La vida de un hombre en tacones
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La vida de un hombre en tacones

Es hombre y usa zapatos de tacón. Dos términos contrapuestos en un lugar tan conservador como México y, sobre todo, en la jesuita Universidad Iberoamericana a donde Alonso Murillo, de 23 años, llega con unos stilettos de hasta 18 centímetros de altura.
Por Alberto Tavira Álvarez
17 de mayo, 2013
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tacones

Nunca pasa desapercibido. Cuando Alonso Murillo Hinojosa se abre camino por los gélidos pasillos de la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México provoca que hasta los ladrillos rojos de las paredes retiemblen en su centro. En los 70 años que tiene de historia esta institución que pertenece al Sistema Educativo Jesuita (SUJ) –fundado por la Compañía de Jesús– nunca se había visto a uno de sus estudiantes enfundado en unos jeans ajustados, camisa de vestir, barba larga, chongo en el pelo y con un par de zapatos de tacón.

Así lo ha hecho Alonso Murillo desde hace cuatro años, lo que ha provocado distintas reacciones: desde hombres que fruncen el ceño ante una imagen nunca antes vista y profesores que se quedan sin habla, hasta mujeres que le aplauden por el dominio de la técnica y seguridad al caminar en taconazos.

El alumno de octavo semestre de la carrera de Diseño Textil ha corrido con suerte. Nunca nadie le ha impedido la entrada al campus, nunca ha sido agredido. Tampoco ningún sacerdote jesuita ha levantado un crucifijo ante sí para intentar exorcizarlo.

Aún así, no ha sido fácil para Murillo. El joven de 23 años y 1.63 metros de estatura ha tenido que “evangelizar” en su entorno y dejar claro que el uso de los zapatos altos no responde a querer transformarse en mujer, ni al travestismo, ni al fetichismo. Mucho menos a que esté inventando la indumentaria para una nueva tribu urbana. “Lo que Alonso está haciendo es una investigación sobre la identidad de género”, asegura el coordinador de la carrera de Diseño Textil, el maestro Fernando Bermúdez Barreiro, quien resalta que cuando uno escucha hablar a Murillo no da señales de que sea algo transitorio, efímero o una moda pasajera. “Por eso se ha ganado el respeto de toda la comunidad”.

Con un tono casi pedagógico, Alonso explica que su propuesta consiste en jugar con ambos géneros y combinar lo que se ponen los hombres con lo que utilizan las mujeres.

“He usado bolsos, aretes… pero el poder que tienen los zapatos de tacón es mucho más fuerte que cualquier otro objeto. Los zapatos tienen mucho background de erotismo, lujo y poder. Si estudié diseño textil es para saber las historias de los objetos y yo poder crear una nueva historia con ellos”.

No se le mueve el piso

En agosto de 2009 Murillo Hinojosa ingresó a la Universidad Iberoamericana. En el primer semestre de la carrera, su profesora de la materia Concepto del arte a través del tiempo le solicitó a él y a sus compañeros que para presentar el proyecto de “Vestidos con metal” tenían que asistir “arreglados”. El día de la exposición, Alonso salió de casa por la mañana vestido con jeans, camisa, corbata y tenis. Subió a su coche una maleta. Recorrió los 40 kilómetros que atraviesa diariamente para ir desde Cuautitlán Izcalli, Estado de México, hasta Santa Fe. En cuanto llegó a la universidad, acomodó su auto en uno de los cajones del estacionamiento. Abrió la puerta del vehículo y sentado en el asiento del piloto sacó los pies del auto con el fin de que tuviera más espacio para quitarse los tenis y colocarse los zapatos de mujer que traía en la maleta.

Cuando cerró la puerta del auto supo que ya no había marcha atrás. Alonso se encontraba parado sobre los 12 centímetros de tacón que tenían sus pumps negros.  Su corazón sabía que era la primera vez que se ponía esos zapatos al interior de la Ibero y por lo tanto bombeaba la sangre desenfrenadamente. Comenzó a caminar de manera firme, apretando la quijada. Las manos lo traicionaron y le empezaron a sudar. Las piernas rindieron honores a la valentía y no titubearon un instante. Alonso atravesó el estacionamiento, bajó las escaleras de la explanada principal y cruzó los pasillos necesarios para llegar a su salón de clases. En milésimas de segundos observó cómo todos los que lo veían posaban la mirada en los tacones. A sus espaldas escuchaba el tsunami de comentarios. No se acobardó.

