Autoridades involucradas en más de la mitad de desapariciones en México: AI
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Autoridades involucradas en más de la mitad de desapariciones en México: AI

La organización Amnistía Internacional documentó que hay 152 casos de personas que fueron presuntamente privadas de su libertad, en 85 de ellos están involucradas autoridades
Por Daniel Casillas @daniel_casijazz
4 de junio, 2013
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Amnistía Internacional presentó un informe sobre desapariciones en México. Foto: Cuartoscuro

Amnistía Internacional presentó un informe sobre desapariciones en México. Foto: Cuartoscuro

La organización Amnistía Internacional (AI) documentó 152 casos representativos de personas que fueron presuntamente privadas de su libertad por  bandas delictivas o detenidas por funcionarios públicos en los últimos tres años y cuyo paradero aún se desconoce.

Para AI, en al menos 85 de esos casos (55%)  hay indicios concluyentes de la participación directa o indirecta de funcionarios públicos, según arroja el informe “Enfrentarse a una Pesadilla: La desaparición de personas en México”, presentado esta mañana por la organización.

En el informe se expone que las autoridades se involucran o participan en las desapariciones debido a que policías y  fuerzas de seguridad están infiltradas por bandas criminales.

Según información recabada por Amnistía Internacional, la mayoría de las desapariciones han tenido lugar en estados donde en los últimos años ha habido elevados índices de violencia delictiva y se ha intensificado la presencia de la policía y las fuerzas de seguridad. Entre estos estados se encuentran Tamaulipas, Chihuahua, Nuevo León, Coahuila, Michoacán y Guerrero.

En el documento, la organización también señala que en dicho periodo (2006-2012) sólo ha habido dos sentencias condenatorias por desaparición forzada a nivel federal, pero no estatal.

El delito de desaparición forzada existe en el código penal federal y en 13 jurisdicciones estatales.

19 entidades del país no han tipificado la desaparición forzada como delito.

 

La organización internacional destaca además que al estar involucradas en la mayoría de los casos investigados, las autoridades han fracasado de manera sistemática en investigar y aclarar la gran mayoría de las desapariciones.

AI asegura que a menudo se culpa a las bandas delictivas de las desapariciones, pero dicha presunción casi nunca se basa en una investigación exhaustiva: “De hecho, la policía y las fuerzas de seguridad están infiltradas por bandas criminales y, en consecuencia, muchos funcionarios públicos han colaborado en las desapariciones perpetradas por estás bandas”

“Debido a la connivencia de funcionarios públicos con redes criminales, en la práctica hay familiares de víctimas que han tenido que denunciar las desapariciones precisamente ante las personas de quienes sospechan que están implicados en la desaparición“, apunta AI en su informe.

En 2012, la Comisión Nacional de Derechos Humanos tenía 2 mil 126 casos de desaparición forzada en fase de investigación y había recibido información sobre 15 mil 921 cuerpos no identificados de procuradurías de todo el país.  Se desconoce a cuántos de estos restos podrían pertenecer a personas desaparecidas debido a la falta de investigaciones forenses exhaustivas.

En 2011, después de una visita a México, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias formuló 34 recomendaciones para abordar la crisis, pero pocas de ellas han sido implementadas, como garantizar que el delito de desaparición forzada se establece tanto en la legislación federal como en las leyes estatales de conformidad con el derecho y las normas internacionales.

Testimonio de desaparecidos

Durante la presentación del informe en el Museo Memoria y Tolerancia, Daniel Zapico, representante de AI en México, expresó que aunque el gobierno federal ya reconoció la existencia de más de 26 mil desaparecidos en el último sexenio, aún no hay resultados tangibles para terminar con la desaparición de personas en el país.

Por su parte, Rupert Knox, Jefe de investigación de AI en México, dijo que hay negligencia del Estado en torno a las cifras de desaparecidos, debido a que podría estar lejos de la realidad.

Knox, también destacó que el informe presentado esta mañana muestra un patrón en el que se observa la participación de autoridades en las desapariciones de decenas de mexicanos en los últimos años.

Dentro de la presentación del informe, dos familiares de personas desaparecidas expusieron sus casos y exigieron acción por parte del gobierno mexicano para esclarecer la desaparición de sus familiares.

