"No olvidamos y gritaremos hoy y siempre: ¡Somos 132!"
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"No olvidamos y gritaremos hoy y siempre: ¡Somos 132!"

El movimiento estudiantil celebró ayer un año de vida con actividades culturales que realizó en la Estela de Luz
14 de mayo, 2013
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Festival #YoSoy132

Festival #YoSoy132

A continuación te presentamos, de forma íntegra, el comunicado difundido ayer por el movimiento universitario #YoSoy132, en el marco de las actividades culturales que realizó en la Estela de Luz, para conmemorar su primer año de surgimiento, y donde advirtieron que “hoy, cuando el PRI y el autoritarismo avanzan”, los jóvenes agrupados en este “vendaval”, herederos, como se reclamaron, de todos los movimientos sociales del pasado y el presente, “no olvidamos”.

#YoSoy132

Nuestro Aniversario

Hace un año la rebeldía se asomó donde pocos lo esperaban, dentro de los muros de la Universidad Iberoamericana, en un auditorio abarrotado por jóvenes, se escuchó un grito que se extendió por todo el país y rebasó nuestras fronteras; era el grito de la indignación de aquellos que no aceptaban que el poder manipulara nuestras conciencias ni que se condenara nuestra memoria al olvido. 

Para ese momento la clase política en alianza con los poderes fácticos, confiando en sus mecanismos de coerción, ya celebraban el triunfo de su candidato, para ellos todo estaba dicho y el regreso del PRI se daría sin oposición, pero para los jóvenes mexicanos el 11 de mayo dio inicio una nueva forma de participación política, que enmarcada en la creatividad logró irrumpir en la fiesta del poder. 

Al grito de #másde131 sumamos el de #YoSoy132 y nos dimos cuenta que no estábamos solos, que éramos todos, que en unidad representamos la colectividad de nuestra rabia, somos todos los que compartimos un twitt, los que se llevaron un sticker, los que marchamos, los que nos organizaron, y somos todos aquellos que caminando codo a codo  sumamos esfuerzos para construir este movimiento, somos todos los que hemos querido arder y los que todos juntos, desde ese momento, hemos querido iluminar esta oscuridad.  

En unos cuantos días volvimos a creer en nosotros mismos y, junto con una buena parte de la sociedad, caminamos para evidenciar que el regreso del  PRI también significaba la reinstauración  del régimen de la ignominia y la cerrazón, de los corruptos, los represores, de los asesinos, de los que manipulan la información, de los que lucran con el hambre y la miseria que ellos mismos crearon. 

Nuestra voz no podía ser escuchada por un régimen en donde todos los partidos se habían vuelto iguales al PRI, en el que las instituciones ciegas y sordas habían condenado a la sociedad a una democracia que sólo existe en los discursos. Miles salimos a la calle, de todos los gritos construimos una sola voz, de todos los pasos una sola ruta, de nuestra creatividad una nueva propuesta de futuro. 

Nos organizamos para construir otra forma de hacer política, en contraste con las formas verticales y corporativas que caracterizan al poder, nosotros reivindicamos la autonomía y la democracia. Nos definimos como un movimiento apartidista, antineoliberal y pacífico. Construimos cientos de asambleas dentro y fuera del país, en donde discutimos y decidimos de manera abierta, respetando a todas las posiciones y reconociendo la pluralidad de nuestro movimiento; celebramos encuentros amplios y masivos, como la Primer Asamblea Interuniversitaria en las Islas  y el Encuentro Nacional Estudiantil en Huexca. Además, participamos en distintos espacios de articulación con otras organizaciones y movimientos sociales, pues desde el inicio entendimos que la transformación del país era una tarea de todos y que necesitábamos articularnos con la sociedad. 

Nos organizamos para realizar acciones que por su creatividad y alegría generaron simpatía y apoyo del pueblo. En tan sólo unas semanas y con pocos recursos, sentamos a los candidatos en un tercer debate presidencial, el primero en que fue la sociedad quien los cuestionó, quebrando el monólogo al que estaban acostumbrados. También increpamos a los grandes poderes económicos y mediáticos que hacían de la parafernalia electoral una simple simulación de democracia. Cercamos Televisa, en un ejercicio de audacia para reivindicar nuestro derecho a la información, y frente a la provocación de los medios y el Estado demostramos que nuestra lucha es pacífica. Además realizamos un análisis profundo del estado en el que se encuentra nuestra sociedad, en el Contrainforme señalamos el desastre al que Felipe Calderón y los gobiernos neoliberales nos han conducido. En nuestro programa de lucha planteamos grandes ejes para transformar al país: medios democráticos, educación para todos, fin del modelo neoliberal, respeto a los derechos de los migrantes, una cultura de la diversidad, salud, paz, democracia auténtica. 

