Llama Papa a jóvenes a "hacer lío" en las calles
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Llama Papa a jóvenes a "hacer lío" en las calles

El papa Francisco mostró su lado rebelde al decir a los jóvenes católicos "quiero lío en las diócesis" y los exhortó a lanzarse a las calles para propagar la fe.
26 de julio, 2013
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BRASIL PAPA


El papa Francisco en una pantalla gigante mientras se dirige a peregrinos jóvenes de 175 naciones reunidos en la playa Copacabana para la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro, Brasil, el jueves 25 de julio de 2013. (Foto AP/Jorge Saenz)

El papa Francisco mostró, el jueves 25 de julio, su lado rebelde al decir a los jóvenes católicos “quiero lío en las diócesis” y los exhortó a lanzarse a las calles para propagar la fe. Y fue un mensaje que puso en práctica al visitar unas de las favelas más violentas de Río de Janeiro e inaugurar la Jornada Mundial de la Juventud en la playa de Copacabana, donde llovió a mares durante la mañana y tarde.

El pontífice fue electo con un mandato para reformar la Iglesia, y en sólo cuatro meses ya ha comenzado a hacerlo: ha infringido normas vaticanas de mucha data en casi todo, desde dónde coloca la cabeza al acostarse hasta cómo se hace el proceso de canonización. Se ha separado de su personal de seguridad para acercarse a las multitudes y en su primera visita internacional ha mostrado que los fieles le agradecen el gesto.

Llamado “el papa villero” por su trabajo con los pobres en las villas miseria, Francisco fue recibido apoteósicamente en la favela Varginha, parte de una zona muy pobre al norte del Río de Janeiro tan violenta que los vecinos le dicen la Franja de Gaza. El argentino de 76 años pareció sentirse como pez en el agua, adentrándose en las multitudes, besando a niños y viejos y diciéndoles que la Iglesia católica está de parte de ellos.

“¡Nadie puede permanecer insensible a las desigualdades que persisten en el mundo!”, expresó a los miles que desafiaron la lluvia en un terreno enlodado de fútbol para darle la bienvenida. “Ninguna paz será duradera, ni tampoco la armonía y la felicidad, en una sociedad que ignora, empuja a los márgenes o excluye una parte de sí misma”.

Fue un mensaje dirigido a revertir la declinación en la cantidad de católicos en la mayor parte de América Latina, donde muchos fieles pobres abandonan la Iglesia católica para sumarse a congregaciones pentecostales y evangélicas. Esas iglesias han establecido una gran presencia en las favelas como Varginha, donde se ganan almas con asesoría sencilla sobre cómo mejorar la vida de los vecinos.

La visita a Varginha fue uno de los puntos destacados de la visita de una semana del papa Francisco a Brasil, su primer viaje como Papa y que parece estar hecho a la medida del primer pontífice de las Américas.

Pero la sorpresa fue en un encuentro con peregrinos argentinos, programado a última hora, en otra señal de cómo este papa espontáneo sacude al Vaticano y su rígida pompa.

En la Catedral de Río de Janeiro les dijo a miles de jóvenes —había 30 mil argentinos inscritos: “Quiero lío en las diócesis, quiero ver que la iglesia se acerque a la gente, quiero que nos despojemos del clericalismo, lo mundano, el estar encerrados en nosotros mismos, en nuestras parroquias, colegios o estructuras, porque ellas son para salir”, subrayando que una Iglesia que no sale y predice entonces se convierte en un grupo cívico o humanitario.

En la mañana también fue recibido con un desbordante entusiasmo en un entorno muy diferente: una de las favelas más violentas de Río de Janeiro donde le pidió a sus habitantes conservar la esperanza aún frente a la corrupción mientras fustigó a los ricos, a quienes les pidió poner fin a la “cultura del egoísmo”, que ha marginado a los pobres de la sociedad.

Fue una clara referencia a las violentas protestas que paralizaron varias ciudades del país en las últimas semanas cuando miles de brasileños, enfurecidos por una rampante corrupción, la mediocre prestación de los servicios públicos y la irrelevancia de la clase política brasilera, se tomaron las calles.

