La lucha de las madres por pensiones alimenticias
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La lucha de las madres por pensiones alimenticias

Animal Político recogió testimonios de mujeres que deben pelear ante tribunales hasta por más de un año para que les otorguen cuotas de manutención para sus hijos, que van de los 300 a los mil pesos en promedio.
Por Lilia Saúl Rodríguez
2 de julio, 2013
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//Foto: Cuartoscuro.

La justicia en México parece que se inclina sólo hacia quienes tienen más dinero. Así resume Yuzury, una de las mamás que hace fila cada quince días afuera del Juzgado de lo Familiar, en el Distrito Federal. Lleva más de dos años asistiendo para pedir una pensión alimenticia al padre de sus hijos, y aunque logró durante siete meses que le pagaran una mensualidad de mil pesos para dos hijos, el hombre dejó de trabajar y se esfumó.

Cuando Yuzury nuevamente dio con él y al saber que éste ya tenía trabajo, nuevamente inició los trámites, pero entonces en el juzgado le dijeron que el expediente estaba “extraviado”.

Otra vez comenzó el papeleo cuando nuevamente el padre de sus hijos se quedó sin trabajo. Después de ir y venir, los abogados le dijeron que podían demandar a los padres de su ex pareja, es decir, a los abuelos, para que entonces éstos sufragaran los gastos de los menores. Y ahí sigue el trámite. Años de espera.

Según Yuzury, si tuviera un abogado particular, podría “avanzar” en los trámites de forma más rápida.

Este es uno de los testimonios que recogió Animal Político, de mujeres que deben pelear ante tribunales para que les otorguen pensiones alimenticias a sus hijos que van desde los 300 y hasta los mil pesos en promedio y que el trámite puede tardar de un mes hasta más de un año.

¿Las deficiencias? Pérdida del expediente, falta de abogados que se interesen en sus casos o la falta de experiencia para pelear ante la justicia que les otorguen el derecho que les corresponde a estos menores: Que el padre se haga responsable de una pensión alimenticia.

En el edificio de Juárez número 8, en el Centro Histórico y justo frente al Hemiciclo a Juárez, se ubican los 42 juzgados de lo familiar que de lunes a viernes atienden a las mujeres que acuden a solicitar una pensión.

Las filas son largas a pesar de lo rápido que avanza el ingreso de las personas al inmueble.

Para iniciar el trámite lo único que se requiere es el acta de nacimiento del menor y en algunas ocasiones, el acta de matrimonio de los padres para solicitar la pensión alimenticia del pequeño y, en su caso, también para la madre.

Yuzury Loza y el expediente perdido

Yuzury espera recargada en una de las paredes del edificio que alberga a los 42 juzgados de lo familiar. Espera en la sombra, acompañada de uno de sus dos hijos de menos de 6 años mientras escribe un mensaje de texto.

Ella, al igual que muchas mujeres que acuden a este edificio va acompañadas de su niño. Aunque son mínimos los pagos como para mantener a un menor de edad, los padres en su mayoría se resisten a pagar.

“El trámite está bien, pero muchas veces el papá, quien tiene que dar la pensión, renuncia a su trabajo o te dice que el dinero que gana no es el verdadero. Para mí no hay una investigación que complemente y que diga realmente cómo está la situación entre los papás y el menor. Pero en sí yo creo que el trámite está bien, porque finalmente con todo, estos trámites son mucha pérdida de tiempo pero deberíamos ver la forma en que se hagan responsables los padres”, dice Yuzury.

Algo pasó en estos años que hizo que Yuzury lleve tres años y no consiga que su ex pareja pague algo de lo que debiera dar de manutención por dos hijos pequeños.

“La pensión ya se había tramitado como hace dos años, pero el señor (su ex pareja) salió de trabajar y entonces, ya cuando tuvo un empleo fijo, se los comenté (en el Juzgado) y se salió de trabajar. Entonces me dijeron: ‘veremos si le podemos decir que la obligación la tengan ahora los papás de él’”.

“Pero ahora perdieron el expedientillo como hace 15 días y apenas hoy me dijeron que lo habían perdido. Me dijeron que regresara el miércoles y que si no lo encontraban, que siguiera viniendo”, dijo fastidiada.

“Llevo como tres años y solamente dio pensión como siete meses. Depositaba mil pesos y cuando ya no estaba trabajando de fijo, me daba dinero pero eran 500 pesos al mes. De eso a nada era lo mismo, porque son dos niños. Entonces sí está complicado”, explicó.

