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Puede tomar semanas decidir asilo de Snowden: Ecuador

El ex juez español Baltasar Garzón anunció el miércoles que no representará legalmente a Edward Snowden
26 de junio, 2013
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esnowden

El ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador indicó que podría tomar semanas que su país decida si otorga o no asilo a Edward Snowden.

En una conferencia de prensa en Malasia, Ricardo Patiño indicó que tomó dos meses llegar a lo que eventualmente fue una decisión favorable sobre el fundador de WikiLeaks Julian Assange.

Se cree que el estadounidense, que huyó de Estados Unidos tras revelar detalles de programas masivos de vigilancia secreta en su país, está actualmente en el aeropuerto de Moscú.

Rusia y Ecuador analizan el futuro de Snowden

Un alto funcionario ecuatoriano dijo a Associated Press que Rusia y Ecuador estaban analizando a dónde podía ir el prófugo informante de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos Edward Snowden y que el proceso podría tomar varios días.

El funcionario, que habló a condición de no ser identificado porque no estaba autorizado a tocar el tema en público, indicó asimismo que el embajador de Ecuador en Moscú no había visto ni hablado con el ex técnico de la CIA.

Funcionarios de Estados Unidos y Ecuador dicen creer que Snowden todavía está en Rusia, adonde llegó el domingo luego de esconderse por semanas en Hong Kong tras dar detalles de dos programas secretos de espionaje antiterrorista. Los programas recogen una enorme cantidad de registros de llamadas telefónicas y de información online en nombre de la seguridad nacional.

Los ecuatorianos se preguntan si aceptar a Snowden sería ir demasiado lejos. El ha expulsado diplomáticos estadounidenses cerrado una base militar estadounidense y ofrecido refugio en la embajada ecuatoriana en Londres a Julian Assange, el fundador de Wikileaks, que filtró documentos secretos de Estados Unidos. Assange apoya firmemente a Snowden y se cree que expertos de Wikileaks están ayudándolo a conseguir asilo.

El ministro de relaciones exteriores de Ecuador, Ricardo Patiño aseguró ayer martes 25 de junio que no sabe dónde está Snowden y lo describió como un “hombre que estaría pretendiendo aportar luz y transparencia sobre hechos que afectan a las libertades fundamentales de toda las personas”.

El canciller Ricardo Patiño comparó el caso de Snowden con el del fundador de Wikileaks Julian Assange, que recibió asilo político en la embajada ecuatoriana de Londres.

“Nos tomó dos meses para adoptar una decisión en el caso de Assange, así que no esperen una decisión más rápida en esta ocasión”, dijo Patiño a los periodistas en una conferencia de prensa durante una visita a la principal ciudad de Malasia, Kuala Lumpur.

Ayer también, el presidente ruso Vladimir Putin ofreció el primer reconocimiento oficial del destino de Edward Snowden y sin demora rechazó la solicitud de Washington para que lo extradite.

Putin reconoció que Snowden se encuentra en la zona de tránsito del aeropuerto Sheremetyevo de Moscú y que no ha pasado por las oficinas de inmigración de Rusia, lo que significa que técnicamente no se encuentra en territorio ruso y es libre de viajar a donde le plazca.

En Washington la Casa Blanca exigió a Ecuador y otros países que le nieguen asilo al ex agente de la CIA. También criticó duramente a China por permitirle salir de Hong Kong e instó a Rusia que “haga lo que corresponde” y lo envíe a Estados Unidos para que responda a acusaciones de espionaje.

Garzón niega defender a Snowden 

El ex juez español Baltasar Garzón anunció el miércoles que no representará legalmente a Edward Snowden, tal y como aseguró Wikileaks en un primer momento.

”Informo que el despacho de abogados ILOCAD (que dirige el magistrado) ha decidido no asumir la defensa de los intereses del señor Snowden, cuyo paradero se desconoce”, dijo Garzón en un escueto comunicado.

Garzón, de 57 años, no reveló las razones de su negativa a defender a Snowden, que ha pedido asilo político a Ecuador. En el mismo comunicado, dijo que seguirá representando al fundador de Wikileaks Julian Assange “en la defensa del derecho fundamental a la libertad de información y de expresión”.

Wikileaks aseguró el domingo que Garzón, uno de los máximos exponentes de la justicia universal por su causa contra el dictador chileno Augusto Pinochet, se haría cargo de la defensa de Snowden. El magistrado español respondió entonces que tenía que estudiar la propuesta.

Con información de AP.

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Reuters

Paro nacional en Colombia: 3 factores inéditos que hicieron del 21 de noviembre un día histórico

La huelga del jueves puede ser recordada como el día demostró que Colombia, para bien o para mal, ya no es el país de antes. Pese a los disturbios y destrozos usuales, el paro nacional mostró facetas inéditas en un país sin tradición de protesta.
Reuters
23 de noviembre, 2019
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En un país sin tradición de protesta como Colombia, el paro nacional del 21 de noviembre de 2019 fue histórico.

La huelga estuvo originalmente convocada por las centrales obreras, pero se convirtió en una protesta en contra de las reformas pensional, laboral y educativa y a favor del acuerdo de paz firmado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En suma, la población se movilizó en contra del poder establecido, hoy materializado en el presidente, Iván Duque, un aliado del expresidente Álvaro Uribe que en un intento de ser moderado ha generado rechazo entre la izquierda y la derecha.

A medida que las manifestaciones en Ecuador, Chile y Bolivia aumentaron, dejaron decenas de muertos y generaron cambios políticos importantes, la expectativa ante el paro en Colombia se tomó la agenda nacional durante días.

