Terapias de mariguana en medio de guerra contra el narco
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Terapias de mariguana en medio de guerra contra el narco

Jun Organic es un taller artesanal mexicano que elabora y distribuye productos terapéuticos y cosméticos, hechos a partir de cannabis.
Por Paris Martínez @paris_martinez
28 de mayo, 2013
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Foto mota 3En una esquina de la terraza, bajo una malla plástica, la siembra hace como que se esconde del recalcitrante sol. Por seguridad de los productores, sólo es posible decir que crece en un algún inmueble de la República Mexicana, en macetas amontonadas sobre el suelo, desde las cuales cada planta estira los brazos, vestidos con frondosas orlas de hojas verdes y dentadas en pos del chorro de agua fresca, cuando N. abre la llave y las rocía con la manguera.

“Ésta es la materia prima –explica N. sonriente–, aquí empieza todo. Éstas son matas pequeñas pero muy fuertes, que dan mariguana de altísima calidad, adicionada con nutrientes y minerales específicos, podadas y seleccionadas con mucho cuidado para con ellas crear ceras, aceites, cremas y jabones

Esas son las raíces de Jun Organic, el primer taller artesanal que, dentro de México, elabora y distribuye “productos terapéuticos y cosméticos, hechos a partir de cannabis”.

N. es el experto en botánica, y E. la especialista en medicina tradicional y herbolaria. “Nosotros no cosechamos la planta para venderla –explica ella–, debe quedar muy claro que nosotros no vendemos mariguana, sino que vendemos productos elaborados a partir de ella que tienen un fin exclusivamente terapéutico. No son ni mágicos ni milagrosos, y si te los comes no te producen ningún efecto psicotrópico.

Además –subraya– nuestros productos tampoco son sustitutos de los medicamentos que los doctores recetan a sus pacientes, sino que, en todo caso, son complementarios a los tratamientos médicos, y ayudan a elevar la calidad de vida de personas con enfermedades crónico-degenerativas, así como también a aliviar los síntomas de otros padecimientos, como el cáncer, que, por su agresividad, genera fuertes dolores y tiene a suprimir el sueño o el apetito”.

E. habla con soltura, mientras va creando una hilera de jabones con forma de flor, de un verde traslúcido y suave, cuyos bordes refina con una cuchara tan pronto como los saca del molde, para luego cubrirlos con una envoltura plástica.

”Estos jabones, por ejemplo, son de mariguana y aloe vera, y por sus cualidades hidratantes y cicatrizantes se recomienda su uso a personas con diabetes, enfermedad que produce, entre muchos otros síntomas, graves problemas en la piel”.

“Estos jabones, y también las ceras y cremas elaboradas con la misma fórmula, nos los encarga gente que padece desde resequedad extrema, hasta ‘piel de azúcar’, que es cuando, por la diabetes, la piel se vuelve como de caramelo. Si tú tocas a alguien con ese padecimiento, te llevas su piel en la yema de los dedos. Esto ayuda mucho a revertir este deterioro de la dermis. También los encarga gente con ‘pie diabético’, una ulceración en las extremidades inferiores que genera infección y destrucción de tejidos. Estas cremas y jabones han ayudado a quienes lo padecen a detener y revertir, poco a poco, este problema, que es muy doloroso e incapacitante”.

“Entre la línea de jabones, explica E., también están los de avena y mariguana, el primer ingrediente para exfoliar y el segundo para estimular la regeneración celular; el de mariguana y mandarina, cuyo uso se sugiere para reducir la celulitis y las estrías; y el de mariguana y coco, que sirve para tratar infecciones en la piel, ya que a las cualidades regenerativas del cannabis se suman las propiedades antibacterianas y antimicóticas del coco”.

“Y también usamos cocos, aunque de otro tipo –añade N., mostrando una semilla de mariguana–, para elaborar cera cosmética, que sirve para reducir las ojeras y las bolsas bajo los ojos.”

La crema con escencia de mariguana, por otra parte, es empleada por gente con artritis, “para hacer más lento el deterioro de sus articulaciones”, así como para reducir los dolores reumáticos.

“No estamos inventando el hilo negro –destaca E.–, estos usos terapéuticos del cannabis, así como de otras plantas y frutas, son parte de la herencia herbolaria de los pueblos mexicanos, y son métodos que hasta hace poco usaban las abuelitas como remedios caseros.”

Calidad de vida

Foto mota 4S. es una mujer madura, madre de dos adultos y abuela de dos bebés, uno de año y medio, y el otro de unos cuantos meses.

