Galicia: las vidas detrás de las cifras de la tragedia
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Galicia: las vidas detrás de las cifras de la tragedia

26 de julio, 2013
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Personal de emergencia acude el miécoles 24 de julio de 2013 al lugar donde se descarriló el día anterior un tren de pasajeros en Santiago de Compostela, en el noroeste de España. //Foto: AP

Personal de emergencia acude el miécoles 24 de julio de 2013 al lugar donde se descarriló el día anterior un tren de pasajeros en Santiago de Compostela, en el noroeste de España. //Foto: AP

Pasajeros que iban de fiesta, que viajaban para ir a una boda, a un bautizo, o incluso que llegaban de sorpresa a visitar a sus parientes.

Cada una de las personas que viajaba en el tren que descarriló a las puertas de Santiago de Compostela tiene o deja atrás para siempre una historia personal desgarradora. ¿Adónde iban? ¿quiénes eran? ¿por qué tomaron ese tren?

Aquí le contamos algunos detalles de los viajes de personas anónimas que cualquier otro día habrían pasado desapercibidos, pero que hoy representan la parte humana detrás de los números del accidente.

Una sorpresa, por ahora sin final

La hermana de Rosalina Ynoa nunca se habría imaginado que su hermana, que vive en República Dominicana, podría haber estado en el tren que descarriló en Santiago de Compostela.

Sólo cuando la familia llamó para preguntar si ya había llegado empezó a atar cabos.

Rosalina Ynoa iba a visitar a su hermana de sorpresa, desde Madrid, adonde viajó unos días atrás como parte de una representación institucional del Ministerio de Planificación y Desarrollo de República Dominicana, donde trabaja.

Está casada y tiene cuatro hijos. Su familia es de las que ha estado más tiempo en la agonía del no saber: hasta hoy viernes su nombre no aparece ni entre los muertos ni entre los heridos.

Se considera desaparecida. Pero aún quedan cadáveres por identificar.

Carolina, “la hermana de todos”

La desesperación por tener más noticias sobre el paradero de su hermana, Carolina, de 18 años, que iba en el vagón número 6 del Alvia siniestrado, llevó durante horas a Marta Besada Garrido a una frenética búsqueda de información por las redes sociales.

La odisea de esta adolescente gallega de 16 años se ha convertido en una suerte de símbolo del papel que las nuevas tecnologías han jugado en esta tragedia.

En cierto modo Carolina se convirtió en “la hermana de todos”.

Con el primer tuit, “Acaba de descarrilar el puto tren en el que venía mi hermana”, arrancó un largo entramado de intercambios de información, fotos, detalles, pistas y mensajes de ánimo entre usuarios desconocidos que querían ayudar en lo que pudieran.

Al final, “Y entonces… silencio… “.

Al menos 70 personas murieron tras el accidente de tren en Galicia. //Foto: AP

Al menos 70 personas murieron tras el accidente de tren en Galicia. //Foto: AP

“Descansa en paz, Lila”.

“Cuando llegue a casa te llamo”

Esas, o unas palabras parecidas, fueron probablemente las últimas que la mexicana Yolanda Delfín Ortega escribió antes de morir. Se las mandó por Facebook a su novio unos cinco minutos antes del accidente.

La joven, de unos 22 años, llegó a la capital de Galicia hace cuestión de seis meses, como parte de un programa internacional de intercambio universitario.

Estudiaba derecho y en Madrid se había despedido hacía unas horas de su familia, que había venido a visitarla.

”Perdemos a dos grandes médicos”

Laura Naveiras Ferreiro y David Martín Díaz, de 21 años, eran estudiantes de medicina.

Él era de Extremadura y ella de Galicia, pero estudiaban juntos en la Universidad de Lleida, en Cataluña.

Eran novios y viajaban juntos a la tierra natal de Laura.

“Nos habéis dejado, pero siempre os tendremos presentes. Perdemos a dos grandes médicos pero, sobre todo, perdemos a dos grandes compañeros, a dos grandes personas”, escribía el consejo de estudiantes de la facultad en su página de Facebook.

Dos primas que se iban de fiesta

Zeltia Cabido, de 22 años, y su prima Eva, de 24, dejaron el coche en la estación y tomaron juntas el tren de Ourense a Santiago.
Iban a la capital a disfrutar de las fiestas del Apostol.

Planeaban encontrarse allí con amigos que Zeltia había conocido en Polonia durante un año de intercambio universitario y ver por primera vez en directo el tradicional despliegue de fuegos artificiales con el que se celebra el día de Galicia, en la medianoche del 24 de Julio.

Pero ese fue uno de los tantos eventos cancelados tras conocerse la tragedia.

Los padres de las dos jóvenes viajaron esa misma noche a Santiago para buscarlas.

Pero hacia el mediodía del día siguiente les confirmaron la peor noticia.

Una boda que terminó en funeral

Antonio Jamardo Villamarín, oriundo de Pontecesures, vivía y trabajaba en Madrid.