En este viaje, el mensaje del Papa también ha fustigado las elites políticas y ha motivado a la juventud a luchar por sus ideales, combatir la exclusión y las desigualdades mostrando su personalidad poco convencional, casi la de un rebelde en sotana, al invitar a su compatriotas peregrinos de su natal Argentina a crear líos y salir a las calles a difundir la fe.

“Quiero lío en las diócesis, quiero ver que la iglesia se acerque a la gente, quiero que nos despojemos del clericalismo, lo mundano, el estar encerrados en nosotros mismos, en nuestras parroquias, colegios o estructuras, porque ellas son para salir”, dijo el santo padre a los argentinos que tuvieron que hacer largas filas para verlo en la catedral metropolitana de Río de Janeiro.

En Copacabana, jóvenes provenientes de Latinoamérica, China y Africa se rindieron ante el entusiasmo y las sonrisas del papa Francisco e hicieron lo impensable para lograr una imagen del pontífice: se colgaron de árboles y señales de tránsito, corrieron como atletas en olimpiada, al tiempo que gritaban como si estuvieran en un concierto de rock.

Combatieron el inusual frío no solamente con abrigos, bufandas y gorros sino con el calor de la multitud, mientras helicópteros sobrevolaban el área de la Playa de Copacabana y embarcaciones patrullaban la Bahía de Guanabara.

Los famosos hoteles y apartamentos de lujo adornaron sus balcones de blanco y amarillo, los colores del Vaticano.

“¡Son ustedes tantos, llegados de todos los continentes!”, dijo el Papa. “Distantes a veces no sólo geográficamente, sino también desde el punto de vista existencial, cultural, social, humano. Pero hoy están todos, más bien, hoy estamos aquí, juntos para compartir la fe y la alegría del encuentro con Cristo”.

Una tarima de color blanco, con gigantes pantallas, con un enorme Cristo de fondo, fue ubicada al final del malecón de Copacabana, entre la avenida y la playa.

Al hacer su discurso el Papa sorprendió a la multitud al cambiar de idioma y en vez de seguir hablando en portugués, lo hizo en español.

Aunque en el Santuario de Nuestra Señora de Aparecida el santo padre habló principalmente en portugués, e intercambió algunas frases en español, en su visita a Copacabana ese fue el idioma que predominó frente a la multitud.

“Río se convierte en el centro de la Iglesia” esta semana, dijo el pontífice en tono emotivo.

Luego pidió a los participantes guardar un “instante de silencio” por la joven oriunda de la Guyana francesa, Sophie Moriniere, que murió en un “trágico accidente” y que iba a participar en la Jornada.

“La fe de ustedes es más fuerte que la lluvia… veo en ustedes la belleza del rostro de Cristo”, fueron las primeras palabras del pontífice a los jóvenes.

Francisco también recordó que la primera Jornada Mundial de la Juventud realizada en América Latina fue en 1987 en su país.

“Guardo vivas en la memoria estas palabras de Juan Pablo II a los jóvenes: ‘¡Tengo tanta esperanza en vosotros! Espero sobre todo que renovéis vuestra fidelidad a Jesucristo y su cruz redentora”, dijo al hablar en español.

“Todos los católicos celebramos que el papa sea latino… se la está jugando por la juventud y él está tan cerca de Dios, que no le teme a nada”, dijo la mexicana Jahel Torres, una estudiante de medicina de 18 años que llegó desde la Ciudad de México.

La playa de Copacabana está vigilada constantemente por cuatro navíos patrulla y 22 embarcaciones de menor tamaño, mientras que unos 800 soldados supervisan el tránsito y la movilización de los peregrinos.

Según el portavoz Lombardi, al Papa se le llenaron los ojos de lágrimas cuando estuvo en la pequeña capilla de Varginha, a la que le obsequió un cáliz.

Pese a las fuertes medidas de seguridad y la pertinaz lluvia matutina, la presencia de Francisco energizó a los habitantes del lugar, a quienes abrazó y besó, sin importar que fueran bebés, jóvenes, o viejos y bendijo el altar mayor de una iglesia del barrio.

Luego rezó frente a una réplica de la patrona de Brasil, la Virgen de Aparecida, y entró a una vivienda amarilla donde visitó a sus moradores.

