En Argentina nadie quiere el cuerpo de Videla
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En Argentina nadie quiere el cuerpo de Videla

Vecinos de la ciudad natal de Jorge Rafael Videla, en la provincia de Buenos Aires, se oponen a que el expresidente de facto sea enterrado allí.
Por Veronica Smink/ BBC Mundo
22 de mayo, 2013
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videla bbc

Por varios años fue el hombre más poderoso de Argentina, pero ahora nadie lo quiere. Los restos de Jorge Rafael Videla, el expresidente de facto que gobernó entre 1976 y 1981, durante el período más oscuro en la historia del país, aún no han sido sepultados tras su muerte el pasado viernes, a los 87 años.

La familia de Videla anunció su intención de enterrarlo en Mercedes, su ciudad natal, en el norte de la provincia de Buenos Aires. Allí, la familia tiene dos bóvedas privadas en el cementerio municipal.

Pero los vecinos de Mercedes se oponen. El lunes, luego de que se hiciera pública la noticia, vecinos y activistas de derechos humanos colgaron carteles en el acceso al cementerio con los nombres de los 22 desaparecidos que tuvo la ciudad durante el régimen militar que presidió Videla.

También convocaron a una manifestación el miércoles en la plaza principal de Mercedes, para repudiar la figura de Videla.

El exmilitar murió en prisión luego de haber sido condenado a cadena perpetua en 2010 por la desaparición de 31 detenidos y de recibir otra condena a 50 años de cárcel en 2012 por el robo sistemático de niños nacidos en cautiverio.

En estos días enfrentaba un tercer proceso, por los delitos cometidos en el marco del llamado “Plan Cóndor” de coordinación de los regímenes militares del Cono Sur americano.

Según los organismos de derechos humanos, cerca de 30.000 personas fueron asesinadas o desaparecidas durante el último régimen militar en Argentina, instaurado en 1976 con un golpe de Estado encabezado por Videla, entonces jefe del Ejército.

Rechazo

Por medio de un comunicado difundido a través de las redes sociales, un grupo de militantes de Mercedes afirmó que esa ciudad “no quiere transformarse en depositario de los restos del mayor genocida argentino, ni en centro de peregrinaje del fascismo argentino”.

La agrupación Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (Forja) pidió al Concejo Deliberante local “una declaración clara y contundente, que contemple el sentimiento de la mayoría del pueblo”.

El legislativo aún no se pronunció sobre la muerte de Videla o los presuntos planes de entierro pero fuentes locales informaron que el tema podría ser debatido en su próximo encuentro, el lunes que viene.

En tanto, el secretario de Derechos Humanos del municipio, Marcelo Melo, -quien organizó la muestra de carteles que se colgó en la entrada del cementerio local- mostró su rechazo a recibir los restos del exrepresor, pero admitió que las autoridades no pueden hacer nada al respecto.

“Si bien podemos repudiar, tampoco podemos prohibir que traigan el cuerpo de Videla aquí al cementerio porque la familia tiene bóvedas privadas y personales, no estaría a nuestro alcance impedirlo”, expresó el funcionario.

Sin honores

Las autoridades anunciaron que Videla será enterrado sin honores, luego de que el gobierno firmara una resolución en 2009 que prohíbe rendir distinciones durante su funeral a exrepresores fallecidos.

De esta manera se evitará la controversia que surgió en 2003 cuando el expresidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri (1981-1982) fue sepultado con honores militares en el panteón castrense del cementerio de la Chacarita, en Buenos Aires, tras fallecer a causa de un paro cardíaco a los 76 años.

Galtieri, responsable del enfrentamiento militar con Gran Bretaña por las islas Malvinas/Falklands, en 1982, recibió durante su sepelio los elogios del entonces jefe del Ejército, teniente general Ricardo Brinzoni.

“El Ejército argentino despide hoy a uno de sus comandantes en jefe, que en épocas de convulsión y de desencuentros entre los argentinos actuó y decidió según sus convicciones”, afirmó Brinzoni, quien pocos meses después sería retirado de su cargo con la llegada del presidente Néstor Kirchner (2003-2007).

Se cree que el entierro de Videla –cuyos detalles se mantienen en secreto- sería similar al de Emilio Eduardo Massera, el exjefe de la Armada que formó parte, junto con Videla y Orlando Ramón Agosti, de la junta militar que tomó el poder en 1976 tras derrocar a María Estela Martínez de Perón.

Massera, quien falleció a finales de 2010 de un paro cardíaco, fue enterrado en una ceremonia privada, de la que no se difundieron detalles, en el cementerio Memorial de Pilar, en los suburbios de Buenos Aires.

Algunos medios argentinos especulan con la posibilidad de que Videla también sea enterrado en ese cementerio privado si su familia decide no sepultarlo en Mercedes.

