¿Cuánto cuestan las conversaciones privadas a EU?
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¿Cuánto cuestan las conversaciones privadas a EU?

AT&T, por ejemplo, cobra una "tarifa de activación" de 325 dólares por cada escucha telefónica y 10 dólares diarios para mantenerla.
11 de julio, 2013
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¿Cuánto cuestan las conversaciones privadas de los ciudadanos para el gobierno de Estados Unidos? Depende de la tecnología que se utilice, pero puede llegar a ser una fuerte suma, según revelaciones del sector al representante demócrata por Massachusetts Edward Markey.

En la era de la vigilancia gubernamental intensa y las cortes secretas, ha surgido un tenebroso mercado multimillonario. Pagadas con dólares de los contribuyentes, pero con escasa supervisión pública, las tarifas de vigilancia que cobran en secreto las compañías tecnológicas y telefónicas varían de una a otra.

AT&T, por ejemplo, cobra una “tarifa de activación” de 325 dólares por cada escucha telefónica y 10 dólares diarios para mantenerla. Empresas más pequeñas como Cricket y U.S. Cellular cobran unos 250 dólares por escucha.

¿Pero cuánto cuesta espiar a un cliente de Verizon? El gobierno debe pagar 775 dólares el primer mes y 500 dólares cada mes subsiguiente, según las revelaciones.

En cambio, los correos electrónicos obtenidos por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) por medio del programa que sacó a la luz el ex analista Edward Snowden probablemente resultaron gratuitos o muy baratos. Facebook dice que no le cobra al gobierno para darle acceso. Microsoft, Yahoo y Google se niegan a revelar cuánto cobran, pero la Asociación Nacional para la Defensa de los Derechos Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) descubrió que el gobierno obtiene los correos por 25 dólares, más o menos.

El sector dice que no obtiene ganancias de los cientos de miles de pedidos que recibe del gobierno cada año, y los grupos defensores de las libertades quieren que las empresas cobren. Temen que la vigilancia le resulte demasiado barata al gobierno a medida que las compañías automatizan sus sistemas. Y si lo hacen gratuitamente, ¿eso no alentaría la vigilancia innecesaria?

Pero los defensores de la privacidad quieren que las compañías revelen cuánto cobran y avisen a sus clientes cuando descubren que sus comunicaciones están siendo monitoreadas.

No queremos que la vigilancia se convierta en una fuente de ganancias“, dijo Christopher Soghoian, principal experto en tecnología de la ACLU. Pero “siempre conviene cobrar un dólar. Crea fricción y crea transparencia” porque deja un rastro que se puede investigar.

Independientemente del precio, el negocio de la vigilancia crece. Desde hace mucho tiempo el gobierno de Estados Unidos cuenta con acceso a las redes telefónicas y de internet bajo una ley que obliga a las compañías de comunicación a brindar ayuda a las fuerzas del orden con el fin de atrapar a presuntos delincuentes y terroristas.  

El FBI ha presionado a compañías tecnológicas como Google y Skype para que le den acceso en tiempo real a sus servicios de comunicaciones. Y, como lo demuestran las últimas revelaciones sobre las prácticas de la NSA, el sector de inteligencia estadounidense tiene gran interés en analizar la información y los contenidos que pasan por las compañías tecnológicas con el fin de recolectar inteligencia en el extranjero.

El FBI dijo que no podía determinar cuánto gasta en reembolsos al sector porque los pagos se efectúan a través de una serie de programas, oficinas locales y fondos específicos. La agencia federal dijo en un correo electrónico que cuando un cobro le parece cuestionable, pide explicaciones y la colaboración de la compañía en cuestión para conocer la estructura de costos.

Las agencias policiales y de espionaje se han concentrado en las compañías tecnológicas desde 1994, cuando el Congreso asignó 500 millones de dólares para reembolsar a las telefónicas que adaptan sus equipos para permitir escuchas telefónicas en las nuevas redes digitales.

Pero a medida que aumentaban los pedidos de datos de la Policía y las telefónicas mejoraban su tecnología, crecían los costos para satisfacer la demanda de vigilancia por parte delgobierno. Por ejemplo, AT&T dijo que dedica un centenar de empleados a estudiar cada pedido y entregar los datos. Verizon dijo que su equipo de 70 empleados trabaja las 24 horas del día, siete días a la semana para procesar los 250,000 pedidos que recibe anualmente.

Para desalentar los pedidos no pertinentes y evitar perder dinero, la industria recurrió a una ley federal que permite a las compañías recibir reembolsos por el costo de “buscar, reunir, reproducir y proporcionar” el contenido de las comunicaciones al gobierno. Esos costos deben ser “razonablemente necesarios” y de “mutuo acuerdo” con el gobierno.