Para cualquier mujer que quiera tramitar una pensión alimenticia para sus hijos, el papeleo, en sí, es mínimo: “Te piden actas de nacimiento y traer la demanda.  Al principio no necesitas abogado, pero más adelante sí”, concluye Yuzury.

Martina y su hijo  de 14 años

Martina, una mujer de cabello negro, rizado, alta y morena, se encuentra en los juzgados de lo familiar porque ahora vive una segunda tragedia.  Se murió el que fuera su esposo y ahora su cuñada la quiere echar de su casa.

Pero antes, hace un año exactamente, ella logró después de 14 años de no haberla pedido, una pensión para su hijo.

“A mí sí me tocó rápido, no sé si haya sido porque había común acuerdo, tanto él como yo. Porque la abogada de oficio que me tocó fue muy accesible, me defendió muy bien y se logró un común acuerdo. No tuve que contratar abogados privados. La abogada que me designaron muy linda”, dijo.

—¿Y qué opina de las leyes mexicanas para defender al menor y otorgarle una pensión alimenticia?

—Pues yo siento que las leyes están bien, pero sí es muy poco lo que les dan. Les deberían dar un poco más. Te dice el juez que va a ser el 10%. A mí me daban el 20% para mi hijo. A mí me gustaría que se pusieran de este lado los jueces. ¿Qué haces con mil 400 pesos al mes con un hijo en la preparatoria? No es ni el mínimo y un trabajo en la prepa no te cuesta 50 pesos. Simplemente de pasajes a la semana le doy 150 pesos. ¿Qué voy a hacer? Estoy consciente de que tengo que trabajar, pero era un porcentaje muy bajo. Él traía abogado particular y yo no. Por ese lado las leyes siempre apoyan a las personas que tienen más dinero. Como que te hacen más caso. Porque los que traen de oficio, no nos hacen caso”,  dijo Martina Pineda.

Alicia y la burocracia

Alicia sale del juzgado de lo familiar acompañada de su padre y su hijo de menos de tres años.

Después de una larga mañana, la joven dice que todo son trámites burocráticos y que su desventaja fue no contar “desde un principio” con un abogado privado, a diferencia de su ex pareja. Además, hasta ahora, después de más de un año, ella no ha recibido nada de pensión alimenticia.

“Es ágil el proceso para tramitar la pensión. Más que nada es burocrático, mientras tengas un abogado que se sepa mover, porque uno solo no. Tienes que llevar siempre a alguien que te ayude. Yo llevo ya un año con el trámite. Primero busqué un abogado de oficio y luego éste me dio la vuelta. Tuve que buscar uno privado y ahora sí me están adelantando el procedimiento. Conmigo no han perdido el expediente, pero son las fechas, que cuando uno programa las fechas, te las posponen, o la otra parte no viene. Lo que él quiere son visitas más constantes con el niño pero no ha dado nada. Él tiene abogado privado y yo de oficio”, cuenta Alicia.

—¿Qué opinas de la justicia?

—Es burocrática. Hay personas buenas, el problema es que hay personas que te ponen la traba de papeleo y trámites que a veces no son necesarios, explicó Alicia.

¿Qué haces con mil 400 pesos al mes con un hijo en la preparatoria?

Jimena y su nueva familia

Jimena Díaz tiene una bebé recién nacida de su actual pareja y una niña de seis años de su anterior matrimonio. Cuando ella decidió tener un segundo hijo con su actual pareja, el padre de su hija le pidió la custodia.

Ella peleó y aunque ganó la pensión alimenticia, también tendrá que “prestar” durante los fines de semana a su hija, quien además no conoce a su padre biológico. Esa situación, dice Jimena, es injusta y considera que los abogados no ven que será “raro” para su hija irse con un extraño, aunque sea su padre.

“Es lento el proceso. Para nosotros fue más bien por acuerdo. No nos quedamos a un juicio. Pero de repente son injustas las cuotas que les imponen a los papás. Son muy bajas. Por un acuerdo llegamos, pero es poco. Es muy desgastante estar viniendo todo el tiempo, para que al final te dicten una cantidad muy baja. Deberían darnos el 50%. Ya llevo un año y ahorita ya son las últimas visitas. Ya ahorita ya traje el número de cuenta, ya falta que depositen”, dijo con una risilla que muestra que  no cree que haya logrado llegar hasta ahí.

