El estado donde los maestros pueden ir armados a la escuela
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El estado donde los maestros pueden ir armados a la escuela

A partir de hoy, en Dakota del Sur, EU, entró en vigor una ley que permite a maestros portar armas de fuego y actuar como "centinelas escolares". ¿Será la solución a los tiroteos escolares en aquél país?
1 de julio, 2013
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Una de las frases que resonaron más tras la masacre del colegio de Sandy Hook, en Connecticut, donde Adam Lanza mató a tiros a 20 niños y seis maestros, fue: “Un maestro armado pudo haberlo detenido”.

Ahora, los docentes del estado de Dakota del Sur, en el centro de Estados Unidos, podrán ser capaces de actuar como “centinelas” en sus propias escuelas, debido a una polémica ley que entra en vigencia este 1º de julio.

La legislación, patrocinada por los republicanos y firmada en marzo, permite armar a los maestros y otros miembros del personal de los centros educativos estatales.

Y es que tras la serie de masacres ocurridas recientemente en escuelas de Estados Unidos, la opinión pública del país está cada vez más dividida sobre si la solución a estos hechos de violencia es armar más a la población.

La medida en Dakota del Sur no forzará a los colegios de los distritos a armar a todos sus maestros y tampoco requerirá que estos lleven armas a su trabajo.

Pero sí permite que cada distrito escolar elija si su personal debe armarse.

Centinelas escolares

Si la respuesta es afirmativa, el personal que porte armas de fuego a las instalaciones escolares y campus será conocido como “centinela escolar” y será sometido a un programa de entrenamiento especial creado por una comisión estatal de agentes del orden público.

Hasta ahora, sin embargo, funcionarios locales indicaron que “no se sabe” de ninguna escuela del estado que apoye la ley o que haya tomado las medidas necesarias para designar a centinelas dentro de sus instalaciones.

Tal como informa la agencia de noticias AP, Scott Craig, representante republicano y uno de los dos impulsores de la legislación en Dakota del Sur, dijo que algunos distritos del estado “están considerando la idea”.

Pero agregó que “se tardarán algún tiempo en decidir” si deben adherirse al programa o no.

“La gente quiere esperar para ver cómo resultará esto en el primer año”, afirmó Craig.

Y el fiscal general del Estado, Marty Jackley, cuya oficina está a cargo de redactar las leyes de entrenamiento para los centinelas escolares, indicó que “algunos miembros” de juntas de gobierno de escuelas le han preguntado sobre el programa pero ningún distrito le ha notificado que esté a favor de adherirse.

Polémica

Desde un principio la legislación estuvo rodeada de polémica.

Scott Craig y sus simpatizantes argumentan que sólo el hecho de tener personal armado en una escuela servirá como disuasivo de ataques en centros educativos.

Defendió la norma diciendo que, aunque en las escuelas de las grandes ciudades hay oficiales de policía patrullando las instalaciones, algunos institutos rurales no tienen los fondos para contratar a estos agentes de tiempo completo.

“Algunas escuelas rurales podrán ahora armar a voluntarios porque están ubicadas hasta a 45 minutos de distancia de la estación de policía más cercana”, indicó.

“Se trata de la seguridad. Esa es la premisa: la apariencia de la seguridad, de que protegemos lo que es más valioso, nuestros niños”, aseguró Craig.

Pero quienes se oponen, incluidos miembros de las juntas de gobierno escolares, administradores y maestros, afirman que el programa puede conducir a tiroteos accidentales al poner armas en manos de individuos que no están suficientemente entrenados para disparar en situaciones de emergencia.

“Esta ley de los llamados centinelas no contempla la seguridad de los edificios escolares, la salud mental o la respuesta de los servicios de emergencia”

Para ellos, tener armas de fuego en las escuelas puede volver a las instituciones más peligrosas.

“Seguimos pensando que nuestras escuelas son lugares extremadamente seguras“, dijo Rob Monson, director ejecutivo de Administradores Escolares de Dakota del Sur (School Administrators of South Dakota – SASD), una organización que reúne a las asociaciones de padres y juntas de gobierno de las escuelas del estado.

Seguridad

SADS se opone a la nueva legislación para armar a los maestros y subraya que la medida no soluciona los asuntos esenciales del problema.

Según Monson, “esta ley de los llamados centinelas no contempla la seguridad de los edificios escolares, la salud mental o la respuesta de los servicios de emergencia”.

Añadió que el asunto de la seguridad escolar no se soluciona “armando a la gente en nuestras escuelas” y que su organización llevará a cabo un estudio más amplio sobre cómo abordar este aspecto, incluida la mejora de las entradas a las escuelas.

Lo cierto es que ningún tema ha dividido tanto a los estadounidenses como el del control de armas. Este ha sido uno de los temas clave en el segundo periodo presidencial de Barack Obama.