S. habla bajito y su sonrisa es discreta, pero constante. Va de aquí para allá, acomoda el comedor de su hogar, prepara la comida para la familia e, incluso, marcha a toda prisa a la tienda ubicada a un par de cuadras, para volver cargada con los enseres que hacen falta. Nada deja ver que, desde hace ocho años, S. lucha contra un cáncer que se ha alojado en su columna vertebral.

“Yo me aplico la cera de mariguana –explica S.–, tengo algunos meses haciéndolo y siento que me ha ayudado mucho para reducir los dolores tan fuertes, me masajeo con ella y tengo un alivio que los medicamentos no me dan; también me ha servido para quitarme los hematomas que el cáncer me provoca en todo el cuerpo.”

–¿Usted ha consultado con sus médicos la pertinencia de usar estos tratamientos alternativos? –se pregunta a S.

–Claro que sí –dice, con seguridad–, yo tengo ya más de ocho años en tratamiento oncológico, he pasado por todo tipo de terapias, y sigo luchando. Entonces, los médicos me han alentado a continuar usando mariguana, sin dejar de recibir mi tratamiento convencional, y ellos me dicen: “si le está ayudando a vivir mejor, usted sígale”.

–¿Sólo usa cera de cannabis?

–No, también el jabón y recientemente empecé a fumarla. Jamás en mi vida me imaginé que alguna vez llegaría yo a fumar mariguana, pero gracias a ello he recuperado el hambre, es decir, las ganas de comer, y también he vuelto a conciliar el sueño, pero sueño reparador, y entonces cuando estoy despierta me siento fuerte, francamente me siento mejor, tengo ánimos para hacer las cosas, y no lo veo como algo recreativo, sino como una medida de salud. En verdad he recuperado calidad de vida, y así recupero las fuerzas que me quita el tratamiento médico normal, que es muy agresivo con el organismo”.

A salto de mata

“El proyecto Jun Organic quedó atrapado en medio de la guerra contra el narcotráfico”, dice N., más molesto que resignado.

“Somos civiles que quedaron en medio del fuego cruzado, vulnerables a recibir un chingadazo de cualquiera de los dos lados, y así tenemos ya más de un año, temerosos de las autoridades, de la falta de información de la gente, y de la incomprensión sobre lo que buscamos. Porque nosotros no somos narcotraficantes, no vendemos la planta para su consumo, ni tampoco hacemos de intermediarios entre productores y usuarios. Lo que nosotros buscamos al lanzar esta pequeña empresa no es hacernos ricos, ni explotar un nicho de mercado desaprovechado, lo que buscamos es promover alternativas solidarias para la salud, en una sociedad donde la salud nos la presentan como una serie de productos y servicios a la venta, casi como un lujo por el que hay que pagar grandes cantidades, y también promovemos otra forma de ver y entender los distintos usos de una planta que está satanizada, y junto a la cual se sataniza a todos sus defensores.”

–¿Cómo comercializan sus productos?

Foto mota 2–Básicamente a través de internet y de recomendaciones personales, prácticamente todas las personas que han acudido a nosotros son enfermos a los que otra persona enferma les ha sugerido usar nuestros productos. Y eso nos da cierta confianza, porque son pacientes que vienen recomendados, de alguna manera, no se trata de desconocidos. Y así nos han buscado –rememora– igual gente de escasos recursos que señoras de varo.  De hecho, una de ellas, muy conforme con los resultados de nuestros jabones, nos hizo un pedido de varias canastas, con cinco jabones cada una, que regaló a sus conocidas el 10 de Mayo, venían jabones exfoliantes, cicatrizantes, hidratantes y cosméticos. Entonces, la mejor promoción la recibimos de gente que se ha visto favorecida con nuestra línea de productos. Y por otro lado, nos llegan pedidos a través de las redes sociales, estamos en Facebook , así como en Twitter (@JunOrganic) y en Pinterest, además de que acabamos de lanzar nuestra página web. A través de internet hemos recibido pedidos de distintos puntos de la República e incluso del extranjero, los cuales surtimos a través del sistema postal, para garantizar nuestra seguridad y también la de quienes nos buscan.

–¿Temen ser perseguidos por las autoridades, ya sea policiacas o de salubridad?

–Por supuesto –dice N., y a su lado E. confirma con la cabeza–. No se trata de ser héroes ni nada por el estilo, de lo que se trata es de ser felices y hacer algo por nuestro entorno, por la sociedad a la que pertenecemos, por ayudar al prójimo. Este es nuestro proyecto de vida, somos trabajadores, somos honestos.

–¿Cuáles son las tarifas de sus productos?

–Eso va variando –señala E.–, según el lugar de la República desde donde se haga el pedido, pero los precios base pueden consultarse en nuestro sitio web y a través de este mismo medio la gente puede hacernos consultas específicas sobre el tipo de producto que más les puede ayudar.

