los estudios, Karen admiraba su ambición, un impulso más afín a la mentalidad comerciante de la abuela que a la vocación académica de Alejandro y Margie.

Imagínese mami, si aquí no hay trabajo para los que estudian, ¿qué me va a quedar a mí que no estudié?”, preguntó Fernando a Karen cuando le contó su intención de emigrar a Estados Unidos.

Aunque sus hijos eran adultos y tomaban sus propias decisiones, Karen sabía que podía persuadir a Fernando para que se quedara en Las Vegas de Santa Bárbara y ayudara en el restaurante de la abuela. Todos habían trabajado alguna vez en la cocina o en la caja registradora del negocio.

Sin embargo, Karen estaba de acuerdo con su hijo. Un mundo de posibilidades se abriría una vez que cruzara la frontera entre México y Estados Unidos.

Karen Caballero.

Getty Images
Karen Caballero espera la repatriación de los cuerpos de sus hijos y su nuera.

La despedida

La propuesta inicial era que Fernando viajara solo. Pero Alejandro y Margie se animaron a acompañarlo.

Alejandro era lo más parecido a un padre para su hermano menor, cuenta Karen a la BBC. Su ecuanimidad y temple lo convirtieron en la persona a quienes todos en la familia acudían cuando había un problema por resolver.

La opción de viajar a Estados Unidos por avión fue descartada desde el principio. Ninguno tenía visa ni dinero suficiente para comprar los boletos. Hicieron una colecta familiar y buscaron a las personas que los ayudarían a llegar a Estados Unidos.

En entrevista telefónica con la BBC, Karen se negó a revelar detalles sobre los arreglos del viaje: cuánto había costado, cómo lo planificaron o cuál era la ruta.

Karen, sus hijos y su nuera tomaron un taxi hasta Guatemala para despedirse antes de que siguieran el trayecto hacia México. Recorrieron la ciudad de Antigua, y quedaron maravillados por la vestimenta de los pueblos indígenas. Se conmovieron al ver cómo las mujeres cargaban a los niños a sus espaldas.

Margie, Alejandro y Fernando siguieron el camino a través de México. Durante 20 días se comunicaron con Karen a través de Whatsapp para ponerla al tanto de las novedades del viaje.

Karen todavía no sabe cuándo serán repatriados los cuerpos a Honduras.

Mientras conversaba con la BBC, recibió una llamada: “Es de la Casa Presidencial de aquí. Yo le devuelvo la llamada”.


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https://www.youtube.com/watch?v=Iw8YMJx_rSM

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