Relato de un rapto familiar para “curar” la homosexualidad
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Relato de un rapto familiar para “curar” la homosexualidad

Los inescrupulosos dueños de estos centros le venden a los padres y familiares de personas con otra orientación sexual, la falsa idea de que ser gay es una enfermedad y que además, tiene “cura”.
Por Radio Netherlands
27 de junio, 2013
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Mientras el 17 de mayo se sucedían en muchos lugares del mundo actividades para celebrar el Día Internacional contra la Homofobia, en Ecuador, Zulema Constante era raptada por su familia para internarla en un clínica de “deshomosexualización”.

El caso de Zulema no es el primero y desafortunadamente no será el último si se tiene en cuenta que en Ecuador, según cifras de las organizaciones defensoras de la comunidad LGBT, operan de manera clandestina más de 200 clínicas de “deshomosexualización”.

Los inescrupulosos dueños de estos centros le venden a los padres y familiares de personas con otra orientación sexual, la falsa idea de que ser gay es una enfermedad y que además, tiene “cura”. Así ocurrió con los padres de Zulema Constante, quien explica que la equivocada decisión de sus progenitores tiene origen en la ignorancia y la desesperación: “Mis padres en su ignorancia no midieron las terribles consecuencias que podría traer para mí, el que se me encerrara en un centro de este tipo”.

Historia de un rapto

La historia de éste secuestro familiar comenzó cuando Zulema decide sincerarse con su familia y contarles que mantenía una relación amorosa con otra chica. Zulema nunca imaginó las consecuencias que desencadenaría esta valiente decisión. El 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, como si de una ironía se tratara, los padres de Zulema la invitaron a almorzar y en el momento en el que la joven viajaba con su familia en el carro familiar, unos hombres en presencia de su padre, la obligaron a descender y a abordar otro automóvil que la llevaría al lugar donde la “curarían ”. Zulema acababa de ser raptada y llevada a una clínica al oriente del país.

La joven se resiste. Prueba de ello es el estado en el que quedó la camisa que llevaba ese día. Nadie quiso ayudarla a pesar de los desesperados gritos alertando sobre lo que pasaba y que, según Zulema, ignoraron todos los policías con los que se toparon en el camino: “En la carretera nos pararon algunas autoridades y a pesar de mis gritos y de decirles que era una persona mayor de edad, que no podían hacerme esto, los policías y las demás autoridades se hicieron los de la vista gorda porque mi padre había hecho uso de todas sus influencias para que no nos detuvieran”.

Un día de “rehabilitación”

Inmediatamente después que Zulema pisó la clínica en la que ingresaba para “curar” su homosexualidad, los encargados del centro le leyeron las reglas que debía cumplir.

Desde muy temprano, ella y las otras 9 internas tenían que repetir una rutina de rezos, trabajo de limpieza, deporte y charlas con el psicólogo. Los castigos se repetían, cuenta Zulema, castigos que iban desde trabajos duros de limpieza, tortura psicológica, agresión física y en algunos casos, abuso sexual.

“Yo fui tratada mejor porque era hija de una persona influyente pero eso no significa que no tuviera que hacer los trabajos duros que hacían las otras; fui humillada y me presionaron para que me declarara como una enferma de alcoholismo”.

Según relata Zulema, el centro es dirigido por “un tipo de pastor”, apoyado por médicos, enfermeras, psicólogos y trabajadores sociales.

Un plan de rescate

Zulema fue rescatada por Cinthya, su novia, y por la rápida reacción de activistas pro derechos de la comunidad LGBT de Ecuador. La presidenta de la Asociación Mujer y Mujer, Lía Burbano, una vez se conoce la noticia del rapto de Zulema, se dirige a la Defensoría del Pueblo y al Comité de Derechos Humanos para pedir asesoría y apoyo.

El paso siguiente fue presentar la denuncia ante la fiscalía y simultáneamente se comenzó una campaña en twitter para dar con el paradero de Zulema.

Según Burbano, esto fue definitivo para confundir a la familia y gracias a la presión mediática poder obtener información sobre la ubicación de la clínica.

El escándalo fue creciendo y entonces, cuenta la misma Zulema, su padre comenzó a asustarse y le solicitó al director del centro que regresara a su hija a Guayaquil. Durante el viaje, Zulema logró convencer al chofer para que le prestará el teléfono y así pudo llamar a su novia y contarle que estaba de regreso, y presumiblemente hacia la casa de sus padres.

