Retienen 13 horas avión de Evo; buscaban a Snowden
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Retienen 13 horas avión de Evo; buscaban a Snowden

El avión de Evo Morales viaja rumbo a Bolivia tras hacer una escala en España, después de 13 horas en las que el "temor" de que Snowden estuviera a bordo hicieron que varios países de la Comunidad Europea le impidieran sobrevolar sus territorios.
3 de julio, 2013
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Evo Morales. Foto: AP

Evo Morales. Foto: AP

El avión del presidente de Bolivia, Evo Morales, viaja rumbo a su país tras hacer una escala en España, después de 13 horas en las que el “temor” de que  Edward Snowden estuviera a bordo hicieron que varios países de la Comunidad Europea le impidieran sobrevolar sus territorios y lo dejaran varado en el aeropuerto de Viena.

La escala en España se permitió, según refiere El País,  una vez que Morales accedió a que autoridades austríacas revisaran el avión “a petición de Estados Unidos” y constatar que Snowden no viajaba en él.

Anoche Francia, Portugal, España e Italia negaron que el avión presidencial de Morales, sobrevolara sus territorios. ¿La razón? La sospecha de que a bordo se podría encontrar el hombre que dio a conocer la red de espionaje del gobierno estadounidense hacia sus ciudadanos y extranjeros: Edward Snowden.

Evo Morales estaba en Rusia porque se reunió con el presidente Vladimir Putin en una cumbre de exportadores de gas celebrada en el Kremlin. Es en este país, específicamente en Moscú, donde se cree que Edward Snowden sigue escondido de las autoridades estadounidenses.

Al querer atravesar el continente europeo, el avión de Evo Morales fue desviado de emergencia hacia Austria después que Francia, Portugal, España e Italia le negaron el permiso de sobrevolar sus territorios.

Imagen tomada de video de RT News.

Imagen tomada de video de RT News.

Ante estas acciones, el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García, informó que el gobierno haría las gestiones diplomáticas necesarias para lograr que Morales regrese a su país, pero que no aceptará que su avión sea revisado como exigen algunos países para permitirle el paso por su espacio aéreo.

“Esta obstaculización ha sido instruida por el gobierno de Estados Unidos. Algunos países europeos se han convertido en colonias del imperio norteamericano”, afirmó García, al tiempo que convocó a los gobiernos de la región a “reunirse de emergencia para manifestarse en contra de este abuso”.

Por su parte, el canciller boliviano David Choquehuanca dijo que no saben quién inventó “esta mentira. Queremos denunciar a la comunidad internacional esta injusticia con el avión del presidente Evo Morales, con una información malintencionada” y afirmó que “el señor Snowden no está en el avión del presidente”.

En rueda de prensa, Choquehuanca dijo que tras la cancelación del sobrevuelo por Francia y Portugal, el gobierno de España autorizó que el avión Falcon de Morales se reabasteciera de combustible en su territorio y que de allí voló a Viena.

“Creemos que había sospechas de que el señor Snowden esté a bordo; no se quién se inventó esta mentira. Es un acto de discriminación con un mandatario. Portugal y Francia tendrán que explicarnos por qué cancelaron el sobrevuelo. Se ha puesto en riesgo la vida del presidente”, agregó.

El canciller de Bolivia, David Choquehuanca. Foto: AP.

El canciller de Bolivia, David Choquehuanca. Foto: AP.

Alrededor de la medianoche, el ministro de Defensa de Bolivia, Rubén Saavedra, quien acompañaba a Morales, informó que no era posible regresar a La Paz porque Italia y España también les negaron sobrevolar su espacio aéreo, a pesar que Francia y Portugal ya habían retirado su negativa inicial.

“El embajador de España en Austria acaba de informarnos que no hay autorización para sobrevolar territorio español y que a las 9 horas del miércoles se pondrán en contacto nuevamente con nosotros”, dijo Saavedra con la televisora estatal en La Paz, y explicó que el gobierno español puso como condición “revisar el avión presidencial”.

“Esto es un chantaje; no lo vamos a permitir por una cuestión de dignidad. Vamos a esperar todo el tiempo necesario” en Viena, dijo.

En una entrevista con la televisora Russia Today, Evo Morales dijo que su país estaría dispuesto a sopesar el conceder asilo a Snowden, pero aclaró que esa petición no ha llegado.

Por otra parte, Alexander Schallenberg, portavoz de la cancillería austriaca, le dijo a The Associated Press que Snowden no se encuentra con Morales y que el mandatario boliviano pernocta en un hotel de Viena.

Reacciones de Latinoamérica

Los cancilleres de Venezuela y Ecuador dijeron que el desvío del avión se trató de una “ofensa” y un “atentado” contra el mandatario boliviano.

