Final "milagroso" para desastre aéreo en San Francisco
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Final "milagroso" para desastre aéreo en San Francisco

Analistas en seguridad aérea coinciden en decir que el desastre fue menor de lo que podría haber sido
7 de julio, 2013
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Avión accidentado en San Francisco. Foto: AP

Avión accidentado en San Francisco. Foto: AP

El Boeing 777 de la aerolínea surcoreana Asiana que se estrelló este sábado durante el aterrizaje en el aeropuerto de San Francisco, dejando un saldo de dos muertos, no tuvo problemas mecánicos, informó el director ejecutivo de la compañía, Yoon Young-doo.

Young-doo no descartó la posibilidad de que el accidente ocurriera por un error humano, pero dijo que los pilotos eran veteranos expertos.

En un principio, y en vista de la magnitud del daño sufrido por el fuselaje del avión, se temía que el número de fallecidos fuera elevado, aunque con el paso de las horas se confirmó que la mayoría de los que viajaban en la aeronave lograron abandonarla antes de que esta fuera engullida por las llamas.

Un sobrevivinte dijo que el avión se aproximó a la pista de aterrizaje muy rápido, pero que no hubo avisos o advertencias sobre ninguna clase de problemas.

Aunque fuentes oficiales indican que para la medianoche del sábado al menos 40 personas heridas estaban hospitalizadas en estado critico, los analistas en seguridad aérea coinciden en decir que el desastre fue menor de lo que podría haber sido.

En el momento del accidente -que ocurrió alrededor de las 11:30 hora local (18:30 GMT)- el avión proveniente de Seúl llevaba a bordo 291 pasajeros y 16 miembros de la tripulación.

La jefa de los bomberos de San Francisco, Joanne Hayes-White, informó en rueda de prensa que unas 180 personas fueron trasladadas a hospitales de la ciudad, 40 se encuentran en estado crítico.

Según los responsables de Asiana -la segunda mayor aerolínea surcoreana después de Korean Air- en la aeronave viajaban 141 chinos, 77 surcoreanos, 61 estadounidenses y un japonés.

Los dos fallecidos son dos adolescentes chinas que viajaban en la parte de atrás del avión, según informó desde Seúl un portavoz de Asiana.

Los primeros datos que se tienen del accidente indican que la cola del avión se desprendió del aparato en la maniobra del aterrizaje.

Operación de rescate

Poco después de producirse el accidente, algunos de los pasajeros y testigos de lo ocurrido dieron detalles en las redes sociales.

David Eun (@Eunner en Twitter), quien viajaba en la aeronave dijo a través de la red social que la mayoría de las personas parecían estar a salvo.

“Hay bomberos y personal de rescate por todas partes. Están evacuando a los heridos”, escribió Eun.

Otro testigo, que no viajaba en la nave, aseguró ver cómo una de las ruedas del avión se desprendía.

Ki Siadatan, quien presenció accidente, le dijo a la BBC que el avión parecía estar “fuera de control” mientras descendía.

“Oímos una explosión y vimos el avión desaparecer tras una nube de humo y polvo. Después hubo una segunda explosión”, relató.

Kate Belding, quien se encontraba en las cercanías del aeropuerto cuando sucedió el accidente, relató a una cadena de televisión local que tuvo la impresión de que en el momento del aterrizaje “el avión volaba demasiado bajo”.

Mientras, en una fotografía publicada Twitter se podía ver a pasajeros deslizándose por los toboganes de emergencia de la aeronave.

“Milagroso”

Algunas informaciones señalan que en el momento del aterrizaje la cola del avión tocó el suelo antes que el tren de aterrizaje, golpeando el muro que separa la pista del mar.

Los pasajeros y tripulantes evacuaron el avión por medio de las rampas de emergencia y, según algunos testigos presenciales, la aeronave empezó a arder. Una vez que los pasajeros habían dejado el avión, el fuego se extendió al centro del fuselaje.

“Creo que es algo milagroso que haya habido tan pocas víctimas. Eso demuestra el excelente trabajo de la tripulación, que ha conseguido que la mayoría de los pasajeros abandonaran la aeronave con vida”, le dijo a BBC Mundo Ross Aimer, expiloto de la aerolínea United Airlines y experto en seguridad de la compañía Aero Consulting Experts.