Este hombre de unos cuarenta años viajaba hacia su ciudad natal para celebrar la boda de su hermano menor.

Antonio iba con su novia. Según fuentes municipales, ella sobrevivió el accidente, con algunas contusiones.

“Muchas veces venían en coche, pero esta vez prefirieron el tren, porque les parecía más seguro”, contó uno de los tíos del fallecido a un medio local.

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Antártida: qué países reclaman su soberanía y por qué

El llamado "continente blanco" es el único que no pertenece a ningún país y se rige por un tratado internacional. Sin embargo, 7 naciones reclaman parte de su territorio.
1 de diciembre, 2020
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Imagen satelital de la Antártida

Getty Images
La Antártida es el único continente que no pertenece a ningún país, aunque varios reclaman una porción.

La Antártida es el continente más frío, seco y ventoso de la Tierra, y eso explica por qué es el único sin una población indígena.

Sin embargo, el cuarto continente más grande del mundo -después de Asia, América y África- es uno de los lugares más anhelados del planeta.

Siete países reivindican partes de su extenso territorio de 14 millones de kilómetros cuadrados.

Algunas son naciones lindantes, como Argentina, Australia, Chile y Nueva Zelanda.

Pero también tres países europeos -Francia, Noruega y Reino Unido- reclaman soberanía sobre sectores de la Antártida.

El primero en instalar una base permanente en la región y declarar su soberanía allí fue Argentina, en 1904. La Base Orcadas es la estación científica antártica más antigua todavía en funcionamiento.

El país sudamericano consideraba la región como una extensión de su provincia más austral, Tierra del Fuego, al igual que las islas Malvinas (o Falklands), Georgias del Sur y Sándwich del Sur.

https://www.youtube.com/watch?v=HwQIES5OuyQ

Sin embargo, Reino Unido, que controla esas islas, hizo su propia reclamación antártica en 1908, reivindicando una región que abarca por completo el sector reclamado por Argentina.

Chile, sumó su propio reclamo años más tarde, en 1940, también sobre la base de que era una extensión natural de su territorio.

La Antártica Chilena -como se la conoce allí- forma parte de la Región de Magallanes, la más austral de las 16 regiones en que se divide el país, y se superpone en partes con los terrenos antárticos exigidos por Argentina y Reino Unido.

Las otras demandas de soberanía se basan en las conquistas realizadas por famosos exploradores antárticos a comienzos del siglo XX.

El reclamo de Noruega se funda en las exploraciones de Roald Amundsen, el primero que alcanzó el Polo Sur geográfico, en 1911.

Y las pretensiones de Nueva Zelanda y Australia se basan en las gestas antárticas de James Clark Ross, quien izó la bandera del Imperio británico en territorios que fueron puestos bajo la administración de esos dos países por la Corona británica, en 1923 y 1926, respectivamente.

En tanto, Francia también reclama una pequeña porción de suelo antártico que fue descubierta en 1840 por el comandante Jules Dumont D’Urville, quien lo bautizó Tierra Adelia, en honor a su esposa.

Países que reclaman soberanía en la Antártida

BBC

Sin dueños

Más allá de estos reclamos soberanos, otros 35 países, incluyendo a Alemania, Brasil, China, Estados Unidos, India y Rusia, tienen bases permanentes en el continente blanco.

Sin embargo, el lugar que muchos llaman el Polo Sur (porque contiene el polo sur geográfico) no pertenece a nadie.

La Base Orcadas, de Argentina, ubicada en la Isla Laurie (parte de las Islas Orcadas del Sur, de la Antártida)

Getty Images
La Base Orcadas, de Argentina, ubicada en la Isla Laurie (parte de las Islas Orcadas del Sur, de la Antártida) es la estación permanente más antigua del continente blanco.

Desde 1961 es administrado por un acuerdo internacional, el Tratado Antártico, que fue firmado el 1 de diciembre de 1959 originalmente por los siete países con pretensiones soberanas más otros cinco: Bélgica, Estados Unidos (donde se firmó el acuerdo), Japón, Sudáfrica y Rusia.

El Tratado, firmado en el contexto de la Guerra Fría, buscó evitar una escalada militar, afirmando que “es en interés de toda la humanidad que la Antártida continúe utilizándose siempre exclusivamente para fines pacíficos y que no llegue a ser escenario u objeto de discordia internacional”.

El pacto congeló las reclamaciones territoriales existentes y estableció que la Antártida se convierta en una reserva científica internacional.

También prohibió las pruebas nucleares y “toda medida de carácter militar, excepto para colaborar con las investigaciones científicas”.

Desde entonces, otras 42 naciones se han sumado al Tratado, aunque solo 29 -aquellas que realizan “actividades de investigación sustanciales”- tienen poder de voto y pueden tomar decisiones sobre el presente y futuro de la Antártida.

Hasta ahora todos miembros del pacto han acordado seguir prohibiendo cualquier otra actividad en la Antártida que no sea científica.

