¿Fue legal desviar el avión de Evo Morales?
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¿Fue legal desviar el avión de Evo Morales?

BBC Mundo consultó al profesor Antonio Remiro Brotons, catedrático de derecho internacional de la Universidad Autónoma de Madrid, y le planteó seis preguntas sobre el caso.
4 de julio, 2013
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Este miércoles tuvo lugar un episodio de diplomacia internacional -o de la falta de ella- que ha dejado a muchos estupefactos: el avión presidencial de Bolivia, con el mandatario Evo Morales a bordo, fue forzado a aterrizar en Austria después de que cuatro gobiernos europeos (España, Italia, Portugal y Francia) no le dieron permiso para volar en su espacio aéreo.

La razón: rumores de que Edward Snowden, el exanalista de inteligencia estadounidense que filtró datos del espionaje de su país, iba a bordo.

Bolivia calificó el acto de “agresión”.

Pero, ¿es legal negar el espacio aéreo de un país a un jefe Estado de una nación soberana cuando la única supuesta transgresión es especulación no comprobada de llevar a bordo a un informante?

BBC Mundo consultó al profesor Antonio Remiro Brotons, catedrático de derecho internacional de la Universidad Autónoma de Madrid, y le planteó seis preguntas sobre el caso.

1. ¿Fue un acto legal?

Yo lo describo como un acto claramente dudoso. Este no es un avión cualquiera, es un avión presidencial que lleva a bordo a un jefe de Estado y como tal, goza de total inmunidad y de la misma inviolabilidad y libertades que tendría dentro de su propia nación.

Un Estado puede decidir cerrar su espacio aéreo pero, cuando se ha hecho, es porque un dirigente político está perseguido o vinculado a una medida de sanción, como en casos de crímenes internacionales, o para ejercer presión a países vinculados con estos crímenes.
En este caso se trató de un avión presidencial, con un jefe de Estado a bordo, donde no había ninguna razón para que un gobierno le impidiera el tránsito y sobrevuelo de su espacio durante una conducta pacífica.

La medida que llevaron a cabo los países europeos estuvo basada en un rumor, que resultó no ser cierto. Y claramente es una acción que no es acorde con el derecho internacional.

2. ¿Cuál es el estatus de un avión presidencial?

Un avión presidencial tiene un estatus especial, goza de total inmunidad. Y con mayor razón cuando va a bordo el jefe de Estado.
Una medida de estas características, de prohibir su sobrevuelo, tiene que ser muy justificada: por ejemplo, que el propio presidente este siendo perseguido por un delito internacional.

Pero cuando no es así, como en este caso, se trata de abuso clarísimo de su soberanía que pone de relieve la falta de decoro de muchos gobiernos.

3. Si Snowden hubiera estado a bordo -algo que Bolivia niega-, ¿hubiese sido legal cerrar el espacio aéreo?

Se especuló que Snowden iba a bordo, algo que no ha sido confirmado. Pero aún cuando el rumor sea cierto y el sujeto vaya en el avión, Bolivia tenía perfecto derecho a darle transporte en su avión si intentaba que este señor fuera cobijado por su país.

Porque Snowden está siendo acusado por otro país (EE.UU.) que está buscando la extradición por un delito que ellos dicen ocurrió dentro de su territorio.

Snowden no está acusado de ningún delito internacional y, por lo tanto, tiene derecho a ser protegido por otro país que así lo autorice, y esto incluye su transporte en el avión presidencial.

4. Si no había bases, ¿por qué los cuatro países europeos cerraron su espacio aéreo a Bolivia?

Es claro que aquí estamos hablando de un acto de hostigamiento clarísimo. No hay otra explicación para que estos gobiernos europeos se hayan prestado a este tipo de maniobras.

En primer lugar, ni París, Lisboa, Madrid o Roma aclararon primero la situación. Y nadie debería jugarse las relaciones bilaterales con otro país, en este caso Bolivia, o como mínimo una enemistad, simplemente para hacerle caso a otro país.
Está claro que estos países han sido objeto de medidas clarísimas por parte de un gobierno (EE.UU.) que se ha enemistado con un país latinoamericano.

Pero ahora deberán también enfrentarse a su propia opinión pública en momentos en que la misma opinión pública europea está agradecida por las revelaciones de Snowden de que estamos siendo objeto de espionaje y de violación de nuestra propia privacidad, un acto claramente ilegal.
Que los gobiernos europeos, frente a un acto ilegal, se pongan al servicio del mensajero en lugar de la víctima es bochornoso e inaceptable.

5. ¿Existen antecedentes de casos similares?

