Lo que dijo Snowden en su reaparición en Rusia (español)
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Lo que dijo Snowden en su reaparición en Rusia (español)

Edward Snowden emitió un comunicado este viernes 12 de julio desde el aeropuerto Sheremetyevo en Moscú ante organizaciones de derechos humanos y funcionarios de gobierno rusos.
Por Traducción Emily Kat Gómez Ramsey
12 de julio, 2013
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Edward Joseph Snowden emitió un comunicado este viernes 12 de julio desde el aeropuerto Sheremetyevo en Moscú ante organizaciones de derechos humanos y funcionarios de gobierno rusos.

La reunión duró 45 minutos, tiempo durante el cual se permitió a dichos grupos formular preguntas al exanalista. Durante la reunión, el representante de Human Rights Watch contó a Snowden que en su camino al aeropuerto había recibido una llamada del embajador de EU en Rusia, quien le pidió comunicar al Sr. Snowden que EU no lo considera un “informante”. Sin embargo, sí ha violado las leyes de Estados Unidos.

Durante la congregación Snowden fue acompañado por Sarah Harrison, asesora legal de Wikileaks, así como un traductor.

También estuvieron presentes Tanya Lokshina de Human Rights Watch (HRW); Sergei Nikitin, jefe de Amnistía Internacional (AI) en Rusia; Transparencia Internacional; el representante permanente de Rusia ante la ONU, Vitaly Churkin; Vladimir Lukin, el ombudsman presidencial ruso; el procurador Genri Reznik y el diputado Vyacheslav Nikonov.

Aquí el comunicado íntegro difundido por Wikileaks, traducido al español.

Hola. Mi nombre es Edward Snowden. Hace poco más de un mes, tenía una familia, un hogar en el paraíso, y vivía muy cómodo. También tuve la capacidad, sin haber recibido orden alguna, para buscar, retener y leer sus comunicaciones. Comunicaciones que lleva a cabo cualquier persona en cualquier momento. Eso es suficiente como para cambiar el destino de alguien.

También es una grave violación de la ley. Las enmiendas cuarta y quinta de la Constitución de mi país, el artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y numerosos estatutos y tratados prohíben este tipo de sistemas de vigilancia masiva y omnipresente. Si bien la Constitución de los EU considera estos programas  ilegales, mi gobierno argumenta que las decisiones judiciales secretas, que el mundo no tiene permiso para ver, de alguna manera legitiman un asunto ilegal. Estas decisiones corrompen la noción más básica de lo que significa la justicia – que debe ser vista para ser verdad. Lo inmoral no puede hacerse moral por medio de la utilización de la ley secreta.

Creo en el principio declarado en Nuremberg en 1945: “Los individuos tienen deberes internacionales que trascienden las obligaciones nacionales de obediencia. Es por ello que los individuos tienen el deber de violar las leyes domésticas para prevenir que sigan ocurriendo crímenes contra la paz y la humanidad”.

Creo haber hecho lo correcto y comencé una campaña para corregir esta mala conducta. No busqué enriquecerme. Nunca traté de vender secretos estadounidenses. No me asocié con ningún gobierno extranjero para garantizar mi seguridad. En su lugar, revelé lo que sabía al público, para que lo que nos afecta a todos pueda ser discutidos por todos a la luz del día. Y le pedí justicia al mundo.

Aquella decisión de contarle al público sobre el espionaje que nos afecta a todos nosotros me ha salido cara, pero era lo correcto y no me arrepiento de haberlo hecho.

Desde entonces, los servicios de inteligencia y de gobierno de los Estados Unidos de América han tratado de hacer de mi un ejemplo, una advertencia a todos los que se atrevan a hablar como yo lo hice.

He sido acosado por mis actos de expresión política y se me ha dejado sin ciudadanía. El Gobierno de los Estados Unidos me ha puesto en las listas de prohibición de vuelos. Exigió a Hong Kong que me regresara, fuera del marco legal, en violación directa del principio de no devolución – la Ley de Naciones. Ha amenazado con sanciones a los países que han defendido mis derechos humanos y el sistema de asilo político de la ONU. Incluso tomó el paso sin precedentes de ordenarle a países militarmente aliados a aterrizar el avión de un presidente latinoamericano para buscar a un refugiado político.

Estas peligrosas escaladas representan una amenaza no sólo para la dignidad de América Latina, sino para los derechos fundamentales compartidos por todas las personas, todas las naciones, de vivir libres de la persecución, y de buscar y recibir asilo.

