S de Subversivo: El verdadero significado de Supermán en su 75 aniversario
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

S de Subversivo: El verdadero significado de Supermán en su 75 aniversario

En sus primeros comics, Supermán enfrenta empresarios explotadores, jueces negligentes, maridos abusivos e incluso detiene una guerra entre dos naciones anónimas amenazando con golpear a sus respectivos presidentes. Aun los supervillanos de esta época eran empresarios sociópatas o mafiosos de cuello blanco.
Por JC Álvarez
29 de junio, 2013
Comparte

Superman03 (1)

Yo conocí a Supermán (así, con acento) más o menos cuando entré a primaria, a finales de los 70. Y como todos los pre-geeks de mi generación, sufrí bullying en primaria por leer comics. Sólo que en mi caso, como mi educación (tanto en la escuela como en la casa) fue abiertamente subversiva, se burlaban no de que leyera monitos, sino de que me dejara enajenar con propaganda cultural imperialista. Pero a mí, que treinta años después me sigo considerando liberal, me sigue gustando mucho Supermán. Procedo a explicar por qué.

Supermán apareció por primera vez en la revista Action Comics el 18 de Abril de 1938, aunque la revista decía “Junio de 1938” como fecha de portada. O sea, que el personaje acaba de cumplir 75 años del personaje. DC Comics, la empresa que tiene los derechos, planea celebrarlo con bombo y platillo durante todo 2013 (empezando por la película Man of Steel, que se estrenó la semana pasada); me parece una buena oportunidad para hablar del tema.

Se puede argumentar que los primeros superhéroes fueron los mitos heroicos de la antigüedad; personajes de apariencia humana, pero dotados de poder muy superior al del mortal común y capaces de vencer monstruos y salvar a su gente. Desde los semidioses védicos hasta los romanos, desde Hércules hasta Supermán, todos los héroes mitológicos comparten estas características.

Obviamente, la historia de “un grupo que por su poder superior venció a los monstruos y salvó a su gente” sirve fácilmente como eufemismo para narrar anécdotas de conquista y, con frecuencia, genocidio. Estas leyendas son casi siempre “a favor de nosotros” y “en contra de ellos”. Los conquistadores se presentan como héroes victoriosos; los conquistados se vuelven los malos derrotados, con frecuencia deshumanizados como demonios o duendes. Las peores masacres se vuelven sagas nobles e inspiradoras, y quienes las perpetran se vuelven héroes legendarios.

Es decir, que los mitos heroicos son, por definición, herramientas de propaganda cultural imperialista.

Superman04

La ficción heroica mantuvo esta forma durante casi 5000 años, hasta que en la Edad Media un mito en particular vino a cambiar las reglas para siempre. Me refiero a la leyenda del Rey Arturo, que cuando tomó su forma actual (en el siglo XIII) planteó una clara división entre “bien” y “mal”, no dependiente del pueblo o la cultura sino de la moral. Es verdad que, en las primeras versiones del mito artúrico, “nosotros” se refiere a los bretones celtas, y “ellos” a los “malvados invasores” romanos y/o sajones (según la versión); pero las versiones medievales posteriores, al crear valores morales para el Rey Arturo, definieron lo que hasta la fecha seguimos entendiendo en Occidente como “hacer el bien”: Usar la fuerza para servir.

Este concepto es muy importante, porque combina la estructura del mito heroico con la moral judeocristiana, dándoles un nuevo significado a las dos. Al Rey Arturo ser poderoso (ser un superhéroe) no le permitía conquistar a los demás; lo obligaba a servirles. El poder conlleva responsabilidad. Conquistar “porque podemos” dejó de ser un acto heroico, y ser débil dejó de significar “ser el malo”. Los nuevos héroes eran los que usaban su fuerza para defender, sin importar a qué pueblo pertenecieran, y se inventó la figura de la víctima, del desprotegido, para que los héroes tuvieran por quién luchar más allá de sus propias culturas y conquistas.