“Los tripulantes están entrenados para evacuar un avión en una situación de emergencia en menos de 90 segundos. Este accidente demuestra que los que viajan como pasajeros tienen que prestar atención a las instrucciones que se dan antes del despegue”, señaló Aimer.

Por su parte, el Coronel J. Joseph, cree que por las imágenes que se han visto del accidente “parece que la primera parte del avión que impactó fue la cola, lo que puede deberse a que la aeronave se quedó corta en el aterrizaje”.

Según le dijo Joseph a BBC Mundo, “el humo negro que salía de la aeronave tras el impacto parece indicar que una parte importante del fuego se debió a la quema de combustible”.

Joseph, quien trabajó como piloto para una aerolínea comercial, explicó que el aterrizaje en el aeropuerto e San Francisco es sencillo “ya que se tiene buena visibilidad”.

Según el experto, este sábado nada parece indicar que las condiciones meteorológicas hayan podido influir en lo sucedido.

Investigación

Tras el accidente, todos los vuelos en el aeropuerto de San Francisco fueron cancelados, aunque unas horas después se reabrieron dos pistas del aeródromo.

La Junta Nacional de Seguridad del Transporte de EE.UU. (NTSB, por sus siglas en inglés) envió un equipo de investigadores al lugar donde se estrelló el avión.

La portavoz de la NTSB Kelly Nantel señaló que la presidenta de la Junta, Deborah Hersman, encabeza al equipo.

Hersman aseguró que están colaborando con las autoridades de aviación surcoreanas.

Un funcionario de aviación que habló en condición de anonimato con medios estadounidenses, aseguró que no se trató de un aterrizaje de emergencia y que el vuelo había transcurrido con normalidad hasta que ocurrió el accidente.

Responsables del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en ingles), que estan a cargo de las investigaciones, señalaron que nada parece indicar el accidente haya sido producto de un acto terrorista.

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Cómo la ola de despidos masivos en Silicon Valley muestra los errores de gigantes como Twitter, Facebook o Amazon

Magnates tecnológicos como Elon Musk, Mark Zuckerberg y Jeff Bezos están al frente de una ola de despidos masivos que remecen a la industria tecnológica. ¿Qué está pasando en Silicon Valley?
21 de noviembre, 2022
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Por primera vez en la historia, grandes empresas tecnológicas como Meta, Twitter, o Amazon están despidiendo simultáneamente a decenas de miles de trabajadores.

En medio de la ola de euforia por el éxito que alcanzaron durante la pandemia, muchas compañías de Silicon Valley aumentaron las contrataciones y expandieron sus planes de crecimiento durante este año con la idea de que el viento seguiría corriendo a su favor.

“Me equivoqué y asumo la responsabilidad”, escribió hace unos días Mark Zuckerberg, presidente y director ejecutivo de Meta, dueña de Facebook, Instagram y Whatsapp, para justificar el recorte de 11.000 empleos, un 13% de su plantilla.

Los decepcionantes resultados financieros del sector tecnológico en los últimos meses dejaron en evidencia que las cosas no funcionaron como muchos esperaban.

Meta ha experimentado una caída en su valoración de mercado de cientos de miles de millones de dólares, desde que alcanzó el récord de US$1 billón en 2021.

Twitter, bajo la nueva dirección de Elon Musk, recortó el 50% de la plantilla y Amazon ha comenzado esta semana a implementar un plan de despidos que podría afectar a unos 10.000 empleados.

Aunque cada una por sus propias razones, la lista de empresas tecnológicas que han sacado las tijeras para recortar las nóminas también incluyen a Stripe, Snap, Netflix, Coinbase, Robinhood, Peloton, Lyft y muchas otras que han formado parte del boom de las empresas tecnológicas, que alcanzó su clímax durante la pandemia tras años de extraordinaria bonanza.

Elon Musk

Getty Images
Elon Musk anunció el despido del 50% de los empleados al llegar a Twitter.

Los cálculos apuntan a que en las últimas semanas los titanes del Valle de Silicio han eliminado más de 20.000 puestos de trabajo, una cifra que puede crecer rápidamente si los despidos de Amazon continúan escalando.

Después de la fiesta, viene la resaca

“Si se trata de comer en exceso, de beber en exceso o de contratar en exceso, eventualmente llega la desagradable mañana del día siguiente y ahí es donde estamos”.