Tras la masacre de Sandy Hook, muchos estados del país han estado revisando sus leyes sobre armas y analizando si éstas deben reforzarse o no.

Hasta abril, parecía que iba ganando el apoyo de aquellos que desean más armas para más personas.

Según el Law Center to Prevent Gun Violence (Centro de Pautas para Prevenir la Violencia por Armas), un organismo sin fines de lucro con sede en California, hasta hace dos meses cinco estados del país habían aprobado siete normas a favor de un mayor control para el acceso a las armas de fuego, pero diez estados habían sancionado 17 leyes para suavizar el control de armas.

Sin embargo, a juzgar por la nueva ley de Dakota del Sur, muchos estadounidenses parecen decididos a defender su derecho constitucional a poseer un arma, pero no todos están realmente dispuestos a portarlas.

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Cómo es vivir con crometofobia, el inusual miedo extremo a gastar dinero

No es tan visible como otras fobias. Puede ser difícil de detectar porque las personas suelen ocultarlo y como no tiene una "definición clínica", no se le presta mucha atención.
28 de octubre, 2021
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Gastar dinero, en teoría, debería ser una fuente de satisfacción. Básicamente porque si lo gastas, es porque tienes dinero para gastar, ¿no?

Esta historia no es tan sencilla como parece. Están, por ejemplo, las personas que gastan compulsivamente y lo pasan muy mal cuando no pueden pagar las cuentas.

O los que han tenido una vida de carencias y cuando tienen la posibilidad de gastar, se restringen hasta en las cosas más básicas por miedo -consciente o inconsciente- a caer en la pobreza otra vez.

Otros son devorados por su propia codicia y prefieren llevarse el dinero a la tumba.

La lista de razones asociadas al temor a gastar dinero es muy larga.

Pero cuando esta conducta comienza a interferir en el desarrollo normal de la vida, es probable que se trate de una poco común condición llamada crometofobia.

La crometofobia es el miedo extremo a gastar dinero.

El concepto tiene un uso más bien informal, dado que no es un desorden mental reconocido médicamente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).

Sin embargo, la publicación contempla algunas categorías donde la crometofobia podría eventualmente encontrar un espacio (pese a no estar incluida como tal).

Una ansiedad excesiva

Se trata de las “fobias específicas”, definidas por la publicación como “el miedo o ansiedad marcados y excesivos que ocurren constantemente al exponerse o anticiparse a la exposición a uno o más objetos o situaciones específicas (por ejemplo, proximidad a ciertos animales, vuelo, alturas, espacios cerrados, visión de sangre o lesiones) que está fuera de proporción con el peligro real”.

Mujer mira por una ventana

Getty Images
La crometofobia podría ser considerada dentro de las “fobias específicas” que define la OMS. Sin embargo, la comunidad científica no la ha incorporado.

Los síntomas, agrega el texto, deben persistir por varios meses y ser lo suficientemente graves como para causar “un deterioro significativo en las relaciones personales, familiares, sociales, educativas, laborales o en otras áreas importantes del funcionamiento”.

Terapeutas especializados en tratar pacientes que tienen serios problemas con el manejo del dinero, afirman que, independientemente de la definición clínica, es un hecho que algunas personas desarrollan un miedo desproporcionado a gastar dinero.

Se puede discutir si es clínicamente una fobia o no, pero la angustia que experimentan estas personas afecta varias dimensiones de su vida.

“Aferrarse al dinero”

“Hay muchos temas emocionales que están ligados a gastar dinero”, le dice a BBC Mundo Khara Croswaite, terapeuta financiera estadounidense y autora de libros sobre psicología y emprendimiento.

“En mi consulta veo personas que quieren aferrarse a su dinero”, apunta.

“El miedo a gastar dinero es algo que perturba tu vida diaria”, advierte. Puede llevar a las personas a desarrollar conductas como no pagar las cuentas o no querer usar la tarjeta de crédito”.

Persona con dinero en el bolsillo

Getty Images

Una persona con miedo a gastar dinero no solo puede experimentar ansiedad, depresión, o pensamientos suicidas, agrega, sino que también desarrolla problemas en sus relaciones sociales.

Algunos se sienten avergonzados por sus deudas y prefieren aislarse, o descartan cualquier gasto, incluso los más elementales, lo que los lleva a evitar reuniones sociales y a no hacer actividades que disfruta.

Suele afectar el sueño, la salud y el estado de ánimo. Y dependiendo de la gravedad, puede provocar diferentes trastornos de ansiedad.

Es una espiral de pensamientos negativos“, dice Croswaite.

Vivir con una fobia específica grave puede derivar en el abuso de drogas o alcohol y, en los casos más extremos, al suicidio.

“Estaba aterrorizada por el dinero”

“Estaba aterrorizada por el dinero”, cuenta Kelly Reeves en un blog dedicado a temas de emprendimiento y desarrollo personal.