El 2 de octubre después de muchos años organizamos una gran jornada de lucha contra la Reforma Laboral que incluyó un Paro Nacional Estudiantil. Frente a la imposición, el 1º de diciembre  salimos a manifestarnos y la respuesta del Estado fue, de nuevo, la represión. El gobierno pensó que con botas militares, con balas de goma, con gases lacrimogenos y manipulación mediática infundiría miedo sobre nosotros, pero se equivocó. No sólo volvimos a salir a las calles, sino que conseguimos, junto con la sociedad civil, que nuestros compañeros, detenidos arbitrariamente, salieran de la cárcel y no descansaremos hasta lograr su absoluta libertad. 

Hoy, cuando el PRI y el autoritarismo avanzan, cuando la represión se cierne sobre los movimientos sociales, nos encontramos una vez más, aquí donde empezó todo, y unimos de nuevo nuestra voz en el mismo grito que nos unió entonces. Hoy decidimos seguir siendo los protagonistas de nuestra historia. Esa historia que hemos escrito durante este año pero también aquella que nos viene de lejos, de la que somos herederos. Por eso repetimos las mismas palabras que en “las Islas” de Ciudad Universitaria nos dieron sentido: 

“El Estado ha contado ya su historia, el silencio nos quiere dotar de olvido; ese silencio hoy lo rompemos para recuperar la historia nuestra historia la historia de todos los mexicanos, esa historia de la cual somos partícipes, herederos y continuidad. No olvidamos los esfuerzos y las luchas de movimientos obreros y campesinos, el Magonismo, el Villismo, el Zapatismo, el movimiento ferrocarrilero y el movimiento médico, no olvidamos los movimientos trascendentes de nuestra historia, la expropiación petrolera, la lucha por la educación gratuita, la lucha por la autonomía universitaria, la insurrección social armada en los años 70. No olvidamos los procesos estudiantiles, la defensa de los albergues del Instituto Politécnico Nacional en el 58, los movimientos estudiantiles de Tlatelolco en el 68 y el jueves de corpus en el 71, no olvidamos tampoco la guerra sucia y sus desparecidos, no olvidamos a los presos políticos, la huelgas universitarias del 86 y 99. 

México tus hijos te estamos diciendo esto, somos herederos de los fraudes electorales del 88, del 2006, de las crisis económicas del 82, 94 y 2008, somos herederos del levantamiento armado del zapatismo y de las luchas por la autonomía de los pueblos indios. 

 Somos herederos de las masacres de Aguas Blancas, Acteal, el Bosque y el Charco y  los impunes feminicidios de Ciudad Juárez y  el Estado de México. 

 Hemos de alzar nuestra voz en este momento y decir sí, somos herederos de las  represiones en Atenco, Oaxaca y Ayotzinapa. 

El movimiento #YoSoy132 somos nosotros. 

Somos la demostración de la rabia e indignación de los niños muertos en la guardería ABC, somos Wirikuta, somos Cheran, somos Copala, somos los Rarámuris muertos, somos la indignación ante 90,000 mil muertos. 

Toda esa historia hoy la reivindicamos y la revivimos, la revivimos en  el vendaval de este movimiento. Hoy decidimos y decimos ser 132, no olvidamos y gritaremos desde nuestra conciencia hoy y siempre somos 132”. 

#YoSoy132

11 de mayo de 2013

*Publicada originalmente el 12 de mayo de 2013.

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#YoSoyAnimal

COVID-19: cuál es la mejor forma de reforzar tu inmunidad, ¿con una infección natural o a través de las vacunas?

¿Qué es mejor, la protección que tenemos ante la covid-19 por habernos infectado y superado la enfermedad o aquella que nos proporcionan las vacunas?
27 de agosto, 2021
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Para nuestro sistema inmunológico, las diferencias entre haber adquirido defensas tras una infección natural por coronavirus o haberlo hecho tras la vacuna son marcadas.