En la pequeña vivienda de cuatro metros por cinco cuadrados se congregaron 20 personas a las que el pontífice saludó uno por uno, preguntó por la relación familiar de ellos, desde bebés de 15 días de nacidos hasta una anciana a de 90 años, contó Lombardi junto al padre Marcio Queiroz, párroco de Varginha.

Diego Rodrigues, de 26 años, inspector escolar y amigo de la familia de los moradores de la vivienda, dijo que Francisco saludó a cada persona “y después rezó un Ave María con el grupo… nos dio un rosario a cada uno, se tomó fotos con todos y abrazó a cada uno”.

“Fue muy emocionante, es indescriptible, nunca sentí nada igual, no tengo palabras para describirlo”, dijo el joven que estaba en la vivienda cuando el papa entró. “Creo que todo el mundo se quedó sin habla, a excepción del papa”.

Siguiendo el ejemplo del papa Juan Pablo II, quien visitó dos favelas durante un viaje a Brasil en 1980, y la Madre Teresa de Calcuta, que visitó Varginha en 1972, Francisco pidió a sus habitantes que no se desanimaran. “Sean los primeros en tratar de hacer el bien, de no habituarse al mal, sino a vencerlo”, dijo.

“No dejemos entrar en nuestro corazón la cultura de lo descartable”, pidió Francisco a los jóvenes entre gritos de los asistentes de “Francisco, yo te amo”.

“Es bueno tener un Papa que va al encuentro de la juventud, que anda en la lluvia, que pisa este suelo bañado de sangre, que muchas veces es la sangre de nuestra juventud”, dijo el residente de la favela Edgar Manzur.

Poco antes, Rangler dos Santos Irineu dio la bienvenida oficial al sumo pontífice a la barriada.

“Muchos nos preguntan porque esta comunidad fue escogida para recibir su visita y es esta la pregunta que también nosotros nos hacemos. Al final, esta comunidad de Varginha tiene una historia común con la mayoría de las comunidades (pobres) de Rio de Janeiro”, recordó Irineu.

La respuesta, dijo, es “porque somos pequeños, pobres, olvidados e incluso delante de los aplausos y luces, permanecemos fieles a Dios, sencillos, humildes y sencillos”.

Al conocerse que el Papa visitaría Varginha, el 7 de mayo, la alcaldía de Río de Janeiro decidió iluminar y asfaltar las calles y recoger la basura.

“Esto es maravillo”, dijo Katia Miranda, una comerciante 34 años. “Lo estoy adorando. Esta visita ya trajo muchas cosas a la comunidad, la limpieza mejoró bastante, la gente misma se preocupó por arreglar sus casas, está todo muy bonito”.

Varginha es una de las más pequeñas favelas de más de mil que tiene Río. Está rodeada por dos canales de aguas negras, cuenta con una avenida principal muy transitada y un teleférico cuyo estrépito resuena en las alturas.

La policía tomó la favela en enero y expulsó a una banda de narcotraficantes conocida como el Comando Rojo, y montaron una estación policial permanente en un lugar que ha carecido de cualquier presencia gubernamental durante decenios.

La toma del barrio es parte de un programa masivo de pacificación de la ciudad iniciado en 2008 para asegurar que Río sea una ciudad segura antes del Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.

En la actualidad hay 33 estaciones policiales permanentes en diversos lugares de Río, en barrios donde vive 1,5 millones de personas.

Aquí un video de su discurso:

Aquí un video de su visita a la favela:


AP

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Quién vigila la radiación del 5G (y cuáles son sus verdaderos riesgos)

Esta nueva tecnología regresa el eterno debate sobre los efectos sobre la salud de las radiaciones electromagnéticas. Estos, sin embargo, son descartados por todas las agencias internacionales.
27 de octubre, 2020
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Seúl

Getty Images
Corea del Sur ya tiene una red 5G en todo el país.

Decenas de antenas, dispositivos bluetooth y cientos de teléfonos móviles nos rodean e irradian cada día. Por no hablar de la telefonía 5G que, al parecer, acabará con la vida en la Tierra. ¡Tanta radiación no puede ser buena!

¿Quién controla los niveles de exposición y los posibles efectos sobre la salud?

Percepción del riesgo

Los campos electromagnéticos están presentes en la naturaleza desde antes de la aparición del ser humano. La luz solar, los rayos cósmicos, las tormentas y la radiación natural terrestre son fuentes de exposición a estos campos.

