El secreto de uno de los mejores sistemas educativos del mundo
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El secreto de uno de los mejores sistemas educativos del mundo

Las escuelas en Finlandia son públicas, completamente gratuitas y forman a los estudiantes mejor preparados del mundo. ¿Cómo lo hacen?
Por Laura Plitt BBC Mundo
13 de junio, 2013
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niñosNo son los que más invierten en educación (menos del 7% del PIB), ni los que imponen la mayor carga horaria a los niños en las escuelas (608 horas lectivas en primaria en comparación con 875 de España, por ejemplo).

Tampoco se inclinan por dar cantidades excesivas de tarea para la casa; y, a la hora de evaluar formalmente el éxito del proceso de aprendizaje, un par de exámenes nacionales cuando los jóvenes dejan la escuela, a los 18 años, les basta.

Entonces, ¿cómo es posible que los alumnos finlandeses siempre ocupen los primeros puestos en las listas internacionales que evalúan los niveles educativos?

Mientras en América Latina las protestas estudiantiles -más recientemente las de Chile y Colombia- ocurren con frecuencia, Finlandia parece haber encontrado un modelo -de educación gratuita de principio a fin y donde las escuelas privadas casi no existen- que tiene a los maestros y a los estudiantes contentos por igual.

El orgullo de ser maestro

Son muchos los factores que hacen que la educación en Finlandia sea una de las mejores del mundo, pero uno de los temas clave, según varios expertos consultados por BBC Mundo, es la calidad de los profesores.

“El profesorado tiene un nivel de formación extraordinaria, con una selección previa tan exigente que no se compara con ninguna otra en el mundo”, le explica a BBC Mundo Xavier Melgarejo, un psicólogo y psicopedagogo español que empezó a estudiar el sistema educativo en Finlandia hace más de una década.

finlandia1“Sólo entra en las facultades de educación gente con notas por encima de nueve, nueve y medio sobre diez. Son muy exigentes. Se les hacen pruebas de lectura, sensibilidad artística, de dominio de algún instrumento, de comunicación… Como resultado, las universidades sólo reclutan a un 10% de los estudiantes que se presentan.

Y para ejercer la docencia todos los maestros necesitan hacer una maestría.

La contraparte de esta exigencia es el reconocimiento. No necesariamente en términos económicos, ya que los sueldos de los educadores no presentan grandes diferencias con el resto de Europa (según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OECD, el salario básico de una maestro de primaria es de entre US$29.000 y US$39.000 anuales), sino sociales.

“Los maestros son considerados profesionales académicos y tienen la responsabilidad de desarrollar su trabajo, por eso no se ejerce sobre ellos un control excesivo”, le explica a BBC Mundo Anita Lehikoinen, Secretaria Permanente del Ministerio de Educación y Cultura de Finlandia.

“Esta profesión atrae a tanta gente porque ser maestro es un honor en Finlandia. Probablemente sea la profesión más valorada”, acota Melgarejo.

“Yo no soñaba con ser profesora, pero ahora me dedico a esta profesión y me gusta mucho”, explica Hilkka-Roosa Nurmi, una profesora de español e inglés que tiene experiencia como docente de estas lenguas en su país y en España.

“Aquí no es como en otros sitios, no tenemos tantas normas. Podemos elegir cómo enseñamos. Tenemos más libertad. Pero esto significa también más responsabilidad”, dice.

Tú vales lo que sabes

Otra de las razones por las que el sistema finlandés funciona es, en gran medida, porque la escuela es sólo uno de los engranajes del proceso educativo. Las otras variables de peso son la familia y la sociedad -de tradición luterana- donde hay un elevado sentido de la responsabilidad y donde se valora a las personas “por su formación y no por su situación socioeconómica”, dice Melgarejo.

Para darnos una idea, “en la cultura luterana uno se salva cuando lee la Biblia, se llega a Dios a través de la palabra escrita”. Y aunque hoy día las iglesias no estén muy llenas, el valor de aprender a leer y escribir ha quedado profundamente arraigado en la cultura finlandesa, agrega Melgarejo.

En esto coincide Lehikoinen: “la mayoría de los hogares están suscritos a uno o varios periódicos y ésta es una tradición que luego se pasa a los niños”, señala.

Los medios indirectamente también ayudan al aprendizaje de la lectura. “Todos los programas de televisión en lengua original, la mayoría en inglés, están subtitulados y eso impulsa a los niños a aprender a leer y a aumentar la velocidad lectora”, señala Melgarejo.

Pero también los finlandeses apuestan por la educación porque saben que como país pequeño, rodeado de vecinos poderosos como Rusia o Suecia y sin un arsenal de recursos naturales a su disposición, la cultura -su dominio en el ámbito del conocimiento- es lo que lo que les da la posibilidad de competir en una economía global.

