Las dos agendas de Obama en México
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Las dos agendas de Obama en México

Por BBC
2 de mayo, 2013
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¿A qué viaja Barack Obama a México? En su agenda pública para su visita de un día, el presidente de Estados Unidos ha dicho que los temas clave serán economía y comercio, así como asuntos comunes de seguridad fronteriza.

Pero según especialistas, el mandatario estadounidense trae consigo otra agenda, la que discutirá en privado con el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, y en la que guarda los temas que preocupan a la Casa Blanca.

Uno de ellos es el papel del nuevo gobierno mexicano en la guerra contra el narcotráfico. El secetario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, ha dicho que la cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad es “vital” para ambos países.

Pero al mismo tiempo agencias estadounidenses han notado una nueva actitud de sus contrapartes mexicanas que les genera suspicacias, coinciden analistas consultados por BBC Mundo.

Y es que, a diferencia del gobierno del expresidente Felipe Calderón -cuando el combate a los carteles de drogas fue el elemento central de la relación con Washington-, ahora la situación es distinta.

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) dejó en claro que al gobierno de Peña Nieto le interesa trascender la agenda de seguridad nacional y busca privilegiar otros aspectos en la relación bilateral como el comercio.

También anunció cambios en el método para compartir información en materia de narcotráfico. En los últimos años, las agencias estadounidenses y mexicanas sostenían un intercambio directo, pero ahora sólo habrá una ventanilla para eso: la Secretaría de Gobernación.

Mensajes
Este cambio en la relación bilateral inquieta al Capitolio y a la Casa Blanca, le dice a BBC Mundo David Crow, académico del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).

Los estadounidenses necesitan saber con quiénes abordarán los temas de seguridad y sobre todo hasta qué punto pueden compartir información sensible. “Una gran duda es la cooperación de agencias específicas en México con el narcotráfico”, explica Crow.

“¿Quiénes son los socios confiables para Estados Unidos, es Peña Nieto uno de ellos y, si lo es, hasta qué punto se van a alinear el Ejército, la Marina, los cuerpos policíacos, la Procuraduría? Ésta es la pregunta que ellos quieren contestar”.

Osorio Chong, el secretario de Gobernación, ha dicho que la intención es ordenar la estrategia contra la inseguridad. En el gobierno anterior “había descoordinación, falta de confianza, no poder compartir información entre dependencias”.

Chong informó de la nueva estrategia en una visita reciente a Washington, donde se reunió con la secretaria de Seguridad Janet Napolitano y el fiscal general Eric Holder.

Pero las dudas persisten, y el presidente Obama espera despejarlas en su viaje a México.

Los cambios en el gobierno de Peña Nieto, dijo en una conferencia de prensa en la Casa Blanca, “tienen que ver con refinamientos y mejoras en términos de cómo las autoridades mexicanas trabajan entre ellas, cómo se coordinan más efectivamente, y tiene menos que ver con la forma como están tratando con nosotros, per se“.

“Así que todavía no voy a juzgar cómo esto alterará la relación entre Estados Unidos y México, hasta que lo haya escuchado directamente de ellos y ver que es exactamente lo que están tratando de lograr”.

 

Regreso a la normalidad

 

Pero más allá de suspicacias, para algunos la actitud mexicana con su vecino estadounidense es sólo una muestra de que el Partido Revolucionario Institucional (PRI), regresó al poder.

Históricamente, México ha privilegiado los temas económicos en su relación con Estados Unidos, algo que en algún tiempo se le llamó “agenda de prosperidad”, recuerda Isabel Studer, directora del Centro de Diálogo y Análisis del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).

En cambio, la Casa Blanca siempre tuvo a la seguridad -especialmente en la frontera común- como un tema central en su trato con el vecino del sur.

Esta relación se modificó durante el gobierno de Calderón, cuando las agendas de los dos países coincidieron en sus prioridades. Pero eso fue una “aberración histórica”, le comenta Studer a BBC Mundo.

Ahora la situación será distinta. “Digamos que con Peña Nieto regresamos a la normalidad, si entendemos por eso lo que ha pasado históricamente y sobre todo el énfasis que México, por ser un país en vías de desarrollo, había puesto en la agenda de competitividad”.

Esto no significa abandonar el combate a la violencia, aclara. De hecho, el gobierno mexicano “no puede simplemente decir que cambiaron las prioridades”, sino que la estrategia va más allá de la aportación de recursos, como sucedió con la Iniciativa Mérida.

¿Hasta qué punto el gobierno de Barack Obama está dispuesto a aceptar la nueva realidad?

Depende de los acuerdos en la agenda privada, pero también de la política interna en Estados Unidos, coinciden especialistas. La Casa Blanca libra una batalla para consolidar una eventual reforma migratoria, y reducir la atención la seguridad puede ser útil.

“Obama tendrá un ímpetu para diversificar los temas de discusión con su contraparte en México”, recuerda Studer.

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Getty Images

Por qué dar positivo a COVID no siempre significa estar infectado

La mayoría de personas solo están infectados durante una semana, pero pueden seguir dando positivo semanas después.
Getty Images
7 de septiembre, 2020
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El test más común para diagnosticar el COVID-19 es tan sensible que podría estar detectando fragmentos del virus que ya están muertos, según algunos científicos.