Esta semana se difundieron los resultados de la autopsia que se le practicó al exmilitar tras su fallecimiento. Los estudios revelaron que murió como consecuencia de un paro cardíaco derivado de las lesiones y fracturas que sufrió cinco días antes, al caerse mientras se duchaba en el penal de Marcos Paz, donde cumplía su condena.

Los juicios y las condenas de Videla

1985 En el juicio a las Juntas, Videla es condenado a prisión perpetua.

1990 El entonces presidente de Argentina Carlos Menem le otorga un indulto.

1998 Pese al indulto Videla regresa a prisión por causas que habían quedado al margen de la amnistía: el robo de bebés nacidos en centros de detención y el Plan Cóndor. Pero después de 38 días, le conceden el arresto domiciliario por motivos de salud.

2007 El juez Norberto Oyarbide falla que el indulto es “inconstitucional” y lo anula. La Corte Suprema confirmó la anulación en 2010.

2008 Es trasladado a una cárcel militar cerca de Buenos Aires después de que la justicia le revocara el privilegio de vivir bajo arresto domiciliario por motivos de edad.

Diciembre de 2010: condenado a prisión perpetua y cárcel común en un juicio en Córdoba por crímenes de lesa humanidad, entre ellos el fusilamiento de una treintena de disidentes detenidos en la Unidad Penitenciaria 1 de Córdoba, en 1976, y varios casos de secuestros y torturas.

Julio de 2012: condenado a 50 años de cárcel por el “plan sistemático de robo de bebés”, hijos de detenidas desaparecidas.

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Qué es la distimia, uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar

Puede comenzar en la niñez o en la adolescencia, antes de los 21 años.
7 de septiembre, 2022
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Ana Bacovis sintió los primeros síntomas de distimia —trastorno depresivo persistente—, en su preadolescencia. A los 13 años sufría de baja autoestima, tenía problemas con sus relaciones sociales y empezó a tener una visión oscura de la vida.

“Me veía como una persona muy realista, pero en realidad era pesimista. La gente acaba cayendo en una situación en la que se siente eso como normal”, dice esta comunicadora y servidora pública.

Sus padres tardaron un tiempo en darse cuenta de que el comportamiento de su hija era inusual. Los picos de ira e irritabilidad que tuvo fueron los indicios para que Ana buscara ayuda.

“Tenemos una visión distorsionada de la depresión. Yo tenía momentos de alegría, picos muy altos de euforia. Luego eso se acababa y venía la tristeza”, recuerda.

Incluso ya con los síntomas iniciales del trastorno, solo obtuvo un diagnóstico cuando ya tenía signos de depresión más avanzados. Al recibir atención médica, la joven se enteró de que sufría distimia y que presentaba un grado moderado de ansiedad.

Selfie de Ana Bacovis, una joven con el pelo azul.

Archivo personal
Ana Bacovis empezó a tener los primeros síntomas de distimia cuando era adolescente.

Al igual que Ana, es muy común que muchos pacientes reciban el diagnóstico de este tipo de depresión después de estar durante décadas viviendo con los síntomas. A menudo, los signos más evidentes se confunden con la personalidad, el “modo de ser” del individuo. Y esto puede hacer que haya un infradiagnóstico.

“La historia más común que hay es la de alguien que tiene algún tipo de depresión leve o distimia, pero solo cuando los síntomas de la depresión se vuelven más severos el paciente busca ayuda y descubre que padece el trastorno”, destaca Marcelo Heyde, médico psiquitatra y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Pontificia Católica de Paraná (PUCPR).

Qué es la distimia

El trastorno depresivo persistente es una forma crónica de depresión y puede comenzar en la niñez o en la adolescencia, antes de los 21 años. La distimia afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La principal diferencia entre la distimia y el tipo clásico de depresión es que, en el que nos ocupa, la persona puede ser funcional y realizar sus actividades con normalidad. Sin embargo, trabajar, estudiar y otras acciones cotidianas son un poco más difíciles de hacer.

“Se pueden hacer las actividades pero con un costo mayor en la rutina y una productividad reducida debido a los síntomas. La persona es funcional, pero a costa de un mayor esfuerzo”, explica Márcia Haag, psiquiatra y profesora de la Universidad Positivo de Curitiba.

Según los expertos consultados por la BBC, aún no hay consenso sobre las causas de la distimia. Por lo general, el trastorno puede ser multifactorial y estar generado por factores estresantes durante la infancia, una presdisposición genética y biológica, un traumatismo o cuestiones sociales.

Un niño con la cabeza apoyada sobre su escritorio.

Getty Images
Esta forma crónica de depresión puede aparecer en la adolescencia.

“Es posible notar que en la fase adulta el paciente llegua a consulta y tiene llanto fácil, pero cuando se profundiza e investiga, se descubre que era un niño silencioso y con dificultades para relacionarse“, señala Bianca Breda, psicóloga y especialista en terapias cognitivas del Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FMUSP).