“Cambiarle la ruta a un avión sin saber su disponibilidad de combustible es un atentado contra cualquier ser humano que es tripulante o pasajero de un vuelo, y aquí agravado por la situación que estamos hablando del presidente… de Bolivia, el líder de una nación digna”, dijo el canciller venezolano Elías Jaua desde Bielorrusia en una entrevista telefónica difundida por la estatal Venezolana de televisión.

Por su parte, el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño dijo el martes en rueda de prensa en Quito que el rechazo de Portugal y Francia es una “tremenda ofensa y tenemos que reaccionar. Voy a solicitar una reunión extraordinaria de ministros de relaciones exteriores de Unasur para tratar estos temas; no es posible”, expresó.

“No sé si sospechaban que en el avión en que viajaba el presidente Evo Morales podía ir el señor Snowden, no sé si por esa sospecha se atrevieron a negarle a un presidente el paso por su espacio aéreo. Me parece una tremenda ofensa”, agregó.

Para Jaua, los argumentos de Francia y Portugal “son absolutamente falsos porque además el gobierno de España había condicionado el paso a que el avión fuese revisado, en un absoluto irrespeto a la soberanía”, afirmó.

“Todas informaciones que se tienen de primera mano, y de primeras fuentes, es que el objeto de ese atentado contra el presidente Evo Morales era requisar el avión para verificar si allí iba el ciudadano Snowden o no”, agregó.

El gobierno de Nicaragua calificó de “acción criminal”, “barbarie” y “atentado” la decisión de Francia y Portugal, informó la vocera Rosario Murillo a través de los medios oficialistas.

“Nuestro presidente (Daniel Ortega) habló con el compañero Evo Morales. Ellos acaban de intercambiar sobre la barbarie, sobre el atentado de que ha sido víctima nuestro hermano jefe de Estado que viajaba en un avión oficial… en un vuelo presidencial, de parte de los imperios o de la política neocolonialista del imperio global”, explicó Murillo a la nueva Radio Ya.

En La Habana, la cancillería emitió un comunicado en el que expresó su repudio a lo sucedido, por considerarlo un “acto inadmisible, infundado y arbitrario que ofende a toda la América Latina y el Caribe”, al tiempo que exhortó a la comunidad global a movilizarse contra estas violaciones al derecho internacional y a los derechos humanos.

En La Paz, legisladores oficialistas y seguidores del mandatario se manifestaron en las puertas de la embajada de Francia para protestar y anunciaron que no se moverán hasta que Morales vuelva.

El senador Isaac Avalos declaró a medios locales que pedirán al gobierno la expulsión del embajador de Francia en La Paz y de otros diplomáticos europeos.

Simpatizantes del presidente Evo Morales protestan afuera de la embajada de Francia en La Paz, Bolivia. Foto: AP.

Simpatizantes del presidente Evo Morales protestan afuera de la embajada de Francia en La Paz, Bolivia. Foto: AP.

Reunión urgente de Unasur

La presidenta argentina Cristina Fernández dijo hoy que habrá una reunión urgente de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), ante la “humillante situación” vivida por el presidente boliviano Evo Morales.

A través de su cuenta de Twitter, la mandataria indicó esta madrugada que había hablado con su par boliviano, quien con voz tranquila le dijo “´Hola compañera, como está?’.Él me preguntó a mí como estoy!”, escribió Fernández.

Agregó que todos los presidentes del área sudamericana se encuentran “en alerta”, luego de que algunos países europeos negaron permiso de vuelo a la nave en que se transportaba Morales tras la falsa presunción de que a bordo se encontraba el ex contratista estadunidense Edward Snowden.

 

Con información de AP, Notimex y El País.

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El gas usado para "desinfectar" a mexicanos en EU que sirvió como ejemplo a la Alemania nazi

Durante décadas, trabajadores mexicanos que cruzaban a Estados Unidos fueron inspeccionados y fumigados con pesticidas para prevenir enfermedades infecciosas. Décadas después, cientos describieron la experiencia como humillante y vergonzosa.
4 de septiembre, 2021
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En 1956, los braceros eran fumigados con DDT como parte del proceso de entrada a Estados Unidos.

CORTESÍA, MUSEO NACIONAL DE HISTORIA DE EE.UU

Muchos no sabían qué les estaban rociando, pero era tan extendido su uso que le apodaron “el polvo”.

La fotografía que abre esta nota es especialmente destacada por historiadores en Estados Unidos y algunos describen la escena capturada como “un momento atroz”.

En ella un funcionario enmascarado fumiga la cara de un joven mexicano desnudo con el pesticida DDT en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas, mientras que otros esperan en fila detrás mientras sujetan sus pertenencias.