Pero incluso en la cara de esta históricamente desproporcionada agresión, los países de todo el mundo me han ofrecido su apoyo y asilo. Estos países, entre ellos Rusia, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador tienen mi completa gratitud y respeto por ser los primeros en tomar partido en contra de las violaciones a derechos humanos cometidas por los poderosos en lugar de los sin poder. Al negarse a comprometer sus principios frente a la intimidación, se han ganado el respeto de todo el mundo. Tengo la intención de viajar a cada uno de estos países para extender mi agradecimiento personal a su pueblo y a sus dirigentes.

Les anuncio hoy mi aceptación formal a todas las ofertas de apoyo o asilo que me han extendido, así como a todas que pudieran ser ofrecidas en el futuro.

Con, por ejemplo, la concesión de asilo proporcionada por el presidente Maduro de Venezuela, mi condición de asilado ahora es formal, y ningún Estado tiene las bases para limitar o interferir con mi derecho a disfrutar de dicho asilo. Sin embargo, como ya hemos visto, algunos gobiernos de Europa occidental y de Norte América han demostrado su voluntad de actuar fuera de la ley, comportamiento que persiste hasta hoy en día. Esta amenaza ilegal hace que me sea imposible viajar actualmente a América Latina y disfrutar del asilo en concordancia a nuestros derechos compartidos.

La voluntad de los estados poderosos para actuar extrajudicialmente representa una amenaza para todos nosotros. No se debe permitir que tengan éxito. Por consiguiente, les pido su ayuda para solicitar garantías de tránsito seguro desde las naciones pertinentes en la obtención de mi viaje a América Latina, así como solicitar asilo en Rusia hasta el momento en que estos estados se adhieran a la ley, y mi viaje sea permitido. Hoy presentaré mi solicitud a Rusia y espero que sea aceptada favorablemente.

Gracias.

Aquí un video subido a Youtube de la reunión.

Respuesta de la Casa Blanca

Unas horas después de la reunión y posterior publicación del comunicado del exanalista, llegó la respuesta por parte del gobierno estadounidense. El vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, dijo que Snowden ha sido acusado de tres delitos y debe regresar de forma inmediata a los Estados Unidos. “Tenemos una larga historia de cooperación en aplicación de la ley con Rusia”, dijo.

“Desde hace días hemos mantenido conversaciones con funcionarios rusos a distintos niveles. El Presidente tiene programada una llamada con el presidente Putin para más tarde,” añadió.

El corresponsal del NYTimes para la Casa Blanca emitió el siguiente tuit al respecto:

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Con respecto al trabajo de Human Rights Watch y Amnistía Internacional en defensa de Snowden, Carney elogió su trabajo. Sin embargo, dijo “el Sr. Snowden no es un activista de derechos humanos o disidente, sino un informante de secretos de estado altamente clasificados”.

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Cómo fue estar con Donald Trump el día que perdió la carrera por la Casa Blanca

Cómo el presidente que nunca ha dudado de sí mismo se enfrentó a la derrota después de cuatro años en el poder.
8 de noviembre, 2020
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En los últimos cuatro años he visto al presidente de EE. UU. en sus días buenos y en sus días malos.

Pero este 7 de noviembre, el día en que perdió las elecciones, fue un día muy distinto a todos esos otros.

Vestido con una chaqueta negra, pantalón deportivo oscuro y un gorro con la inscripción MAGA (las iniciales de su lema de campaña en inglés, Make America Great Again), Donald Trump dejó la Casa Blanca un poco después de las 10 de la mañana del sábado.

Antes, se la había pasado tuiteando sobre las elecciones y, sobre todo, sobre el fraude electoral que considera tuvo lugar en torno a los comicios generales del 3 de noviembre.

Salió por la puerta de la residencia presidencial y se subió a su vehículo oficial que lo llevó en dirección de su club de golf Trump National, en la ciudad de Sterling, Virginia, a unos 40 kilómetros de Washington.

En ese momento, proyectaba un aire de autoconfianza. Era un día precioso, perfecto para el golf, y por eso decidió que iba a pasarlo en su club.

Trump jugando al goflf.

Getty Images
Trump pasó gran parte del día jugando al golf.

Pero, a la vez, se notaba que las personas que trabajaban con él estaban incómodas. Como al borde de una situación muy tensa.

“¿Cómo la están pasando?”, le pregunté a una de sus empleadas.

“Bien”, respondió. Y sonrió, pero sus ojos se entrecerraron y bajó rápido la mirada hacia la pantalla de su celular.