–¿Sólo venden productos basados en cannabis?

–No –señala E.–, el concepto de Jun Organic es la distribución de productos terapéuticos y cosméticos cien por ciento orgánicos, en el amplio sentido del término, así que también elaboramos jabones y cremas que contienen únicamente de crema de coco, lavanda, miel, romero, aloe, y otras plantas medicinales, con distintos usos. Los ungüentos y jabones con mariguana sólo son una de nuestras líneas de producción…

Aún quedan algunas horas de sol, pero dos inesperados golpes en la puerta ponen fin a la plática. N. y E. se cruzan miradas de alerta. Del otro lado, se anuncia el vendedor de agua purificada, pero ellos desconfían, ya que la voz que escuchan no la misma del sujeto que suele llevar los garrafones. Le abren la puerta, pero sólo respiran hasta que el joven vendedor sale nuevamente, sin prestar nunca atención a las matas ubicadas al fondo de la estancia.

–Ni modo –murmura N., y aliviado– así es esto…

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Tragedia en San Antonio: "Los traficantes saben que la probabilidad de que los camiones sean inspeccionados es muy baja"

Los migrantes están arriesgándose cada vez más para acceder a Estados Unidos por vías que pueden resultar en tragedias, como la de las más de 50 personas asfixiadas en un camión.
29 de junio, 2022
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En la frontera de Estados Unidos y México, cada migrante tiene un precio para los traficantes.

Aquellos con menos recursos son los que se ven obligados a realizar un viaje más arriesgado, como el subir a camiones de carga para viajar cientos de kilómetros en condiciones inhumanas.

Trágicamente, en algunas ocasiones ese tipo de viaje -de varias horas, sin espacio, ventilación o agua– los lleva a la muerte, como ocurrió este lunes cerca de San Antonio, Texas, donde murieron más de 50 migrantes en la caja de un tráiler.

“Hay toda una cadena en la dinámica y la economía del tráfico de migrantes. La gente que viaja de esta manera es la que está pagando la menor cantidad demandada por los traficantes”, le explica a BBC Mundo Gabriella Sánchez, una investigadora del fenómeno del contrabando de personas en la frontera y académica de la Universidad de Massachussets en Lowell.

En el otro extremo, hay migrantes que pagan grandes sumas por obtener un tránsito más seguro hacia EE.UU., como el uso de una identificación legal de cruce fronterizo de alguien más.

Pero en estos últimos meses, la desesperación de muchos en la frontera,varados en México sin dinero por las políticas restrictivas impulsadas por el gobierno de EE.UU. a raíz de la pandemia, les ha llevado a tomar riesgos como nunca antes.

“Es consecuencia directa de las políticas que hacen que el viaje sea más largo, sea más difícil o sea más costoso. Y la desesperación de las personas que se encuentran en albergues fronterizos ahorita es tanta que están dispuestos a morir, porque para ellos la muerte de cualquier manera los está persiguiendo“, le dice a BBC Mundo Dulce García, directora de la organización de defensa de migrantes Ángeles de la Frontera.

Policías resguardan un camión con migrantes fallecidos.

Getty Images
Las autoridades de Texas encontraron a decenas de muertos en un camión abandonado cerca de San Antonio.

La vía del camión y otras más

Sánchez dice que “pasaría todo el día” explicando los múltiples métodos que tienen los migrantes y traficantes para cruzar la frontera.

Pero el método de los camiones atestados de hombres, mujeres y hasta niños es uno al que recurren los “coyotes” o “polleros”, debido a la probabilidad de no ser detectados.

Y es que la frontera entre México y Estados Unidos es una zona de muy alto tránsito de mercancías. Por los distintos cruces oficiales y por las carreteras de California, Arizona, Nuevo México y Texas, circulan masivamente vehículos de carga.

“Todos los días son miles. El CBP (autoridad migratoria de EE.UU.) no está equipado, ni tampoco es su labor inspeccionar todos los vehículos”, explica Sánchez.

“Por eso los traficantes dependen mucho de este tipo de vehículos, porque saben que la probabilidad de que sean inspeccionados es muy baja“, añade.

Tráileres circulan en la frontera de EE.UU. y México

Getty Images

Y al llevar más cantidad de gente en un solo viaje, los traficantes obtienen un mayor beneficio.

“Hay una correlación muy clara entre la gente que viaja de manera más segura y el dinero que tienen para cubrir el costo”, señala Sánchez.

Entre otras formas de pasar sin documentos propios está el uso de una tarjeta de cruce fronterizo válida, de una persona que la obtuvo legalmente, para pasar por la frontera: el riesgo solo es ser descubiertos por las autoridades.

