Mexicanos, desconfiados los unos con los otros: OCDE
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Mexicanos, desconfiados los unos con los otros: OCDE

La Organización de la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) presentó su Índice para una Vida Mejor, en el que se revela que, a pesar de algunas condiciones desfavorables que enfrenta el país, los mexicanos están satisfechos con su vida.
Por Redacción Animal Político
28 de mayo, 2013
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De acuerdo con el estudio de la OCDE

De acuerdo con un estudio, el nivel de confianza entre los mexicanos es “mucho menor” que en el resto de países de la OCDE.

Los mexicanos son desconfiados los unos con los otros. Así lo señala la Organización de la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) en su más reciente análisis denominado Índice para una Vida Mejor, en el que se apunta que el nivel de confianza entre los mexicanos es “mucho menor” que en relación al resto de países que integra la OCDE.

“En México, el 76% de las personas encuestadas cree conocer a alguien en quien puede confiar cuando lo necesiten, una cifra mucho menor que el promedio de la OCDE de 90%”, refiere el estudio, en que además se apunta que en lo que concierne al ámbito público, en nuestro país existe “un sentido moderado de comunidad y nivel de participación ciudadana”.

En cuanto a la participación electoral, la OCDE señala que un 63% de los ciudadanos votaron en las pasadas elecciones para definir el gobierno de la República, “cifra menor que el promedio de la OCDE DE 72%”. 

“La condición social y económica puede afectar los niveles de votación -añade el informe-, sin embargo, en México existe poca diferencia en los niveles de la sociedad; la participación electoral entre el 20% que ocupa el nivel superior de la escala de ingresos es del 63%, mientras que para el 20% que ocupa el nivel inferior es del 61%. Esto sugiere que en México hay una inclusión social en las instituciones democráticas“.

Muy satisfechos con su vida

Por otra parte, el Índice para una Vida Mejor revela que, a pesar de las condiciones desfavorables que enfrenta el país, como los altos niveles de inseguridad, la falta de empleos bien remunerados, el difícil acceso a viviendas de calidad, los bajos ingresos familiares en comparación con el número de horas laboradas, o las pronunciadas desigualdades sociales, los mexicanos están más satisfechos con su vida que el promedio de la OCDE.

El 85% de las personas dicen tener más experiencias positivas en un día normal (sentimientos de paz, satisfacción por sus logros, gozo, etc.)que negativas (dolor, preocupación, tristeza, aburrimiento, etc). Esta cifra es mayor que el promedio de la OCDE, de 80%“, señala el informe.

¿Y cómo es la vida en México?

Durante la presentación hoy en la ciudad de México del Informe para una Vida Mejor, la OCDE dio a conocer una evaluación sobre cómo es la vida en México, basado en el análisis de diversos temas como los ingresos familiares, la calidad del empleo, la educación, o la salud.

Ingresos: aumenta la brecha entre ricos y pobres

En el apartado de ingresos, la OCDE indica que en México el ingreso familiar ajustado promedio es de 12 mil 732 dólares al año, “cifra menor que el promedio de la OCDE de 23 mil 047 dólares anuales“. Asimismo, añade el informe, la brecha entre los más ricos y los más pobres “es considerable”, y destaca que “la población situada en el 20% superior de la escala de ingresos gana trece veces más de lo que percibe la población que ocupa el 20% inferior”.

Empleo: se trabaja más y se cobra menos

En términos de empleo, el documento destaca que en México el 60% de las personas entre 15 y 64 años de edad tienen un empleo remunerado, “cifra menor que el promedio de la OCDE de 66%”.

Asimismo, en México la gente trabaja 2 mil 250 horas al año, “más que la mayoría de los habitantes de los países de la OCDE, quienes trabajan 1 mil 776 horas”. Al respecto, la OCDE detalla que “casi el 29% de los empleados tienen un horario de trabajo muy largo, cifra mucho mayor que el promedio de la OCDE de 9%; y, entre ellos, el 35% de los hombres trabajan muchas horas en comparación con el 18 de las mujeres”.

Educación: malos resultados en prueba PISA

De acuerdo con el reporte, en México el 36% de los adultos entre 25 y 64 años han obtenido el equivalente de un título de educación secundaria, “cifra mucho menor que el promedio de la OCDE de 74%”.

“Esto se aplica ligeramente más en el caso de los hombres que en el de las mujeres, ya que el 38% de ellos han terminado con éxito la educación secundaria en comparación con el 35% de las mujeres”.