Al añadirle este elemento humano, compasivo, a la ficción, el héroe se vuelve, por definición, anti-establishment; su prioridad se vuelve la compasión, no el dominio político o cultural.

Casi mil años después de nacer el mito del Rey Arturo, Friedrich Nietzsche inventó el concepto que hoy se traduce como “superhombre” en su obra Así Habló Zaratustra (1883). El libro habla del “superhombre” como un estado superior, un objetivo al que la humanidad puede y debe aspirar.

Todavía se debate lo que Nietzsche realmente quería decir; yo prefiero la interpretación de que “ser un superhombre” es estar “más allá” del propio entorno sociopolítico (y sobre todo religioso) y guiarse solamente por la realidad física y el amor por la vida. Es decir, el “superhombre” no está “sobre” los demás humanos; es humano y está “sobre” las ideas, los bandos y el concepto de buenos contra malos.

Y este fue, precisamente, el inicio de Supermán.

Es muy probable que Jerry Siegel y Joe Shuster, los creadores de Supermán, usaran el término de Nietzsche sin entender de qué estaba hablando; yo al menos creo que le atinaron sin querer en el sentido de que Supermán es precisamente ese humano que está “más allá” de nuestra sociedad, aunque su guía no es el instinto puro, sino la moral universal de la ficción heroica post-arturiana.

En sus primeros comics, Supermán enfrenta empresarios explotadores, jueces negligentes, maridos abusivos e incluso detiene una guerra entre dos naciones anónimas amenazando con golpear a sus respectivos presidentes (mismos que aparecen con uniformes militares claramente gringos). Aun los supervillanos de esta época eran empresarios sociópatas o mafiosos de cuello blanco.

Superman01

Así pues, el concepto de Supermán es un personaje que no sólo está al margen de la ley; es casi abiertamente subversivo, como la educación que recibí en mi casa y mi escuela.

Desde sus inicios, el personaje habla de tolerancia, inclusión e integración, y abiertamente en contra de la política de conquista de los héroes míticos originales (y del gobierno gringo mismo): Supermán es un inmigrante de otro planeta, que depende de la aceptación de la sociedad humana (lo cual por cierto incluye un mensaje ecologista, dado que Kriptón es destruido porque sus habitantes abusaron del ecosistema).

Sin embargo, al contrario de prácticamente todos los otros superhéroes, Supermán es naturalmente suprahumano y prefiere ser un humano normal. Viene de una civilización mucho más avanzada que la tierra, pero elige su crianza humana por encima de su cultura nativa. No viene a conquistar a los “humanos débiles”; viene a protegerlos. Es humanista y anti-tradicionalista.

Y por supuesto, al argumentar la postura progresista de Supermán es obligatorio hablar de Lois Lane, el personaje femenino principal de sus aventuras. Lois es una reportera “mujer en un mundo de hombres”, cosa de por sí inusual; pero además, ella es el mejor reportero de ese mundo. Desde el principio no hay duda de que Lois, al contrario del estereotipo femenino de su época, es mucho más capaz que los hombres de su entorno, incluyendo al mismo Clark Kent, a quien siempre minimiza y supera.

Lois Lane fue la primera “damisela en peligro” que participaba regularmente en sus propios rescates, siendo a veces incluso el “cerebro” del dúo formado por ella y Kent. Por supuesto hay que admitir que a fin de cuentas siempre acaba siendo ella (la mujer) la víctima y Supermán (el hombre) su salvador, pero la representación de esta víctima en particular siempre fue indudablemente feminista.

Supermán tuvo, pues, un mensaje contestatario desde su inicio. Y aunque tuvo épocas más conservadoras que otras (los 50s fueron los 50s en todo occidente por igual), sigue conservando buena parte de su espíritu grillero original: Sin ir más lejos, hace un par de años Supermán renunció oficialmente a su nacionalidad estadounidense en una historia publicada en Action Comics #900 (Mayo 2011), decepcionado por la política exterior gringa. La historia fue rápidamente reescrita por un cambio de editores, pero el mensaje fue bastante claro.

