Cómo cambian de opinión las religiones
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Cómo cambian de opinión las religiones

¿Cómo hacen las religiones para cambiar su postura?
28 de julio, 2013
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Religión. Foto: Cuartoscuro

Religión. Foto: Cuartoscuro

Había una época en la que los sacrificios animales eran parte importante del hinduismo, los sacerdotes católicos no practicaban el celibato y las representaciones gráficas del profeta Mahoma eran parte del arte islámico. Y en el futuro próximo, algunas de las Iglesias del Reino Unido celebrarán matrimonios de parejas homosexuales. ¿Cómo hacen las religiones para cambiar su postura?

En 1889, Wilford Woodruff se convirtió en el cuarto presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, mejor conocida como la Iglesia mormona.

Como tal, era considerado como un profeta viviente, alguien que recibía consejos y sabiduría directamente de Jesucristo. Ciertamente, los necesitaba, su Iglesia estaba en crisis.

Durante 40 años, los mormones habían estado enfrentados con el Congreso de Estados Unidos por el tema de la poligamia, a la que alentaban a los varones a practicar. El gobierno dijo que era ilegal y que las convicciones religiosas no eran una defensa.

Woodruff y otros llevaban una vida precaria, cambiando constantemente de residencia en un intento por evadir las órdenes de arresto por bigamia. En 1890, el gobierno llevó las cosas al punto crítico al confiscar todos los activos de la Iglesia.

Fue entonces cuando Jesucristo se le apareció a Woodruff en una visión y le mostró el futuro de la religión mormona si no se suspendía la práctica y no era muy atractivo. Así lo contó el presidente quien, aunque no renunció al matrimonio plural, sí expidió un manifiesto prohibiéndolo.

Si suena como un problema que se resolvió con facilidad, no es cierto, según le dijo a la BBC Kathleen Flake, profesora de la historia religiosa de EE.UU. en la Universidad Vanderbilt y mormona.

“Fue muy difícil social, personal y teológicamente”, asegura. El cambio desestabilizó a toda la Iglesia y llevó a una profunda reflexión sobre cuáles eran los principios del mormonismo.

Sin profeta activo

La historia muestra que cualquier religión que se rehúsa a cambiar muere, añade Flake. Pero, ¿qué pasa con esas religiones que no tienen profetas vivos? ¿Cómo cambian?

Para los musulmanes, el último profeta, Mahoma, murió hace 1.400 años. Así que le corresponde a los ulema, doctores de la ley islámica, que dictaminan basados en un cuidadoso escrutinio de los textos sagrados fundamentales, que incluyen al Corán y el Sunna, una colección de historias que relatan las creencias y prácticas del profeta.

Un reto obvio es cómo leyes específicas para gobernar la vida en el siglo VII en Arabia pueden ser aplicadas a nivel global en el siglo XXI. Quizás por ello no sorprende que los ulema en distintos países tomen decisiones distintas, y a veces hasta cambien de opinión.

En la época de la revolución iraní de 1979, los ulema vetaron el control de natalidad, pero ahora se promueve el uso de preservativos, con fábricas subsidiadas por el gobierno de producción de condones y lecciones prematrimoniales de planificación familiar.

“Se asumía que cualquier cosa que viniera de Occidente iba a menoscabar al islam”, señala Muqtedar Khan de la Universidad de Delaware, EE.UU., en conversación con la BBC.

Y a menudo, precisa, existe una tensión entre aspectos de la cotidianidad de la vida occidental y las enseñanzas musulmanas.

Un desafío para los musulmanes es el urinal.

“Una de las tradiciones de los musulmanes es sentarse a orinar”, explica Khan, y añade que se consideraba como la mejor manera de evitar que salpicara y profanara las vestimentas de los fieles antes del rezo. Eso no siempre es posible en Occidente.

A veces, los musulmanes que viven en sociedades multiculturales añoran que se reinterpreten las escrituras, dice Khan.

La clave, de acuerdo con Tariq Ramadan de la Universidad de Oxford, es distinguir entre los “principios”, que son inmutables, y los “modelos”, que son producto de la época y lugar en las que fueron contadas las historias.