Los casos que ahora recuerdo han sido casos en los que se ha forzado un aterrizaje porque el perseguido era un sospechoso de terrorismo o de violar una ley internacional.

En el pasado se han invocado las leyes de terrorismo para realizar este tipo de actos, como forzar un aterrizaje o prohibir un vuelo.
La situación ahora es muy diferente. Lo que ocurrió ahora es que se está hostigando a naciones que discrepan de la intención de Estados Unidos y ha quedado evidente la actitud de servilismo de gobiernos que, a pesar de haber sido víctimas de actos ilegales, se han puesto al servicio de un actor ilegal y por lo tanto mostrando su falta de integridad.

Usaron una alternativa de cerrar su espacio aéreo para perseguir una causa ilegal, donde debía haber prevalecido el derecho de inmunidad de un jefe de Estado.

6. Ante este acto, ¿cómo puede responder Bolivia?

Desde el punto de vista jurídico Bolivia ha sido objeto de un acto manifiesto de hostilidad y a partir de aquí tiene derecho a tomar medidas de retorsión frente a estos gobiernos que actuaron en su contra.

Las medidas de retorsión son medidas que son legales, pero de un nivel menor a una medida de represalia.
Una medida de represalia es una medida ilegal: cuando se ha cometido una acción ilegal y se responde con otra medida ilegal.

Una medida de retorsión es una medida legal pero inamistosa. Puede incluir convocar al embajador, suspender relaciones, suspender visados a personas del país, verificar el nivel de inversiones o cesión de servicios, etc.

Los gobiernos que han tomado esta medida estúpida y torpe realmente deberían haber sopesado todo esto. Cabe suponer que la relación con el país al cual están sirviendo es para ellos más importante que respetar la soberanía de otro país.

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“Mi prioridad era seguir respirando”: El relato de dos mexicanas heridas durante estampida en Seúl en festejo de Halloween

Las jóvenes Juliana Velandia y Carolina Cano recuerdan los estremecedores minutos durante los que permanecieron atrapadas entre cientos de personas sin poder moverse y esperan apoyo de las autoridades mexicanas para recibir tratamiento psicológico.
2 de noviembre, 2022
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Nunca pensaron que una noche de Halloween a casi 10,000 km de su hogar se convertiría en una tragedia en la que estuvieron a punto de perder la vida.

Juliana Velandia y Carolina Cano, de 23 y 21 años respectivamente, son las dos únicas mexicanas que resultaron heridas en la estampida que el pasado sábado se cobró la vida de más de 150 personas en un popular barrio nocturno de Seúl.

Las dos jóvenes estudiantes originarias de Mexicali, en el norte del país, llegaron a la capital surcoreana el pasado agosto para estudiar un semestre mediante un programa de intercambio universitario.

Como otros testigos, hablan de una calle totalmente colapsada ante la ausencia de personal policial o de seguridad en plena celebración de fin de semana.

Y como otros sobrevivientes, recuerdan los estremecedores minutos durante los que permanecieron atrapadas entre cientos de personas sin poder moverse, así como la eterna hora y media que transcurrió hasta que pudieron reencontrarse y celebrar entre llantos que ambas seguían vivas.

Con heridas físicas pero, especialmente, impactadas psicológicamente -para cuya recuperación piden el apoyo de las autoridades mexicanas-, ambas compartieron con gran entereza su relato con BBC Mundo desde el dormitorio que comparten en el país asiático.


CAROLINA CANO (CC): Itaewon es un barrio de Seúl muy popular donde muchos jóvenes van y, especialmente este fin de semana que fue Halloween, fue como el lugar de celebración. Entonces Juliana y yo dijimos: “bueno, estamos en Corea, hay que ir a pasearnos”.

JULIANA VELANDIA (JV): Yo sí dudé en acudir, porque pensé que habría un chorro de gente, que todos los restaurantes y los bares iban a estar llenísimos… pero bueno, queríamos ver cómo lo celebran aquí. Nunca nos íbamos a imaginar que iba a pasar eso.

CC: Cuando llegamos ya había mucha gente, pero después de unas horas estaba mucho más lleno. Después de caminar un rato y tomar unas fotos, decidimos irnos porque había demasiadas personas. Íbamos a tomar el metro, nuestra salida era ese callejón y por eso terminamos ahí.

JV: Es una de las calles más concurridas de Itaewon donde hay muchos restaurantes, antros muy famosos que llevan hacia la colina. Estábamos caminando y el tráfico era cada vez más y más y más.

Estamos acostumbradas a que a veces en el metro haya mucha gente y estamos como sardinas, pero pues sí podemos respirar y sabemos que se va a calmar cuando la gente se va yendo. Y pensamos que iba a ser también así.