¿Por qué, entonces, Supermán se volvió un símbolo tan importante de la supremacía norteamericana?

La respuesta fácil es que vino la Segunda Guerra mundial, durante la cual el gobierno requirió que todos los medios de comunicación y entretenimiento hicieran propaganda pro-bélica; Supermán no fue la excepción, y pronto empezó a aparecer llevando misiles a Alemania o invitando a sus lectores a “cachetear japonazis”. Este fue el origen de la propaganda militarista, y después también anticomunista, que se ha asociado desde entonces con los comics de superhéroes.

Pero hay una explicación más compleja. Aunque el gobierno lo requería oficialmente, Siegel y Shuster – como tantos otros moneros de su generación – hicieron esa propaganda con gusto, sin sentir en ningún momento que hacerlo fuera en contra de sus sensibilidades liberales.
Esto quizá se debe a que, en 1938, el pueblo gringo todavía asociaba patriotismo con liberalismo, y el concepto de American Dream seguía acompañado de promesas de integración, tolerancia y libertad para todos. Nadie se imaginaba que el gobierno norteamericano pudiera ser igual de ambicioso y ambiguo que las dictaduras europeas. La gran decepción con las instituciones políticas de Estados Unidos todavía estaba lejos de ocurrir.

Aquí se puede argumentar que, de todos modos, Siegel y Shuster habían demostrado estar “más allá” de los valores institucionales y hubiera sido más honesto de su parte no participar en la propaganda; sin embargo sus historias, aun trabajando bajo auspicio oficial, conservaron una cierta postura democrática que, aunque ingenua, seguía siendo honesta.

La verdadera razón de que Supermán adquiriera tal fuerza como icono comercial está, yo creo, en los medios masivos.

El mito heroico ha existido desde que el ser humano tiene capacidad de narrar; si podemos imaginar historias, podemos tener fantasías de poder. De ahí los semidioses mitológicos y los superhéroes. Pero la aparición de los comics, la literatura pulp y los dibujos animados trajo consigo la posibilidad, por primera vez en la historia, de producir estas fantasías en masa y convertirlas en un producto; algo fácil de empacar, difundir y vender con nombres sonoros y envolturas de colores brillantes.

A Supermán le tocó una época con mejor mercadotecnia que al Rey Arturo.

Superman02

Esta mercantilización de los comics o (por poner otro ejemplo) del cine hace que, con mucha razón, desconfiemos del contenido ideológico o artístico del producto, más tratándose de Estados Unidos y su muy antiguo aparato de propaganda.

Pero este no es el único argumento que tienen los detractores de Supermán. Incluso entre los lectores de superhéroes, hay quienes desdeñan a Supermán por ser inverosímil, demasiado poderoso, y portavoz de valores anticuados y retrógradas. Estos mismos detractores suelen admirar a héroes como Wolverine (que como Supermán es indestructible), Batman (cuyos valores son más estrechos y reaccionarios que los de Supermán) o incluso Goku (cuyos niveles de inverosimilitud son más de 9000). Y si descartamos estos argumentos, nos quedamos con que los detractores de Supermán esperan, en realidad, que sus héroes sean más violentos. Más crueles. Nada más.

Esto se puede explicar con el argumento de que, en un mundo violento y engañoso, sólo la violencia es realista, y un héroe de moral ambigua y carácter oscuro refleja mejor la realidad que conocemos.

Frank Miller, quizá el mejor artista vivo de comic, es un ejemplo célebre de esta postura. Sus héroes – los despiadados asesinos de Sin City y los machazos hiperbadass de 300 – viven en un mundo cabrón, y lo resuelven siendo más cabrones que ese mundo. Es el mismo caso con Batman y Wolverine, o con cualquier héroe de acción gringo: la crueldad y la violencia hacen al personaje, en apariencia, más verosímil.

O eso quisiéramos.