Desde esta perspectiva, opina, cambiar las inferencias del Corán no es una mera opción sino una obligación.

“No se es fiel al mensaje del Islam si nuestra comprensión no evoluciona”, declara.

Karma, antes y después de Gandhi

Arvind Sharma, profesor de Religión Comparada de la Universidad McGill, relata un incidente que parece mostrar cómo es posible actualizar modelos y al mismo tiempo resaltar principios que representan la continuidad de la religión.

Su anécdota se centra en el momento en el que Mahatma Gandhi discutió el principio del karma, la doctrina hindú según la cual es posible que uno pague o sea premiado por sus acciones en una vida futura.

“El karma se usaba para justificar la intocabilidad en el hinduismo clásico”, le dice Shama a la BBC. “Una persona nace intocable porque en una vida previa hizo algo malo, así que debe aceptar su statu quo”.

Gandhi señaló que todas las castas de hindús habían sido tratadas como intocables por los británicos en India, que ponían señales afuera de sus clubes diciendo “No se permiten perros ni indios”.

“El argumento de Gandhi era: ‘¿ven cómo funciona el karma?’ Ustedes han tratado a alguna gente como intocables basándose en su nacimiento y ustedes han sido tratados como intocables con base a su nacimiento”.

Al criticar la interpretación tradicional del karma y demostrar que ellos estaban pagando por la manera en la que trataban a los intocables, Gandhi estaba invocando y replanteando el principio del karma al mismo tiempo.

Cambio pronosticado

Una famosa historia del Talmud, uno de los libros sagrados judíos, parece anticipar que las generaciones futuras reinterpretarían la ley sagrada a su manera.

En la historia, Moisés va al Monte Sinaí a recibir la Torá -otro de los libros sagrados judíos- que le entrega su Dios. Moisés ve que a Dios embelleciendo las letras con pequeñas coronas.

“Moisés, quien era un hombre humilde, dice: ‘A mí me gustan sencillas'”, relata el rabino Burt Visotzky del Seminario Teológico Judío en Nueva York.

“Y Dios le dice: ‘No, dentro de varias generaciones habrá un rabino llamado Akiva quien deducirá leyes judías de estas coronas en las letras”.

“Entretejida en el mismo Talmud -ese repositorio de leyes y sabiduría de los rabinos- está la noción de que las cosas cambian pero eso sigue siendo parte de la revelación”, le explica Visotzky a la BBC.

El dolor de cabeza que es la ciencia

Una de las fuerzas que ejercen presión para que la religión cambie es la ciencia.

La revolución de Copérnico -cuando los eruditos comprendieron que la Tierra gira alrededor del Sol y no al contrario- es un ejemplo obvio.

Chocaba con lo que decía la Iglesia católica. La Inquisición halló “vehementemente sospechoso de herejía” al sucesor de Copérnico, Galileo, quien tuvo que pasar la última década de su vida bajo arresto domiciliario.

La Iglesia católica admitió eventualmente que Galileo tenía razón y en 1992 el papa Juan Pablo II formalmente lo exoneró.

Sin embargo, la ciencia sigue planteándole preguntas espinosas a la Iglesia.

“Todas las áreas de la genética, biología molecular y evolución en general son un reto”, le confiesa George Coyne, un sacerdote jesuita que dirigió el observatorio del Vaticano durante 28 años a la BBC. “¿Retorna el fantasma de Galileo a hablar? Sí, lo hace”.

Para Coyne, el papel de los fieles entrenados científicamente es dedicarse al turbio y difícil proceso de cuadrar las enseñanzas de la Iglesia con los descubrimientos científicos y las oportunidades que le ofrecen a la humanidad.

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Trabajo híbrido: 'Las mujeres se ven mucho más afectadas que los hombres'

Muchas empresas evalúan las alternativas para que el personal vuelva a la oficina de una manera presencial. Una de ellas es el trabajo híbrido. ¿Cuáles son las ventajas y desventajas para las mujeres?
12 de noviembre, 2021
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Conectividad, reuniones virtuales, trabajo remoto, etc.

Durante la pandemia de la Covid-19 adoptamos muchas palabras relacionadas a la nueva manera de trabajar.