A mediados de los años 90, se comenzaron a desplegar las redes de antenas de telefonía móvil. Aunque se hacían con estándares técnicos internacionales, que ya tenían en cuenta la protección de la población, no se ofreció la suficiente información al respecto.

A pesar de una reacción rápida por parte de organismos, operadoras y expertos, la percepción de riesgo se instaló entre los ciudadanos. También caló en instituciones, administraciones locales y asociaciones.

Así, se produjo una situación paradigmática. Por un lado, el rechazo a las antenas era un fenómeno global. Por el otro, crecía la demanda universal del servicio.

Ilustracion 5G

Getty Images
La red 5G es mucho más que la mejora de la red 4G.

La OMS parece tenerlo claro

Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Unión Europea fueron conscientes a principios de los 2000 de esa carencia y de la necesidad de dar respuesta a una inquietud y percepción social del riesgo asociado a la telefonía móvil.

Aunque esta percepción e inquietud estaban sobredimensionadas.

A pesar de los esfuerzos realizados para informar y tranquilizar a la población, la OMS reconoció en 2006 que “algunas personas consideran probable que la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia entrañe riesgos y que éstos puedan ser incluso graves”.

En la revisión de 2014, la OMS aseguraba que “hasta la fecha no se ha confirmado que el uso del teléfono móvil tenga efectos perjudiciales para la salud”.

En otro documento publicado a comienzos de este 2020 sobre el 5G, insiste en que en las últimas décadas no hay estudios científicos que demuestren una relación causal que pueda hacer temer efectos sobre la salud.

“El calentamiento de tejidos es el principal mecanismo de interacción entre los campos electromagnéticos de radiofrecuencia y el cuerpo humano”.

Ese posible efecto, a los niveles habituales de exposición, es insignificante. Por eso es importante que los niveles se mantengan por debajo de los límites establecidos por agencias internacionales independientes.

Mujer con una tablet.

Getty Images
La OMS ha dicho que no hay estudios científicos que demuestren una relación causal del 5G que pueda hacer temer efectos sobre la salud.

Quién y cómo se establecen los límites de exposición

En 1992 se estableció en Alemania la Comisión Internacional de Protección frente a Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP). Esta organización científica, independiente y sin ánimo de lucro, revisa periódicamente y de forma sistemática las evidencias científicas para determinar los niveles a los cuales se producen efectos biológicos.

No solo de los campos electromagnéticos de radiofrecuencia, sino también de otras radiaciones electromagnéticas como la luz visible, los infrarrojos y los ultravioletas que, por encima de ciertos niveles, también pueden resultar muy peligrosos.

Por eso se fijan niveles de seguridad y, por eso mismo, no debemos preocuparnos de la radiación que emite el mando a distancia de nuestra tele. Tampoco del router wifi de nuestra casa o de nuestro teléfono inalámbrico.

El proceso de revisión es abierto y su publicación se realiza en una revista científica tras un proceso de revisión por pares.

Así, una vez se establecen los niveles a los cuales se observan efectos para cada frecuencia, se aplica un factor de precaución o seguridad de 50.

Estos valores son aceptados por la mayor parte de los países occidentales desde hace décadas y se adoptan en las correspondientes legislaciones.

Además, existen otras agencias u organismos que realizan una revisión similar. Por ejemplo el Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE) y la Food and Drug Administration de Estados Unidos.

Estos tres organismos, en los últimos meses y coincidiendo con el despliegue de la 5G, han revisado y publicado sus guías de límites seguros de exposición humana.

La mano negra de la industria

Que la industria está detrás de todas estas regulaciones e instituciones es un argumento reiterado por los movimientos antiantenas -ahora anti-5G- que parecen acoger toda clase de creencias conspiranoicas con respecto, también, a las mascarillas, las vacunas y la COVID-19.

En realidad han sido la industria y los profesionales del sector los más interesados en garantizar que las radiaciones emitidas por las antenas fueran seguras y que los niveles de potencia estuviesen dentro de los límites permitidos.

Transmisión de eventos deportivos en dos pantallas.

Getty Images
Con la conexión 5G se podrán conectar muchos dispositivos al mismo tiempo.

El Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación (COIT), como entidad de derecho público al servicio de la sociedad, fue la primera organización que ya en 2001 elaboró un informe sobre las radiofrecuencias de telefonía móvil.

Con ello se pretendía informar a la ciudadanía y mitigar la inquietud que ya surgía ante el desconocimiento de esta tecnología y la normativa que la regula.

La labor de difusión se centró en ayuntamientos y asociaciones ciudadanas, aunque se ha seguido trabajando durante todos estos años con todo tipo de administraciones e instituciones.

En 2006, se creó el Comité Científico Asesor de Radiofrecuencias y Salud (CCARS), comité independiente compuesto por profesionales de gran prestigio -en campos como la medicina, física, química, biología, ingeniería de telecomunicación y derecho-, que, desde entonces, ha elaborado cinco informes trienales de referencia.

En ellos recogen las evidencias científicas existentes sobre el impacto de los campos electromagnéticos en la salud.

Además, ha publicado numerosos documentos sobre tecnologías concretas -el último sobre 5G-, con el ánimo de informar verazmente a la sociedad, manteniendo siempre el conocimiento científico riguroso como referencia.

Sus informes han tratado siempre de arrojar luz y evitar cualquier tergiversación que de forma interesada se intentara hacer sobre el efecto de estas tecnologías sobre la salud.

Incluidas comparaciones sin fundamento con sustancias, como el tabaco o el alcohol, que la ciencia sí ha demostrado como perniciosas incluso en pequeñas cantidades.

5G

Getty Images
Los verdaderos riesgos de estas tecnologías son los asociados a la dependencia, problemas musculares, malas posturas y al condicionamiento de nuestras relaciones personales y hábitos saludables.

Los verdaderos riesgos para la salud

Decir que los campos electromagnéticos de radiofrecuencia son inocuos es falso si no se acompaña de la frase “a los niveles habituales de exposición”.

Dichos niveles están decenas o centenas de miles de veces por debajo de los de seguridad marcados por ICNIRP.

Es lo que han demostrado numerosos estudios y revisiones sistemáticas de exposición personal en condiciones reales.

Pero hay efectos constatados derivados del uso de dispositivos y que no son consecuencia de las radiaciones que emiten.

Así, se ha demostrado que su uso puede provocar dependencia, problemas musculares, malas posturas y que condicionan nuestras relaciones personales y hábitos saludables.

Dichos efectos, sin embargo, no son denunciados por los movimientos en contra de estas tecnologías.

Ilustración 5G

Getty Images
Hay una proliferación de un cierto “negocio del miedo” vinculado a las nuevas tecnologías.

Negar la evidencia, ¿con qué fin?

Quizá piense que existe cierta controversia científica en este tema.

Habrá oído que “numerosos científicos alertan de los efectos” en cuestionables llamamientos internacionales, algún pseudoinforme como el Bioinitiative o declaración política ajena a la Unión Europea, como la declaración 1815 del Consejo de Europa.

Todos tienen en común su falta de rigor, el establecimiento de límites de forma arbitraria o la extrapolación inadecuada de estudios en animales o de laboratorio sin tener en cuenta las condiciones reales.

En 30 años, no se ha publicado una revisión sistemática o metaanálisis -los estudios con mayor fortaleza en ciencia- que demuestre sus alarmantes augurios y peligros para la salud (efectos sobre el sueño, la concentración, fisiológicos, hipersensibilidad o, incluso, cáncer).

En cambio, sí es constatable la relación de sus promotores con la proliferación de un cierto “negocio del miedo” a partir de datos tergiversados, erróneos y en ningún caso avalados por la evidencia científica.

Y ese negocio que se basa en esos datos afecta tanto a ámbitos como el médico-sanitario, con diagnósticos o prescripciones no fundamentados en el conocimiento médico; el legal, con denuncias insostenibles basadas en opiniones de supuestos expertos, medios de información carentes de credibilidad (webs pseudocientíficas) o, incluso, empresas que ofrecen aparatos y dispositivos de protección completamente innecesarios.

Todo un negocio basado en el miedo y el desconocimiento que sigue alimentando esa falsa percepción de que vivimos radiados al límite.

*Alberto Nájera López es doctor en radiología y medicina física y profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha y Juan Carlos López es ingeniero de telecomunicaciones y catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.


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