Aún hay 2 detenidos por convocar a marcha contra Peña
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Aún hay 2 detenidos por convocar a marcha contra Peña

Néstor López Espinoza quedó libre en la noche tras pagar la fianza; se espera que en el transcurso de este martes Eduardo e Iván también abandonen la cárcel.
Por Ernesto Aroche
7 de mayo, 2013
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op5demayo

Una denuncia anónima y un evento en Facebook para convocar a una marcha contra Enrique Peña Nieto fueron suficientes para que el gobierno de Puebla encarcelara a Néstor López Espinoza, Eduardo Salazar Velázquez e Iván Guizasola Vázquez.

Los tres jóvenes abrieron un evento en Facebook para invitar a manifestarse durante la visita de Enrique Peña Nieto a la capital poblana con motivo del festejo del 151 aniversario de la batalla del 5 de Mayo. La sospecha: que la manifestación pudiera tornarse violenta.

Y aunque no hubo pruebas de que la violencia pudiera hacerse presente en la celebración oficial, como lo reconoció el procurador del estado, Víctor Carrancá Bourguet, los jóvenes fueron detenidos con violencia, incomunicados por más de 24 horas y sus domicilios cateados.

Representantes del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en Puebla, René Sánchez Galindo y Carlos Figueroa, denunciaron que en el caso de Néstor, quién es militante de Morena, hubo tortura, desaparición forzada, detención arbitraria, cateo sin una orden ni acta circunstanciada y la negación del derecho a fianza.

Finalmente, la fianza sí llegó. La agente del Ministerio Público adscrita al penal de Cholula –donde fueron recluidos Néstor López y Eduardo Salazar- fijó una multa de 21 mil pesos para el primero y de 28 mil pesos para el segundo.

A Iván Guizasola Vázquez la fianza que se le fijó en el penal de San Miguel, ubicado en la capital poblana, fue de 19 mil pesos.

Néstor López. Foto: Ernesto Aroche

Néstor López. Foto: Ernesto Aroche

Hasta la noche de ayer el único que salió libre fue Néstor. Tras cubrir el pago respectivo exigido por la autoridad judicial, se espera que en el transcurso de este martes Eduardo e Iván también abandonen la cárcel.

Pero el problema no ha concluido, los jóvenes aún enfrentan acusaciones por cohecho, resistencia a la autoridad y portación de objeto prohibido: un bóxer.

Desaparición forzada

La mañana del viernes 3 de mayo, Néstor, estudiante de derecho de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), salió de su casa ubicada en Amozoc, municipio connurbado a la Angelópolis, para acudir al Instituto Nacional de Migración donde realiza el servicio social.

A Néstor le cerró el paso una camioneta roja y los tripulantes lo subieron a bordo, dijeron los vecinos citados en un comunicado difundido por el comité estatal de Morena.

28 horas después se sabría que en esa camioneta viajaban policías ministeriales.

La tarde del viernes irrumpieron en la casa del joven cerca de 30 agentes ministeriales para catear su domicilio, sin entregar orden de cateo a Verónica Espinoza, la madre de Néstor, llevándose del domicilio un CPU, una computadora portátil, papelería de Morena, libros, documentos y una memoria USB.

Para ese momento, otro grupo de ministeriales ya había cateado una casa en Tlaxcalancingo, otra comunidad conurbada a la ciudad, y detenido a Eduardo e Iván.

El periódico Intolerancia consignó en su nota que en dicho lugar “presuntamente se elaboraba un plan para desestabilizar el Desfile del 5 de Mayo”. En la nota también se afirmaba que en el lugar “hallaron material presuntamente para elaborar bombas molotov, además de objetos contundentes, como para un enfrentamiento callejero”.

La versión fue desmentida la mañana del domingo, cuando el procurador reconoció que no habían encontrado ningún material explosivo, y que lo único que la dependencia tenía era que los jóvenes difundían a través de internet una convocatoria sobre una manifestación con tintes violentos, “sin embargo no hay ningún elemento que nos permita suponer que hubiera algún tipo de acción o fuera a realizar algún tipo de acción (violenta)”.