“Él nunca había peleado la custodia, apenas que iba a tener un bebé. Y yo no le había pedido nada. Pasaron seis años y no me había dado nada. Entonces yo les dije a las abogadas que no sólo debía pagar una pensión alimenticia, sino todos los seis años que no estuvo presente. Pero las abogadas no te apoyan. La mía es de oficio y la de él es particular”, explicó.

—¿Cómo ves la justicia mexicana para los menores?

—A los niños no los toman en cuenta. Para la niña es obligarla a irse con alguien desconocido. No sé si se quiera ir.

El abogado privado

Javier González es abogado de profesión y su trabajo es asesorar a quienes pidan sus servicios en materia penal y administrativa.

Se encuentra afuera de las instalaciones de los juzgados de lo familiar y desde ahí se observa cómo asesora a quienes son sus clientes para que la próxima visita sea exitosa.

Al preguntarle si las leyes están mal o es la impartición de justicia lo que falla, éste responde que es lo segundo.

“Lamentablemente es nuestra impartición de justicia. Aún cuando han hecho cosas para que sea más rápido el procedimiento. Aproximadamente en un procedimiento de esa naturaleza te dicen que de 15 días a un mes le están descontando (la pensión), la realidad es que tarda aproximadamente tres meses y eso a veces”.

“Desafortunadamente lo que se ve es que una ama de casa, una madre soltera, con hijos, para solicitar una pensión alimenticia, sí debe pasar bastantes complicaciones para que luego no se le demuestre los ingresos al padre o se pacte una pensión irrisoria, esa es la realidad lamentablemente”.

Para el abogado, la ley está bien.

“Ha habido bastantes reformas. La ley protege mucho al menor y a la mujer. Lo que está mal es la impartición, el procedimiento burocrático, tardan muchísimo y efectivamente sucede de pronto que pierden expedientes, los traspapelan, realmente es eso. No son las leyes, es la aplicación de las leyes”, dijo el abogado Javier González.

“El caso más común es que es difícil demostrar los ingresos reales de los padres. Es complicado porque finalmente viene esto de la declaración de impuestos, de cómo te pagan, si por nómina o por prestador de servicios. El caso más común es que la madre sabe que el papá gana determinada cantidad pero se demuestra que gana menos y la pensión es menor”, explicó el abogado Javier González.

Al cuestionarle sobre el caso del ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia, Góngora Pimentel, -señalado por no dar pensión a sus hijos- el abogado prefirió no dar su opinión al respecto.

#BastaDeGóngoras

Un grupo de periodistas busca alentar la discusión de este tema a profundidad. Y sin minimizar la tragedia de la familia víctima del ex presidente de la Corte Genaro Góngora, llamar la atención sobre lo común que es este tipo de violaciones a las leyes y los derechos, y lo mucho que las toleramos como algo “normal”.

Invitamos a los lectores a visitar la página de Facebook de “Basta de Góngoras en México, donde podrán compartir historias sobre “otros Góngoras”.

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#YoSoyAnimal

Cómo se explica la actual migración masiva de venezolanos a EU a través de México

Durante los últimos dos años se multiplicó el número de venezolanos que intentaron emigrar a EU ingresando sin visa por la frontera con México, lo que llevó al gobierno de Biden a hacer un ajuste en sus políticas migratorias.
14 de octubre, 2022
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“Balseros del aire” es una expresión que se popularizó hace un par de décadas para describir a los venezolanos que emigraban hacia Estados Unidos luego de que Hugo Chávez asumiera el poder en 1999.

Esa frase no describe ya la forma como los venezolanos entran a EE.UU., que últimamente se parece más a la de los llamados “espaldas mojadas”, un término acuñado en la década de 1920 -y que se usaba con frecuencia de forma despectiva- para referirse a quienes cruzaban a nado el río Bravo desde México.

En agosto de este año, el número de venezolanos que intentaron cruzar la frontera desde México hacia Estados Unidos fue mayor que el de guatemaltecos y hondureños. Solamente los propios mexicanos realizaron más cruces.

Ese mes la patrulla fronteriza registró unos 25.349 encuentros con venezolanos. Esa cifra cuadruplica los 6.301 eventos de este tipo registrados en agosto de 2021.

Y los números siguieron aumentando en septiembre, cuando, según el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. (DHS, por sus siglas en inglés), se registraron 33.000 encuentros con venezolanos en la frontera sur.