Y puertas adentro, la excelencia en el nivel educativo se traduce “en un grado importante de cohesión social, que les permite a los finlandeses sentir que son parte de la sociedad, incluso en tiempos de crisis”, explica Lehikoinen.

Lecciones para América Latina

Cuando se dieron a conocer los resultados de la primera evaluación PISA (siglas en inglés del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes de la OECD) en el año 2000, el gobierno se vio inundado de visitas de delegaciones extranjeras que acudían a Finlandia para descubrir los secretos de la maravilla nórdica e implementarlos en sus propios países.

Alemania por ejemplo, azorada por sus resultados mediocres en la prueba, tomó nota del programa finlandés e introdujo reformas en su sistema.

¿Pero qué posibilidad tienen los países de América Latina, donde la educación pública está lejos de ser un orgullo, donde el sueldo de los maestros no está a la altura de sus responsabilidades y donde no existe un estado de bienestar como en algunos países europeos, de implementar un sistema educativo como el de Finlandia?

“No puedes copiar y pegar el sistema entero”, le dice a BBC Mundo Andreas Schleicher, responsable de las evaluaciones PISA, “pero puedes ver cómo los finlandeses saben quién es un buen maestro, cómo los reclutan, cómo les asignan las clases o cómo se aseguran de que cada niño se beneficie de lo que le enseñan”.

Melgarejo también cree que se pueden importar ciertos elementos, como mejorar la selección de buenos maestros, fomentar las bibliotecas públicas -ampliamente concurridas en Finlandia- y hacer que las familias contribuyan al proceso de escolarización.

finlandia2Y quizá una lección útil para América Latina sea aprender cómo Finlandia afronta los cambios en el ámbito de la educación.

“Todo se basa en la confianza mutua y en la construcción de un consenso. Cuando planteamos grandes reformas educativas, por ejemplo, siempre involucramos a los maestros y a los alumnos, no se trata de órdenes del gobierno que los educadores tienen que acatar, son reformas que hemos preparado juntos”, afirma Lehikoinen.

Después esta descripción de Lehikoinen, Melgarejo y Schleicher, uno podría tender a imaginarse una clase en Finlandia como una situación idílica: un grupo de niños obedientes escuchando embelesados una clase magistral que interrumpen de tanto en tanto con una pregunta inteligente.

Nada más lejos de la realidad. Los niños hacen las mismas travesuras que en cualquier parte del mundo. Incluso, a veces, “cuando hacen las mediciones de educación es una paradoja porque aunque les va muy bien, cuando les preguntan si les gusta la escuela, siempre dicen que no. Quizá eso se deba al espíritu independiente de nuestros niños”, concluye Lehikoinen.

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Alimentos para adelgazar y otros mitos sobre lo bien o mal que nos hace lo que comemos

En el mundo circula un gran número de afirmaciones sobre los alimentos que sirven para adelgazar o las bebidas para desintoxicar. La mayoría, sin embargo, son erróneas o son resultado de intereses comerciales.
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15 de octubre, 2020
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Piña, batidos de verduras o café para adelgazar. Té verde, jengibre o bayas de Goji para desintoxicar. Canela, cúrcuma o linaza para controlar la diabetes.

Internet está lleno de este tipo de afirmaciones. En el mejor de los casos son “erróneas”, y en el peor, el resultado de intereses comerciales.

¿Cuál es la función de los alimentos?

Los alimentos actúan a modo de transportadores de nutrientes. El sistema digestivo se encarga de liberar estos nutrientes de la matriz alimentaria para que el intestino pueda absorberlos.

Una vez en nuestras células, los nutrientes participan en numerosos procesos biológicos que permiten su funcionamiento adecuado.

Por mencionar algunos de ellos, las vitaminas B, el magnesio o el zinc asisten en las reacciones bioquímicas que tienen lugar en nuestras células.

Las vitaminas C y E son antioxidantes que las protegen del daño oxidativo. El hierro es imprescindible para que la hemoglobina pueda transportar oxígeno en la sangre. Y así una lista infinita.

vitaminas

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Las vitaminas B, el magnesio o el zinc asisten en las reacciones bioquímicas que tienen lugar en nuestras células.

Si nos centramos en la popular vitamina C, por ejemplo, como consecuencia de sus funciones contribuye al funcionamiento del sistema nervioso, al del sistema inmunitario y al metabolismo energético.

Lo que no hace la vitamina C, por muy antioxidante que sea, es prevenir el envejecimiento o los resfriados.

Relación directa entre alimentos y enfermedades

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una dieta malsana es un factor de riesgo fundamental para las Enfermedades No Trasmisibles (ENT), responsables del 70% de las muertes en el mundo.