A partir de esa norma, las telefónicas desarrollaron cuadros tarifarios detallados y empezaron a cobrarle a la policía casi de la misma manera que a sus clientes. En su carta a Markey, AT&T dijo que recibió aproximadamente 24 millones de dólares en reembolsos del gobierno entre 2007 y 2011. Verizon, que tiene las tarifas más elevadas pero que no cobra por todos los casos, reportó entre 3 y 5 millones de dólares anuales en el mismo período.

Las compañías empezaron a automatizar sus sistemas para facilitar el proceso. Soghoian, de la ACLU, halló en 2009 que la telefónica Sprint había creado una página de internet que le permitía a la Policía rastrear datos de ubicación de sus clientes inalámbricos por apenas 30 dólares por mes para acoger los aproximadamente 8 millones de pedidos que recibió en un año.

La mayoría de las compañías aceptan no cobrar en casos de emergencia como el rastreo de un niño secuestrado. Tampoco se les permite cobrar por registros telefónicos que revelan quién llamó a alguien y cuánto tiempo hablaron porque es fácil obtener esa información de los sistemas de cobro automáticos.

Con todo, los costos se acumulan rápidamente. Se estima que una escucha telefónica cuesta 50,000 dólares, incluyendo reembolsos y costos operativos. Un caso de drogas en Nueva York le costó al gobierno 2.9 millones de dólares.

El sistema no es una verdadera solución basada en el mercado, dijo Al Gidari, socio de la firma de abogados Perkins Coie que representa a compañías tecnológicas y de telecomunicaciones en asuntos de privacidad y seguridad. Si el FBI o la NSA necesitan información, pagarán lo que sea necesario. Pero Gidari dijo que las compañías probablemente cobran de menos porque no quieren correr el riesgo de que las acusen de hacer reclamos falsos al gobierno, lo cual conlleva multas fuertes.

Las compañías de internet tienden a cobrar de menos porque no tienen sistemas contables establecidos, y es más caro contratar personal para rastrear costos que no cobrarle al gobierno, añadió.

“El gobierno no tiene la mano de obra para analizar material irrelevante, así como los proveedores no tienen el ancho de banda para enterrarlos en actas”, dijo Gidari. “En realidad, hay bastante equilibrio y equidad, con excepción de los registros telefónicos”, que son gratuitos.

No todos coinciden con esta apreciación.

En 2009, el entonces fiscal penal neoyorquino John Prather demandó a varias compañías de telecomunicaciones grandes ante un tribunal federal en California —entre ellas, AT&T, Verizon y Sprint— por cobrar de más a ciertas agencias federales y estatales.

En su demanda, Prather dijo que las compañías tienen la capacidad técnica de apretar un botón, duplicar la información de una llamada y transmitirla a la Policía sin mucho esfuerzo. En cambio, cuando él era fiscal de la ciudad, dice Prather, sus empleados recibían facturas complejas llenas de tarifas irrelevantes. Esa demanda todavía está pendiente de fallo.

“Eran monstruosamente superiores a las tarifas que las empresas de telecomunicaciones podrían aspirar a cobrar por servicios similares en un mercado abierto y competitivo, y los costos cobrados a los gobiernos por las empresas de telecomunicaciones no representaban precios razonables como los define el código de regulaciones federales”, sostiene la demanda.

Las compañías telefónicas han pedido al juez que desestime la demanda. Prather ha solicitado estatus de denunciante. Si gana, podría cobrar entre el 12 y el 25% del dinero que las compañías deberán devolver.

AP

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Martes 13 y otras situaciones, objetos y animales que ¿traen mala suerte?

Según las creencias, el 13 es mala suerte porque es el número de quienes participaron en la última cena de Jesús antes de ser crucificado.
13 de septiembre, 2022
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En martes, ni te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes.

El dicho popular recomienda no hacer nada arriesgado el martes, por considerarse un día de mala suerte.

Se trata de un famoso refrán del idioma español que tiene su base en la superstición.

Según detalla la página web del Instituto Cervantes, esto se debe a que este día de la semana estaba consagrado a Marte, el dios de la guerra en la mitología latina, por lo que se consideraba un día de mal agüero para emprender algo importante.

También aclara que en la antigüedad tenía la misma connotación para los egipcios y los turcos y que algunos historiadores españoles relacionaban la superstición porque “los martes se produjeron algunas importantes derrotas de los moros a las tropas cristianas”.

La complicación del 13

Pero parece que, además de martes, el problema se agudiza cuando es 13.

Los países anglosajones tienen su versión también del día de mala suerte: el viernes 13.