Render de una bandera de la Antártida

Getty Images
La Antártida no tiene dueño, pero 29 países con presencia activa en el continente deciden sobre su presente y futuro.

Riqueza

Pero ¿por qué tanto interés por un continente cubierto casi enteramente de hielo?

Uno de los principales motivos tiene que ver con lo que potencialmente yace debajo de ese hielo: abundantes recursos naturales.

“Hay una razón por la cual los geólogos a menudo tienen el lugar más destacado (en las bases científicas de la Antártida)”, señala el documentalista y periodista Matthew Teller, quien ha escrito extensamente para la BBC sobre el continente blanco.

A pesar de que la prospección petrolera y minera está prohibida por el Tratado Antártico, sí se puede explorar con fines científicos.

Así, los expertos han logrado estimar que bajo el suelo antártico hay unos 200.000 millones de barriles de petróleo, dice Teller.

“Mucho más que Kuwait o Abu Dhabi”, resalta.

Sin embargo, hoy no es viable explotar esos recursos, porque -además de que está expresamente prohibido- el costo de extracción sería demasiado alto.

Esto se debe a que, a diferencia del Ártico, que está conformado principalmente por océano congelado, la Antártida es un continente rocoso cubierto de hielo.

Y esa capa de hielo puede alcanzar los cuatro kilómetros de profundidad.

En tanto, construir plataformas petroleras off shore en las proximidades de la costa antártica, donde se cree hay vastos depósitos de petróleo y gas, también resultaría muy costoso debido a que allí el agua se congela en invierno.

Un pingüino en la Antártida

Getty Images
Hoy la Antártida está protegida, pero en 2048 eso podría cambiar.

No obstante -advierte Teller- “es imposible predecir en qué estado estará la economía mundial en 2048, cuando sea el momento de renovar el protocolo que prohíbe la prospección antártica”.

“En ese escenario, un mundo hambriento de energía podría estar desesperado”, afirma.

Además de petróleo y gas, se cree que la región antártica es rica en carbón, plomo, hierro, cromo, cobre, oro, níquel, platino, uranio y plata.

Plataforma continental

El Océano Antártico también tiene grandes poblaciones de kril y peces, cuya pesca es regulada por la Comisión para la Conservación de los Recursos Marinos Vivos Antárticos.

Todas estas riquezas naturales explican por qué los países que reivindican partes de la Antártida también han realizado reclamos ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) para demandar sus derechos de propiedad sobre el lecho marino adyacente a los territorios antárticos que pretenden.

En 2016, la Comisión de Límites de la Plataforma continental (CLPC) de la ONU reconoció el derecho de Argentina de extender sus límites externos en el Atlántico Sur, lo que le permitió al país sudamericano sumar 1,6 millones de kilómetros cuadrados de superficie marítima.

Sin embargo, la CLPC no se pronunció sobre el reclamo relacionado con los territorios antárticos (ni de Argentina ni de ningún otro país) ya que el organismo no considera ni emite recomendaciones sobre áreas en disputa.

Antártida

Getty Images
El Tratado Antártico, que fue firmado el 1 de diciembre de 1959.

Beneficios menos conocidos

Hay dos potenciales utilidades más que tiene el continente blanco, que son únicas, pero menos conocidas que las riquezas naturales tradicionales.

Mientras muchos se enfocan en los potenciales beneficios económicos que yacen kilómetros debajo del hielo o en los mares, pasan por alto lo que muchos consideran será el bien más preciado en el futuro: el agua dulce.

Y es que el hielo que cubre la Antártida es la mayor reserva de agua dulce del mundo, un recurso esencial escaso que algún día podría valer más que el oro.

Se calcula que la Antártida contiene el 70% del agua dulce del planeta, ya que allí se concentra el 90% de todo el hielo de la Tierra.

Y hay mucha más agua dulce congelada que la que se halla debajo del suelo, y en ríos y lagos.

Si se considera que el 97% del agua en el mundo es salada, se comprende la importancia que tiene ese recurso hídrico congelado en el extremo sur del planeta.

La otra ventaja poco conocida de la Antártida tiene que ver con sus cielos, que son particularmente claros e inusualmente libres de interferencias de radio.

Esto los hace ideales para la investigación del espacio profundo y el seguimiento satelital.

El cielo de la Antártida

Getty Images
El cielo antártico es tan potencialmente rico como su suelo y agua.

“Pero también son ideales para el establecimiento de redes de vigilancia encubierta y el control remoto de sistemas de armas de ataque”, advierte Teller.

Australia ha advertido que China podría utilizar su base científica Taishan -la cuarta del país en territorio antártico, construida en 2014- para realizar tareas de vigilancia.

“Las bases antárticas se utilizan cada vez más para un ‘doble uso’: la investigación científica que es útil para fines militares”, denunció el gobierno australiano en 2014.

Sin embargo, el sistema de navegación satelital chino, BeiDou, cumple con las reglas del Tratado Antártico, al igual que el sistema Trollsat de Noruega.


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