Y es que la mayoría de personas solo permanecen infectadas alrededor de una semana. Sin embargo, el diagnóstico podría seguir dando positivo semanas después.

De acuerdo a un estudio de la Universidad de Oxford, este hecho podría estar sobreestimando la escala real y actual de la pandemia.

Pero por otro lado advierten que otro tipo de test, con menos sensibilidad, corre el riesgo de no detectar todos los casos.

El profesor Carl Heneghan, uno de los autores del estudio, afirma que en vez de arrojar un resultado positivo o negativo, las pruebas diagnósticas deberían tener un límite en el que pequeñas cantidades de virus no provoquen un positivo.

Según Heneghan, esta detección de virus muerto o viejo podría explicar cómo en varios de los países que se enfrentan a una segunda ola de infecciones las hospitalizaciones se mantienen estables.

El Centro de Medicina Basada en Evidencia de la Universidad de Oxford analizó 25 estudios en que se colocaron muestras de pruebas positivas sobre una placa de petri para ver si el virus crecía.

Investigador trabajando con placas de petri.

Getty Images
Los científicos de la Universidad de Oxford pusieron varias muestras positivas sobre una placa de petri para analizar si el virus crecía.

Este método, conocido como “cultivo viral”, indica si el virus hallado en un diagnóstico positivo puede reproducirse y propagarse en un laboratorio o persona.

Según Nick Triggle, corresponsal de salud de la BBC, la sensibilidad de las pruebas diagnóstico es un problema que se conoce desde el comienzo y que ilustra por qué las estadísticas de la COVID-19 están lejos de ser perfectas.

¿Cómo se diagnostica el coronavirus?

La prueba más común de diagnóstico, la llamada PCR, utiliza químicos que amplifican el material genético del virus para que pueda estudiarse.

Una vez se toma la muestra, esta pasa por varios ciclos de laboratorio para recuperar la mayor cantidad de virus posible.

El número de ciclos necesarios puede indicar qué tanto virus queda, si son pequeños fragmentos o varias cantidades del virus completo.

Realización de prueba PCR a un paciente en Barcelona.

Getty Images
El test PCR es la prueba más común para detectar el coronavirus.

Esta práctica parece revelar la probabilidad de infección del virus. Es decir, mientras más ciclos de amplificación sean necesarios, menos probabilidades de que el virus sea reproducible en el laboratorio.

El riesgo de falso positivo

Cuando uno se hace la prueba de coronavirus, se obtiene un “sí” o un “no”. Pero no hay un indicador de cuánto virus se detectó en la muestra y si se trata de una infección activa.

Una persona con mucha cantidad de virus activo y otra que solo tenga pequeños fragmentos restantes de una infección pasada dan el mismo resultado: positivo.

Sin embargo, Heneghan apunta que la “infectividad del coronavirus parece disminuir tras alrededor de una semana”.

Es decir, su capacidad para invadir un organismo y provocar una infección.

Añadió que, si bien no sería posible verificar todas las pruebas para detectar si el virus estaba activo o no, el número de falsos positivos podría reducirse si los científicos establecieran un punto de corte.

Mujeres con mascarilla en Italia.

Getty Images
La infectividad del virus es su capacidad para invadir un organismo y provocar una infección.

Esto podría prevenir que una persona dé positivo cuando en realidad solo se le ha detectado los restos de una infección ya pasada.

Para Heneghan, esto ahorraría cuarentenas individuales innecesarias y ofrecería una escala más adecuada de la pandemia.

La sanidad pública de Inglaterra coincidió en que los cultivos virales eran útiles a la hora de evaluar las pruebas de coronavirus y que estaban trabajando con laboratorios para reducir el número de falsos positivos.

Sin embargo, explican que establecer un punto de corte no es fácil porque se usan muchas pruebas con diferentes sensibilidad y formas de detección.

Pero el profesor Ben Neuman, de la Universidad de Reading, dijo que cultivar el virus de una muestra de un paciente “no es trivial”.

“Esta revisión corre el riesgo de correlacionar falsamente la dificultad de cultivar Sars-CoV-2 a partir de una muestra de un paciente con la probabilidad de que se propague”, dijo.

Toma de temperatura en Wuhan, China.

Getty Images
Varios estudios coinciden en que alrededor de un 10% de contagiados retiene virus vivo después de 8 días de infección.

El profesor Francesco Venturelli, epidemiólogo italiano, destaca que no existe “certeza suficiente” sobre cuánto tiempo el virus permanece infeccioso mientras se recupera el paciente.

Algunos estudios basados en cultivos virales indican que alrededor del 10% de infectados permanece con virus vivo después de ocho días de infección.

“En Italia sobreestimamos el número de casos por varias semanas” a causa de pacientes positivos que se habían infectado varias semanas antes, dice Venturelli.

El test PCR es un método muy sensible a la hora de “detectar material genético residual del virus”, explica el profesor Peter Openshaw, del Colegio Imperial de Londres.

“No hay evidencia de la infectividad del virus, pero existe un consenso clínico de que es bastante improbable que un paciente sea infeccioso más allá del décimo día de la enfermedad“, agrega Openshaw.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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