Brenda Rangel, expuso que busca a su hermano Héctor, quien desapareció el 10 de noviembre de 2009 en Monclova, Coahuila, supuestamente a manos de policías municipales. Expresó que ella y su familia han realizado sus propias investigaciones, por lo que han recibido amenazas de muerte.

También expuso su caso Lucía Baca, que busca a su hijo Alejandro Moreno, desaparecido hace más de dos años cuando viajaba del DF a Laredo, Texas. La mujer reveló que cuando denunció el caso, inmediatamente las autoridades quisieron ligar a su hijo con el crimen organizado.

Aquí puedes leer o descargar el informe de Amnistía Internacional:

2410242013 (Enfrentarse a Una Pesadilla_Desapariciones Mexico) Web by http://www.animalpolitico.com

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Qué es la distimia, uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar

Puede comenzar en la niñez o en la adolescencia, antes de los 21 años.
7 de septiembre, 2022
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Ana Bacovis sintió los primeros síntomas de distimia —trastorno depresivo persistente—, en su preadolescencia. A los 13 años sufría de baja autoestima, tenía problemas con sus relaciones sociales y empezó a tener una visión oscura de la vida.

“Me veía como una persona muy realista, pero en realidad era pesimista. La gente acaba cayendo en una situación en la que se siente eso como normal”, dice esta comunicadora y servidora pública.

Sus padres tardaron un tiempo en darse cuenta de que el comportamiento de su hija era inusual. Los picos de ira e irritabilidad que tuvo fueron los indicios para que Ana buscara ayuda.

“Tenemos una visión distorsionada de la depresión. Yo tenía momentos de alegría, picos muy altos de euforia. Luego eso se acababa y venía la tristeza”, recuerda.

Incluso ya con los síntomas iniciales del trastorno, solo obtuvo un diagnóstico cuando ya tenía signos de depresión más avanzados. Al recibir atención médica, la joven se enteró de que sufría distimia y que presentaba un grado moderado de ansiedad.

Selfie de Ana Bacovis, una joven con el pelo azul.

Archivo personal
Ana Bacovis empezó a tener los primeros síntomas de distimia cuando era adolescente.

Al igual que Ana, es muy común que muchos pacientes reciban el diagnóstico de este tipo de depresión después de estar durante décadas viviendo con los síntomas. A menudo, los signos más evidentes se confunden con la personalidad, el “modo de ser” del individuo. Y esto puede hacer que haya un infradiagnóstico.

“La historia más común que hay es la de alguien que tiene algún tipo de depresión leve o distimia, pero solo cuando los síntomas de la depresión se vuelven más severos el paciente busca ayuda y descubre que padece el trastorno”, destaca Marcelo Heyde, médico psiquitatra y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Pontificia Católica de Paraná (PUCPR).

Qué es la distimia

El trastorno depresivo persistente es una forma crónica de depresión y puede comenzar en la niñez o en la adolescencia, antes de los 21 años. La distimia afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La principal diferencia entre la distimia y el tipo clásico de depresión es que, en el que nos ocupa, la persona puede ser funcional y realizar sus actividades con normalidad. Sin embargo, trabajar, estudiar y otras acciones cotidianas son un poco más difíciles de hacer.

“Se pueden hacer las actividades pero con un costo mayor en la rutina y una productividad reducida debido a los síntomas. La persona es funcional, pero a costa de un mayor esfuerzo”, explica Márcia Haag, psiquiatra y profesora de la Universidad Positivo de Curitiba.

Según los expertos consultados por la BBC, aún no hay consenso sobre las causas de la distimia. Por lo general, el trastorno puede ser multifactorial y estar generado por factores estresantes durante la infancia, una presdisposición genética y biológica, un traumatismo o cuestiones sociales.

Un niño con la cabeza apoyada sobre su escritorio.

Getty Images
Esta forma crónica de depresión puede aparecer en la adolescencia.

“Es posible notar que en la fase adulta el paciente llegua a consulta y tiene llanto fácil, pero cuando se profundiza e investiga, se descubre que era un niño silencioso y con dificultades para relacionarse“, señala Bianca Breda, psicóloga y especialista en terapias cognitivas del Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FMUSP).

En el caso de Ana, descubrió que padecía esta enfermedad gracias a su trabajo en un centro de apoyo a niños y adolescentes víctimas de abuso sexual. Al tener atención psicológica en el lugar, la joven pudo entender lo que estaba pasando.

