¿Qué hace la Agencia Nacional de Seguridad de EU?
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¿Qué hace la Agencia Nacional de Seguridad de EU?

Debido al presunto espionaje del gobierno de EU, BBC responde a algunas preguntas que han surgido a través de esta historia.
10 de junio, 2013
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“No existe tal agencia”, “No Such Agency“, dice el chiste que juega con las iniciales de la Agencia Nacional de Seguridad en inglés, NSA. Tiene lógica, el organismo se especializa en secretos: esconder los propios y develar los ajenos.

Pero un exempleado de uno de sus socios internos, la Agencia Central de Inteligencia (CIA), hizo que en la última semana esa premisa fuera puesta patas arriba.

Edward Snowden reveló una serie de documentos secretos al diario británico The Guardian, en los que se dan detalles sobre un programa de espionaje de la NSA llamado Prism, que involucraba la participación de la compañía de teléfonos Verizon y los gigantes de internet Facebook, Google, Microsoft y Yahoo.

Muchas preguntas han comenzado a emerger a raíz de esta historia. Entre ellas, varias acerca de esta sigilosa agencia, su historia, actividades y alcance, que BBC Mundo responde a continuación.

1. ¿Qué hace la NSA?

“El hogar de los criptógrafos y los especialistas en descifrar mensajes codificados”. Así comienza la descripción de la NSA de Estados Unidos que puede encontrarse en su sitio web.

Su misión, explica el texto, consiste en “prevenir que adversarios extranjeros adquieran acceso a información sensible o clasificada vinculada con la seguridad nacional”, además de “recolectar, procesar y diseminar información de inteligencia de fuentes externas para propósitos de inteligencia y contrainteligencia y para respaldar operaciones militares”.

Ha “provisto información oportuna a los responsables de las tomas de decisiones y líderes militares por más de medio siglo”, sigue la explicación.

La NSA brinda servicio al Departamento de Defensa, agencias gubernamentales, contratistas del sector privado que trabajan para el Estado, y aliados de EE.UU., además de otras agencias de inteligencia (“nuestros clientes saben que pueden contar con nosotros”, asegura la agencia).

Tom Carver, quien era corresponsal de la BBC en Washington en 2002, contaba que cuando Osama bin Laden se desplazó a Afganistán, la NSA escuchaba cada llamada que hacía en su teléfono satelital, lo que en dos años llevó a registrar más de 2.000 minutos de conversaciones.

En 1998 una base de entrenamiento de Bin Laden fue bombardeada. Él logró sobrevivir por poco y dejó de usar teléfonos. Pero EE.UU. lo volvió a encontrar y le dio muerte en mayo de 2011 en Pakistán.

Su presupuesto anual es información clasificada.

2. ¿Cuándo nació?

La entidad nació en 1952, con la firma del presidente Harry S. Truman (1945-1953), para dar alertas tempranas ante ataques potenciales como el de Pearl Harbor.

El gobierno no reconoció su existencia hasta más tarde, lo que llevó a que recibiera el apodo de “No existe tal agencia”.

La NSA trabaja en conjunto con el Servicio Central de Seguridad (SCS), organismo establecido en 1972 para coordinar las actividades de la NSA con otras agencias militares que desarrollan tareas de criptografía.

 3. ¿De quién depende?

Su director debe ser un alto cargo militar, de tres estrellas al menos. Desde 2005 está al frente de la agencia, también como jefe del SCS, el general Keith B. Alexander, con larga trayectoria en inteligencia militar.

La elección del puesto corre por cuenta de la Secretaría de Defensa, de la que depende la NSA, y requiere aprobación del presidente.

Como forma parte de la Comunidad de Inteligencia de EE.UU. (el paraguas que engloba a todas las agencias de inteligencia de ese país), también depende de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional.

Ese puesto está ocupado por el teniente general retirado James Clapper desde agosto de 2010.

En marzo de 2012, cuando en el Congreso (la agencia es supervisada por comités parlamentarios, oficinas de la presidencia y el Poder Judicial) se le preguntó si la NSA recolecta “cualquier tipo de información de millones o cientos de millones de estadounidenses”, respondió “no, señor”.