En lo que respecta a la calidad del sistema educativo, el estudiante promedio obtuvo una calificación de 420 puntos en lectura, matemáticas y ciencias en el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) de la OCDE. “Esta calificación es más baja que el promedio de la OCDE DE 497”.

Salud: menos esperanza de vida

En cuanto al campo de la salud, en México la esperanza de vida es de casi 74 años, seis años menos que el promedio de los países que integran la OCDE, de 80 años. La esperanza de vida para las mujeres se sitúa en los 77 años, en comparación con los 71 para los hombres.

 

 Aquí puedes leer el reporte completo de la OCDE.

 

 

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¿Qué tan buenas son las caretas para protegernos del coronavirus?

En apariencia, los protectores plásticos se ven más cómodos y fáciles de usar. BBC Mundo recogió la opinión de diversos expertos para entender si nos brindan o no el mismo nivel de protección.
Getty Images
13 de julio, 2020
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Con la flexibilización de las normas de confinamiento y la reapertura de tiendas, bares y restaurantes en numerosas ciudades del mundo, los cubrebocas se han convertido en una prenda de uso cotidiano.

En Reino Unido y otros países de Europa, por ejemplo, muchas marcas de ropa ofrecen mascarillas de tela reutilizables en distintos modelos, patrones y colores.

Sin embargo, en las últimas semanas, un nuevo elemento de protección ha empezado a verse en las calles: se trata de un protector o careta de plástico transparente, que hasta poco solo era utilizado por personal sanitario o en ambientes médicos u hospitalarios.

A simple vista, estos escudos protectores se ven más cómodos que las mascarillas: al no estar en contacto directo con la nariz y la boca se hace más fácil respirar, hablar, dan menos calor y, definitivamente, son menos claustrofóbicos.

¿Pero nos protegen en la misma medida que una mascarilla facial? ¿Podemos remplazar a una por otra?

Ventajas

Según un artículo de opinión publicado recientemente en JAMA, la revista de la Asociación Médica Estadounidense, estas caretas tienen una serie de ventajas.

“Son cómodas de usar, protegen los portales de entrada del virus y reducen la potencial autoinoculación, ya que evitan que el usuario se toque la cara”, dice el texto elaborado por el doctor Eli Perencevich, especialista en enfermedades infecciosas de la Universida de Iowa, y otros dos investigadores.

A diferencia de los tapabocas no hace falta quitárselas para facilitar la comunicación, pueden reutilizase indefinidamente si no están averiadas, y limpiase fácilmente con agua y jabón o desinfectantes comunes, señala el artículo.

Mesero con protector facial

Getty Images
Para las personas que están en contacto constante con miembros del público y necesitan comunicarse verbalmente, las caretas resultan mucho más cómodas.

Los autores no abogan por el uso de esta careta como única medida pero sí consideran que puede ser un elemento más en una estrategia de contención del coronavirus que incluya el lavado de manos, la distancia social y el rastreo de contactos.

Por otro lado, añaden, las caretas cubren un área mucho más amplia del rostro, incluyendo los ojos, que son otra vía de entrada para el SARS-CoV-2.

Protección más amplia

Según un estudio de simulación de tos de 2014, una buena careta plástica puede reducir la exposición total a las gotas expulsadas por la tos y los aerosoles (las gotas diminutas) en un 96% a una distancia de 46 cm.

Pero, con los aerosoles más pequeños, el protector fue menos efectivo, bloqueando al 68% inmediatamente después de la exposición a la tos, y solo al 23% en los 30 minutos siguientes, ya que estos aerosoles más pequeños pueden quedar flotando bajo el visor, en el espacio donde se produce la inhalación.

En opinión de Julian Tang, profesor del departamento de Ciencias Respiratorias de la Universidad de Leicester, en Reino Unido, las caretas son por lo general bastante efectivas, pero reconoce que compararlas directamente con las mascarillas quirúrgicas es difícil, y que los estudios que se han hecho hasta el momento solo lo han logrado de forma limitada.

Si las vamos a usar, lo más importante a tener en cuenta es “cuán lejos el protector se curva para cubrir las orejas (si queda un espacio los aerosoles podrían entrar por esa vía y provocar una infección) y qué tanto se extiende por debajo (para protegernos de los aerosoles flotantes que podemos inhalar bajo el protector)”, le dice Tang a BBC Mundo.