La tomó el neoyorquino Leonard Nadel en 1956 mientras documentaba el programa Bracero, bajo el que al menos 4 millones de mexicanos migraron temporalmente a Estados Unidos para trabajar entre 1942 y 1964.

El esquema fue inicialmente establecido para compensar la ausencia de trabajadores estadounidenses debido al reclutamiento militar durante la Segunda Guerra Mundial.

Un trabajador se registra en el programa Bracero.

Getty Images
Millones de mexicanos campesinos y obreros participaron en el programa Bracero en Estados Unidos.

El DDT se empleó hasta mediados de los 60 en los inmigrantes para prevenir la propagación de malaria y tifus y su uso fue posteriormente prohibido en EE.UU. en 1972.

Hoy en día está clasificado por el gobierno de ese país y autoridades internacionales como un “probable carcinógeno humano”.

Pero este no fue el único pesticida empleado para “desinfectar” a inmigrantes mexicanos en la frontera entre México y EE.UU. por décadas.

Años antes de la implementación del programa Bracero, otro insecticida fue utilizado en centros de recepción de visitantes y pasaría a servir como ejemplo a funcionarios del nazismo en Alemania.

Zyklon B

David Dorado Romo, historiador y cronista de El Paso y Ciudad Juárez, dio con un artículo en una revista científica alemana de 1937 que lo dejó atónito.

El escrito incluía dos fotografías de “cámaras de despiojado” en El Paso, Texas.

Su autor, el químico alemán Gerhard Peters, destacaba las imágenes para ilustrar “la efectividad del Zyklon B (un pesticida a base de cianuro) como un agente para matar plagas indeseables”, escribe Romo en su libro Ringside Seat to a Revolution (“Asiento en primera fila a una revolución”).

“Peters se convirtió en el director de operaciones de Degesch, una de las dos firmas que adquirió la patente del Zyklon B en 1940 para producirlo masivamente”, describe.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis utilizaron el gas en dosis concentradas para matar a millones de judíos.

Un funcionario fronterizo estadounidense les habla a un grupo de refugiados mexicanos en el Puente Internacional de El Paso, en Texas. Año 1916.

Getty Images
Las inspecciones y requerimientos en la frontera entre EE.UU. y México en El Paso se endurecieron a partir de 1916.

Aunque en El Paso no se utilizó para el mismo fin, ya se estaba empleando desde 1929 por funcionarios fronterizos para fumigar la ropa y los zapatos de inmigrantes mexicanos en el Puente Internacional Santa Fe, que conecta esa ciudad con Ciudad Juárez.

Las inspecciones habían iniciado formalmente en 1917, amplía el historiador, cuando las autoridades estadounidenses empezaron a imponer restricciones sobre los cruces fronterizos en sectores como El Paso.

El alcalde de la ciudad en esa época, Tom Lea, se refería a los mexicanos como “sucios piojosos indigentes” que “sin duda, van a traer y propagar el tifus”.

Pero entre 1915 y 1917, menos de 10 residentes de El Paso habían muerto del tifus epidémico, recogió Romo en su libro.

Aún así, los mexicanos considerados de “segunda clase” eran sometidos a exhaustivos chequeos que incluían duchas con agua caliente y revisiones de los migrantes desnudos. A los que le encontraban piojos, “les rapaban la cabeza y les afeitaban todo el cuerpo”, señala Romo a BBC Mundo.

Los braceros eran inspeccionados de la cabeza a los pies en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los braceros eran inspeccionados de la cabeza a los pies en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas.

Tan solo en 1917, al menos 120.000 personas fueron examinadas en el centro de El Paso.

Romo y otros historiadores hablan de un contexto en el que las ideas eugenésicas cobraban fuerza y se manifestaban a través de nociones discriminatorias y racistas.

“No hay que comparar peras con manzanas, pero el Holocausto no fue un hecho aislado y la frontera entre EE.UU. y México sirvió como un centro de experimentación importante de esas ideas”, advierte Romo.

“¿Sabe qué es la vergüenza?”

Cuando inicia el programa Bracero en 1942 ya estaba extendido el uso de diferentes químicos como el kerosén en centros de inspección fronterizos.

Aunque el gobierno de EE.UU. alabó a los mexicanos que se enlistaban como “soldados de la producción” y de la tierra en ese tiempo, con los años surgieron cientos de testimonios de trabajadores que señalaron sus experiencias como vergonzosas y humillantes.

La historiadora Mireya Loza recuerda en conversación con BBC Mundo que la imagen del trabajador rociado con DDT en la cara era la que más afectaba a los antiguos participantes del programa con los que habló.