Así explica Lise Buyer, analista del sector tecnológico, la crisis por la que están pasando muchas empresas de Silicon Valley.

Jack Dorsey

Getty Images
“Hice crecer el tamaño de la empresa demasiado rápido. Me disculpo por eso”, escribió Jack Dorsey, fundador de Twitter.

El exceso de dinero lanzado a destajo por inversores a las firmas tecnológicas para que siguieran creciendo, sin importar la rentabilidad del negocio, fue una de las muchas causas que provocó excesivas valoraciones del precio de mercado de muchas compañías con un ritmo de crecimiento desenfrenado en los últimos años, dice en diálogo con BBC Mundo.

Las mismas que ahora se están deshaciendo de miles de empleados en un momento económico muy difícil, con una inflación en Estados Unidos que llegó a ser la más alta de los últimos 40 años y una escalada de las tasas de interés que han encarecido los créditos a nivel global.

Este es el momento de ajustarse el cinturón y reconocer que la rentabilidad potencial de una empresa “realmente importa”, apunta Buyer.

Desde su perspectiva, no estamos frente al estallido de una burbuja como ocurrió en la crisis de las puntocom a comienzos de los 2000.

En esa época, en medio del furor tecnológico, muchas empresas desaparecieron completamente del mapa porque sus valoraciones de mercado y el precio de sus acciones colapsaron.

Ahora no estamos frente a un colapso en cadena de empresas sin ningún valor intrínseco. Entonces, argumenta, no ha estallado la burbuja de las grandes tecnológicas.

Lo que hemos visto, apunta, es que había una burbuja en relación a las valoraciones y el mensaje que los inversores le daban a las startups en el sentido de que lo único importante era el crecimiento, es decir, la expansión de la firma incluso cuando registraban pérdidas.

Jeff Bezos y Lauren Sanchez

Getty Images
Amazon, la firma de Jeff Bezos, fue la última “big tech” en sumarse a la ola de recortes.

“El valor de mercado era ridículo”, dice Buyer. El problema es que los inversores se aventuraron a poner más y más capital de riesgo, pensando en que cuando la firma se abriera a bolsa, otros inversores pagarían aún más por comprar sus acciones. Una especie de reacción en cadena con miles de millones de dólares en juego.

“Esto no es el fin de una era. Lo que se está terminando, por ahora, es el entusiasmo salvaje”, que ha caracterizado a la industria tecnológica en los últimos años.

No hay que olvidarse, agrega, que “Silicon Valley es cíclico” y entonces actualmente estamos pasando por la parte baja del ciclo, pero como suele ocurrir, en algún momento el péndulo se moverá hacia el otro lado.

“La estupidez se ha hecho evidente”

Durante un par de décadas la industria tecnológica ocupó un lugar privilegiado en Wall Street. Ahora, en pocas semanas el brillo se ha desvanecido con las decenas de miles de despidos que están mostrando las grietas de un sistema que, según muchos expertos, se proyectaba como invencible.

Un sello característico del boom tecnológico de los últimos 20 años ha sido el protagonismo público de multimillonarios como Mark Zuckerberg, Elon Musk, Kack Dorsey o Jeff Bezos que han navegado la ola de la riqueza generada por las llamadas “big tech”.

Stephen Mihm, profesor de historia en la Universidad de Georgia, Estados Unidos, escribió en un artículo de opinión argumentando que estos líderes no son realmente los “visionarios del siglo XXI“, como muchas veces han sido retratados.

Elon Musk

Getty Images
Twitter está en un torbellino de problemas.

“Lejos de ser vanguardistas, estos despidos marcan un resurgimiento de estrategias corporativas desacreditadas durante mucho tiempo. Si la tendencia continúa, la historia sugiere que estos líderes tecnológicos dejarán a sus empresas gravemente paralizadas, en el mejor de los casos”.

“La estupidez de estos movimientos se ha hecho evidente”, señaló el coautor del libro Economía de crisis: un curso acelerado sobre el futuro de las finanzas, luego que Elon Musk anulara algunos de los despidos anunciados hace algunos días.

Desde que Elon Musk compró y asumió el cargo de director ejecutivo de la firma, Twitter ha entrado en una espiral de conflictos.

Tras el anuncio de los recortes laborales, los empleados que aún siguen trabajando recibieron un sorpresivo mensaje este viernes advirtiéndoles que las oficinas de la compañía se cerraban temporalmente con efecto inmediato.