Pero no fue el caso. Cada vez era peor, cada vez nos aplastaban más. Y entonces perdí de vista a Carolina.

Coches de emergencias, agentes de seguridad y gente.

Getty Images
Itaewon es un barrio muy popular por su vida nocturna.

Llegó un punto en el que ya no podíamos mover ni una sola parte de nuestro cuerpo, ya éramos una masa de cuerpos. O sea, había gente abajo de mí, encima de mí, por todos lados.

Ambas tuvimos la suerte de que nuestra cabeza estaba en la superficie y podíamos alcanzar a respirar, porque la gente que estaba abajo de nosotras, pues no había manera.

Nuestro pecho, nuestra espalda, nuestro tórax… estaban totalmente aplastados. Ya no podía expandir mis pulmones para respirar. Mis pies ya no tocaban el suelo porque había cuerpos abajo de mí, otros me empezaban a aplastar cada vez más mis piernas, hasta que dejé de sentirlas.

En ese momento juré que me iban a romper las piernas, que me iba a quedar sin ellas para siempre porque las dejé de sentir. No podía ni siquiera mover los dedos de mis pies.

Pero en ese momento mi prioridad no eran mis piernas, era seguir respirando. Y me di cuenta de que no podía hacerlo por mi nariz, porque eso hacía que se expandieran mis pulmones, y no los podía expandir. Entonces me di cuenta de que para poder seguir respirando era por la boca.

Juliana Velandia y Carolina Cano

Cortesía
Ambas jóvenes llegaron a Corea del Sur en agosto como parte de un intercambio universitario.

CC: Como íbamos en pendiente, nos empezamos a ir hacia abajo todos juntos. Eso hacía que la persona que estaba enfrente de mí de repente ya estaba encima, y yo estaba sobre otra persona… Fue como un dominó.

Recuerdo tener un muchacho al lado. Su cuello estaba sobre mi cuello, él trataba de salir, de sacar su cabeza, hasta que yo ya no podía respirar. Me estaba ahogando, sentía como las ganas de vomitar, me estaba aplastando mi cuello.

Llegó un momento en el que dije: “Bueno, pues aquí se acabó todo”. Básicamente yo cerré mis ojos, me despedí de mi familia muy fuerte, y dije: “Bueno, si me voy, me quiero ir en paz”.

Entonces simplemente cerré mis ojos y una vez que los abro, vi que están llegando personas a rescatarnos. Y dije: “guau, entonces sí vamos a vivir, todavía no nos toca irnos”.

JV: Una vez que levantaron a un muchacho que estaba inconsciente sobre mí, ya pude respirar. Pero el problema es que mis piernas seguían atoradas entre todos los cuerpos y estaban paralizadas.

Entonces fue un muchacho coreano quien me extendió su mano, la agarré y él con todas sus fuerzas empujó todo mi cuerpo.

Yo le debo mi vida a ese muchacho, ese extraño que nunca podré saber su nombre, pero estoy agradecida infinitamente. Para siempre.

Pasamos mucho tiempo atrapadas. Revisé la última foto que tomé justo unos minutos antes de que entráramos a la colina, a unos metros. Dice que eran las 10:08 de la noche y en cuanto me rescataron revisé mi celular y decía 10:57. Así que estuvimos 30 o 40 minutos siendo aplastadas.

Última foto tomada por Velandia antes de la estampida

Cortesía
Esta foto a un grupo de personas disfrazadas fue la última imagen que Velandia captó minutos antes de la estampida.

JV: En cuanto me rescataron, mi prioridad fue saber dónde estaba Carolina. No la encontraba y yo estaba pensando en lo peor. Me quedé una hora en la escena buscándola. No sabía qué hacer y sabía que ella había perdido su celular, así que no había manera de contactarme.

Hasta que una hora después ella se pudo contactar conmigo a través del teléfono de una desconocida que se quedó con ella. Me marcó, me dijo: “aquí estoy”. Y caminé hacia ella y por fin la encontré.

Nos abrazamos y empezamos a llorar, a llantos porque las dos habíamos pensado lo peor.

CC: Yo cuando salí no podía moverme, creo que del shock que todavía sentía. Y en eso se me acerca una muchacha con su grupo de amigas, me toma de la mano y me dice: ¿cómo te llamas? ¿Tienes cómo comunicarte? No te voy a dejar sola, no te voy a dejar sola”.

Y creo que ese grupo de personas fueron mis ángeles verdaderamente, porque estuvieron conmigo después del incidente y me ayudaron a encontrar a Juliana, que igual era mi prioridad.

Yo estaba histérica porque también creí que… que la había perdido . Y sí, fue muy, muy difícil. Pasó como una hora y media para que nos pudiéramos reencontrar.