Las cuatro ENT más frecuentes son: enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y enfermedades respiratorias.

En 2017, un meta-análisis concluyó que el aumento del consumo de verduras y hortalizas, fruta, frutos secos y pescado disminuye el riesgo de mortalidad.

Otra revisión en 2019 concluyó que el patrón alimentario de la dieta mediterránea puede ser recomendado para la prevención de la diabetes tipo 2 a largo plazo.

Por cierto, que la dieta mediterránea también ha mostrado efectos beneficiosos en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

No acaba ahí la cosa. La Fundación Mundial de Investigación en Cáncer (WCRF) reflejó en su informe de 2018 que hay evidencias importantes de que los cereales integrales (grano entero), los alimentos que contienen fibra y los productos lácteos disminuyen el riesgo de cáncer colorrectal.

dieta mediterránea

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La dieta mediterránea también ha mostrado efectos beneficiosos en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

De la misma manera, relaciona ingestas elevadas de verduras, hortalizas y frutas con menor riesgo de varios tipos de cáncer que afectan el tracto respiratorio y la parte superior del aparato digestivo.

En cuanto al peso corporal, la WCRF nos dice que el “consumo de alimentos con fibra dietética probablemente protege contra la ganancia de peso, el sobrepeso y la obesidad“.

Tras la revisión de la evidencia, llegaron a la misma conclusión con respecto a los patrones dietéticos de “tipo mediterráneo”.

Es muy tentador convertir los cuatro párrafos anteriores en afirmaciones del tipo “la fruta prolonga la vida”, “la fibra previene el cáncer” o “la dieta mediterránea previene la diabetes”.

Pero debemos ser conscientes de que, si lo hiciéramos, estaríamos dotándolas de un cariz categórico que los estudios no sustentan y que, por lo tanto, serían erróneas.

Generalizar es un error

Además de las evidencias ya citadas, existen multitud de trabajos publicados donde se estudian los efectos de alimentos, extractos o principios activos presentes en los alimentos.

Para demostrar efectos beneficiosos no basta con un solo trabajo de investigación, sino que son necesarios varios de ellos cuyos resultados apunten en la misma dirección.

Alimentos ricos en aminoácidos

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¿Cuáles de estos alimentos no deberían faltar en tu dieta?

La libre disposición de estos trabajos en internet puede provocar confusión entre la población que los consulta.

Porque para poder interpretar adecuadamente los resultados obtenidos en esos estudios es necesario un cierto bagaje en investigación.

Por ejemplo, la búsqueda de los efectos sobre la salud del jengibre en una base de datos especializada (Pubmed) devuelve más de 800 artículos, de los cuales más de 200 son revisiones.

Las conclusiones de una de ellas, de 2019, nos dice que son necesarios más estudios para determinar los beneficios del jengibre sobre las náuseas y los vómitos, el síndrome metabólico y el dolor.

Para evaluar otros beneficios del jengibre habría que leer el resto de artículos y revisiones. Dudo que todo aquel que habla en internet de las maravillas para la salud de este alimento lo haya hecho.

De hecho, posiblemente no haya leído ninguna.

Por lo tanto, es fundamental interpretar adecuadamente los resultados de la investigación para evitar generalizaciones incorrectas.

Sardinas

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Los beneficios de ciertos alimentos pueden ser confusos para los no especialistas.

Además, hay que ser especialmente cuidadosos con el lenguaje, porque un mal uso puede sugerir o dar a entender efectos beneficiosos no sustentados por la evidencia.

Dónde deben buscar información los no especialistas

Si queremos informarnos del uso terapéutico de los alimentos, extractos o principios activos, la Agencia Española del Medicamento y los Productos Sanitarios es la encargada oficialmente de autorizarlos con este fin.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) evalúa los efectos beneficiosos no terapéuticos de los alimentos y la Comisión Europea los publica en el registro de declaraciones de propiedades saludables.

A nivel divulgativo, las páginas institucionales de la OMS, la EFSA, el Ministerio de Sanidad, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) son fuentes fiables de información.

También lo son las de universidades o sociedades científicas libres de intereses.

A modo de conclusión, quien suscribe recomienda ignorar cualquier información que indique, sugiera o dé a entender que algún alimento tiene magníficos efectos sobre la salud.

Lo que sí está demostrado es que un patrón alimentario saludable es un factor importante para reducir el riesgo de enfermedades. Aunque aplicarlo al día a día requiere un gran esfuerzo, los resultados hacen que valga la pena.

*Ana Belén Ropero es profesora titular de nutrición y bromatología y directora del proyecto BADALI, web de Nutrición, de la Universidad Miguel Hernández.


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https://www.youtube.com/watch?v=vxsT2rWx1_o&t=50s

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https://www.youtube.com/watch?v=rej3470RFD4&t=15s

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