Pero el 6 de julio de 2013 Clapper difundió un comunicado en el que confirmaba que la NSA sí recolecta datos de conversaciones telefónicas de millones de llamadas telefónicas en Estados Unidos.

 4. ¿Quiénes son sus empleados?

Sus empleados son, entre otros, matemáticos y expertos en criptografía.

También cuentan con traductores y expertos en informática, que son a veces destinados a proyectos específicos. Se ha especulado con que estuvieron vinculados con el desarrollo del virus Stuxnet que afectó el funcionamiento de las instalaciones nucleares de Irán.

Los especialistas de la NSA suelen infiltrar redes de comunicación enemigas y líneas telefónicas en el extranjero.

El número de trabajadores del organismo es información clasificada, pero según Tom Carver, corresponsal de la BBC en Washington en 2002, la NSA tenía en ese entonces 38.000 empleados.

 5. ¿Desde dónde opera?

La central de operaciones de la NSA se encuentra en Fort Meade, junto a una base del ejército de Estados Unidos, entre Baltimore y Washington DC.

También tiene oficinas en Colorado, Georgia, Hawái y Texas, además de puestos de escucha y registro de información dentro y fuera de EE.UU.

Está construyendo una inmensa central de datos en Camp Williams, Utah, a un costo estimado en US$2.000 millones.

Esas instalaciones, de más de 90.000 metros cuadrados, se convertirán en la central de almacenamiento de información de la NSA y otras agencias de inteligencia, según informa una nota de la revista Wired de marzo de 2012 firmada por James Bamford, quien se ha especializado en investigar la historia de esta agencia.

La revista dice que se espera que comience a operar en septiembre de 2013.

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Qué hay detrás de los cambios de política de EU hacia Cuba y Venezuela

El alivio de algunas restricciones a ambos países marca un giro de Washington respecto a la estrategia de mano dura de Trump y busca dar señales de cambio a la región, según analistas.
19 de mayo, 2022
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Después de insistir por un buen tiempo con sanciones, reproches y presión extrema, Estados Unidos comenzó a flexibilizar su política hacia dos de sus mayores antagonistas latinoamericanos: Cuba y Venezuela.

Washington anunció por separado esta semana que aliviaría sus restricciones para viajes y remesas a Cuba, así como para las negociaciones de la principal petrolera estadounidense en Venezuela.

Las medidas son limitadas y están lejos de suponer una normalización de las relaciones de EE.UU. con los gobiernos de ambos países.

Pero sí resulta evidente el giro que la Casa Blanca de Joe Biden busca darle a la estrategia de mano dura diseñada por el anterior presidente Donald Trump para esos países.

Y detrás de este cambio hay varios motivos, según expertos.

Una cumbre polémica

Los anuncios de Washington surgieron mientras el gobierno de Biden se prepara para organizar la novena Cumbre de las Américas el mes que viene en Los Angeles.

La antesala del cónclave está signada por pugnas y un riesgo de boicot de algunos presidentes por la probable exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua, países a los que EE.UU. ha sugerido que dejaría fuera por considerarlos autocráticos.

Joe Biden

Getty Images

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha condicionado su asistencia al encuentro a la participación de esas tres naciones, una postura que también asumió su homólogo boliviano, Luis Arce.

Otros gobiernos latinoamericanos cuyos presidentes prevén asistir a la cumbre, como Argentina, Chile y Honduras, también pidieron que todos los países de la región sean invitados.

EE.UU. ha respondido que aún debe tomar la decisión final sobre los invitados y abrió un diálogo con López Obrador sobre su reclamo.

En el gobierno de Biden niegan que esta polémica por la cumbre tenga alguna relación con los cambios de política hacia Cuba y Venezuela.

“El momento de esto diría que está completamente separado de lo que ha dicho el presidente mexicano respecto a Cuba”, sostuvo un alto funcionario del gobierno de EE.UU. al explicar el martes a periodistas el alivio de sanciones a Venezuela.

El funcionario dijo que las medidas, que incluyen una autorización “limitada” a la petrolera estadounidense Chevron para negociar posibles actividades futuras con Venezuela, buscan respaldar un reinicio del diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y sus opositores.