El procurador hizo referencia a un evento que se abrió en Facebook, denominado “Peña nieto en Puebla #Op5DeMayo” –el evento fue cancelado a las 23:34 del sábado— mediante el cual se organizaba la manifestación contra el priista.

A los jóvenes se les vincula también con la página “Revolución 2013 Puebla”, una página que se abrió en enero de este año con el mismo fin, coordinar las acciones que se llevarían a cabo como parte de la #OP5deMayo.

De acuerdo con un columnista local, los jóvenes también estaban vinculados con la cuenta de Twitter @Op5deMayo, cuenta que por cierto fue alertada por otra (@DK_AnonOps) de que estaban siendo vigilados.

@op5demayo tengan cuidado, estan siendo vigilados en Facebook; su “evento” no es seguro. Les recomendamos no hacer ninguna pendejada.

— Anon DeathKnight (@DK_AnonOps) 24 de marzo de 2013

 

Fue hasta el domingo por la noche, es decir dos días y medio después de las detenciones, que la PGJ emitió un comunicado formalizando la situación de los jóvenes:

“Néstor López Espinoza, Eduardo Salazar Vázquez e Iván Ismael Guizasola Vázquez, fueron consignados dentro de la averiguación previa 215/2013/DMZS por los delitos de portación  de instrumento prohibido,  cohecho, desobediencia y resistencia de particulares”.

Estos son delitos que en el propio comunicado se reconoce que “no son considerados graves y alcanzan el beneficio de la libertad bajo fianza”.

En el comunicado también se informa que “a las tres personas se les investigó ante la advertencia de la posible comisión de hechos violentos previstos para el 5 de mayo a los que estaban convocando. La PGJ mantiene abierta una carpeta de investigación en torno al caso”.

Finalmente, Néstor abandonó el penal de Cholula la noche de ayer, luego de que se pagara la fianza y multa respectiva y sin ofrecer declaraciones sobre lo sucedido.

Piden la liberación

Previo a la salida de Néstor López, el presidente de Morena, Martí Batres, exigió la liberación de su correligionario y calificó de “abuso” la detención del joven.

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#YoSoyAnimal
Gentileza familia Cañizare Simone

La familia argentina que quedó varada por el COVID en otro país y decidió no volver

Una pareja argentina con dos hijos viajaron en marzo a Palma, España, para la boda de un pariente. Los sorprendió la pandemia y quedaron varados. Por la cuarentena, los altos costos de los pasajes de avión y la situación económica en Argentina, decidieron quedarse en España a empezar una nueva vida.
Gentileza familia Cañizare Simone
24 de julio, 2020
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Muchas veces pensaron en emigrar, pero nunca se imaginaron que sería así, de una manera “brusca” y por una pandemia.

Esta es la historia de una familia argentina -mis cuñados para ser más precisos- que el pasado marzo viajó a España para la boda de una sobrina y quedó varada por la cuarentena del nuevo coronavirus.

Mientras los días transcurrían con las fronteras cerradas, con cada vez menos dinero en los bolsillos y sin certezas en el corto plazo tanto sobre la evolución del COVID-19 y la situación económica en Argentina, los Cañizare-Simone, un matrimonio de clase media en sus 40 años con dos hijos, decidieron dejar todo atrás y empezar una nueva vida en el país donde quedaron varados.

¿Cómo es abandonar todo de un día para otro y qué esperan en esta nueva etapa?

Un viaje planeado

Juan (43 años), Valeria (41), Agustín (21) y Julián (14) partieron el 3 de marzo de este año hacia Palma, en Mallorca, la más grande de las Islas Baleares, en España.

El motivo del viaje era la boda de la sobrina de Juan, el 14 de ese mes.

“Veníamos ahorrando para el viaje desde hacía un año”, me cuenta Valeria por teléfono.

