El infierno de los niños migrantes en la frontera sur de México
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El infierno de los niños migrantes en la frontera sur de México

Miles de menores centroamericanos cruzan anualmente la frontera sur de México. Muchos son víctimas de explotación.
Por Alberto Nájar *BBC Mundo México
19 de junio, 2013
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Dayara quería reunirse con sus hermanos en Estados Unidos, pero en el tren de carga donde viajaba se separó de las amigas que le acompañaban. Se asustó. Cuando salió de Guatemala supo que muchos migrantes eran secuestrados, y que las adolescentes, como ella, eran vendidas como esclavas sexuales en bares o prostíbulos.

“Me decían que tuviera cuidado, que en México hay mucho peligro si andás sola y que a mucha gente le pegan o se los llevan del tren. Me dio mucho miedo”, cuenta a BBC Mundo.

La chica tenía entonces 13 años, y decidió regresar a Tapachula, Chiapas, la ciudad más grande en la frontera entre México y Guatemala, para esperar a sus compañeras. Nunca regresaron, pero entonces conoció a otro joven migrante y pronto estaba embarazada. Desde hace dos años vende dulces y cigarros para sostener a su hijo.

Como Dayara, miles de niños y adolescentes cruzan la frontera sur de México en busca de llegar a Estados Unidos. Muchos se quedan en las poblaciones fronterizas donde, según organizaciones civiles, son víctimas de redes de esclavitud sexual o son explotados en casas y fincas agrícolas.

Entre los más de 100.000 migrantes de Centroamérica que cada año inician el viaje, los menores constituyen la población más vulnerable, le dice a BBC Mundo Nashieli Ramírez, directora de la organización Ririki, Intervención Social.

“La trata está ligada al movimiento de las migraciones, y en esta frontera tan porosa no hay ningún tipo de control. Es una zona donde hay una gran incidencia de explotación”, explica.

No se sabe cuántos menores indocumentados se encuentran en la frontera sur del país, pero las autoridades reconocen que el fenómeno está en crecimiento.

Un indicador es el número de niños y adolescentes que han sido deportados. En 2010 el gubernamental Instituto Nacional de Migración expulsó del país a 4.815 menores de 18 años. El año pasado la cifra aumentó a 6.894.

Redes

De acuerdo con el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, en la frontera sur de México existen menores en tránsito quienes viajan solos o acompañados hacia Estados Unidos.

Muchos de ellos no pueden completar el viaje porque son deportados y al regresar a México buscan alguna forma de sobrevivir, mientras encuentran una nueva oportunidad para reiniciar el viaje. Así, muchos venden dulces afuera de restaurantes, bares o en las calles del centro de Tapachula, Chiapas.

También hay una cantidad importante de niños y adolescentes que viven con su familia en poblaciones mexicanas, quienes en su mayoría trabajan en granjas agrícolas o fincas cafetaleras.

Un perfil adicional son las adolescentes que realizan trabajos domésticos en casas de Tapachula.

Casi todas son de Guatemala y muchas son víctimas de explotación laboral, pues reciben bajos sueldos, no tienen seguridad social y a veces ni un día completo de descanso. También hay casos en que las menores son obligadas a trabajar sin pago alguno.

Uno de los problemas más graves es el de las menores que son víctimas de esclavitud sexual. La mayoría proviene de Honduras, explica Nashieli Ramírez, y son obligadas a prostituirse en bares de poblaciones como Ciudad Hidalgo, Cacahoatán, Tapachula o Talismán, por ejemplo.

También alimentan las redes de esclavitud sexual que operan en otras partes de México. “Está vinculado a la delincuencia organizada”, explica la directora de Ririki.

“Canguritos”

Le llaman El Callejón Danubio, por el nombre de un hotel que recientemente fue clausurado porque sus propietarios permitían la explotación sexual de menores de edad, entre ellas migrantes sin documentos.

El Callejón se encuentra a unas calles del edificio de gobierno de Tapachula, y a pesar del cierre del negocio todavía existen adolescentes centroamericanas que son víctimas de esclavitud sexual.

No son las únicas. En la plaza central, frente a la sede del gobierno, varios adolescentes hondureños venden sexo para comprar comida, según ha documentado la organización Todo por Ellos.

Muchos que trabajan o visitan la plaza lo saben, le dice a BBC Mundo Santiago, un adolescente de El Salvador que cuida autos en el centro de Tapachula. “En la noche después de las diez llegan señores en coche para buscarlos. Les tocan el claxon o se bajan para hablarles”, cuenta.

“Hay algunos que vienen cada semana, otros más veces. Ya se conocen, nomás se cuidan de la policía porque son duros”.

