Desaparecidos en Veracruz, "grupo de choque" del PRI
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Desaparecidos en Veracruz, "grupo de choque" del PRI

El jueves 4 de julio, 120 personas fueron contratadas en Morelos para actuar como grupo de choque en la elección del domingo en Veracruz; 17 están en paradero desconocido.
Por Redacción Animal Político con información de Ángel Alvarez
12 de julio, 2013
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120 hombres fueron contratados en Morelos como grupo de choque para la elección de Veracruz; al negarse a actuar como tal, fueron supuestamente abandonados. //Foto: Ángel Álvarez.

120 hombres fueron contratados en Morelos como grupo de choque para la elección de Veracruz; al negarse a actuar como tal, fueron supuestamente abandonados. //Foto: Ángel Álvarez.

El jueves 4 de julio, Luis González, habitante de la colonia La Nopalera en Temixco, Morelos, fue contratado junto con otras 119 personas para viajar a Veracruz. La encomienda: vigilar las elecciones para el PRI, en la comunidad huasteca de Álamo Temapache, cerca de los límites con Tamaulipas.

A cambio, Luis y los otros contratados recibirían 200 pesos diarios, comidas, mil 300 pesos más al terminar la jornada electoral y serían llevados de vuelta a Temixco el lunes 8 por la mañana. Aceptadas las condiciones, el grupo salió el jueves en tres autobuses.

Hace más de una semana que los 120 se fueron a Veracruz, en Álamo Temapache ya ganó el PAN, y hasta ahora sólo han vuelto a Morelos 103 hombres. Los 17 restantes están en paradero desconocido.

Junto con Luis González, otros miembros del grupo acusan que desde el sábado 6 fueron prácticamente abandonados por sus contratantes.

“Nos fue muy mal. Nos trataron muy mal. Nos llevaron a la sierra, ahora sí que como secuestrados porque no nos daban nada. No nos daban agua, ni de comer. Nos dijeron que íbamos a cuidar casillas, pero ya llegando allá nos dijeron que íbamos a hacer cosas malas”, narra Gerardo N, uno de los reclutados.

“Cosas malas”, según la esposa de uno de los hombres llevados a Veracruz, se ‘traduce’ en “saquear las casas de campaña de otros partidos políticos”.

“Como no se prestaron, los abandonaron en la sierra. Ya no les cumplieron nada, y no hay modo de que regresen”, acusa la mujer que pidió se omitiera su nombre.

¿Quién contrató al grupo?

Los habitantes de la colonia La Nopalera, en Temixco, señalan por lo menos a cuatro personas involucradas en la contratación del grupo. Uno de ellos sería, presuntamente, un hombre llamado Gabriel, empleado de la Funeraria Ocampo, que opera en el sector.

“Este chico se supone que es priista y él fue quien los estuvo juntando a modo de que se fueran. Él estuvo haciendo las listas de qué personas iban a ir allá. Se fueron en tres autobuses, salieron del depósito de La Nopalera alrededor de las 11:00 de la noche del jueves”, recuerda la esposa que pide el anonimato.

Otro de los presuntos involucrados es el director general de Servicios Públicos de Temixco, Ricardo González Hernández. Según Luis González, él hizo las contrataciones “con engaños”. Los afectados actuarán jurídicamente contra este funcionario por haber puesto en peligro sus vidas.

Las otras dos personas que supuestamente están implicadas también son empleados de la funeraria Ocampo. Un trabajador de nombre Pablo Vázquez Díaz habría participado en el reclutamiento. La mañana del jueves 11, los miembros del grupo que ya se encuentran en Temixco fueron al negocio para enfrentarlo por el riesgo que debieron pasar.

Los afectados también acusan a un hombre al que identifican sólo como Giovanni. El domicilio de esa persona, también trabajador de la funeraria, sería supuestamente el lugar donde el grupo quedó abandonado.

Tanto Pablo como Giovanni son identificados por los vecinos de La Nopalera como personas cercanas al ex delegado del PRI en Veracruz, César Cruz Ortiz, acusado de enviar a casi 500 personas de Cuernavaca a votar en aquel estado, en el proceso electoral de 2011.

El regreso

En un autobús facilitado por autoridades veracruzanas, parte de los morelenses volvió a su lugar de origen el miércoles. //Foto: Ángel Álvarez.

En un autobús facilitado por autoridades veracruzanas, parte de los morelenses volvió a su lugar de origen el miércoles. //Foto: Ángel Álvarez.

Al quedar a su suerte en Veracruz por haberse negado a actuar como un grupo de choque, los 120 contratados se dispersaron. Algunos de ellos se resguardaron en la cárcel distrital de Álamo Temapache, otros se separaron por completo. Según habitantes de La Nopalera, hubo quien volvió a Temixco auxiliado por sus parientes.