El problema es que lo que se consideraban virtudes hasta los 60 – una postura moral incuestionable, un patriotismo a toda prueba, una ideología simple –, de los 70 en adelante se han ido volviendo defectos. El mundo de ideales imperturbables y de promesas utópicas que Occidente trató de vender con sus propagandas probélicas y patrióticas nos ha decepcionado, y hoy, que los gobiernos siguen intentando vendérnoslo, es imposible verlo sin humor negro, sin ironía. Estamos enojados, y con razón. Nos negamos a ser Supermán, porque lo asociamos con ese “mundo perfecto” absurdo en el que nuestros padres y abuelos trataron de creer, y preferimos ser Wolverine y Batman, y poder descargar nuestra furia vengándonos de una realidad que traicionó sus propias promesas de vida en rosa, amor y paz.

Supermán ES una fábula judeocristiana, un personaje simbólico, imposible, de moral intachable, tan inverosímil en esto como en su capacidad de volar. Y los humanos normales le resentimos esa perfección porque nos obliga a considerar lo lejos que estamos de ella. Nos enojamos con Supermán porque parece exigirnos que volemos, o que tengamos una brújula moral perfecta, para salvar un mundo sin salvación.

Pero lo importante de Supermán es que no trata de ser un guardián como Batman o un policía como Linterna Verde (ni un guerrero supersayayín semi-divino); trata de ser un humano normal, con una vida normal (de preferencia casado con Lois Lane), porque se siente un humano normal, porque elige serlo.

No decide ser superior a otros; ve sus poderes como una obligación, y su fuerza como una forma de humildad. Este es el código que se inventó con el Rey Arturo, y en realidad no es más que un reflejo del principio de cooperación que ha permitido a la especie humana subsistir en grupos. Este principio es el que nos hace rebelarnos, no porque sea ridículo o anacrónico, sino por la responsabilidad que implica. Preferimos que la realidad sea terrible, cruel, insoluble, y que no nos toque arreglarla sino sólo enojarnos y vengarnos. En ese sentido Batman no sólo es más “realista” que Supermán; tiene mucho menos responsabilidades.

Y Supermán nos dice que somos libres Y responsables. Responsables de ser humanos, de vivir y convivir en el mundo real. De no ir por ahí pegándole a la gente sólo porque creemos que se lo merece, ni apoyando dictaduras en Latinoamérica o medio oriente mientras fingimos oponernos a las de Europa.

Por eso, aunque aparentemente nos haga enojar con su sonrisa perfecta, su invulnerabilidad y su incapacidad de equivocarse o despeinarse, Supermán nos sigue hablando, 75 años después de su creación, de las más importantes cualidades que nos hacen humanos. Y mientras seamos humanos viviendo en sociedad, lo que Supermán simboliza – la idea (que no es necesariamente fantasía) de que como individuos tenemos poder real, más allá de nuestra nacionalidad, nuestra clase social o nuestro gobierno; y de que ese poder no es otra cosa que nuestra capacidad de ayudar, de servir, de responsabilizarnos de nuestro lugar en el mundo – seguirá siendo relevante.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Migrantes en Texas: 'Estamos honrando a personas cuyas familias aún no saben que han muerto'

San Antonio, una ciudad del sur de Texas cercana a la frontera con México, la migración está muy presente. Y muchos sienten como propia la tragedia de las 53 personas que murieron de calor en el remolque de un camión abandonado.
30 de junio, 2022
Comparte

“Mírenme: ¿a ustedes les parezco estadounidense? ¿Saben la de veces que me llamaron come-frijoles en el colegio? ¿Cómo vi a mi madre esclavizarse para conseguir unos papeles? Y me preguntan por qué estoy tan afectada”.

En la vigilia para recordar a los migrantes hallados sin vida el lunes en un camión abandonado en el suroeste de San Antonio, Texas, y a los que fallecieron después en hospitales de la ciudad —40 hombres y 13 mujeres, 53 en total—, Wanda Pérez Torrescano no puede ocultar su enojo.