Otros pagan para ser llevados de manera oculta en vehículos pequeños, sin tanto peligro como en los camiones, o para ser guiados por tierra o por mar.

“Los traficantes no cobran lo mismo a todos. No importa si vienes con alguien del mismo pueblo, varía por muchos factores: si eres hombre, si eres mujer, la edad…”, señala Sánchez.

Migrantes en un camión

Getty Images
Los migrantes viajan en camiones incluso por Centroamérica y México.

Para los “coyotes”, las ganancias son lo primordial y no la garantía de llevar a los migrantes sanos y salvos.

La activista por los derechos de los inmigrantes Jenn Budd, exjefa de unidad de la Patrulla Fronteriza, le dice a la BBC que los contrabandistas a menudo meten en los vehículos a tantos inmigrantes como sea posible.

En un caso que recuerda, interceptó una vieja camioneta Ford que circulaba por una carretera montañosa cerca de la frontera. En la caja del vehículo había unas 30 personas, acostadas y apiladas una encima de la otra.

“Estaban tirados allí como sardinas”, dice. “Es peligroso. Esas camionetas se pueden volcar. La gente en el fondo de los vehículos a menudo se asfixia. Es muy común”.

El último tramo

El viajar en vehículos grandes o pequeños no siempre es la manera de cruzar la frontera, sino de alejarse de ella hacia ciudades grandes, en donde es más probable para un migrante dispersarse sin riesgo.

Al ser Texas el estado de EE.UU. más cercano desde el centro y sur de México -de donde proceden la mayoría de los migrantes mexicanos, así como los centroamericanos- es la vía más recurrida. Desde los cruces de las ciudades de Laredo y McAllen suelen avanzar hacia San Antonio.

Un mapa

BBC

De ahí que en esa región se hayan dado tragedias como la del lunes o la de 2017, cuando fallecieron por asfixia 8 de un grupo de 39 migrantes en un camión.

En el caso del incidente de San Antonio, dice Sánchez, “lo más probable es que las personas ya hayan estado del lado estadounidense cuando se subieron en un camión así”.

“En cruces como el de Laredo, por ejemplo, casi todos los camiones pasan por un detector. Así que yo especulo -tendrá que confirmarse después- que mucha de la gente ya estaba del lado estadounidense y ahí se asignan a ese vehículo”.

En muchos casos, señala Jenn Budd, los migrantes ya están debilitados luego de cruzar la frontera a pie por terreno accidentado.

“Los contrabandistas les dirán que es una caminata de 15 o 30 minutos. Pero la realidad es que podrían ser días”, explica. “Y ya van deshidratados”.

Un agente fronterizo con migrantes

Getty Images

“Un cruce en este momento podría estar alrededor de US$5.000. Pero, y esto es muy importante saberlo, los costos varían mucho y esa cantidad muchas veces no se ha pagado“, señala Sánchez.

Las personas comúnmente hacen un acuerdo con los “coyotes” para pagarles una vez que llegan al lugar que tienen como destino.

“Pasarán unos días hasta la siguiente tragedia”

A pesar de los peligros, la cantidad de migrantes que llegan a la frontera entre Estados Unidos y México está en su punto más alto.

En mayo de este año se registraron 239.416 detenciones de migrantes en una de las más grandes oleadas de los últimos años.

Gráfico de estadísticas de detenciones en la frontera

BBC

Dulce García explica que hay gente en albergues en la frontera mexicana que lleva casi dos años esperando por una solicitud de refugio en EE.UU.

“No puedo hablar por toda la frontera, pero en 17 puntos que nosotros apoyamos, los migrantes están tan desesperados que han intentado el suicidio. Hemos hablado con mamás que por la desesperación han enviado a sus hijos solos para que por lo menos ellos tengan una oportunidad de sobrevivir”, dice García.

Pagar a un traficante antes costaba unos cientos de dólares, pero ahora llega a un promedio de entre US$8.000 y US$10.000, explica la directora de Ángeles de la Frontera desde San Diego. Y arriesgarse al viaje más barato les resulta la opción más asequible.

Gráfico de estadísticas de detenciones en la frontera

BBC

Por su parte, Sánchez sabe que hay un patrón que sigue a incidentes como el de San Antonio.

“En los próximos días quizás se calmen un poco las cosas, porque va a haber muchas inspecciones, redadas, más gente en las noches vigilando. Pero pasarán unos días hasta que llegue la siguiente tragedia“.

Para la especialista, la “única solución” es que los gobiernos ofrezcan “mecanismos para viajar de manera legal, sin importar la nacionalidad, raza o situación social”.

“Solo así no habrá demanda de traficantes. Suena muy simple, lo sé, pero si no hay esa libertad de acceso va a haber otro ‘San Antonio’ en unas semanas”.


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