Cala Mondragó, en el sur de Mallorca.

Gentileza familia Cañizare Simone
Cala Mondragó, una de las playas en el sur de Mallorca.

En Argentina, la familia vivía en Avellaneda, un barrio del sur del Gran Buenos Aires, donde Valeria trabajaba como empleada administrativa, Juan estaba como encargado en una tienda de arreglos de autos y Agustín, el mayor de los hijos, como repositor de supermercados.

En España los esperaba la familia de Juan: sus padres, hermanos y sobrinos, que, a su vez, emigraron de Argentina en 2001 durante la grave crisis político-económica que atravesó el país y que los había dejado sin empleo.

Cuando los Cañizare-Simone llegaron a Mallorca, a principios de marzo, empezaban a aparecer los primeros casos de COVID-19 en España.

Pero para cuando estaba prevista la ceremonia, “los chicos no sabían si se iban a poder casar porque estaban suspendiendo todo”, explican Valeria y Juan.

Map

Ellos cuentan que la policía llegó a salón de fiestas en Puerto Cristo, en el oeste de la isla, dos veces durante la noche del 14 de marzo, pero finalmente pudieron terminar la celebración.

Al día siguiente inició la cuarentena estricta en el país.

La pandemia

El gobierno español decretó el estado de alarma y la cuarentena nacional a partir del 15 de marzo en España. Argentina hizo lo propio el 19 de marzo.

La familia tenía pasaje de vuelta para el 21, pero las fronteras en Argentina se habían cerrado para esa fecha.

“Nos llenamos de dudas. Siempre pensamos que esto iba a ser algo de días y que íbamos a volver”, recuerda Valeria. “Pero ¿si no era así? ¿Qué hacíamos?”, se pregunta.

En ese momento, mientras cumplían la cuarentena en la casa de uno de los parientes en Manacor, un pueblo a unos 50 km al oeste de Palma, en medio de la angustia y la incertidumbre empezaron a pensar en soluciones alternativas.

La familia durante el casamiento.

Gentileza familia Cañizare Simone
La familia viajó a Mallorca para la boda de una sobrina.

“Más que nada por el tema de plata porque ¿cómo nos íbamos a mantener?”, dicen.

Tres miembros de la familia cuentan con doble nacionalidad (argentina-española), entonces, a finales de marzo, iniciaron los trámites para adquirir el DNI español con la idea de poder conseguir trabajo.

Las esperanzas de poder volver a Argentina no las perdían, pero se fueron diluyendo con las cuatro cancelaciones de vuelos que recibieron entre marzo y junio pasado.

Además estaba la cuestión del dinero. No podían hacerle frente a los 575 euros que les costaba cada pasaje para regresar.

“Los vuelos que podían salir eran los de Aerolíneas Argentinas, (ellos habían adquirido los tickets con Air Europa) y había que comprarlos. Era una plata que no teníamos”, cuentan.

Agustín Cañizare

Gentileza familia Cañizare Simone
Agustín espera encontrar pronto trabajo en su nuevo país.

Cuando les cancelaron el último vuelo en junio y les informaron que Argentina no abriría sus fronteras hasta septiembre, llegó el momento de decidir seriamente cómo seguir.

Los miedos

El momento clave llegó cuando Juan se contactó con su empleador en Argentina y se le informó que existía la posibilidad de tramitar el pase a la sucursal que tiene la compañía en Palma.

“A finales de junio, el mismo día que nos llamaron de recursos humanos de acá, nos avisan del consulado argentino que había un vuelo para volver y ahí les dijimos que no lo tomaríamos“, detalla Valeria.

Ella describe que fue una decisión que tomaron los cuatro integrantes de la familia, pero que los miedos siguen estando presentes.

“Tengo miedo de que los chicos no se adapten, a que seamos discriminados, a extrañar”, confiesa.

