Los cinco escándalos que acosan a Obama
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Los cinco escándalos que acosan a Obama

Un presidente que llegó al poder señalando los excesos de la "guerra contra el terrorismo" hoy es cuestionado por usar leyes y argumentos que tanto criticó. BBC Mundo les explica cuáles son los casos que empañan su gestión.
12 de junio, 2013
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A menos de seis meses del inicio de su segundo período de gobierno, Barack Obama está inmerso en una seguidilla de escándalos que bien podrían terminar definiendo cómo pasará a la historia.

Una serie de filtraciones relativas a la seguridad nacional tienen al gobierno a la defensiva y dejan en evidencia el nivel de discrecionalidad y de secretismo con el que se administran las polémicas leyes que autorizan vigilancias cuando se sospecha de actividades extremistas.

El caso de la masiva obtención de datos de la telefónica Verizon o el seguimiento de usuarios de Internet que se conoció la semana pasada por la información que suministró a la prensa el exasistente de la CIA Edward Snowden han aumentado la presión sobre Obama, al tratarse de operaciones de vigilancia estatal que tienen al menos el potencial de abarcar a segmentos grandes de la población sobre los que no recae evidencia de actividad ilegal.

Más allá de las consideraciones políticas y naturales reacciones partidistas, cada caso toca el área de los derechos ciudadanos de una manera distinta, desde la libertad de expresión y presunción de inocencia, hasta el derecho a la privacidad y la igualdad ante la ley. Y cómo se supeditan o no al “máximo interés” de la seguridad nacional.

Para muchos resulta irónico que un presidente que llegó al poder cuestionando los excesos cometidos en nombre de la llamada “guerra contra el terrorismo” esté siendo señalado por sus propios excesos al usar las herramientas legales que tanto criticó antes de llegar a la Casa Blanca.

BBC Mundo recuerda los casos más emblemáticos que, para sus críticos, empañan la gestión de Obama.

1. Los teléfonos de AP

A principios de mayo, el Departamento de Justicia le informó a la agencia de noticias Associated Press (AP) que el gobierno había obtenido registros de llamadas de 20 líneas de la agencia, entre números de oficinas y teléfonos personales de algunos periodístas.

Aunque AP aseguró que no se le explicó la razón de la investigación, la agencia lo vínculo a un artículo prublicado en mayo del 2012 en el que se revelaba el desmantelamiento de un supuesto plan de atentado por parte de al-Qaeda que se originó en Yemen.

El presidente de AP Gary Pruitt, calificó la acción del departamento de Justicia como “una intrusion masiva y sin precedentes” y “una seria interferencia con los derechos contitucionales de AP”.

Los profesionales de la prensa han visto en la acción del gobierno un indebido intento de identificar una fuente de información que se supone protegida por la sacrosanta confidencialidad que establece cuando entra en relación con un periodista.
Para el gobierno se trata de capturar a un “soplón” que consideran que ha puesto en riesgo la seguridad nacional revelando secretos clasificados.

2.- Verizon e Internet

Lo que involucraba a unos pocos números telefónicos en el caso de AP se convirtió en millones en el de la filial estadounidense de la telefónica Verizon y potencialmente más aún en el de la vigilancia de usuarios de internet.

La semana pasada el diario británico The Guardian y el estadounidenseThe Washington Post presentaron datos obtenidos del exasistente técnico de la CIA, Edward Snowden, que evidenciaban que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) mantenía un sistema regular de obtención de datos telefónicos aprobado por una corte secreta.

La reacción de la Casa Blanca y del Congreso dejó en claro que se trataba de una práctica común, de vieja data y que cuenta con respaldo legal en las polémicas Ley Patriota y la Ley de Vigilancia de Información Extranjera (FISA) heredadas de tiempos de George W. Bush.

“Nadie está escuchando sus llamadas”, aseguró el fin de semana el presidente Barack Obama aclarando que no se trata de “escuchas telefónicas”, sino que, al igual que en el caso de AP, lo que se recoge es la llamada “metadata”.

Además, el mandatario defiende la legalidad de la medida argumentando que está “aprobada por todas las ramas del Estado”.

Pero los grupos de derechos civiles han cuestionado la laxa interpretación que asegura que hace el departamento de Justicia de las de por si polémicas leyes, del secreto en el que se mantiene todo el proceso y del amplio alcance, cosa que estaría reñida con la Cuarta Enmienda de la Constitución que protege a los ciudadanos de “búsquedas injustificadas”.