Al mismo tiempo, en estos más de 18 meses, muchos empleos se automatizaron y hubo un replanteamiento de prioridades que hizo que varios negocios se transformaran y otros dejaran de existir.

Y las mujeres fueron las más perjudicadas.

Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), solo en 2020 más de 13 millones de mujeres perdieron sus empleos en América Latina debido a la pandemia.

Mientras que otro informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) revela que la tasa de participación laboral de las mujeres se situó en 46% en 2020, mientras que la de los hombres estuvo en 69% (en 2019 alcanzaron un 52% y un 73,6%, respectivamente).

Un comercio en la Ciudad de Buenos Aires con la leyenda "cierre definitivo".

Getty Images

Al tiempo que observan la curva de contagios de covid y la vacunación en el mundo, muchas empresas analizan las posibilidades para volver a una cierta “normalidad” laboral.

En esta etapa surgió una nueva palabra: el trabajo híbrido.

No existe un consenso sobre su definición, pero podría ser algo como “estar en la oficina tres días a la semana, y en casao donde quierasotros dos días. Creo que eso es lo que generalmente se entiende por trabajo híbrido. Pero depende mucho del negocio”, dice Claudia Goldin, profesora de Economía de la Universidad de Harvard.

Fernanda Hurtado, gerente general de Fundación Generación Empresarial de Chile y especialista en gestión de empresas, coincide con esto último.

“Al trabajo híbrido lo veo con una definición bastante localista. Las regulaciones van a tender a ser un poco más abiertas para que cada empresa u organización pueda dar sus marcos y quizás lineamientos respecto a lo que ellos entienden como trabajo híbrido”, le dice a BBC Mundo.

Pero ¿cuáles son las ventajas y desventajas del trabajo híbrido? ¿Y cómo afecta a las mujeres esta nueva modalidad laboral?

“Apretón de manos por Zoom”

Mujer frente a una pantalla de computadora ofreciendo su mano.

Getty Images

La implementación de cualquier tipo de sistema de trabajo trae ventajas y desventajas.

Pero sobre todo abre nuevas posibilidades que tal vez antes eran impensables.

“En el entorno anterior, lo que yo llamo BCE (Before Covid Era – en español “era antes del covid), siempre existía el caso de alguien que cerraba un trato en Pekín y tenía que viajar, o debía participar en un conjunto de reuniones con clientes en Sao Paulo y tenía que estar ahí”, ejemplifica la profesora Goldin.

Según la experta, si esas son las demandas de un empleo, entonces aquellos que son padres y que tienen responsabilidades de cuidados no pueden participar porque no pueden viajar cada semana.

Pero “si todas estas cosas se pueden hacer de forma remota, si el apretón de manos se puede hacer por Zoom, entonces esto abre nuevas posibilidades para quienes son padres“, afirma.

“Quien tiene las tareas de cuidado en casa es generalmente la mujer y, si no tiene niños pequeños, a menudo tiene padres a su cargo”, le dice a BBC Mundo la especialista en el rol de la mujer y brecha de género en la fuerza laboral.

Mujer con una niña dando una explicación mientras trabaja de manera remota.

Getty Images

“Entonces, el sector de cuidados, que es el no remunerado, tiene una restricción, y lo que llamamos trabajo híbrido, que es en realidad un trabajo remoto, amplía las posibilidades. Aunque no necesariamente todo sume”, dice Goldin.

Problemas estructurales

Antes de enumerar las potenciales dificultades de las mujeres con respecto al trabajo híbrido, es importante destacar algunos puntos relacionados a las estructuras laborales y familiares.

Muchos de los empleos que se perdieron en América Latina durante la pandemia están ligados al comercio, los servicios, alimentación y turismo.

“Todas estas áreas son altamente intensivas en contratación femenina. Entonces muchas mujeres, por una razón estructural del mercado laboral y de la pandemia, se quedaron sin trabajo”, analiza Fernanda Hurtado.

Y también hay que sumarle una razón de estructura familiar.

Durante la pandemia, muchos países suspendieron las clases presenciales en las escuelas. Eso hizo que el cuidado de los niños, que en la mayoría de los casos recae sobre las mujeres, se acrecentara y las obligara a salir del mercado laboral.