Pero quizá el dato que muestra con más claridad cómo han cambiado las cosas en los últimos dos años es el siguiente: entre los años fiscales 2014 y 2019 el promedio mensual de encuentros únicos con venezolanos era de 127.

En total, entre el año fiscal 2021 y el año fiscal 2022 (que culminó el 30 de septiembre) los encuentros únicos con venezolanos en la frontera aumentaron 293%, según el DHS.

Ante esta situación, el gobierno del presidente Joe Biden anunció este miércoles una nueva política que prevé la expulsión hacia México de todos los venezolanos que ingresen a EE.UU. sin autorización a través de la frontera, pero que al mismo tiempo permitirá acoger en ese país con un permiso humanitario a unos 24.000 venezolanos que cumplan con una serie de requisitos.

Pero ¿por qué tantos venezolanos han estado llegando en masa a Estados Unidos a través de la frontera sur?

Un país en crisis

Históricamente, los venezolanos no tenían una tradición de emigrar.

Al contrario.

En el siglo XX su país sirvió durante décadas como lugar de acogida de personas procedentes, sobre todo, de otros países de América Latina y del sur de Europa.

Un hombre camina con dos maletas en el aeropuerto de Maiquetía

Getty Images
El aeropuerto Simón Bolívar, que sirve a Caracas, se convirtió en la puerta de salida de millones de venezolanos.

La profunda crisis que ha vivido Venezuela en los últimos siete años cambió completamente esa dinámica y ese país se convirtió en un emisor masivo de migrantes.

Unos 7,1 millones de venezolanos (en torno a un 20% del total) viven actualmente como migrantes o refugiados en distintas partes del mundo, de acuerdo con datos de la ONU correspondientes a septiembre de 2022.

Juan Navarrete, director adjunto para la crisis de refugiados de Amnistía Internacional Venezuela con sede en Bogotá, afirma que esa cifra demuestra que la crisis migratoria venezolana sigue activa, pues apenas en el dato anterior -correspondiente a agosto de 2022-, era de 6,8 millones de personas.

“El flujo de personas que sale de Venezuela continúa, aunque tal vez no en la misma proporción que en el periodo 2015-2017”, indica Navarrete a BBC Mundo.

Julia Gellat, analista senior del Migration Policy Institute, un centro de estudios con sede en Washington, considera que hay una combinación de condiciones difíciles desde el punto de vista económico y político que ha mantenido el flujo de migrantes venezolanos y que algunas personas que pueden haberse quedado hasta ahora allí esperando la salida del gobierno de Nicolás Maduro, pueden haber pensado que ahora era el momento de irse.

Venezuela salió en diciembre de 2021 de un largo periodo con hiperinflación, pero sigue siendo uno de los países del mundo con mayor inflación.

En los últimos dos meses, la moneda venezolana se ha devaluado en torno a 30% frente al dólar, cuya cotización pasó de 6,28 bolívares en agosto a 8,26 bolívares esta semana, lo que deja el salario mínimo mensual de los venezolanos en torno a unos US$16.

“El tapón del sur”

Desde el inicio de la crisis migratoria, la mayor parte de los venezolanos que decidieron buscarse la vida en el extranjero se han dirigido a otros países de América Latina y el Caribe: unos 5,96 millones.

Migrante venezolana caminando por Ecuador

Getty Images
Miles de venezolanos emigraron por tierra hacia otros países de América del Sur.

Se estima que hay casi 2,5 millones de venezolanos en Colombia, 1,5 millones en Perú, 500 mil en Ecuador y 450 mil en Chile.

No obstante, Navarrete explica que las condiciones para el ingreso y la permanencia de venezolanos en la región se han endurecido en los últimos años.

Esto ha derivado en un cambio en la tendencia migratoria, por lo que ahora en lugar de buscar rutas hacia el sur buscan más hacia el norte.

“Así como existe el ‘tapón’ del Darién ahora hay, especialmente desde la pandemia de coronavirus, un tapón del sur, pues los países de la región empezaron a exigirles a los venezolanos visas y otros documentos difíciles de obtener“, señala.

El experto indica que a estas dificultades se suman algunos episodios de xenofobia que se han producido en algunos países como Chile y Perú, que los migrantes también toman en cuenta a la hora de pensar en posibles destinos.