3.- Los impuestos del Tea Party

En mayo pasado, casi simultáneamente con la noticia sobre AP, un informe interno de la Oficina de Impuestos (IRS, por sus siglas en inglés) reveló que se habían usado “criterios inapropiados” para otorgar estatus especiales de rebaja de impuestos a organizaciones sin fines de lucro vinculadas al llamado Tea Party, el ala más conservadora del Partido Republicano.

El reporte del Inspector de Administración de Impuestos indicaba que se había represado solicitudes de estas organizaciones cuando aparecían en sus nombres alusiones al Tea Party o su retórica o sus agendas eran consideradas ultraconservadoras.

Una de las preocupaciones del IRS era que estos grupos, al declararse como “promotoras del bienestar social”, se acogieran a exenciones a las que no tendría derecho de reconocer que realizan actividades de proselitismo político.

Aunque esas prácticas ya habrían sido descontinuadas y el comisionado interino Steven Miller renunció a su cargo, el FBI abrió una investigación criminal sobre el caso.

Sin embargo, para los demócratas el escándalo podría complicarles las elecciones de medio término para el Congreso y, por lo pronto, han revivido el movimiento conservador que tras sus éxitos del 2010 había perdido influencia dentro del Partido Republicano.

De hecho, diferentes sondeos de opinión indican que el del IRS y el Tea Party es el escándalo que más preocupa a los estadounidenses, mientras que el de las escuchas telefónicas les resulta el menos importante.

4.- Ataque en Bengasi

Antes de esta retahíla de escándalos, el flanco preferido de los ataques republicanos al gobierno era los fallos de seguridad que en noviembre de 2012 facilitaron un ataque al consulado estadounidense en Bengasi, Libia, causándole la muerte al embajador estadounidense en Libia Christopher Stevens y otros tres estadounidenses.

El recuerdo de Bengasi se reactivó en días pasados con el nombramiento de la actual embajadora ante la ONU, Susan Rice, como nueva asesora de seguridad nacional del presidente Obama.

Varios congresistas republicanos recordaron que Rice no pudo sustituir a Hillary Clinton en el departamento de Estado, porque la Casa Blanca sabía que no contaría con la aprobación del Comité de Exteriores y cuestionaron el nuevo nombramiento.

Rice es vista por los republicanos como una de las principales promotoras de lo que consideran una campaña de desinformación del ejecutivo que no reconoció en primera instancia que el ataque a la embajada había sido una acción premeditada y que hubo un fatal fallo de inteligencia.

Como consecuencia de la polémica cinco comités del Congreso abrieron sendas investigaciones. En abril los integrantes republicanos presentaron un informe preliminar en el que aseguran que el gobierno no reforzó la seguridad de los diplomáticos en Libia pese a contar con información que así lo aconsejaba.

Además señalaron que la Casa Blanca construyó un relato impreciso de los eventos y al final culpó a las agencias de inteligencia por los huecos que la versión oficial presentaba.

5. Rápido y Furioso

Los casos de AP y de Verizon han renovado la presión sobre el secretario de Justicia, Eric Holder, quien en junio de 2012 se convirtió en el único miembro de gabinete de un gobierno estadounidense en ser declarado en desacato acusado de obstruir una investigación del Congreso.

La investigación era sobre Rápido y Furioso, el fallido plan de la oficina de Alcohol, Tabaco y Armas, dependiente del departamento de Justicia, con el que intentaban rastrear armas ilegales en su ruta hacia carteles de la droga mexicanos.

El rastreo no tuvo éxito y 2.000 armas usadas en el programa desaparecieron, hasta que dos de ellas fueron usadas en un tiroteo en diciembre de 2010 en Arizona el que murió un agente de la Patrulla de Fronteras estadounidense.

La muerte del oficial aceleró una investigación parlamentaria abierta desde 2009 -y que Holder consideró un decisión “políticamente motivada”, por tratarse de año electoral- en la que su oficina no suministró toda la información que se le solicitó sobre el programa.

Incluso cuando Holder quiso limar asperezas con la prensa tras el escándalo de AP su oficina convocó a reuniones off the record, lo que a muchos medios les pareció irónico y un intento de ocultar cosas a la esfera pública por lo que algunos no asistieron a los encuentros.