Las autoridades analizan el lugar de la tragedia

Getty Images
Este estrecho callejón en pendiente con multitud de personas subiendo y bajando a la vez fue el escenario de la tragedia.

JV: Pensamos que son varios factores los que causaron el accidente: la cantidad de personas, la colina en donde ocurrió… Como lleva directamente a la salida del metro, era gente saliendo queriendo subir la colina, y gente bajando queriendo entrar al metro. Era gente en ambas direcciones, yendo hacia arriba y hacia abajo. Muchas personas en un lugar muy pequeño.

Sí vimos que hubo mucha falta de control. Había personas controlando el tráfico peatonal entre las calles. Pero fuera de eso, creo que yo nunca vi ningún policía.

CC: El control estaba en las calles principales donde pasan los carros, pero entre las callecitas de los bares, de los antros… no.

JV: Físicamente ya nos sentimos mucho mejor. Ya nos atendieron en el hospital, estamos medicadas. A mí me diagnosticaron una condición llamada rabdomiólisis debido a la falta de circulación a mis piernas al ser aplastadas. Carolina también fue lastimada, pero afortunadamente no a ese nivel.

Pero mentalmente, emocionalmente… sí estamos buscando apoyo psicológico.

Sabemos que la cultura aquí es mucho más cerrada. No hablan de su salud mental, no hablan de sus emociones. Pero sí hemos visto que hay varios grupos de apoyo para los sobrevivientes y para las familias de las víctimas.

Ya mañana vamos a ir a un grupo de apoyo que nos va a ayudar con el trauma. Apenas ahorita andamos viendo y revisando nuestras redes sociales, porque en realidad no hemos visto nada, apenas estamos pasando por nuestro propio duelo.

Gente cerca de la estación de metro de Itaewon llena de flores

Reuters
El lugar del siniestro se llenó de flores como señal de homenaje a las víctimas.

CC: Yo la verdad no estoy viendo mucho los medios y las noticias, porque estoy en mi proceso de asimilarlo. Pero lo que sí he visto es que en algunos lugares de la ciudad hay como puntos de luto.

JV: La escena está llena de flores, de velas, de cartas. Y nosotras quisiéramos ir, pero en el hospital nos pidieron que descansáramos, llevamos tres días encerradas en nuestro cuarto.

Sobre al apoyo de autoridades, de parte del gobierno de Corea no sabemos nada. La Embajada en México contactó con nosotras al día siguiente y hablamos con el embajador para ver si nos podían ofrecer apoyo económico y psicológico, dado que ahorita estamos pagando todos los gastos del hospital con nuestras becas.

Pero tras buscar un psicólogo por nuestra cuenta, en la Embajada nos dicen que su tarifa es muy cara y que quizá un psicólogo en México sea más accesible… pero una sesión por videollamada no es lo mismo que en persona.

Teniendo en cuenta que solo fuimos dos mexicanas quienes fuimos afectadas en esto, la verdad es que estamos algo decepcionadas.

Por lo demás, mi familia ha sido muy optimista. Mi mamá está simplemente muy agradecida de que sigo con vida. Obviamente nos extrañan mucho y quieren venir para acá a vernos.

Juliana Velandia y Carolina Cano

Cortesía
Pese a lo sucedido, las dos jóvenes mexicanas planean quedarse en Corea del Sur hasta terminar su estadía prevista.

CC: ¿Qué voy a hacer ahora? Lo más probable es que me quede y continúe con mi intercambio, pero igual tengo la opción de regresar con mi familia y a veces sí siento que es lo que necesito… pero todavía estoy en proceso de debatir si me quedo o me voy.

Las dos estábamos estudiando el idioma antes de venir. Entonces ya conocíamos un poco de la cultura, ya estábamos interesadas en Corea. En mi caso, yo soy estudiante de Negocios Internacionales, y por el auge económico que tiene el país es que decidí venir a estudiar aquí.

JV: Yo también empecé a estudiar coreano en México y me interesó mucho la cultura. Como soy estudiante de Medicina y quiero dedicarme a la dermatología, sé que Corea tiene las mejores tecnologías en cuanto a los productos de la piel, así que tener el idioma me va a ayudar para trabajar con otros dermatólogos de aquí y hacer investigaciones de productos y poder traérmelos a México.

Yo sí planeo quedarme. Carolina y yo trabajamos mucho y sufrimos mucho para llegar hasta acá. Es algo que tengo que hacer, es algo que tengo que terminar. Tengo que pasar mis materias, tengo viajes planeados. Obvio que lo único que quiero hacer es estar con mi familia en este momento, pero… en diciembre será.


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