El gobierno militarizó partes del país, acuarteló el ejército, cerró las fronteras y otorgó facultades extraordinarias a gobiernos locales para “mantener el orden”; se produjeron allanamientos; el partido de gobierno, el derechista Centro Democrático, alertó de la supuesta injerencia de gobiernos chavistas.

Y, como suele pasar en jornadas de protesta en América Latina y el mundo, en el paro hubo —según reportaron medios locales— disturbios, saqueos, daños a la infraestructura pública y abusos de fuerza por parte de las autoridades.

Dicho eso, es probable que la historia recuerde al paro nacional del 21 de noviembre en Colombia como el día en que los colombianos, una población traumatizada por un conflicto armado de 60 años, mostraron su disposición a salir a la calle. Pese a la lluvia. Pese a la represión.

Este paro tuvo una magnitud que ninguna protesta tuvo en 60 años“, le dice a BBC Mundo el reconocido historiador y columnista Jorge Orlando Melo.

“La protesta en Colombia siempre fue localizada, y siempre recibió una respuesta negativa del Estado, que la convertía en peligro”.

“Pero esta salida (al paro) de tanta gente no organizada en todo el país, que buscan una política social más clara y un cumplimento genuino del proceso de paz, puede ser la oportunidad de una alternativa no tradicional sin antecedentes en el país”, concluye Melo.

Tres cosas inéditas demuestran el carácter histórico de la jornada.

Protesta en Colombia

AFP
Cuando parecía que las protestas habían terminado tras la represión policial, miles de colombianos volvieron a salir para reiterar su grito de protestas contra, entre otras cosas, el neoliberalismo.

1. El paro en sí mismo

Colombia no ha tenido la tradición de protesta de países como Chile, Argentina o México por varias razones, pero se destacan la baja tasa de representatividad sindical, de menos del 5%, y la vigencia de un conflicto armado que distorsionó el escenario político clásico de izquierdas y derechas y laceró la viabilidad política de la izquierda democrática, que nunca ha llegado al poder en el país.

El último gran paro nacional se produjo en 1977. Convocado por los sindicatos, el paro fue asumido por profesores, trabajadores y estudiantes y puso contras las cuerdas al gobierno del liberal Alfonso López Michelsen, que enfrenaba una dura crisis económica y una disputa con los militares.

Durante los últimos años, por supuesto, han habido huelgas importantes, como el paro de corteros e indígenas contra el gobierno de Uribe en 2008 y el paro agrario contra Juan Manuel Santos en 2013.

También hubo grandes manifestaciones, como la marcha contras las FARC en 2008 y la que pedía la implementación del acuerdo de paz un día después de que fuera rechazado en un plebiscito en 2016.

Pero al menos desde 1977, y guardando las diferencias de carácter histórico, Colombia no había vivido una jornada de huelga cívica como la del 21 de noviembre.

Prácticamente todos los gremios acataron el paro; en cada rincón del país hubo protestas; la mayoría de quienes no protestaron vivieron una suerte de día feriado; el país estuvo paralizado por un día.

Solo el comercio, por ejemplo, se vio paralizado en un 50%, según la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), lo que equivale a pérdidas de US$60 millones.

En un país históricamente institucionalista, el shock político, económico y cultural que significó el paro del 21 es inédito.

Protesta en Colombia

EPA
Marchas masivas ha habido antes en Colombia, pero esta es la primera vez que un paro es acatado por prácticamente todos los sectores de la economía.

2. El cacerolazo

Al final de la tarde del jueves, cuando las marchas parecían ya haberse apaciguado tras la dispersión policial, miles de colombianos volvieron a las calles.

De noche, muchos en piyama, con el ambiente festivo y musical que marcó el inicio de la jornada, muchos salieron a la calle a reanudar su grito de protesta.

Y con un detalle que es usual en Venezuela, Argentina o Chile, pero que en Colombia no se había visto —o escuchado— en historia reciente: la cacerola.

Desde la calle o desde sus casas, en Bogotá y en otras ciudades del país, un inédito cacerolazo se tomó al país al cabo del día, justo cuando Duque daba un mensaje televisado de 4 minutos en el que criticó los actos “vandálicos”, apoyó a las fuerzas de seguridad y llamó al “diálogo social”.

El cacerolazo se escuchó en barrios de diferentes sectores socioeconómicos y se espera que se reactive en los próximos días.

Protesta en Colombia

AFP
Aunque en Bogotá se vieron las protestas más grandes, en ciudades como Medellín (foto) protestas se vieron en casi todo el país.

3. Protesta en ciudades uribistas

Si los colombianos, en general, históricamente han preferido gobiernos de centro-derecha o derecha, hay ciudades donde esa afiliación política parecía inamovible.

Y una de esas es Medellín, la segunda ciudad más importante del país, tierra del hoy senador y líder del partido de gobierno, Álvaro Uribe, el político más popular de la historia reciente del país gracias a su política de mano duro contra las guerrillas.

Las imágenes de la masiva marcha del jueves en Medellín terminaron de demostrar que la capital de Antioquia se ha diversificado políticamente.

Hace un mes, en unas elecciones regionales en las que el uribismo fue el gran derrotado a nivel nacional, los paisas eligieron como alcalde a un ingeniero de 39 años que apoya el proceso de paz, no hace parte de las maquinarias políticas y marchó el jueves: Daniel Quintero.

La marcha del jueves dejó claro que Medellín ya no es tierra sagrada del uribismo.

Y no fue la única: ciudades tradicionalmente uribistas como Montería, Neiva y Pereira también vieron sus calles tomaras por el paro nacional.

Otra razón para pensar que Colombia, para bien o para mal, ya no es el mismo país del pasado.


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