¿Pero qué es mejor?

El mero hecho de plantearse la pregunta rayaba la herejía hace un año, cuando contagiarse con covid-19 por primera vez podía ser mortal, especialmente para los ancianos o las personas con problemas crónicos de salud.

Ahora, sin embargo, ya no partimos con inmunidad cero, ya que muchos se han vacunado o han pasado la enfermedad.

Y por ello, se ha vuelto una pregunta relevante que tiene implicaciones en el tema de si los niños deben ser vacunados o si se debe usar el virus o aplicar una tercera dosis a adultos para reforzar la inmunidad, cuestiones ambas polémicas.

“Podríamos estar metiéndonos en un agujero, por mucho tiempo, al creer que solo podemos mantener alejado el covid-19 vacunándonos cada año”, me dijo la profesora Eleanor Riley, inmunóloga de la Universidad de Edimburgo.

El profesor Adam Finn, un asesor de vacunas del gobierno británico, dijo que vacunar en exceso, cuando en otras partes del mundo todavía hay gente a la que no se le ha inoculado ni la primera dosis, es “un poco loco”.

“No solo es injusto, es estúpido”, dijo.

Vacunación en España

Getty Images

La anatomía de la inmunidad

Antes que nada, necesitamos entender un poco tanto las claves del sistema inmunológico como las del virus que este está atacando.

Los elementos fundamentales del sistema inmunológico para hacer frente a la infección son dos: los anticuerpos y las células T.

Los anticuerpos se adhieren a la superficie del virus y lo marcan para que sea destruido.

Las células T pueden detectar cuáles de nuestras propias células han sido infectadas por el virus y destruirlas.

A pesar de todos los problemas que ha causado, el virus es espectacularmente simple.

Tiene la famosa espiga, una proteína que es la llave que usa para abrir la puerta de las células de nuestro cuerpo.

También hay otras 28 proteínas que necesita para secuestrar nuestras células y hacer miles de copias de sí mismo. (A modo de comparación, se necesitan alrededor de 20.000 proteínas para hacer funcionar el cuerpo humano).

Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

Science Photo Library
Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

Hay cuatro áreas clave para comparar la inmunidad que proporciona una vacuna y la que se desarrolla después de la infección natural con el virus.

1. Amplitud

¿Qué porcentaje del virus aprende a atacar el sistema inmunológico?

Quienes se infectan con el virus generan una respuesta inmune mayor que la que proporciona la vacunación.

Con cualquiera de las vacunas de Moderna, Pfizer u Oxford-AstraZeneca, lo que está aprendiendo el cuerpo es a detectar solo una cosa: la proteína de espiga.

Esta es la parte clave para producir anticuerpos y los resultados, al evitar que la mayoría de infectados tengan que ser hospitalizados, han sido espectaculares.

Pero apuntar a las otras 28 proteínas también les daría a las células T mucho más para atacar.

“Eso significa que si alguien se infectó, es posible que tenga mejor inmunidad ante cualquier nueva variante que surja, ya que tiene inmunidad frente a más proteínas “, dijo el profesor Riley.

Células T

Reuters
El propósito principal de las células T es identificar y matar patógenos invasores o células infectadas.

2. Fuerza

¿Cuál de las dos opciones —vacuna o inmunidad natural— detiene la infección o previene una enfermedad grave?

Sabemos que ha habido casos de personas que contrajeron el virus dos veces (reinfección) y de otras que se vacunaron y aún así desarrollaron la covid-19 (lo que se conoce como infección progresiva).

“Ninguna de las dos te brinda una protección completa contra la infección, pero la inmunidad que obtienes parece protegerte bastante bien de caer gravemente enfermo”, explicó el profesor Finn, de la Universidad de Bristol.

Los niveles de anticuerpos son, en promedio, más altos alrededor de un mes después de la vacunación que de la infección.

Sin embargo, existe un gran abismo en cuanto a anticuerpos entre aquellos que son asintomáticos (que no producen muchos anticuerpos) y aquellos que padecen un ataque severo de covid-19.

La mayor respuesta inmune proviene de personas que contrajeron la enfermedad y luego fueron vacunadas.

