La represa de México donde murieron todos los peces
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La represa de México donde murieron todos los peces

Un derrame de melaza en un embalse de Jalisco causó la muerte de 500 toneladas de peces. Y parece que son más.
Por Alberto Nájar *BBC Mundo México
2 de julio, 2013
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Hace unos días los pescadores de la presa Hurtado en Acatlán de Juárez, Jalisco, notaron que al embalse llegaba un líquido espeso y rojo oscuro. Luego vieron a decenas de peces que nadaban en la superficie con la boca abierta.

Eso ocurrió el jueves 25 de junio. El domingo siguiente la presa estaba cubierta con cientos de miles de peces muertos.

Hasta ahora se han sacado del agua unas 500 toneladas, pero el alcalde Emeterio Corona Vázquez cree que pueden ser más.
“La mortandad es total. Vamos a ver que todos los peces de la presa se van a morir”, explica a BBC Mundo.

Las autoridades creen que el derrame de melaza desde una empresa cercana que produce alimento para ganado puede ser la causa del accidente. La sustancia que se encontraba en su bodega fue arrastrada por las lluvias recientes, y al llegar a la presa se descompuso y consumió todo el oxígeno.
No se sabe el tamaño del derrame. La Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (SEMADET) de Jalisco, dijo que encontró vacío un tanque con capacidad de 10.000 toneladas donde al parecer se encontraba la melaza.

La situación se agravó pues el embalse se encontraba sólo al 10% de su capacidad debido al estiaje que apenas concluye.
Es uno de los accidentes ecológicos más graves en los últimos años. Especialistas creen que la presa tardará por lo menos un año en recuperar la población acuícola, aunque eso dependerá del volumen de lluvias en el presente temporal.

Cerco sanitario

La presa Hurtado se encuentra a unos 40 kilómetros de Guadalajara, capital de Jalisco en el occidente de México.
Es un sitio tradicional de recreo al que cientos de personas visitan cada fin de semana para comer bagres, tilapias y carpas que se pescan en la presa.

De eso viven unas 380 personas, entre pescadores y dueños de restaurantes. Todos resultaron afectados por el derrame de melaza, reconoce el alcalde de Acatlán de Juárez.

La fábrica responsable del percance fue clausurada por el Ayuntamiento de Tlajomulco, donde se encuentra, pero no se ha informado el nombre de la empresa ni de su propietario. “Parece que es clandestina”, asegura Corona Vázquez.

Pero la clausura no termina con el problema pues hay riesgos a la salud de los vecinos. El gobierno de Jalisco estableció un cerco sanitario en la zona e inició una campaña para evitar que se consuman los peces de la presa Hurtado.

El Ayuntamiento de Acatlán hace lo que puede, le dice a BBC Mundo Víctor Zuru, regidor de Ecología del Cabildo.
“Vamos a tener problemas de salud. La gente soporta los olores fétidos y no tienen más que suero para aliviar lo que venga. Nosotros vamos a ver cómo los apoyamos”.

“Nada se hace”

La muerte de todos los peces en la presa Hurtado es sólo una parte del problema pues lo más grave es la falta de respeto a las leyes ambientales en el país, explica a BBC Mundo Antonio Gómez Reyna, investigador de la Universidad de Guadalajara.

De hecho en la zona donde se encuentra el embalse ya habían ocurrido accidentes similares, aunque no tan graves.
Hace seis años, por ejemplo, el equipo de Gómez Reyna encontró en una presa cercana una cantidad importante de peces muertos por la contaminación generada desde una procesadora de azúcar, conocidas en México como ingenios cañeros.

Reportaron el hecho al gobierno federal, que operaba la empresa, y sólo se suspendió el derrame de contaminantes. Fue todo.

“El problema es que nunca hay detenidos, no hay responsabilidad penal”, denuncia. “Hay ecocidios completos de cuerpos de agua y todo tan tranquilo. No se hace absolutamente nada”.

En el caso de la presa Hurtado la Secretaría de Medio Ambiente asegura que denunció a la empresa responsable del accidente ante la Procuraduría (fiscalía) General de la República.

También le exigió limpiar en cinco días la zona afectada, y presentar un programa de contingencia en caso de derrames. Un trámite que, legalmente, debió cumplirse desde que la empresa se instaló cerca de la Presa Hurtado.

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Tsunamis en el Ártico: la nueva y peligrosa amenaza del cambio climático

Geólogos advierten que Alaska está en puertas de un deslizamiento de rocas tan grande que puede ser capaz de provocar un tsunami no visto nunca antes.
28 de octubre, 2020
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Hielo en Alaska

Getty Images
Millones de toneladas de roca pueden deslizarse hasta el océano por el derretimiento del permafrost.

Barry Arm es una estrecha brecha de costa en el sur de Alaska.

No es muy grande si se la compara con el extenso borde de Norteamérica que colinda con el océano Pacífico, pero el lugar provoca una particular preocupación.