Estos adolescentes se mezclan con los “canguritos”, como se conoce a los menores centroamericanos que venden dulces y cigarros afuera de bares, restaurantes y en las calles del centro. Prácticamente todos son extorsionados por policías y funcionarios municipales, asegura el director de Todo por Ellos, Ramón Verdugo Sánchez.

“Muchísimas veces lo hemos denunciado públicamente y no pasa nada”, dice en conversación con BBC Mundo. “Es un problema descarado, aquí puedes cometer lo que quieras y seguir libre”.

Las autoridades aseguran que investigarán las acusaciones. Un vocero del Ayuntamiento de Tapachula que pidió no ser identificado, dijo a BBC Mundo que varios policías han sido sancionados aunque también recordó que los trabajadores sexuales violan los reglamentos locales.

El problema sigue, insiste Verdugo quien hace unas semanas realizó una huelga de hambre para denunciar la explotación sexual de menores centroamericanos.

“La gente que vive en esta frontera no quiere darse cuenta, están acostumbrados a que no pase nada”, concluye.

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Cómo saber si tu resaca es por haber bebido en exceso o por intolerancia al alcohol

¿Cómo saber si nuestra resaca no es una alergia o intolerancia a las bebidas alcohólicas?
30 de agosto, 2022
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Dolor de cabeza intenso, sed, náuseas, cansancio y niebla mental. Estos son los síntomas más comunes de la resaca (también llamada cruda, ratón, o guayabo, según en qué país de Latinoamérica te encuentres).

Estos síntomas aparecen como consecuencia de beber alcohol o, más específicamente, por los procesos corporales que pone en acción.

El alcohol es tóxico y debe ser convertido por el cuerpo en sustancias no tóxicas. Esto lleva tiempo, por lo que los síntomas pueden durar un día entero o más. La duración y la gravedad de las resacas pueden variar, dependiendo no solo de la graduación y ​​la cantidad de alcohol consumido, sino también de la velocidad a la que nuestro cuerpo puede procesarlo, que varía de persona a persona.

La deshidratación es un componente clave de la cruda, ya que puede dar lugar a muchos de los otros síntomas típicos, desde dolores de cabeza y fatiga hasta ansiedad y sensibilidad a la luz y el sonido, le explica a la BBC Timothy Watts, médico consultor en alergias de adultos de The London Clinic.

Intolerancia genética

Cualquiera que beba en exceso probablemente experimente estos efectos adversos hasta cierto punto. Sin embargo, las personas que tienen intolerancia al alcohol sufren a menudo síntomas similares a la resaca particularmente graves debido a un trastorno metabólico genético, que “hace que el cuerpo procese o metabolice el alcohol de manera incorrecta”, señala Watts.

Hombre con resaca

Getty Images

Cuando bebemos alcohol, una enzima en nuestro cuerpo llamada alcohol-deshidrogenasa (ADH) lo descompone en un compuesto llamado acetaldehído. Otra enzima, la aldehído-deshidrogenasa (ALDH), convierte al acetaldehído en ácido acético no tóxico (vinagre).

Los adultos mayores tienen una ALDH inferior a la media, lo que explica por qué nuestra respuesta al alcohol parece empeorar a medida que envejecemos. Pero aquellos con intolerancia genética tienen una versión mutada de ALDH, dice Watts.

“La mutación en esta enzima crucial conduce a la acumulación de acetaldehído en el cuerpo y luego a varios síntomas desagradables. Por lo general, estos incluyen enrojecimiento extenso de la piel y otras características como náuseas, vómitos, palpitaciones, dolor de cabeza y fatiga”.

Estudios señalan que este es uno de los trastornos hereditarios más comunes en el mundo, que afecta a 560 millones de personas (el 8% de la población mundial). La prevalencia más alta (entre 35% y 40%) se encuentra entre las personas de ascendencia asiática oriental.

Otros tipos de intolerancia

En otros casos, las personas pueden ser intolerantes a los químicos que dan sabor y color a las bebidas alcohólicas, no al alcohol en sí. La histamina (que se encuentra en el vino tinto) y los salicilatos (que se encuentran en el vino, la cerveza, el ron y el jerez) son ejemplos comunes.

Algunas personas son intolerantes a los conservantes del alcohol llamados sulfitos, y descubren que consumirlos puede desencadenar síntomas que incluyen congestión o secreción nasal, dolor de cabeza intenso, urticaria, picazón, respiración entrecortada y malestar estomacal.

Mujer comprando vino

Getty Images
Es importante leer las etiquetas para ver qué ingredientes contiene el vino.