Constantemente revisaba su cuenta bancaria por miedo a lo que podría encontrar.

Y si tenía dinero en efectivo en su cartera, también se obsesionaba con comprobar constantemente que estaba ahí.

Al mismo tiempo, no soportaba hablar de dinero o escuchar a otras personas hablar de dinero.

Las cosas se pusieron aún más complicadas cuando pagar por cualquier cosa le provocaba ansiedad, incluso si era algo realmente necesario, como ponerle gasolina al auto.

Como tampoco pagaba sus deudas porque le provocaba miedo gastar dinero, fue cayendo en un foso cada vez más profundo.

Reeves cuenta que llegó a un punto en que tuvo que reconocer que lo que le estaba ocurriendo no era normal.

Entonces decidió acudir a una terapia que, según su testimonio, le ayudó a enfrentar sus temores.

Y aunque aún tiene deudas, está en una posición mucho mejor que en el pasado.

“Estoy pagando mis cuentas con gratitud”, escribe.

“Bastante raro”

Una fobia específica a gastar dinero “es algo bastante raro”, dice Elizabeth Sterbenz, terapeuta financiera en Los Ángeles, California.

Ojo con signo de dinero

lucapierro
Puede ser que la aversión a gastar dinero no se trate de una fobia.

Probablemente se puede presentar asociada a otros desórdenes de ansiedad, explica, o en conjunto con otras fobias.

“Por eso es importante descubrir si realmente estamos frente a un caso de fobia al dinero o si hay otra cosa detrás, algo más profundo”, señala Sterbenz en diálogo con BBC Mundo.

“Podría desarrollarse cuando ha existido un incidente traumático que la persona puede o no puede recordar”, agrega.

Síntomas

A nivel fisiológico, la persona que padece aversión a gastar dinero puede experimentar síntomas como dificultad para respirar, taquicardia, incremento de la presión arterial, sudoración, náuseas, dolor muscular o diarrea, cuando se enfrenta a la situación.

Desde la perspectiva cognitiva, suele desarrollar creencias negativas o ideas irracionales respecto al dinero y se siente impotente de controlarlos.

Mujer asustada con dinero

Getty Images

Y desde el punto de vista conductual, la persona tiende a evitar el estímulo fóbico (en este caso el dinero) de todas las maneras posibles.

Este tipo de síntomas se repiten en los distintos tipos de fobia con mayor o menor intensidad.

Causas

Si se considera la crometofobia como un desorden dentro de las denominadas fobias específicas, las causas pueden ser muy variadas.

Según lo describe la Clínica Mayo, un centro médico y académico estadounidense sin fines de lucro, en su página web, las causas de fobias específicas pueden incluir:

  • Experiencias negativas. Muchas fobias aparecen como consecuencia de una experiencia negativa o un ataque de pánico relacionado con un objeto o una situación específicos.
  • Genética y medio ambiente. Puede haber una vinculación entre la fobia específica y la fobia o la ansiedad de los padres de la persona, lo que podría deberse a factores genéticos o a una conducta aprendida.
  • Función cerebral. Los cambios en la actividad cerebral también pueden desempeñar un rol en el desarrollo de fobias específicas.

Tratamiento

Aunque hay varias alternativas para tratar las fobias, es bastante común el uso de la terapia cognitivo-conductual.

Algunas de las herramientas que se usan para enfrentar el problema son la “terapia de exposición” (donde el paciente es expuesto al estímulo), asociada con técnicas de relajación y técnicas cognitivas para abordar las creencias e ideas irracionales.

“En la terapia de exposición es necesario desarrollar tolerancia a la angustia que provoca gastar dinero”, dice Khara Croswaite.

Terapia

Getty Images
La fobia al dinero requiere terapia cuando afecta el desarrollo normal de la vida.

Eso se puede lograr, explica, poniéndose inicialmente metas pequeñas como, por ejemplo, gastar US$1 en el supermercado. Luego, por ejemplo, gastar US$50 en un regalo para alguien especial.

Y así, paso a paso, avanzar al primer pago de la tarjeta de crédito.

“Se trata de una repetición para confrontar el miedo con el apoyo de un profesional del área de salud mental”, señala la especialista.

Por otro lado, muchas fobias están relacionadas con las narrativas que construimos en torno al objeto o la situación que nos afecta, explica Elizabeth Sterbenz.

Influyen mucho “las historias que nos contamos a nosotros mismos” y que ni siquiera nos damos cuenta.

Podemos convencernos de que somos ineptos para manejar el dinero, aunque eso no sea así.

Cada terapeuta tiene su manera de abordar el tema. El punto es que si el miedo excesivo a gastar dinero afecta la vida normal de una persona, es conveniente que busque un especialista.


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