Según las creencias, el 13 es mala suerte porque es el número de quienes participaron en la última cena de Jesús antes de ser crucificado.

También es el capítulo del Apocalipsis o Revelación de la Biblia y en el que habla de una bestia, la causa de todo mal.

Y hasta existe la fobia al número 13: la triscaidecafobia.

Número 13

Lo concreto es que no hay una bibliografía que respalde cada una de estas creencias populares que muchas de ellas se remontan a tiempos inmemoriales.

Pero la mala suerte no solo está representada en el número 13 (para muchos), sino que también se aparece en animales, acciones y determinadas situaciones, etc.

Pero, ¿por qué y cuáles son? En BBC Mundo hicimos un listado.

La sal derramada

sal

Durante siglos y siglos, la sal tuvo un rol importante en las culturas.

Desde utilizarla para condimentar y conservar los alimentos hasta utilizarla como una forma de moneda de intercambio que luego dio origen a la palabra salario.

Por eso, derramar sal es signo de mal presagio para muchos.

También existe la superstición de que no se debe pasar el salero de mano en mano, sino que se apoya en la mesa, por la misma razón anterior: por miedo a que se derrame.

¿Qué culpa tendrá el gato?

Gato negro

Muchas personas consideran que es mala suerte que un gato negro se cruce por delante.

Para el cristianismo, los gatos de color negro eran símbolos del mal y estaban asociados a las brujas.

Sin embargo, para la cultura egipcia eran animales de adoración.

La escalera

Mujer camina debajo de escalera

El origen de por qué pasar debajo de una escalera es de mala suerte también es variado.

Una escalera apoyada en una pared forma un triángulo, forma que el cristianismo representa la santísima trinidad, por lo que atravesarlo, era señal de desafiar lo sagrado.

Otra creencia sostiene que está relacionada a las ejecuciones por ahorcamiento, ya que el verdugo debía subir a una escalera para colocar la soga y luego para retirar el cuerpo.

Abrir paraguas bajo el techo

Este es otro caso de superstición que no tendría un origen común.

El paraguas es un antiguo invento chino que fue pasando de cultura a cultura para distintas funciones hasta la actualidad.

Pero en un principio el paraguas era utilizado por reyes como sombrilla para bloquear los rayos del sol, por eso abrirlo en un lugar con sombra era un sacrilegio.

Hombre sostiene un paraguas

Otra creencia sostiene que si una persona abre un paraguas bajo techo, se trata de una doble protección, por lo que trae mala suerte.

Y tal vez, el más racional de todos, es que si abres un paraguas dentro de tu casa, puedes causar un accidente.

Romper un espejo

Espejo roto

La creencia dice que si rompes un espejo tendrás 7 años de maldición.

Todo surge de la catoptromancia, que es la adivinación por medio del espejo.

El espejo era un elemento que se utilizaba para la magia por lo que si se rompía, el futuro sería aterrador.

La mala fama del pie izquierdo

Sin duda esta no aplicaría a los grandes jugadores de fútbol zurdos, pero es una creencia popular que la gente que se levanta por las mañanas de mal humor, es porque lo hicieron con el pie izquierdo.

Además, durante la historia, siempre se dio preponderancia a todo lo que sucedía a la derecha, por el movimiento de la tierra, la mayoría de las personas son diestras, los santos están a la derecha de Dios, etc.

Y, entre tantos otros motivos sobre lo malo del lado izquierdo, la mala suerte también estaría relacionada con que los pescadores no subían a una embarcación por babor, es decir por la izquierda.

Tijeras

Tijeras

La creencia popular sostiene que dejar las tijeras abiertas mientras no se usen son sinónimo de atraer mala suerte.

Otra sostiene que regalar tijeras equivale a desear el mal.

Si bien se desconoce su origen, en la mitología griega la Moira Átropos (una de las tres que decidían el destino) cortaba con tijeras el hilo de la vida.

Y hay más…

Si bien existen innumerables tradiciones que atraen la mala suerte, también existen muchas otras para evitarla y otras tantas que atraen la buena suerte.

Cruzar los dedos

Cruzar los dedos

Además de cruzar los dedos para protegerse de la mala suerte, también muchos lo hacen para pedir que un favor se cumpla, o cuando se quiere incumplir lo que se jura.

Aparentemente, en la antigüedad, existía la costumbre de que dos personas enlazaran sus dedos índices formando una cruz para expresar un deseo.

Tocar madera

Se cree que la madera es un elemento de protección, por eso cuando algo sucede muchos tocan madera para librarse de ese mal.

Su origen provine de los pueblos celtas en Europa que solían adorar a los árboles porque a través de ellos una persona se librara de una dolencia y la enviaba a la tierra.

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