Apenas atravesó la puerta del salón sus compañeros de clase guardaron un sepulcral silencio. Nadie supo cómo reaccionar. Los estudiantes prefirieron enmudecer antes de ofenderlo queriendo hacer algún cumplido. Alonso se dirigió hacia su banca y se sentó. En el trayecto no hizo ningún esfuerzo por caminar de puntitas para que no se escuchara el sonido del tacón golpeando el piso. Al contrario. El eco anunció que el alumno Murillo Hinojosa había llegado y que no estaba solo. La profesora actuó, o más bien sobreactuó, como si nada estuviera pasando. En cuanto tocó el turno de que Alonso expusiera, los tacones eclipsaron la atención hacia su proyecto. Bastó que la concurrencia viera la naturalidad con la que se desenvolvía el compañero de la barba larga para llenarlo de elogios al final de la clase. Esa fue la primera vez que Alonso vio a todos sus compañeros de la Ibero desde otra perspectiva.

Pero no era la primera vez que Alonso se ponía unos zapatos de mujer. Pocos años atrás, cuando tenía 18 y acababa de terminar la preparatoria en el Centro Escolar del Lago, hizo su debut durante unos ensayos para la graduación. Todo se debió a que una de sus compañeras se cansó de sus zapatos y le pidió que se los sostuviera. Alonso no sólo los sostuvo. Se los puso. Así se quedó durante todo el ensayo de casi 4 horas. “Yo iba vestido de traje y me gustó el discurso de mi ropa con el tacón”.

Equidad hasta en los pies

Un año más tarde, en 2010, llegó el momento de empezar su propia colección de zapatos. Alonso, entonces de 19 años, acudió al centro comercial Plaza Satélite acompañado de sus dos hermanos mayores con un objetivo firme: comprar sus primeros tacones. Los Murillo entraron a Zara. Alonso llevaba la barba larga, como es su costumbre, así que cuando las dependientas y las clientas lo vieron en la sección de mujeres buscando calzado de su número sus rostros comenzaron a cambiar. Una vez que el joven Murillo se subió a los tacones y caminó de un lado a otro para probárselos, la concurrencia terminó boquiabierta.

Los hermanos mayores de Murillo también se escandalizaron, pero por otra razón: el precio. Los zapatos costaban mil 500 pesos. Ellos habían acudido a apoyar a su hermano y de eso no tenían la menor duda. Vamos, no estaba a discusión, pero dejarlo que pagara esa cantidad por unos zapatos fue lo que realmente les hizo levantar las cejas. “¡Me los llevo!”, les dijo Alonso con una de las sonrisas más satisfactorias de su vida. El público que se esperó a ver que se los llevara se colapsó.

“Hay veces que la gente no tolera algo porque no tiene un contacto directo con eso. Entonces el hecho de que yo salga al mundo de esta manera hace visible una realidad”.

Actualmente la colección de zapatos de mujer que tiene Alonso consta de 20 pares, los cuales no reciben un trato especial. Es decir, se encuentran acomodados en la zapatera de su clóset alternados con los pares de zapatos de hombre. “A veces me cuesta más trabajo encontrar zapatos de hombre que de mujer”, dice Alonso, quien reconoce que a diferencia de algunas mujeres, su proceso para comprar zapatos no es impulsivo. “Soy muy analítico, así que me gusta calcular qué objetivo va a transmitir cada par de zapatos. Me gusta la coherencia hasta en el calzado, por lo que selecciono con los que quiero transmitir poder, con los que quiero demostrar seguridad, con los que por el color o la pedrería puedo transmitir erotismo”.

A los ojos del rector

El 8 de julio de 2004, el doctor José Morales Orozco se sentó en la silla del rector de la Universidad Iberoamericana para ocupar el cargo durante el periodo 2004-2008 (al concluir ese tiempo fue reelecto). Entre las cartas credenciales de este sacerdote jesuita se encuentra su ingreso a la Compañía de Jesús en 1963 al concluir sus estudios de preparatoria. Más tarde estudió la Licenciatura en Letras en el Instituto de Literatura, en Puente Grande, Jalisco, y después se trasladó a la ciudad de México para estudiar la Licenciatura en Filosofía, en el Instituto Libre de Filosofía y Ciencias. En 1979 fue enviado a Quebec, Canadá, para cumplir con su Tercera Aprobación y, posteriormente, ingresó a la Pontificia Universidad de Comillas, en Madrid, España, donde obtuvo el Doctorado en Teología.