En Barry Arm, advierten geólogos, se puede llegar a producir un deslizamiento de hielo y roca capaz de desatar un tsunami catastrófico para la región.

Y ese sería solo uno de los posibles efectos del cambio climático que amenazan a Alaska y otras regiones del Ártico.

Por ello diferentes autoridades, científicos y activistas ambientales quieren llamar la atención sobre el peligro.

¿Alaska en peligro?

“Posibles efectos devastadores” es como califica Anna Liljedahl a lo que puede pasar en Alaska, que algunos científicos hablan incluso de en 12 meses o tan solo algunos años.

La geóloga le señala a BBC Mundo que su preocupación es muy grande debido a que existen condiciones para un deslizamiento mucho más grande que todos los vistos en el siglo XX.

“Se trata de fenómenos diferentes a los que conocimos antes. Y lo peor es que pensamos que se volverán cada vez más frecuentes”, señala la experta del Woods Hole Research Center de Alaska.

 

Liljedahl añade que la energía de un deslizamiento como el que considera es posible en Barry Arm puede superar al de un terremoto de magnitud 7.

“Se trata de una combinación muy peligrosa y es apenas un ejemplo de los peligros que tenemos en Alaska”, afirma.

Ante este tipo de advertencias, la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska ha querido expresar cautela y señala que monitorea de manera permanente los posibles movimientos de tierra en la zona.

La entidad señala que se generaron modelos para el estudio de la geología de la región para predecir qué tan grande podría ser un tsunami y cómo se propagaría.

Se utilizan monitores con el sistema GPS (sistema de posicionamiento global) que funcionan con energía solar para detectar el potencial de deslizamientos que son los que preceden a los eventos sísmicos.

La preocupación

El estrecho de Barry Arm se encuentra en la bahía de Prince William Sound, en el golfo de Alaska.

Se trata de una zona con frecuente presencia de pescadores y que, antes de la pandemia, también recibía turistas en cruceros.

Ártico

Getty Images
El Ártico es una de las zonas que mayores riesgos corre ante el cambio climático.

Un deslizamiento de millones de toneladas de roca tiene potencial para eliminar esas actividades económicas en el lugar por un tiempo indeterminado.

Así lo advierte Steve Masterman, director de la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska.

“El más notable de los tsunamis fue en 1958, cuando un deslizamiento de tierra generó una ola que se elevó a 1.700 pies (520 metros)”, señala el experto.

Masterman apunta que las rocas liberadas en esa ocasión eran apenas una décima parte del tamaño de un hipotético deslizamiento en Barry Arm.

Es por ello que la entidad dirigida por Masterman expresó su preocupación sobre los peligros geológicos que corren los habitantes de la zona.

Montañas de Alaska

Getty Images
Alaska puede estar a muy poco de un fenómeno climático devastador, advierten los expertos.

El paulatino del derretimiento del permafrost, la capa de suelo congelado existente en regiones como Alaska, el noreste de Canadá, Groenlandia (Dinamarca) o Siberia (Rusia), es apuntado como uno de los principales factores de riesgo de tsunamis en esa zona.

“El permafrost mantiene unida a la tierra y cuando ese hielo se convierte en agua de manera repentina cambian las condiciones y el suelo puede moverse”, explica Liljedahl.

La geóloga apunta que se trata de un asunto muy complejo porque es difícil hacer un diagnóstico de las condiciones en las que se encuentra esa capa congelada en la región, pese a las numerosas simulaciones con computadores que se realizan.

“Realmente necesitamos saber un poco más para determinar qué tan peligroso es el deslizamiento que se avecina. Por eso creemos necesario que se conozca de esta amenaza”, indica.

Liljedahl, al igual que Masterman y un grupo de científicos escribieron una carta pública a mediados de año advirtiendo del peligro de que un deslizamiento y un tsunami devastador se produzca en Alaska.

Otros peligros

Alaska no es la única región que se encuentra en peligro, explica la geóloga del Woods Hole Research Center.

También Columbia Británica, una provincia en el noroeste de Canadá, y Noruega se encuentran ante la posibilidad de deslizamientos y tsunamis por causa del cambio climático.

Terremoto Alaska

Getty Images
En 1964, Alaska vivió un terremoto que dejó decenas de muertos.

“A medida que el calentamiento global continúe derritiendo los glaciares y el permafrost, los tsunamis creados por deslizamientos de tierra están emergiendo como una amenaza mayor”, explica.

Durante el siglo pasado, 10 de los 14 tsunamis más altos registrados ocurrieron en áreas montañosas glaciares.

En 1958, el deslizamiento de tierra en la bahía de Lituya, en Alaska, creó una ola de más de 520 metros, la más alta jamás vista en la zona.

También, después de un el terremoto en Alaska en 1964, la mayoría de las muertes se debieron a tsunamis provocados por deslizamientos de tierra bajo el agua.

190 personas fallecieron aquella vez y se lo registra como el movimiento sísmico más poderoso en Estados Unidos.


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