“Es que estamos honrando a personas cuyas familias aún no saben que han muerto, que siguen esperando esa llamada que diga: ‘Mami, llegué a la frontera, estoy bien'”, dice enérgica, micrófono en mano, ante las decenas de congregados este miércoles en el céntrico parque Travis.

“Y lo sé porque yo he estado del otro lado del teléfono”.

Nacida en Ciudad de México y criada en San Antonio, no es la única que siente como propia la mayor tragedia migratoria que se recuerde en suelo estadounidense.

En un acto solemne similar, el día anterior, la hondureña Jessica recordó cómo ella misma estuvo en su día en la piel de los migrantes que ahora dejaron sin agua ni aire acondicionado en un remolque con una temperatura exterior de 40 grados.

“Yo vine aquí a los 14 años, también en un tráiler (18 wheeler) y perdí el conocimiento por el calor”, dijo con emoción durante la vigilia. Preguntada después si quería contar su historia a BBC Mundo, contestó: “Me sigue desencadenando muchas emociones. Aún tengo mucho que procesar y no me siento preparada para dar detalles”.

Mujer sostiene cartel durante vigilia.

Getty Images

Mientras eso ocurría en el casco histórico de San Antonio, otros honraban a los muertos en el mismo lugar en el que fue hallado el camión: un polvoriento camino entre un almacén de madera y la vía del tren, en un paisaje salpicado de ventas de autopartes.

Las primeras dos cruces —bien coloridas— las colocaron allí el martes Angelita Olvera, hija de un potosino, y Debra Ponce, quien advierte que “hay que tener un ojo en Texas, porque se van a cambiar los derechos civiles tal como los conocemos”.

Desde entonces, aquella esquina desangelada se ha llenado de flores y velas, como las depositadas por la hondureña Gabriela y sus dos hijas, y de carteles llamando al respeto y a la solidaridad. El artista Roberto Márquez, quien él mismo cruzó desde Tijuana a EE.UU. hace ya 40 años, pinta un mural que se da cierto aire al Guernica de Picasso.

Y es que la migración está muy presente en esta ciudad situada a apenas 250 kilómetros al norte de la frontera con México.

Señalización en la calle que en la que se encontró el camión.

Getty Images
Señalización en la calle que en la que se encontró el camión.

Ciudad clave en el tránsito migratorio

Expertos y organizaciones que BBC Mundo consultó para este artículo y funcionarios que pidieron no publicar su nombre describen a la urbe de 2,5 millones de habitantes como un “centro de tránsito”, un lugar estratégico en el que confluyen varias rutas migrantes, rodeado de autopistas que cruzan el país de norte a sur y de este a oeste.

Edward Reyna, un empleado de seguridad de la empresa maderera situada a escasos metros de donde fue dejado el camión, ya perdió la cuenta de las veces que ha visto a mexicanos y centroamericanos, entre gente de otras nacionalidades, saltar del tren que pasa por ahí mismo.

“Ya sabía que tarde o temprano alguien saldría lastimado”, le dijo a la BBC. “A los carteles que los traen no les importan nada”.

Los que él se encuentra durante sus guardias son los que no han sido interceptados por las autoridades migratorias.

En mayo la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) registró casi 240.000 “encuentros”, un tercio más que el mismo mes el año anterior.

Eso a pesar de que el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, lanzara en marzo de 2021 la Operación Lone Star y ese mayo emitiera una “declaración de desastre” que le permite desplegar la Guardia Nacional en la frontera y ahora cubre 53 condados. Todo ello para tratar de frenar el aumento de los cruces fronterizos, que él atribuye a las políticas migratorias del presidente Joe Biden.

La policía investiga un camión en el que fueron hallados 46 personas muertas.

Getty Images
San Antonio queda aproxidamente a 250 km de la frontera con México.

Pero los migrantes siguen llegando y transitando por el estado, algunos ocultos en camiones, un modus operandi muy específico —aunque no exclusivo— de esta zona fronteriza, le dice a BBC Mundo Guadalupe Correa-Cabrera.