Todos estos títulos no fueron impedimento para que el joven Murillo, a finales de 2011, se postrara en dos tacones frente a los ojos del padre José Morales. En esta ocasión, Alonso se puso sus mejores ropas y sus zapatos más altos (de 18 centímetros) debido a que el rector de la Ibero oficializaría su nombramiento como Vicepresidente de la Sociedad de Alumnos de Diseño Textil, cargo que ocupó de enero a diciembre de 2012.

En el protocolo de la ceremonia estaba señalado que después de que el doctor Morales diera su discurso, los estudiantes acudieran de uno en uno al presidium donde se encontraba el rector y otras autoridades académicas, con el fin de firmar su constancia. Y así fue. Luego de ver cómo la barba larga de Murillo se aproximaba hacia él sobre tacones de mujer, el padre José Morales no hizo mas que tragar saliva, entregarle la constancia al alumno y estrechar su mano.

No tenía de otra. En el apartado 2.1 de la Filosofía Educativa de la Ibero se establece que “En el cumplimiento de su tarea cultural, la Universidad Iberoamericana se inspira en los valores cristianos y quiere realizar, en un ambiente de apertura, libertad y respeto para todos, una integración de esos valores con los adelantos científicos y filosóficos de nuestros tiempos”. Alonso recuerda que en el proyecto que le presentaron al rector por parte de la sociedad de alumnos había una propuesta de un encuentro de diversidad sexual, y el doctor José Morales, en su discurso, “hizo un comentario muy positivo mencionando que le gusta que exista la tolerancia; que sea una actitud jesuita en la que se acepte a todo el mundo tal y como es”.

El coordinador de la carrera de Diseño Textil, Bermúdez Barreiro, asegura que nunca recibió un mensaje o una llamada por parte del rector de la Ibero para darle alguna instrucción con respecto al caso de los tacones de Murillo. “No había motivo alguno. Alonso es un alumno brillante. Es muy dedicado y estudioso”. Al menos eso dice su historial académico. A punto de concluir su carrera, Alonso tiene un promedio general de 9.2 y el mérito de haber ganado el concurso para crear la imagen de la campaña publicitaria que se realizó para conmemorar el 70 aniversario de la Ibero. Sin haberse graduado, ya organizó una pasarela para la marca Pink Magnolia y actualmente colabora con la agencia de modelos Contempo en programas de responsabilidad social.

La vida desde las alturas

El momento que más disfruto de los tacones es cuando me apropio de ellos. Cuando los tengo puestos y puedo ver que esto es lo que soy. Aunque no lo creas la vida se ve de otra manera”, expresa Murillo, quien está consciente que no todo mundo simpatiza con sus ideales.

“Como la gente ve que soy hombre esperan que me comporte de determinada manera, pero no todos tenemos que comportarnos igual. Uno tiene que aprender a descubrir lo que le hace feliz y yo ya lo encontré. Quizás lo más complicado es romper los esquemas de la sociedad, pero será complicado para quienes lo ven así, no para mí”.

Murillo usa sus tacones sólo en ocasiones especiales. Dado que considera el tacón como un símbolo de elegancia, los usa cuando hay una celebración. No tiene un ritual específico pero sí aplica los trucos necesarios para que no le lastimen. Presume de saber bailar y correr con zapatos altos. “Me da risa cuando la gente dice que los zapatos son algo superficial. Los tacones tienen años de historia y precisamente eran los hombres de la monarquía francesa quienes tenían el privilegio de utilizarlos”.

Sin ser francés ni aristocrático ni de siglos pasados Alonso se ha convertido en un personaje emblemático de la Universidad Iberoamericana. Sus días en estas aulas están a punto de llegar a su fin debido a que ya concluyó los cuatro años de su carrera. Sin embargo, el joven Murillo será recordado como un hombre único e irrepetible que se adelantó a su tiempo, que le puso otro sazón a su vida y que de alguna manera logró que retiemble en su centro la Ibero, al sonoro rugir del tacón.

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Birmania: decenas de miles se manifiestan contra el golpe de Estado en las mayores protestas en décadas

Este sábado la ciudad más grande del país asiático vivió las protestas más multitudinarias hasta la fecha contra el nuevo régimen militar, que se impuso en el poder con un golpe el pasado 1 de febrero.
Por BBC News Mundo
7 de febrero, 2021
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Birmania vive días convulsos.

Los gobernantes militares, que tomaron el poder el lunes con un golpe de Estado que atajó abruptamente la frágil democracia birmana, han bloqueado la internet en el país mientras miles de personas salen a la calle a protestar.