Twitter no dio ninguna razón de esta decisión y no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios de la BBC.

El anuncio se produce en medio de informaciones que señalan que una gran cantidad de personal estaba renunciando a sus puestos de trabajo cuando Musk pidió a sus empleados que se prepararan para trabajar largas jornadas a “a alta intensidad” o se marcharan de la compañía.

Para analistas como Parmy Olson, columnista de opinión de Bloomberg, este sigue siendo el peor momento en la historia de las grandes tecnológicas desde la debacle de las puntocom hace 20 años.

“Debería ser un momento de humildad para los jugadores más importantes de la industria y, con un poco de suerte, marcará el final de la era de los fundadores tecnológicos visionarios y autocráticos“, escribió.

Meta

Getty Images

Otros analistas no comparten la visión de Olson o Mihm y aseguran que la ola de despidos está simplemente relacionada con un ajuste de costos en una industria que tiene altos y bajos.

“Que haya despidos no necesariamente quiere decir que las empresas están en problemas significativos”, le dice a BBC Mundo Jo-Ellen Pozner, académica de la Escuela de Negocios Leavey de la Universidad de Santa Clara, California.

“Esto es una racionalización de los recursos para estar en una mejor sintonía con el ambiente económico, para ser un poquito más conservadores en términos de asignación de recursos y especulación”.

¿Dónde está el dinero?

Son muchas las fuerzas que han entrado en juego en este torbellino de las grandes tecnológicas, dicen los expertos.

La primera es que las empresas tecnológicas contrataron a muchos empleados durante la pandemia, cuando las ventas subieron en medio de los confinamientos y una parte importante de la fuerza laboral comenzó a teletrabajar.

Mientras muchas firmas se iban a la bancarrota, las tecnológicas subían como la espuma.

Marck Zuckerberg

Getty Images
Meta ha perdido millones de dólares este año.

Y como las bolsas se recuperaron rápidamente tras el primer golpe económico de la crisis sanitaria, en la segunda parte de 2020 y durante todo el año pasado, Wall Street estuvo celebrando y las acciones de muchas tecnológicas una vez más estuvieron en el centro de la fiesta.

Hasta que se acabó. Cuando la inflación venía subiendo llegó la guerra en Ucrania y todas las previsiones económicas tuvieron que adaptarse a la nueva realidad.

La segunda razón está directamente relacionada con la actual crisis económica global que ha disparado la inflación a niveles no vistos en décadas y tiene a muchas de las grandes economías en serios problemas.

Se trata de la profunda y acelerada subida de tasas de interés en Estados Unidos y muchos otros países para tratar de controlar el histórico aumento en el costo de la vida.

Tasas más altas han encarecido el crédito, poniendo fin a la era del dinero barato al que tuvieron acceso las empresas y los inversores de alto riesgo.

“Las tasas de interés están aumentando, lo que ejerce presión sobre las empresas de tecnología porque les dificulta recaudar más inversiones”, dice William Quinn, académico de la Queen’s University Belfast.

“Algunas empresas sólidas y rentables están haciendo recortes bastante razonables, pero otras están en problemas”, le dice a BBC Mundo. Es que “cuando baja la marea, se puede ver quién estaba nadando desnudo“.

San José, California

Getty Images
San José, en California, se convirtió en uno de los epicentro de millonarias inversiones tecnológicas.

Y la última causa es que el flujo de avisos publicitarios, principal fuente de ingresos de las redes sociales, ha caído sustancialmente.

Sin embargo, no todas las firmas tecnológicas han pasado por las mismas penurias.

Imperios tecnológicos como Apple, Alphabet (Google), Microsoft o Intel, no han anunciado hasta ahora planes de despidos masivos, pese a las dificultades que plantea el entorno económico global.

“Cada conjunto de despidos es único, pero creo que veremos mucha menos actividad en el sector tecnológico en el futuro“, sostiene Quinn.

Cualquiera sea la evolución de la industria en los próximos meses, está claro que los despidos masivos están sacudiendo la industria tecnológica.

Mientras para algunos es solo un ajuste de costos, para otros los despidos masivos son el símbolo del fin de un ciclo de frenético crecimiento de las grandes tecnológicas, cuando el dinero corría por las calles de Silicon Valley como ríos entre las montañas.

El tiempo nos dirá cómo termina esta historia.


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