Muchos observadores en Washington piensan que la confluencia de todas estas tormentas políticas sobre el departamento de Justicia bien podrían resolverse con la salida de Holder del cargo, una movida que sería vista por algunos como una manera de la Casa Blanca calmar las exigencias de responsabilidad que hace parte importante del público.

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Foto: BBC

Nicolás Toledo: quién era el mexicano que murió en el tiroteo del desfile del 4 de julio en Chicago

La familia Toledo había acudido junta a disfrutar del desfile del Día de la Independencia en Highland Park.
Foto: BBC
6 de julio, 2022
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Nicolás Toledo, el mexicano que murió en el tiroteo, no estaba muy convencido de ir a ver el desfile del Día de la Independencia la mañana del lunes en Highland Park.

El mexicano de 78 años necesitaba de una andadera para caminar y sabía que podría ser difícil para él desplazarse por las aceras llenas de gente en esa ciudad al norte de Chicago.

Su familia, sin embargo, no quería dejarlo solo en casa. Todos iban a asistir y era una buena oportunidad para pasar un día juntos.

Iban 15 de la familia y eligieron un buen sitio para ver el desfile en el centro de Highland Park. Los carros alegóricos comenzaron a pasar, dice Xochil Toledo, una de sus nietas que lo acompañó.

Súbitamente estalló el caos: Robert Crimo, un estadounidense de 22 años, comenzó a disparar hacia la multitud con un rifle de alto poder. Más de 70 disparos, según la investigación de la policía.

Nicolás Toledo fue uno de los siete fallecidos, además de una treintena de heridos, que ha dejado este ataque del 4 de julio.

“Un día que se suponía que iba a estar lleno de alegría y felicidad se convirtió en un sueño lleno de terror y dolor”, dice la nieta de Toledo en un mensaje de su perfil de Facebook.

Las autoridades han identificado a otras víctimas mortales como Katherine Goldstein, de 64 años, Irina McCarthy (35), Kevin McCarthy (37), Jacquelyn Sundheim (63) y Stephen Straus (88).

Irina y Kevin McCarthy eran una joven pareja que dejan huérfano a un bebé de 2 años.

“Un ángel de la guarda”

Xochil Toledo explica que su abuelo estaba sentado en medio de la familia cuando arrancó el desfile.

Mientras pasaba un carro con una banda en la Avenida Central de Highland Park, su abuelo se veía feliz, “disfrutando el momento”.

El lugar del tiroteo

Getty Images

Escucharon detonaciones, que en un principio pensaron eran parte del espectáculo. Pero entonces comenzaron a caer las balas justamente en el lugar en el que estaba la familia.

Tres impactaron en el abuelo, causando su muerte.

“Él nos salvó la vida a todos. Pudieron haber ido contra mí, contra mi novio o contra mis primos”, dijo Xochil Toledo al diario Chicago Sun Times.

Un hijo de Toledo trató de protegerlo y recibió un disparo en el brazo, pero todos los demás pudieron ponerse a salvo luego del ataque.

La familia dice que Toledo es unángel de la guarda” que los protegió.

Abrieron una recaudación de fondos que en poco más de 24 horas obtuvo la respuesta de más de 1.200 personas y una ayuda superior a los US$60.000.

“No hay palabras para decir cuánto agradecemos a la comunidad por toda su ayuda en estos momentos tan difíciles para nuestra familia. Todas las donaciones irán para los gastos del funeral”, escribieron.

Dos personas frente a un ramo de flores

Reuters
Algunas personas han regresado al sitio del ataque para colocar flores por las víctimas del tiroteo.

Nicolás Toledo estaba de visita a su familia al norte de Chicago, luego de dos años de no poder viajar a EE.UU. por las restricciones de la pandemia.

Era originario del estado de Morelos, en el centro de México, pero durante muchos años trabajó en Estados Unidos, donde está una buena parte de su familia conformada por su esposa y ocho hijos.

Tenía doble nacionalidad mexicano-estadounidense, así que pasaba largos periodos con su familia en Illinois.

“Lo trajimos aquí para que pudiera tener una vida mejor”, dijo su nieta al diario The New York Times. “Sus hijos querían cuidarlo y estar más en su vida y luego sucedió esta tragedia”.


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