En el caso de Ana, descubrió que padecía esta enfermedad gracias a su trabajo en un centro de apoyo a niños y adolescentes víctimas de abuso sexual. Al tener atención psicológica en el lugar, la joven pudo entender lo que estaba pasando.

Cómo identificar la distimia y distinguirla de la depresión clásica

A diferencia de otros episodios de depresión, que son más fáciles de reconocer, la distimia tiene características propias “camufladas”.

Además de tener una duración mayor, los signos más comunes pueden manifestarse a través de cansancio, fatiga, baja autoestima, indecisión y pesimismo exagerado.

En la depresión común, la más conocida, la persona tiende a mostrar síntomas exacerbados de tristeza, desánimo, desinterés por las cosas, pérdida de apetito y otros signos que pueden ser percibidos por el entorno y por el propio paciente.

“En la depresión hay una mayor intensidad, el sufrimiento de una persona con depresión suele ser mayor y la clasificamos en leve, moderada y severa. Suele estar ligada a algún evento”, dice Breda.

No es la personalidad

La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y en muchos casos se confunde como algo “de la personalidad”·

Mujer mira al horizonte a través de una ventana.

Getty Images
La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial.

Debido a este error común, el diagnóstico suele ser tardío y perjudica a los pacientes en la búsqueda del tratamiento correcto, algo que puede tardar décadas.

Es fundamental, según los expertos, dejar de decir que cierta persona es aburrida, que es así y ha sido así toda su vida y que, por tanto, no cambiará más.

“La distimia viene de modo lento y sigiloso. Sin embargo, con los años, a pesar de ser leve, el impacto funcional es grande, ya que la persona se va ganando apodos y etiquetas de gruñón y malhumorado. Esto, que es culturalmente aceptado, va retrasando el diagnóstico y también refuerza el neuroticismo, un rasgo de la personalidad que hace que se vean las cosas de un modo negativo“, explica Heyde.

En el caso de Ana, tenía dificultades para relacionarse en la escuela pero no sabía por qué. “Siempre he tenido una inseguridad mucho mayor, sobre todo en el amor. Me bloqueaba mucho”, dice.

Ella creía que todos esos sentimientos eran parte de su actitud y que, con el tiempo, podría pasar. Pero eso no pasó y los cambios de humor se sucedieron con frecuencia.

Selfie de Ana Bacovis

Archivo personal
Desde que volvió a recibir asesoramiento psicológico, Ana ha notado una mejora significativa

“Quien tiene distimia tiene una relación muy conflictiva consigo mismo. En algún momento te acabas enfadando”, dice Ana.

Cómo buscar ayuda y tratar el trastorno

Es fundamental que el paciente busque ayuda temprana para evitar el infradiagnóstico. Muchas veces, cuando hay una queja específica sobre otra enfermedad no se busca apoyo psiquiátrico y, en general, se recibe el diagnóstico de esa otra dolencia y la distimina pasa desapercibida.

“La depresión en sí tiene hasta un 50 % de casos que no son diagnosticados por los médicos de atención primaria. Imagina lo que pasa con la distimia, donde una persona puede quejarse de sentir cansancio, fatiga y baja autoestima. Es bastante común asociarla con otras enfermedades psiquiátricas, trastorno de ansiedad y uso de sustancias“, dice Haag.

El diagnóstico tardío, refuerza el médico, también puede interferir en la aparición de otras enfermedades o empeorar cada una de ellas.

“La distimia y la depresión afectan al organismo de forma sistémica y puede hacer que empeoren algunos cuadros clínicos como la diabetes, hipertensión y enfermedades reumatológicas, haciendo que el paciente necesite mayores dosis de fármacos o una combinación superior de medicamentos para estabilizar ese cuadro”, dice.

Como todavía hay bastante tabú en relación a los temas de salud mental, identificar el trastorno puede ser aún más complicado. Lo recomendable es buscar atención con psicólogos y psiquiatras, quienes evaluarán el caso y podrán determinar la línea terapeútica correcta, la cual puede hacerse con medicación o solo psicoterapia.

En el momento en que Ana descubrió la distimia, continuó con psicoterapia y terapias “alternativas” ya que, debido a su edad, su psicóloga prefería no recetarle medicamentos.

Durante algunos años, esta servidora pública interrumpió las sesiones de terapia, pero desde el inicio de la pandemia, en 2020, ha regresado. Desde entonces ha notado una mejoría significativa.

Los especialistas refuerzan la importancia de no interrumpir el tratamiento sin la autorización de un profesional de la salud y que se debe observar continuamente la evolución del trastorno.

El seguimiento médico puede durar meses o años, pero es fundamental para mejorar los síntomas y la calidad de vida del paciente.


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