“Temo que los chicos el día de mañana se quieran volver. No sería grave, pero ya me hice a la idea de vivir acá con una mejor calidad de vida. Si yo me veía acá era por la inseguridad que sentíamos allá“, admite.

Si bien Buenos Aires cuenta con un índice de homicidios bajo con respecto a otras capitales de América Latina (4,7 por 100,000 habitantes) esto no quiere decir que el problema de la inseguridad no exista.

Valeria Simone

Gentileza familia Cañizare Simone
Valeria ansía que puedan alquilar una casa para volver a vivir los cuatro juntos.

“La mayoría de las actividades delictivas que ocurren en Buenos Aires se dan en la periferia de la ciudad. Específicamente en barrios formales e informales del Gran Buenos Aires y albergan a la mayoría de los grupos a cargo del tráfico de drogas al menudeo”, detalla Insight Crime, una organización dedicada al estudio del crimen organizado en América Latina y el Caribe.

“Estar con el corazón en la boca cada vez que los chicos salen no me gustaría volver a vivirlo”, dice Juan.

Otro factor que preocupaba a la familia era la incertidumbre laboral en Argentina.

Si bien ellos habían tomado vacaciones, en medio de la cuarentena el regreso a sus puestos de trabajo era incierto y su futuro laboral también.

Todo esto en medio de un país que registró una tasa de desempleo del 10,4% en el primer trimestre de este año, sin contar el impacto de la pandemia, y con más del 30% de la gente en la pobreza.

La esperanza

En Buenos Aires, los dos adolescentes jugaban al balonmano en el club Arsenal de Sarandí.

familia Cañizare Simone

Gentileza familia Cañizare Simone
Pese a las dificultades y la incertidumbre, la familia nunca pierde el humor.

Ahora en Palma, Julián el más pequeño, pudo retomar el entrenamiento en el club local, Sispal Marratxi, y el próximo mes lo hará Agustín.

“Por suerte pude arrancar y al menos puedo pasarla bien un rato“, me cuenta Julián que está empezando a conocer a los compañeros del club mientras espera ingresar a la escuela cuando se retomen las clases tras la pandemia.

“En este tiempo tengo que aprender catalán”, dice, que junto al castellano son las lenguas oficiales de las Islas Baleares.

“Tengo ganas (de empezar), pero más por tener amistades y a alguien para salir, pero por los estudios, no mucho”, asegura riéndose.

Agustín, por su parte, se está acostumbrando como puede y dice que el cambio le resulta extraño.

“Fue brusco, la adaptación me está costando”, reconoce.

Palma de Mallorca el 16 de julio.

Getty Images
La actividad sigue frenada en Malloca por la pandemia, una isla cuya actividad económica fuerte es el turismo.

Cuenta que está buscando empleo, pero con el DNI aún en proceso y en medio de la pandemia, las cosas no son fáciles.

“Estoy buscando trabajo de lo que sea. No estoy para elegir”, afirma.

Pero está esperanzado y le gusta su nuevo país.

“Acá se está bien, se vive de otra forma. Cuando estaba en la calle en Argentina estaba todo el tiempo pendiente de que no se ponga una moto al lado, que venga alguien con un cuchillo o un arma, y acá vas tranquilo. Claro que hay inseguridad, pero es otra mentalidad”, detalla.

“Si todo sale bien como lo pienso, me veo mucho mejor acá que en Argentina”, resume.

India, perra.

Gentileza familia Cañizare Simone
“India”, la perra beagle de 7 años que los espera en Buenos Aires.

La familia recién se está acomodando. Aún no tienen un lugar para vivir todos juntos, ni ropa de verano que ponerse.

Pero están más tranquilos con la decisión tomada y Juan se está adaptando a su nuevo trabajo. “La gente me recibió bien”, afirma.

En Buenos Aires quedó “India”, su perra beagle de 7 años.

“Si hoy tuviera la posibilidad de traspasar la mano por el teléfono y pudiera agarrar una sola cosa, agarro la perra”, asegura Valeria riéndose.

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BBC

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