Cuando las familias se enteraron de que parte de los hombres contratados estaban en la cárcel, pidieron ayuda al Gobierno de Morelos para regresarlos a la entidad.

Según relata la esposa que habla bajo anonimato, en Alamo Temapache sólo un síndico apoyó para liberar a los que se encontraban presos, pero no aseguró que llegaran con bien a Morelos, y alertó que “podían desaparecer en el camino”.

Tras diversas gestiones del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Morelos, un autobús de Veracruz salió con un grupo de afectados. Alrededor de las 23:28 horas del miércoles 10, cuando las calles de La Nopalera permanecían casi solas, el sonido de un motor irrumpió el silencio. Entusiasmados, los habitantes aplaudieron al ver que llegaban sus familiares.

Luis González, quien llegó en ese autobús, asegura que las autoridades de Álamo Temapache les recomendaron abandonar la localidad de noche, sin embargo, personas desconocidas ya habían los habían buscado en la cárcel. Ante esa situación, sumada a que no habría quién escoltara el autobús, prefirieron viajar a la luz del día.

“Preferimos salir a la vista de toda la gente porque si ya habían ido a querernos sacar, imagínese si nos venimos en la noche. Íbamos a ser presa fácil de cualquiera”, agregó Luis.

Con información de Ángel Álvarez.

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Lula vs. Bolsonaro: "Es la elección más importante de Brasil tras el fin de la dictadura", afirma experto

José Murilo de Carvalho, uno de los principales historiadores de Brasil, dice en una entrevista con BBC Mundo que “el país está dividido al medio y el elegido, sea quien sea, tendrá que enfrentar una gran oposición”.
30 de octubre, 2022
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El balotaje presidencial de Brasil entre Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro este domingo es la elección más importante del país desde el fin de la dictadura militar en 1985, afirma, para BBC Mundo, el politólogo e historiador José Murilo de Carvalho.

En el mayor país de América Latina está en juego el “todavía frágil sistema democrático”, dijo el miembro de la Academia Brasileña de Letras y de la Academia Brasileña de Ciencias.

El expresidente Lula, un izquierdista de 77 años que obtuvo 48.4% de los votos en la primera vuelta de las elecciones este mes, llega al balotaje con una ventaja de entre cuatro y ocho puntos en distintas encuestas de intención de votos válidos publicadas este sábado.

Pero el actual presidente Bolsonaro, un ultraderechista de 67 años, obtuvo en la primera vuelta una votación mayor a la que anticipaban los sondeos (43,2%) y aspira a ser reelecto contra muchos pronósticos.

El ganador debe superar este domingo el 50% de los votos válidos (sin contar aquellos en blanco y anulados) para iniciar un nuevo mandato presidencial el 1 de enero de 2023.

El resultado puede variar por factores como el nivel de abstención o cómo se decanten los votantes indecisos y volátiles, que algunas encuestas ubican en torno a 5%.

La campaña estuvo marcada por una fuerte polarización política, hechos de violencia y dudas sobre si Bolsonaro, un excapitán del Ejército que buscó sembrar sospechas sin pruebas sobre el sistema electoral brasileño, aceptará una eventual derrota.

“No se puede descartar un espectáculo circense similar al que montó (Donald) Trump en Estados Unidos”, señala Carvalho en alusión a la negativa del entonces presidente de ese país y aliado de Bolsonaro a aceptar su propia derrota en las elecciones de 2020.

Tras su último debate con Lula, Bolsonaro sostuvo que “no hay la menor duda” de que respetará el resultado de la elección aunque le sea adverso: “Quien tenga más votos, gana”, declaró.

Lo que sigue es una síntesis del intercambio vía correo electrónico con Carvalho, quien tiene 83 años y ha recibido varios premios y títulos de doctor honoris causa a lo largo de su carrera:


Explique por favor cómo evalúa la importancia histórica de estas elecciones en Brasil que enfrentan al expresidente Lula con el actual presidente Bolsonaro.

La República brasileña tiene 133 años. La primera elección con participación popular significativa fue en 1945.

La segunda en 1950, cuando yo tenía 11 años, fue disputada por Getúlio Vargas, un exdictador civil, y por un brigadier de la Fuerza Aérea que ayudó a deponerlo en 1945, en representación de militares, élite y clase media.

Getúlio, en ese momento comparado con Perón, había adoptado un programa laboral fuerte y ganó con el apoyo de los obreros. En 1954, ante la fuerte oposición de militares y civiles, fue forzado a renunciar y se suicidó.

La lucha contra el laborismo y el nacionalismo, agravada por la Guerra Fría, llevó al golpe de 1964 y la dictadura militar (1964-1985).