Nicolás Maduro

Getty Images
El gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela podrá entablar negociaciones con la petrolera estadounidense Chevron.

Señaló además que el gobierno de Biden llevaba meses preparando su nueva política hacia Cuba, que autoriza vuelos comerciales a ciudades de la isla más allá de La Habana y suspende el límite de US$1.000 por trimestre a las remesas.

Sin embargo, algunos analistas observan un vinculo claro entre estos cambios y las críticas de la región a la Cumbre de las Américas a celebrarse del 6 al 10 de junio.

“Es una muestra de que la administración Biden no quiere llegar a la cumbre con las manos vacías”, dice Cynthia Arnson, directora del programa latinoamericano del Wilson Center, un centro de análisis independiente en Washington, a BBC Mundo.

Y agrega que el objetivo de la Casa Blanca es mostrar diferencias con el gobierno de Trump en las políticas sobre Cuba, Venezuela y la migración, en medio de las dudas sobre los compromisos que se lograrán en la cumbre.

De hecho, muchos anticipaban que Biden aliviaría las restricciones impuestas por Trump a Cuba y Venezuela poco después de asumir en enero de 2020, pero diferentes razones demoraron el cambio.

Banderas de países americanos en Washington.

Getty Images
La cumbre de las Américas se realiza en junio en Los Angeles.

“El país obvio”

Pese al afloje de las restricciones a Cuba y Venezuela, los analistas consideran improbable que Biden invite finalmente a ambos países al cónclave de Los Angeles.

En esto también pesan razones de política doméstica: la presencia de autoridades de cubanas o venezolanas en EE.UU. provocaría rechazos internos a meses de las elecciones de mitad de período en noviembre.

Los cambios anunciados esta semana por Washington fueron criticados no solo por opositores republicanos, sino también por demócratas como Bob Menéndez, que preside el poderoso comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU.

Bob Menéndez

Getty Images
El senador demócrata Bob Menéndez ha rechazado los planes de la administración Biden para Cuba y Venezuela.

“Darle a Maduro un puñado de dádivas inmerecidas solo para que su régimen prometa sentarse a negociar es una estrategia destinada al fracaso”, sostuvo Menéndez en un comunicado.

El alto funcionario del gobierno de Biden que habló bajo la condición de que su nombre se mantuviera en reserva negó que el permiso a Chevron vaya a derivar en un aumento de ganancias para el gobierno de Maduro, quien sigue bajo sanciones de Washington.

También advirtió que EE.UU. podría aumentar o aliviar más las sanciones a Venezuela en función de lo que ocurra en el diálogo entre el gobierno de Maduro y sus opositores.

Y señaló que el objetivo de Washington es lograr avances hacia elecciones libres y justas en Venezuela, negando que el foco esté en el petróleo.

Pero algunos prevén un mayor rédito para la petrolera estatal venezolana PDVSA luego de este anuncio.

“Tarde o temprano, Chevron explorará petróleo y PDVSA se beneficiará de eso”, dice a BBC Brasil Ryan Berg, investigador para América Latina del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), una organización bipartidista en Washington.

Otros creen que EE.UU. ve en Venezuela, el país con las mayores reservas probadas de crudo en el mundo, una oportunidad para rebajar el precio del petróleo, que se disparó tras la invasión de Rusia a Ucrania en febrero.

En marzo, mientras EE.UU. impulsaba sanciones al petróleo ruso, enviados de Biden viajaron sorpresivamente a Venezuela para conversar reservadamente con Maduro, un aliado de Moscú que dijo estar dispuesto a aumentar la producción petrolera.

Venezuela liberó a dos prisioneros estadounidenses luego de aquel encuentro, que también generó críticas de republicanos y demócratas en Washington.

Ahora cobra fuerza para algunos la idea de que el pulso de Occidente con Rusia también ha movido la política de EE.UU. hacia Venezuela.

“La visita en marzo (a Maduro) fue parte de una mirada global sobre cómo sustituir el petróleo de Rusia al mundo con producción en otros sitios”, señala Arnson. “Y en América Latina, el país obvio es Venezuela”.


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