A la multitudinaria manifestación del sábado en Yangón, la antigua capital, le siguió otra este domingo que no solo es la más grande hasta la fecha contra el nuevo régimen militar, sino la mayor en décadas.

“No queremos una dictadura militar. Queremos democracia “, coreó la multitud, ataviada con camisas rojas y sostenía globos del mismo color, que es el del partido de la depuesta Aung Suu Kyi.

Los automóviles y autobuses reducían la velocidad para hacer sonar sus bocinas en apoyo, con muchos haciendo el saludo de tres dedos, un símbolo de desafío contra el autoritarismo en la región.

También se re realizaron manifestaciones en más de una docena de otras ciudades.

“Tenemos que acabar con esto ahora”

Los manifestantes son trabajadores de fábricas y estudiantes, pidieron la liberación de los detenidos por el ejército, incluida la líder electa Aung San Suu Kyi.

“Estamos aquí para luchar por nuestra próxima generación, para liberarlos de una dictadura militar“, dijo una manifestante a la agencia AFP. “Tenemos que acabar con esto ahora”.

Hasta ahora Birmania, se había mantenido mayoritariamente en calma después del golpe, aunque se produjeron algunas manifestaciones en diferentes partes del país.

Las autoridades militares están atrincheradas en la capital, Naypyidaw, y hasta ahora han evitado entablar contacto directo con los manifestantes.

Policía bloqueando las calles en Yangón.

EPA
La policía bloqueó las calles en Yangón, la ciudad más grande del país.

Nyein Chan, corresponsal de la BBC en Yangon, dice que los birmanos conocen muy bien la violencia de las que son capaces los militares, pero ahora que la gente tuvo tiempo de digerir lo que está sucediendo están encontrando diferentes formas de hacer oír su voz.

El país fue gobernado por un gobierno militar opresivo desde 1962 hasta 2011.

Pero según Chan, aunque la atmósfera estaba cargada, los manifestantes se mostraron desafiantes.

“Están enojados pero también silenciosamente asustados. Saben que los militares son capaces de utilizar la violencia para reprimir la disidencia, pero sienten que no tienen otra opción”, explicó.

“Cuando un grupo de manifestantes se encontró con una fila de soldados, les gritaron: ‘Están entrenados para ser soldados profesionales, no maten a civiles‘”, relató.

Regresó internet

Por lo demás, el servicio de internet, que había sido interrumpido, ya fue restablecido.

El apagón de internet hizo que la conectividad cayera a un 16% de los niveles normales, dijo NetBlocks Internet Observatory, un organismo que monitorea las redes.

Pero el tráfico ya había aumentado a un 50% a las 14:00 hora local (07:30 GMT) de este domingo, aunque el acceso a las redes sociales, incluídas Facebook y Twitter, permanecía bloqueado.

Muchos usuarios evadieron las restricciones en las redes sociales mediante el uso de redes privadas virtuales (VPN), pero el apagón más general interrumpió gravemente su actividad.

mujer protestando en Yangón

AFP
El miércoles hubo protestas, pero no fueron tan multitudianrias como las de este sábado.

El grupo de derechos humanos Amnistía Internacional calificó el cierre como “atroz e irresponsable.

Organizaciones de la sociedad civil instaron a los proveedores de internet y redes móviles a desafiar la orden del apagón.

Mientras tanto, Suu Kyi está bajo arresto domiciliario, según su abogado. Documentos policiales muestran que está acusada de importar y utilizar ilegalmente equipos de comunicaciones (walkie-talkies) en su casa de la capital.

Además, Sean Turnell, un académico australiano exasesor económico de Suu Kyi, fue detenido en Yangón.

Turnell le dijo a la BBC que lo han confinado en su hotel y que no sabe de qué pueden acusarlo.

El golpe tuvo lugar cuando se inauguró una nueva sesión del parlamento, tras la aplastante victoria electoral de noviembre del partido Liga Nacional para la Democracia (NLD) de Suu Kyi.

Aung San Suu Kyi en 2020.

Getty Images
Aung San Suu Kyi en 2020.

Muchos birmanos vieron cómo se desarrollaban los eventos a través de Facebook, la principal fuente de información y noticias en el país.

Tres días después, se ordenó el bloqueo de plataforma por “razones de estabilidad”.

Una vocera de Twitter dijo que la prohibición socava “la conversación pública y los derechos de las personas a hacer oír su voz”. Facebook, propietaria de Instagram, pidió a las autoridades que “restablezcan la conectividad”.

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