Trauma electoral

La Casa Blanca ha estado en una especie de trauma en los días que han pasado desde la elección.

Aunque fue apenas el martes, parece que hubiera ocurrido hace mucho tiempo.

La mayoría de los escritorios del ala oeste de la Casa Blanca estaban vacíos cuando pasé por el edificio en la mañana de este sábado. Muchos miembros del personal han resultado infectados por el covid-19 y no pueden ir a la oficina. Los otros están en cuarentena.

Entonces, a eso de las 11:30 y mientras el presidente estaba jugando al golf, la BBC y varias cadenas comenzaron a proyectar que Joe Biden había ganado las elecciones.

Estaba sentada en un restaurante italiano ubicado a un poco más de un kilómetro de distancia del Trump National cuando recibí el dato.

Trump regresa a la Casa Blanca después de jugar al golf

Reuters
El presidente Trump se enteró de la noticia de la victoria de Joe Biden en su campo de golf en el estado de Virginia.

Yo hago parte del grupo permanente de periodistas que cubren la Casa Blanca, un conjunto de colegas de medios distintos que viajan con el presidente de EE.UU.

Todos estábamos esperando que saliera del club.

“Él es una persona tóxica”, dijo una mujer en las afueras del restaurante. Ella, como muchos de sus vecinos en ese distrito de mayoría demócrata, habían votado por el rival de Trump.

Otros se preguntaban en voz alta cuándo el presidente dejaría el club y volvería a la Casa Blanca.

Pasaron los minutos. Pasaron las horas.

“Se está tomando su tiempo”, le dijo un funcionario a otro.

El presidente no tenía prisa en marcharse. En el club estaba rodeado de amigos. Fuera de esas puertas, sus seguidores me gritaban a mí y a los otros periodistas “Acaben con los medios”.

Una mujer, vestida con tacones altos y un gorro rojo, azul y blanco, llevaba un cartel en el que se leía: “Detengan el robo”.

Un hombre pasó conduciendo su camioneta por enfrente del club mientras hacía ondear varias banderas, incluso una en la que se mostraba al presidente encima de un tanque, como si fuera el comandante de los ejércitos del mundo.

Críticos del presidente.

BBC
Un mensaje claro: “Usted está a punto de perder su trabajo”.

Era una muestra de cómo sus seguidores ven al presidente, e incluso cómo Trump se veía a sí mismo.

Finalmente, el presidente decidió abandonar el club y regresar a la Casa Blanca.

Allí, miles de sus críticos lo esperaban.

“Has perdido. Nosotros hemos ganado”

La caravana presidencial avanzó por Virginia. Yo iba en una camioneta que hacía parte de la caravana, que por poco se estrella en una de las calles del condado de Fairfax. Se encendieron las sirenas.

Entre más cerca estábamos de la Casa Blanca, más grande era el tumulto: la gente estaba en las calles celebrando la derrota del mandatario.

Alguien llevaba en alto un cartel: “Has perdido y todos nosotros hemos ganado”. Había clima festivo y cánticos.

Con un letrero de "Hasta nunca" algunas personas saludaron la caravana de Trump en el Sterling (Virginia).

Getty Images
Con un letrero de “Hasta nunca” algunas personas saludaron la caravana de Trump en el Sterling (Virginia). La campaña del mandatario estadounidense anunció este sábado que no reconocen los resultados y que la “elección está lejos de haber terminado”.

Cuando llegamos a la Casa Blanca, el presidente ingresó por una puerta lateral, una entrada que ha utilizado poco durante sus cuatro años de mandato. Sus hombros estaban hundidos y la cabeza, gacha.

Entonces levantó la vista hacia los periodistas que estábamos allí y levantó su pulgar. Fue un gesto a medias. No levantó su mano ni apretó su puño, como suele hacer.

Tanto en la Casa Blanca como en el club de golf, el presidente nunca vaciló: siempre hizo reclamos sin sustento sobre el fraude electoral e insistió que será reivindicado.

Durante toda esa mañana escribió en su cuenta de Twitter sobre los “votos ilegales” y por la tarde declaró, desafiante y en mayúsculas, “YO GANÉ ESTAS ELECCIONES”.

Pero eso fue Trump en Twitter. El hombre que yo vi me dejó una impresión muy distinta. Cuando entró por la puerta lateral de la Casa Blanca por la tarde, la arrogancia se había ido.

Texto de Tara McKelvey, corresponsal de la BBC en la Casa Blanca

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BBC

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