Cómo identificar la distimia y distinguirla de la depresión clásica

A diferencia de otros episodios de depresión, que son más fáciles de reconocer, la distimia tiene características propias “camufladas”.

Además de tener una duración mayor, los signos más comunes pueden manifestarse a través de cansancio, fatiga, baja autoestima, indecisión y pesimismo exagerado.

En la depresión común, la más conocida, la persona tiende a mostrar síntomas exacerbados de tristeza, desánimo, desinterés por las cosas, pérdida de apetito y otros signos que pueden ser percibidos por el entorno y por el propio paciente.

“En la depresión hay una mayor intensidad, el sufrimiento de una persona con depresión suele ser mayor y la clasificamos en leve, moderada y severa. Suele estar ligada a algún evento”, dice Breda.

No es la personalidad

La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y en muchos casos se confunde como algo “de la personalidad”·

Mujer mira al horizonte a través de una ventana.

Getty Images
La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial.

Debido a este error común, el diagnóstico suele ser tardío y perjudica a los pacientes en la búsqueda del tratamiento correcto, algo que puede tardar décadas.

Es fundamental, según los expertos, dejar de decir que cierta persona es aburrida, que es así y ha sido así toda su vida y que, por tanto, no cambiará más.

“La distimia viene de modo lento y sigiloso. Sin embargo, con los años, a pesar de ser leve, el impacto funcional es grande, ya que la persona se va ganando apodos y etiquetas de gruñón y malhumorado. Esto, que es culturalmente aceptado, va retrasando el diagnóstico y también refuerza el neuroticismo, un rasgo de la personalidad que hace que se vean las cosas de un modo negativo“, explica Heyde.

En el caso de Ana, tenía dificultades para relacionarse en la escuela pero no sabía por qué. “Siempre he tenido una inseguridad mucho mayor, sobre todo en el amor. Me bloqueaba mucho”, dice.

Ella creía que todos esos sentimientos eran parte de su actitud y que, con el tiempo, podría pasar. Pero eso no pasó y los cambios de humor se sucedieron con frecuencia.

Selfie de Ana Bacovis

Archivo personal
Desde que volvió a recibir asesoramiento psicológico, Ana ha notado una mejora significativa

“Quien tiene distimia tiene una relación muy conflictiva consigo mismo. En algún momento te acabas enfadando”, dice Ana.

Cómo buscar ayuda y tratar el trastorno

Es fundamental que el paciente busque ayuda temprana para evitar el infradiagnóstico. Muchas veces, cuando hay una queja específica sobre otra enfermedad no se busca apoyo psiquiátrico y, en general, se recibe el diagnóstico de esa otra dolencia y la distimina pasa desapercibida.

“La depresión en sí tiene hasta un 50 % de casos que no son diagnosticados por los médicos de atención primaria. Imagina lo que pasa con la distimia, donde una persona puede quejarse de sentir cansancio, fatiga y baja autoestima. Es bastante común asociarla con otras enfermedades psiquiátricas, trastorno de ansiedad y uso de sustancias“, dice Haag.

El diagnóstico tardío, refuerza el médico, también puede interferir en la aparición de otras enfermedades o empeorar cada una de ellas.

“La distimia y la depresión afectan al organismo de forma sistémica y puede hacer que empeoren algunos cuadros clínicos como la diabetes, hipertensión y enfermedades reumatológicas, haciendo que el paciente necesite mayores dosis de fármacos o una combinación superior de medicamentos para estabilizar ese cuadro”, dice.

Como todavía hay bastante tabú en relación a los temas de salud mental, identificar el trastorno puede ser aún más complicado. Lo recomendable es buscar atención con psicólogos y psiquiatras, quienes evaluarán el caso y podrán determinar la línea terapeútica correcta, la cual puede hacerse con medicación o solo psicoterapia.

En el momento en que Ana descubrió la distimia, continuó con psicoterapia y terapias “alternativas” ya que, debido a su edad, su psicóloga prefería no recetarle medicamentos.

Durante algunos años, esta servidora pública interrumpió las sesiones de terapia, pero desde el inicio de la pandemia, en 2020, ha regresado. Desde entonces ha notado una mejoría significativa.

Los especialistas refuerzan la importancia de no interrumpir el tratamiento sin la autorización de un profesional de la salud y que se debe observar continuamente la evolución del trastorno.

El seguimiento médico puede durar meses o años, pero es fundamental para mejorar los síntomas y la calidad de vida del paciente.


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