Todavía estamos esperando datos sobre lo que sucede al revés.

laboratorio

Reuters
Aunque los anicuerpos son importantes podrían no ser suficientes para evitar la propagación de covid-19.

3. Duración

¿Cuánto dura la protección?

Se ha demostrado que los niveles de anticuerpos disminuyen con el tiempo, aunque esto puede no ser importante para prevenir que enfermes gravemente.

El sistema inmunológico recuerda los virus y las vacunas para poder responder rápidamente cuando se encuentra una infección.

Hay “células T de memoria” que permanecen en el cuerpo, y las células B permanecen preparadas para producir una nueva avalancha de anticuerpos si es necesario.

Existe evidencia de respuestas inmunitarias que duran más de un año después de la infección y los ensayos de las vacunas también han demostrado un beneficio duradero.

“En términos de durabilidad, todavía hay mucho por estudiar”, dijo el profesor Peter Openshaw, del Imperial College de Londres.

Un hombre con mascarilla

Getty Images

4. Localización: nariz o brazo

¿En qué parte del cuerpo está la inmunidad?

Esto importa.

Existe un conjunto completamente diferente de anticuerpos, conocidos como inmunoglobulina As, en la nariz y los pulmones, en comparación con los inmunoglobulina G que medimos en la sangre.

Los primeros son más importante por su papel como barrera contra la infección.

La infección natural ocurre en la nariz, mientras la vacuna se aplica con un pinchazo en el brazo. Por eso, la posición de esos anticuerpos es clave.

Ya se están investigando las vacunas nasales.

El profesor Paul Klenerman, que indaga sobre las células T en la Universidad de Oxford, señaló: “La ubicación de una infección marca la diferencia incluso si es el mismo virus, por lo que esperaríamos diferencias importantes entre la infección natural y las vacunas”.

Vacuna

Getty Images
Las vacunas han transformado la evolución del covid porque han reducido drásticamente las posibilidades de enfermarse gravemente.

¿Entonces, más vacunas o exposición al virus?

Existe una clara evidencia de que los adultos que no han recibido ninguna dosis tendrán defensas inmunitarias más fuertes si se vacunan, incluso si han contraído covid antes.

Pero en este punto hay dos importante cuestiones que plantearse:

  • ¿Los adultos vacunados necesitan una dosis de refuerzo o es suficiente la exposición al virus?
  • ¿Los niños necesitan vacunarse o toda una vida de encuentros con el virus construye una buena defensa inmunológica?

La idea de aumentar la inmunidad poco a poco durante toda la vida no suena radical cuando hablamos de otros virus, como el RSV (virus respiratorio sincitial) o los otros cuatro coronavirus que causan los síntomas del resfriado común.

Cada vez que está expuesto, el sistema inmunológico se fortalece un poco y esto continúa hasta la vejez, cuando el sistema inmunológico comienza a fallar y las infecciones empiezan a ser un problema.

“Esto no está probado, pero podría ser mucho más barato y sencillo dejar que eso suceda que pasar todo el tiempo inmunizando a las personas”, dijo el profesor Finn, quien advierte que podríamos terminar “encerrados en un ciclo de refuerzo” sin saber si era necesario.

Sin embargo, observó que el argumento en los niños “ya se ha demostrado”, ya que “el 40-50% ya se ha infectado y la mayoría no se puso enfermo o muy enfermo”.

Niño en una prueba de covid

Getty Images

Pero hay contraargumentos.

Riley apunta a la covid prolongada en los niños y el profesor Openshaw recuerda el nerviosismo en torno a los efectos a largo plazo de un virus que puede afectar a muchos órganos del cuerpo.

Pero Riley dijo que hay potencial en el uso de vacunas para “aliviar” la covid, seguido de una infección que amplíe nuestra respuesta inmunitaria.

“Realmente debemos considerar: ¿estamos simplemente asustando a la gente en lugar de darle la confianza para seguir adelante con su vida? Ahora estamos preocupando a la gente otra vez“.

Por supuesto, dado que los casos continúan, es posible que no haya muchas opciones.

“Me pregunto si es inevitable”, dijo el profesor Klenerman, pensando en que el virus continuará propagándose. Es probable que entonces veamos un efecto de constante cuestionamiento.


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