Investigaciones sugieren que hasta el 10% de los asmáticos son sensibles a los sulfitos, y la gravedad de las reacciones varía de leve a potencialmente mortal. “La dificultad para respirar y los síntomas nasales/sinusales en particular se deben a la liberación de gas de dióxido de azufre que causa irritación de las vías respiratorias”, explica Watts.

Las bebidas alcohólicas con alto contenido de sulfitos y/o histamina incluyen el vino (tinto, blanco, rosado y espumoso), la sidra y la cerveza. Algunas variedades de ginebra y vodka, así como los “vinos naturales”, son bajos en sulfitos.

Sin embargo, los expertos en asma dicen que las personas con esta condición deben elegir sus bebidas con cuidado, porque incluso los vinos bajos en sulfitos contienen algunos sulfitos.

Alergias al alcohol

“Una verdadera alergia al alcohol es rara“, dice Fiona Sim, asesora médica principal de la organización sin fines de lucro Drinkaware. “En lugar del alcohol en sí, es mucho más probable que una persona sea alérgica a uno de los ingredientes de su bebida alcohólica, como el trigo, la cebada u otro grano“.

Otro tipo de alérgeno, la proteína transportadora de lípidos (LTP, por sus siglas en inglés), se encuentra en frutas, verduras, nueces, semillas y cereales, y también puede estar presente en algunas bebidas alcohólicas.

Comida con vino

Getty Images

Los síntomas de una reacción alérgica a la LTP suelen aparecer entre 15 y 30 minutos después e incluyen hinchazón, picazón, problemas digestivos, dificultad para respirar y, en casos extremos, anafilaxia.

A veces es muy difícil para los consumidores saber si una bebida alcohólica contiene alérgenos o ingredientes a los que son intolerantes, ya que, en muchos casos, los fabricantes de bebidas alcohólicas no tienen que poner una lista de ingredientes o información nutricional en la etiqueta.

Por lo tanto, Sim insta a cualquiera que sepa que es alérgico a ciertos alimentos, en particular a los granos, a tomar en cuenta que también pueden estar presentes en las bebidas.

Las bebidas alcohólicas también pueden desencadenar una reacción alérgica a los alimentos si se consumen los dos juntos, ya que el alcohol puede interferir con el revestimiento intestinal. Por ejemplo, alguien con alergia al trigo solo puede reaccionar después de comer trigo seguido de beber alcohol o hacer ejercicio. “Esto se conoce como anafilaxia inducida por cofactores dependientes de los alimentos”, dice Watts.

El alcohol en la cocina

Muchas recetas saladas y dulces contienen alcohol, incluidos los guisos, otros platos a base de vino tinto y los postres cargados de licor.

Cocina con vino

Getty Images

¿Está bien comerlos si tienes intolerancia o alergia al alcohol?

“El alcohol y los sulfitos tienden a evaporarse durante la cocción, por lo que el potencial de intolerancias ciertamente se reduce“, comenta Watts. Sin embargo, si eres alérgico a un ingrediente que se encuentra en ciertas bebidas alcohólicas, los platos que contienen esa bebida no son seguros para comer.

Recomendaciones

Es relativamente simple reconocer la diferencia entre una resaca y una intolerancia al alcohol, dice Watts.

“Las resacas generalmente se sienten intensamente la mañana después de una noche de consumo excesivo de alcohol. Sin embargo, las intolerancias genéticas metabólicas ocurren más rápidamente, generalmente dentro de la siguiente hora de haber bebido”.

Pero distinguir entre una intolerancia y una alergia es más difícil, porque los síntomas pueden superponerse.

Mujer rechazando una bebida alcohólica

Getty Images

Algunas reacciones alérgicas son casi instantáneas, pero no todas. “Si tienes alguna duda, siempre consulta a un profesional de la salud”, enfatiza Watts:

“Las investigaciones de reacciones al alcohol normalmente consisten en análisis de sangre especializados para alergias, pruebas cutáneas y, potencialmente, incluso pruebas con comida”.

Sim aconseja a las personas con algún tipo de intolerancia al alcohol que eviten beberlo por completo, “aunque muchas personas están dispuestas a soportar la incomodidad del enrojecimiento de la piel y quizás síntomas abdominales leves para continuar tomando una bebida alcohólica ocasional”, dice.

Es especialmente importante no beber alcohol si tienes una intolerancia genética, ya que “aumentará tu riesgo de daños relacionados con el alcohol en tus órganos, incluidos algunos tipos de cáncer y enfermedades hepáticas”.

Cuando se trata de alergias a algún componente de una bebida alcohólica, nunca se debe consumir. “Puedes poner en peligro tu vida”, concluye Sim.


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