Otro factor a tener en cuenta es que no quede un hueco en la parte superior, donde el visor se apoya sobre la frente, para reducir el riesgo de exposición a las gotas o aerosoles que pueden caer desde arriba.

Ni solas ni en el contexto comunitario

Sin embargo, no todos los expertos coinciden en que las caretas sean una buena opción, aunque aceptan que cuando el uso de mascarilla no es viable —ya sea porque afecta demasiado la comunicación o por la razón que fuere— siempre es mejor utilizarla que ir con el rostro descubierto.

Trabajadores sanitarios con equipo protector

Getty Images
Hasta hace relativamente poco, los escudos faciales solo se utilizaban dentro del ámbito hospitalario.

Aaron Glatt, director del departamento de medicina del hospital Mount Sinai South Nassau, en Estados Unidos, cree que el beneficio de las caretas varían según quién las use.

“Recomendamos su uso en el caso de un trabajador sanitario, por ejemplo, que debe entrar en la habitación de un paciente que tiene o se sospecha que tiene COVID-19 y no lleva mascarilla”, le dice a BBC Mundo.

“En ese caso, el potencial de que el paciente expulse partículas de virus es grande y es importante proteger los ojos del trabajador sanitario con gafas o con una careta, por encima de la mascarilla”.

“Pero en un contexto comunitario, recomendamos la mascarilla (y no la careta), porque es más efectiva evitando que el virus se extienda a las zonas circundantes. Si la persona que usa el tapabocas está expulsando virus, las gotas quedarán atrapadas por la mascarilla”.

En definitiva, “se trata de un mecanismo más efectivo“, añade Glatt.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés), tampoco recomiendan su uso en el contexto de la vida cotidiana o como sustituto para los cubrebocas de tela.

Pero en caso de que alguien decida usarlo sin una mascarilla debajo, debe asegurarse de que cubra los costados de la cara y se extienda por debajo de la barbilla.

Protección contra los aerosoles

Si bien las caretas faciales impiden el paso de las gotas, como su contorno no está sellado a la cara, permite el paso de cierto número de aerosoles.

Mesera con pantalla facial

Getty Images
Con la relajación de las medidas de confinamiento, aumenta el riesgo de transmisión de la COVID-19.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció recientemente, en respuesta a una carta abierta publicada por más de 200 científicos, que hay cada vez más evidencia de que el coronavirus puede propagarse por estas pequeñas partículas suspendidas en el aire.

“La transmisión aérea no puede descartarse en escenarios con multitudes o en lugares cerrados y poco ventilados”, declaró el miércoles un representante del organismo.

Sin embargo, esta vía de transmisión, le explica a BBC Mundo Luis Ostrosky, profesor de enfermedades infecciosas de la Escuela de Medicina McGovern de UTHealth de Houston, EU, no es la principal.

“Creemos que la ruta de transmisión primaria de la COVID-19 es a través de las gotas, con lo cual hay dos formas de protegerse de ellas: una es cubriendo tu boca y tu nariz con una mascarilla, pero eso deja el resto de tu cara al descubierto”.

“La otra es con una careta facial, que te cubre toda la cara”, dice Ostrosky.

“Puede que los aerosoles contribuyan a la transmisión en ambientes cerrados, particularmente en situaciones como procedimientos médicos, pero ese es un un tema controvertido”.

Distancia social

PA Media
Mantener la distancia social y lavarse las manos siguen siendo dos medidas cruciales para frenar la pandemia.

“Por eso hay un consenso creciente entre epidemiólogos de que la careta puede ser una muy buena alternativa para protegerse dentro un contexto comunitario”.

En opinión de Ostrosky, son particularmente beneficiosas para los niños pequeños, por que dejan ver las expresiones faciales.

“Creo que serán un elemento clave para la reapertura de las escuelas“.

La OMS, por su parte, señala que, para el público en general, las caretas pueden considerarse como una alternativa en el caso de que haya una escasez de mascarillas no médicas, pero dice que son “inferiores a las mascarillas respecto a la prevención de la transmisión por gotas”.

En el documento que sirve de guía para el uso de las mascarillas en el contexto de la COVID-19, con fecha del 5 de junio, señala que las caretas faciales pueden ser más fáciles de usar para personas con desórdenes de salud mental, problemas de desarrollo, sordera o dificultades auditivas y niños.


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https://www.youtube.com/watch?v=2l6SQqdn2Y8

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