“Muchos decían que sentían los efectos del DDT en los ojos, que tenían reacciones alérgicas en la piel y entendieron que no era un tratamiento humano”, dice la profesora de la Universidad de Georgetown.

Un grupo de trabajadores del programa Bracero alzan los brazos y están alineados contra la pared mientras son inspeccionados en una habitación del Centro de Procesamiento en Monterrey, México.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los trabajadores eran inspeccionados a ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos. Aquí, en un centro de procesamiento en Monterrey, México, en 1956.

La académica inició su investigación entrevistando a decenas de braceros para un proyecto llamado Bracero History Archive (Archivo Histórico de los Braceros), impulsado por el Museo Nacional de Historia estadounidense Smithsonian.

“Muchos de estos trabajadores dijeron haber sentido algo feo porque era la primera vez que eran desnudados públicamente y frente a varias personas. Para ellos era un shock tremendo estar ahí y que los doctores les hicieran abrir las pompis, la boca; todo revisaban”, describe.

Los trabajadores eran generalmente inspeccionados en sedes administradas por Estados Unidos dentro de México y en ciudades fronterizas como Hidalgo, en Texas.

Además de las fumigaciones, los vacunaban contra la viruela, les hacían exámenes de sangre y de rayos X y les revisaban las manos en busca de callos que demostraran que tenían experiencia en el campo.

Un bracero es vacunado mientras otros esperan en la fila en el Centro de Procesamiento en Monterrey, México, en 1956.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los trabajadores también eran vacunados contra la viruela.
Un funcionario de gobierno revisa las manos de un aspirante al programa Bracero.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Era común que las manos de los trabajadores fueran revisadas en busca de callos como prueba de que ya trabajaban la tierra.

José Silva, un campesino oriundo de Michoacán que empezó a trabajar desde los 6 años, describió en 2005 con cierto enfado la experiencia que vivió mientras fue bracero durante una entrevista disponible en el Archivo Bracero:

“Por una parte sí fue un buen programa (…) No tuve problema, me ayudé económicamente. Lo que no me gustaba era que nos fumigaron. Sentí vergüenza. ¿Sabe qué es la vergüenza? Todos formados así, sin ropa, y salíamos así caminando y allá en la puerta estaba el hombre con el fumigador. Muy mal. No éramos animales, éramos cristianos, ¿por qué nos fumigaban?“.

Víctor Martínez Alemán, originario de Tlaquiltenango, en Morelos, se enlistó en el programa en 1956 y trabajó en California:

“Nos pasaron, encuerados, delante de todas las muchachas, ya no más nos tapábamos acá pero encuerados para pasar donde nos iban a fumigar, bien fumigados así y todo… A nosotros nos daba vergüenza porque teníamos que pasar como con 20 mujeres (…) Eran todas secretarias. Y con manos atrás, nada de taparse, nada… Nos quería hasta pegar (…) Nunca había yo pasado esas penas pero como yo lo que quería era llegar a Estados Unidos para hacer algo…”.

“Injusticias y abusos”

A través del Archivo Bracero, el gobierno de EE.UU., mediante el Museo Nacional de Historia y diferentes instituciones académicas, reconocen que los trabajadores fueron sometidos a una serie de “injusticias y abusos”.

“Muchos se enfrentaron a alojamiento deficiente, discriminación e incumplimiento de contratos, incluso fueron estafados al recibir sus salarios”, indica el sitio web.

Un grupo de braceros en un cultivo en Salinas, California, en 1956.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Un grupo de braceros en un cultivo en Salinas, California, en 1956.

Pese a estas investigaciones, ningún presidente o autoridad de alto cargo a nivel nacional en EE.UU. ha ofrecido disculpas públicas ni reparaciones por los efectos negativos que desencadenó el programa, indica la historiadora Mireya Loza.

Tampoco existe una investigación exhaustiva sobre el impacto de pesticidas, incluido el DDT, en la salud de millones de braceros que fueron fumigados.

Aunque el programa culminó hace casi seis décadas, aún queda una generación que vive para contarlo.

Carlos Marentes, activista por los derechos de los campesinos en El Paso, recogió también cientos de testimonios y denuncias de abusos laborales, y las fumigaciones sobresalían entre los recuerdos más amargos de los trabajadores.

“Naturalmente existía un miedo de que trajeran enfermedades contagiosas, pero eso conllevó a una estigmatización“, dice a BBC Mundo.

Para Marentes, el programa Bracero fue un ejemplo claro de “la contradicción en la política de inmigración” de Estados Unidos.

“Por una parte sabemos que los necesitamos (a los inmigrantes), para que hagan todo lo que no podemos o no queremos hacer, pero por otra parte nos han metido en la cabeza que hay que tenerles miedo”, sentencia.



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