José Murilo de Carvalho

Academia Brasileira de Letras/Guilherme Gonçalves
José Murilo de Carvalho anticipa que el presidente que sea electo en Brasil “tendrá que enfrentar una gran oposición”.

Hoy tenemos algo semejante. Un representante del laborismo (Lula) que intenta volver al poder enfrentando a un presidente apoyado por la clase media, los militares y por empresarios.

La gran diferencia hoy es la ausencia de la Guerra Fría y de la amenaza de intervención norteamericana, aunque los factores externos no estén del todo ausentes.

¿Ve esta elección como la más importante del país al menos desde el retorno de la democracia?

Es sin duda la más importante tras el fin de la dictadura por estar en juego nuestro aún frágil sistema democrático.

¿Observa algún riesgo de crisis o ruptura institucional en Brasil asociado al resultado de estas elecciones?

El riesgo sólo podría venir en caso de una derrota del presidente (Bolsonaro). No se puede descartar un espectáculo circense similar al que montó Trump en Estados Unidos.

Mi apuesta es que las Fuerzas Armadas no lo apoyarán y que la presión externa será fuerte en Estados Unidos, la Unión Europea y los principales países de Hispanoamérica.

¿En qué medida Bolsonaro y Lula representan dos formas diferentes de entender Brasil?

La diferencia es grande. Lula es como un nuevo Vargas con una base de apoyo entre obreros, pobres e intelectuales.

Una mujer mira material de campaña con las caras del candidato izquierdista Lula sa Silva y el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro.

Reuters
Los brasileños eligen a su presidente entre dos opciones muy distintas.

Bolsonaro se basa en sectores de la clase media, el pentecostalismo, grandes empresas, la agroindustria y los militares de las Fuerzas Armadas y las policías.

Parte de la disputa también se da en el campo de los valores, especialmente en lo referente a la familia y la identidad de género.

En el caso de Bolsonaro llega a esta segunda vuelta tras un gobierno muy tumultuoso, acusado por sus críticos de actitudes autoritarias, de dividir al país, de responder de forma equivocada a la pandemia de coronavirus y, con esto, agravar durante su gobierno la situación crítica que ya tenía Brasil.

Aun así, tiene posibilidades de ganar un segundo gobierno, según encuestas de opinión.

¿Cómo explica este apoyo que tiene el presidente?

Es una pregunta de un millón de dólares. ¿Cómo un presidente irrespetuoso de la ley, que desprecia las instituciones, incluidos los poderes de la República, y los valores democráticos, intolerante con los avances en la igualdad de género y de raza, indiferente, si no hostil, a la protección del medio ambiente, por dar algunos ejemplos, fue electo y tiene posibilidad de ser reelegido?

Parte de la respuesta puede estar en el hecho de que también hay un gran rechazo al expresidente Lula.

Jair Bolsonaro

Getty Images
Bolsonaro a capitalizado en votos el rechazo a Lula y su Partido de los Trabajadores.

Las encuestas muestran el gran rechazo de los entrevistados hacia los dos, entre 47% (Bolsonaro) y 41% (Lula).

El país está dividido al medio y el elegido, sea quien sea, tendrá que enfrentar una gran oposición.

En el caso de Lula, busca volver a ser presidente tras los escándalos de corrupción que surgieron durante los gobiernos de su Partido de los Trabajadores y de una condena por corrupción anulada por el Supremo, sin que el expresidente haya hecho una gran autocrítica por los errores cometidos. ¿Cuál es el motivo principal por el que puede volver al palacio de Planalto?

Sin duda, tiene que haber un lado personal: demostrar que es inocente y no pasar a la historia como un presidente condenado.

También está la arrogancia de su partido, el Partido de los Trabajadores, que nunca quiso admitir que hubo corrupción.

Lula

Getty Images
Lula promete volver a los tiempos de bonanza económica que tuvo Brasil en su presidencia (2003-2010).

Para el partido, el expresidente es su único candidato que puede ganar la elección.

Brasil conmemoró el bicentenario de su independencia en septiembre. ¿Diría que estas elecciones sugieren que Brasil todavía está buscando qué país quiere ser?

No hay mucho que celebrar en este bicentenario.

Por el lado político, no pudimos construir una república democrática sobre bases sólidas, como se puede observar en lo que está ocurriendo hoy. Seguimos bajo la tutela de las Fuerzas Armadas, que se consideran guardianes de la República.

Por el lado social, somos el octavo país más desigual del mundo y el 84º en el Índice de Desarrollo Humano.

La independencia se hizo bajo el sueño de construir aquí un gran imperio. En la década de 1930, el austríaco Stefan Zweig escribió un libro elogioso titulado “Brasil, país de futuro”. Ese imperio y ese futuro están lejos, si es que alguna vez llegan.


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