A todo esto se suma el hecho de que, desde la pandemia de coronavirus, la situación económica en los países de la región se ha deteriorado tanto para la población local como para los inmigrantes quienes quedaron en una situación aún más precaria.

“Creo que un cambio que se ha producido recientemente es que las condiciones económicas en otros países han impulsado a los venezolanos a venir a Estados Unidos“, apunta Julia Gelatt.

El atractivo de EE.UU. y la inteligencia migratoria

Navarrete explica que ante el deterioro de las condiciones económicas y el aumento de las dificultades para irse a otros países de América Latina, en la mente de los migrantes venezolanos EE.UU. puede aparecer como un lugar más atractivo.

“Un migrante venezolano que vive de pedir dinero en la calle en Colombia puede pensar que puede conseguir mucho más dinero en Estados Unidos, donde los medios de vida son mejores. Entonces, en su imaginario, prefieren caminar hacia el norte en lugar de hacia el sur, sin pensar que los riesgos de la ruta norte son mucho mayores”, señala.

Una familia de migrantes venezolanos en Nueva York.

Getty Images
Miles de familias venezolanas que entraron a EE.UU. por la frontera sur han terminado en Nueva York y Washington DC gracias a una política de traslados masivos aplicada por el gobernador de Texas.

A esto se suma el hecho de que, hasta este miércoles, Estados Unidos tenía una política benevolente hacia los migrantes venezolanos, a quienes las autoridades de ese país consideran víctimas del gobierno de Maduro, a quien tanto Biden como su antecesor, el republicano Donald Trump, consideran como un dictador.

En una nota de prensa de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) divulgada en septiembre se señala que “el gran número de personas que huyen de los regímenes comunistas fallidos en Venezuela, Nicaragua y Cuba está contribuyendo a un mayor número de migrantes que intentan cruzar la frontera”.

Por esos mismos días, al ser consultado por la prensa, el propio presidente Biden dijo que no era “racional” devolver a los migrantes a esos tres países.

Hasta ahora, en la práctica esta postura se tradujo en que durante meses cuando los venezolanos cruzaban la frontera hacia EE.UU. desde México iban directa y voluntariamente a “entregarse” a la patrulla fronteriza, pues pensaban que no los iban a deportar, sino que simplemente iban a estar detenidos unos días y luego los dejarían en libertad a la espera de que se procesara ante un juez migratorio su solicitud de asilo.

Esto implicaba una diferencia fundamental con el trato que se le daba a los migrantes de muchos otros países que eran expulsados de EE.UU. hacia México o eran deportados hacia sus países de origen.

“Algunos migrantes llegaron a saber que hasta ahora Estados Unidos estaba dejando entrar a los venezolanos y no los estaba expulsando bajo el Título 42 , a diferencia de lo que ocurre con migrantes procedentes de otros países. Creo que esa información se esparció entre las redes migrantes”, apunta Gellat.

Navarrete se refiere a ese fenómeno como inteligencia migratoria: el intercambio de información entre los migrantes que, según explica, en el caso de los venezolanos se produce mucho a través de TikTok y de Facebook.

Según el experto, la suma de todos estos elementos ha estado llevando a que en el imaginario de los migrantes venezolanos la idea de emigrar hacia EE.UU. resulte atractiva.

¿Cambiarán las cosas a partir de ahora que el gobierno de Biden ha anunciado que expulsará a México a los venezolanos que intenten ingresar sin visa por la frontera sur?

Navarrete cree que, en parte, dependerá de lo que ocurra con esta información y cómo sea manejada en las redes de migrantes, y destaca que muchos de los que están emigrando son gente joven, de sectores populares, que no conocen las normas legales sobre la migración.

Agrega, además, que los grupos de tráfico de migrantes encontraron en los venezolanos una oportunidad de negocio.

Julia Gelatt, por su parte, considera que es posible que, aunque algunos decidan permanecer en Venezuela o ir a otros países, habrá quienes insistan en ir a EE.UU.

Si la gente está huyendo del hambre, la pobreza y de la represión política en Venezuela es muy probable que hagan el viaje de todas maneras y quizá intentarán colarse por la frontera aunque ya no buscarán a los agentes de la patrulla fronteriza para que les permitan entrar y quedarse. Es posible que la gente siga intentando venir, pero de forma clandestina”, afirma.

“Cuando las condiciones son tan difíciles, habrá gente que necesite emigrar para poder sobrevivir y esos quizá todavía intenten venir a EE.UU.”, concluye.


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