Profesora de la Universidad George Mason de Faixfax, Correra-Cabrera lleva años estudiando las rutas migratorias, incluida la que transita desde Nuevo Laredo, en México, hasta Laredo, en EE.UU., a través de la aduana terrestre para mercancías más importante del hemisferio.

Eso mismo hace que sea imposible revisar toda la carga que cruza a diario por ese puente, explica la experta. “No hay cifras oficiales, pero se calcula que es menos del 5% lo que se llega a verificar”.

Aunque aclara que el tráfico de migrantes en tráilers no necesariamente arranca en México. En base a testimonios recopilados por ella misma, cuenta que en algunos casos los traficantes los recogen en camiones ya del lado texano.

Es lo que los investigadores del Departamento de Seguridad Nacional que lideran las indagatorias creen que ocurrió en el caso del camión abandonado el lunes, según le dijo a la agencia AP el congresista Henry Cuellar.

Niña deja flores en el lugar en el que se encontró el camión.

Getty Images

Los que se van, los que quedan

Vengan por la vía que vengan, por el medio de transporte que sea, gran parte de los migrantes que llegan a San Antonio suelen estar de paso, le confirman a BBC Mundo las autoridades migratorias. Suelen hacer noche en un espacio facilitado por distintas organizaciones que los apoyan o en el aeropuerto o la estación de autobuses.

Aunque hay quienes se quedan, como Lemi, un cubano que llegó hace cuatro años y trabaja de taxista en la ciudad. Su plan es, en algún momento del año que viene, irse con su mujer y su hijo de 11 meses a Florida.

O su compatriota Jose, quien tras pasar penurias en la selva del Darién, en Ecuador y otros países por los que transitó, cruzó a EE.UU. y se entregó a Migración el 25 de mayo, al día siguiente del tiroteo que dejó 21 muertos en una escuela primaria de Uvalde —una localidad a poco más de hora y media por carretera de la frontera—.

Nada más ser liberado se subió a un bus de la empresa Greyhound —en el que me contó su historia— dirección a la estación de San Antonio.

También se quedó en la ciudad, al menos de momento, Carlos, un emigrante venezolano de 34 años que, tras atravesar varios países, cuando llegó a la frontera sur de México decidió que la mejor manera de dirigirse al norte era en moto.

“En Monclova (en el estado norteño de Coahuila, que limita con EE.UU.) tuve un accidente, me operaron y ahora llevo una placa aquí”, dice señalando el muslo izquierdo.

Mientras recupera fuerzas en la pierna para poder trabajar, aguarda en la Posada Guadalupe, que gestiona el padre Phil Ley.

Originario de Indiana, instaló el primer albergue para migrantes en San Antonio hace 16 años. “Empecé a recibir a personas enviadas de hospitales, porque estaban lesionadas o eran diabéticas y necesitaban diálisis. Hasta que un abogado (especializado en migración) me pidió permiso para albergar a un cliente que acababa de cumplir los 18 años y ya no podía estar en el Centro de Detención para menores del ICE”, recuerda para BBC Mundo.

“Así se corrió la voz entre otros abogados”, dice, y el suyo terminó siendo una casa de acogida especialmente para migrantes jóvenes. Este miércoles tenía a 21. “Mañana llega otro, y el sábado uno más”, cuenta.

Preguntado por lo ocurrido con el camión abandonado con los migrantes dentro, dice que es una desgracia que lo “entristece y enfurece al mismo tiempo”.

Son los mismos sentimientos que compartía Wanda Pérez con los asistentes a la vigilia este miércoles, los que sienten la tragedia como propia, los que expresaron todos aquellos que hablaron con BBC Mundo para este reportaje y describieron el suceso como un “asesinato en masa”.

“Tragedias como esta visibilizan el problema, mientras nos hacen pensar en cuán sofisticadas son estas redes, cuánta gente y dinero mueven, y qué poco sabemos de ellas”, cierra la investigadora Correra-Cabrera.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=Iw8YMJx_rSM

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.