Rápidamente su novia, su abogada y las activistas de Mujer y Mujer trazaron el plan para interceptar el vehículo y liberar a Zulema. La chica y su novia inmediatamente dieron una rueda de prensa para denunciar ante la fiscalía y la opinión pública lo sucedido. Querían mostrarle al Ecuador y al mundo que este tipo de clínicas siniestras existen y que además siguen en aumento.

Una práctica siniestra

La realidad de las clínicas de “deshomosexualización” en Ecuador saltó a la luz pública hace un par de años, develando una práctica que atenta contra los derechos humanos.

En ese momento las autoridades se comprometieron con la ciudadanía a perseguir, acabar y enjuiciar a los responsables. Para el 2011, se calculaba que cerca de 200 clínicas de este tipo podrían estar operando en el Ecuador bajo la fachada de centros de rehabilitación para drogadictos y alcohólicos.

El Ministerio de Salud Pública ordenó en ese entonces, el cierre de 30 de estos centros, pero según cuenta Lía Burbano, casi todas fueron reabiertas con otros nombres. Burbano reconoce que es importante el que actualmente exista un comité interinstitucional que realice visitas, investigación y supervisión de estos centros. Sin embargo, el problema radica, según Burbano, en que muchos de ellos, pertenecen a personas influyentes y con mucho dinero que logran evadir los controles.

La historia, en ésta ocasión, tuvo un final feliz, aunque el dolor y las secuelas de lo sucedido tardarán en desaparecer del alma de estas dos mujeres. Una pareja de jóvenes que decidió enfrentar la intransigencia y tiranía familiar, los abusos de poder y una homofobia latente de una sociedad que aún tiene mucho por hacer en el respeto a la diversidad sexual.

Escucha aquí el caso de Zulema:

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#YoSoyAnimal

Escocia se convierte en el primer país donde los productos para la menstruación son gratis

Esta semana, en Escocia se firmó una ley que garantiza el suministro sin costo de los tampones y las toallas sanitarias.
16 de agosto, 2022
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Escocia se convirtió este lunes en el primer país en el mundo en declarar el acceso gratuito a los productos para la menstruación como tampones y toallas sanitarias.

Con la firma de la nueva ley, que se hizo efectiva este lunes, la nación británica busca proteger el acceso sin costo a estos productos sanitarios.

La nueva legislación, conocida como “Ley de productos para la menstruación” señala que concejos públicos e instituciones educativas deben crear métodos para hacer disponible de forma gratuita estos productos.

Desde 2017, en el país se han invertido cerca de US$30 millones para proveer tampones y toallas sanitarias en sitios públicos.

Georgie Nicholson, quien dirige la organización británica Hey Girls, que busca que se den de forma gratuita estos productos en todo Reino Unido, le dijo a la BBC que la organización había realizado un estudio antes de la pandemia que indicaba que una de cada cuatro mujeres en Escocia se había enfrentado a la pobreza menstrual en algún momento.

“Hay una manera muy simple de describir la pobreza de la menstruación: vas al supermercado y tienes que elegir si puedes comprar una bolsa de pasta o una caja de tampones. Es así de básico”, dijo.

“Escuchamos de muchas madres que se quedan sin su protección para el período para poder alimentar a sus hijos y usan cosas como periódicos metidos en calcetines o pan… porque son más baratos que los tampones y las toallas sanitarias”.

Nicholson agregó que Escocia se convierta en el primer país del mundo en ofrecer productos gratuitos para la menstruación es un hito “realmente enorme”.

Por su parte, en América Latina el paso más lejano que se ha dado en este sentido tuvo lugar en Colombia, donde se les quitó el impuesto al consumo a los tampones y toallas sanitarias.

Tampones.

Getty Images
En América Latina en muchos países gravan con un impuesto a estos productos.

“Que alguien me los comprara”

Shauna Gauntlett ha sufrido de la llamada “pobreza de la menstruación” después del nacimiento de su primer hijo.

Ella, quien vive en Escocia, le dijo a la BBC que comprar productos sanitarios se había convertido en una carga financiera tras sufrir distintas dolencias después de dar a luz.

“Nadie te dice exactamente lo que pasa después del parto, qué es normal, qué esperar”, señala.

“Necesité que alguien me comprara esos productos por mí, porque yo no podía pagarlo, ni podía ir a comprarlos. Tenía algunos puntos por la cesárea, pero después me tuvieron que operar y entre ambas intervenciones tuve que conseguirlo de alguna manera”, explica.

La parlamentaria Monica Lennon fue la persona encargada de hacer la proposición de ley.

“Este es otro gran hito para los activistas por la dignidad de la menstruación y los movimientos de base que muestra la diferencia que pueden marcar las decisiones políticas y audaces”, anotó Lennon.


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