"En el trabajo híbrido, las mujeres se ven mucho más afectadas que los hombres porque en el fondo el trabajo doméstico y el cuidado aún no se han solucionado"", Source: Fernanda Hurtado, Source description: Gerente general de Fundación Generación Empresarial de Chile, Image:

Otro de los cambios que trajo la pandemia fue la aceleración de los procesos de transformación digital y de automatización, especialmente en el área del comercio.

“Entonces muchas mujeres ya no encuentran el empleo que tenían antes porque se automatizó”, describe Hurtado.

“No es tan fácil encontrar empleo. Y también es muy difícil encontrar el empleo que se tenía antes en las mismas condiciones”, añade la especialista.

El trabajo híbrido y las mujeres

Si bien este esquema de trabajo híbrido podría ser un aparente beneficio para muchas mujeres encargadas de las tareas del cuidado tanto de niños como de adultos mayores, especialistas advierten que este trabajo flexible puede terminar perjudicándolas.

“El trabajo híbrido implica movilidad. ¿Qué tan cerca estás de tu trabajo? ¿Cuánto tiempo te resta de lo que tú tenías que seguir haciendo en tu casa? En estas condiciones, las mujeres se ven mucho más afectadas que los hombres, porque en el fondo el trabajo doméstico y el cuidado aún no se han solucionado”, detalla Hurtado.

Reunión en Zoom con una participante en una pantalla y el resto de un equipo reunido en una mesa.

Getty Images

Estar en la casa y a cargo del cuidado de los niños, de asistirlos en la educación remota, atender a adultos mayores y hacer tareas domésticas porque aún no se restableció la normalidad en el trabajo de limpieza en casas particulares, además de cumplir con un empleo remoto, puede ser agotador.

“Esto amplifica la carga no sólo laboral sino que personal. Y la eficiencia y efectividad laboral se ven sumamente afectadas”, detalla Hurtado.

“Toda esta dificultad tiene que ver con una estructura y con un patrón cultural tremendamente potente”, añade.

“Un gueto”

Por las razones de cuidado antes mencionadas, las mujeres suelen elegir trabajar desde la casa si el empleador lo ofrece.

Según una reciente encuesta de la compañía de medios Skimm especializada en el sector femenino realizada entre 1.600 mujeres millennials que trabajan en Estados Unidos, el 65% dijo tener un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida personal con el empleo remoto, valorando el ahorro de tiempo en el viaje al trabajo y los momentos con la familia.

Sin embargo, dos tercios de ellas también creen que están perdiendo oportunidades al no estar en la oficina, donde pueden discutir sus metas y desarrollo profesional.

“Las mujeres desproporcionadamente desean hacer algunos de los trabajos de forma remota, y los hombres o mujeres sin hijos o aquellos que tienen unos 50 años no”, describe la profesora de Harvard.

“Esto podría ser una desventaja para la madre joven que no está en el lugar de trabajo al mismo tiempo . Me refiero a que podría darse el caso de que en este mundo híbrido pudiéramos crear un gueto con el ‘trabajo desde casa'”, opina.

"En este mundo laboral híbrido se puede terminar creando un gueto con quienes hacen el 'trabajo desde casa'"", Source: Claudia Goldin, Source description: Profesora de Economía de la Universidad de Harvard., Image:

“Y si se crea un gueto, entonces podría ser que al final de una reunión ella presione el botón de salir del Zoom y se desconecte, pero todos los demás sigan allí, presentes en el lugar. Y ella se quedó fuera” de posibles conversaciones extras tras la reunión.

Esto “podría perjudicarla”, advierte Goldin.

Por otro lado, la profesora destaca que el trabajo híbrido podría ser una buena oportunidad para aquellas mujeres que ocupan altos cargos empresariales, pero que no pueden viajar en caso de acuerdos comerciales con clientes en el extranjero ya que con las nuevas comunicaciones ellas pueden ser incluidas en esas reuniones.

“Pero creo que todavía no estamos en ese punto. Aún tenemos un sector de la salud que nos está diciendo qué hacer y luego tenemos a los jefes que lo interpretan y todavía están tratando de resolver” las medidas a tomar, entre ellas el trabajo híbrido.


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