Tecnología antimigrante: El nuevo negocio en la frontera
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Tecnología antimigrante: El nuevo negocio en la frontera

Como se aburren de matar gente a palos, echan mano de nuevos gadgets.
Por Luis Chaparro/Vice.
26 de julio, 2013
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tecnologia migrantes vice

Foto: Luis Chaparro

Ahora que los indocumentados se han cansado de ser perseguidos por los minutemen en Arizona y han encontrado que el desierto entre Chihuahua y texas es más poroso, los contratistas de seguridad militar, que antes vendían armamento al ejército estadounidense en Irak y Afganistán, han encontrado su nueva mina de oro en la frontera entre México y Estados Unidos.

Los gerentes de ventas, directores e ingenieros de estas empresas de la industria militar que entrevisté en El Paso, Texas, están deprimidos por los recortes presupuestales a sus negocios en Medio oriente ya que las guerras están terminando. Pero están entusiasmados en el nuevo negocio de cazar indocumentados en esta frontera.

Aquí hay algo de lo que ofrecen:

Pistolas de láser con descargas eléctricas

La migra no se anda con jueguitos. Para estar preparados en caso de un ataque armado, la patrulla fronteriza utiliza chalecos fotosensibles y pistolas láser. Pero que te pegue un rayo láser no es suficiente para Kyle Crooks, director de ingeniería de Stress Vest Inc.

“No es muy realista que un rifle de asalto te lance un láser, por eso cada vez que la luz pega en el centro, tu chaleco te da fuertes descargas eléctricas. ¡Es básicamente un juego de láser-tag pero con descargas!”.

Kyle me mostró también un cuchillo de plástico que al tocar la piel lanza descargas con la misma potencia que una Taser Gun y me hizo una prueba. Mi brazo sigue vendado y aplico pomada cada dos horas.

¿Cómo usar un AK-47 o un M240 como un verdadero narco?

Una de las principales amenazas para la “seguridad fronteriza” en lugares como El Paso, Texas, es el narco. Y el narco es bien conocido por sus exóticas y potentes armas de fuego.

Gracias a Dios, Special Tactical Services pensó en eso y ahora es la encargada de dar entrenamiento en armas extranjeras y de alto poder a los agentes de la patrulla fronteriza, DEA, FBI y otras agencias estadunidenses.

James Richmond, técnico experimentado en armas, me contó que han entrenado a empresas de seguridad privada que trabajan para el gobierno de Estados Unidos en México.

“Cuando nuestros agentes se topen con narcos que usan un AK-47 como la que usaba Bin Laden cuando fue asesinado o una metralla M240, se van a preguntar ‘¿por qué sólo aprendimos a usar armas norteamericanas?’ Y es ahí donde entramos nosotros”.

Pistolas de aire cargadas con pelotas de gas pimienta

Scott Monte, técnico de la empresa Pepperball me cuenta: “Prefiero pegarle a los indocumentados con gas pimienta y evitar la muerte”.

Las pelotas de gas pimienta son básicamente lo mismo que las de pintura, sólo que fabricadas con un plástico más duro y por eso, más caras.

“Si son caras, cuestan de dos a tres dólares cada pelota, pero vale cada centavo evitar la muerte de un migrante”.

Al parecer Scott Monte es un minuteman muy considerado.

Un globo aerostático que lo ve todo

Rami Shmueli, director de la empresa RT viajó desde Israel para dar un consejo a los migras: “Sus torres de vigilancia no funcionan”. “Es mejor tener un globo aerostático que lo ve todo desde el aire. Así lo hacemos en Israel para vigilar durante manifestaciones o el flujo de personas en la frontera”.

El Skytar 180, es un globo aerostático pequeño que puede subir hasta 300 metros con una cámara superpotente instalada y controlada desde un maletín.

Robot agente

En el futuro de los puentes internacionales que conectan a México con Estados Unidos los agentes sobran. ¿Para qué enviar agentes o a canes entrenados cuando se puede enviar a un robot que examine las pupilas, identidades y olfatee drogas? Esa es la finalidad del robot Dragon Runner 10 fabricado por TSG. Rémy Frank, director de ventas, me dijo que el robot podía identificar a alguien nervioso desde la pupila.

“El robot cuesta entre 60 y 70 mil dólares. Pero te ahorra el riesgo que corren los agentes, además a la larga dejas de pagar salarios y todo eso de las prestaciones. Sólo necesitas a alguien que controle a tus robots”.

Al final de la convención me separé de los uniformados que ya se reunían en grupitos para felicitarse mutuamente por ser tan inteligentes y querer tanto a su país, y me fui a Ciudad Juárez por unos tacos. Recordé que un comedor comunitario cerca de donde me encontraba era un punto de reunión de futuros migrantes y polleros. Así que con la barriga llena fui en busca de mi amigo José, el pollero.

¿Y ahora…quién podrá defendernos?

Cuando le conté a José todo lo que había visto no pareció sorprenderle ni un poco. Me dijo que siempre van a encontrar maneras de cruzar “hasta disfrazados de piedras”. Que la necesidad es mucha y su creatividad infinita.

“Mira, loco, la gente tiene hambre y tiene familias allá y aquí estamos muy pobres. Aunque tengan todo un ejército, tal vez nos agarren a algunos, pero otros vamos a seguir cruzando. Ya nos han cerrado túneles y nos han quitado escaleras, pero por ejemplo, ahorita lo que hacemos es amarrar una cuerda al que se quiere cruzar, lo colgamos por el puente y los vamos bajando poco a poco. No tardamos más de un minuto”.

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Ayotzinapa: dónde están las figuras clave en el caso de la desaparición de los 43 estudiantes

Ocho años después de la desaparición de 43 estudiantes en Guerrero, los mexicanos siguen exigiendo respuestas.
26 de septiembre, 2022
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La desaparición de 43 estudiantes en México el 26 de septiembre de 2014 sacudió a la sociedad mexicana, expuso la gravedad de la corrupción gubernamental y mostró la espiral de violencia que ya había dejado miles de muertos.

Ocho años después, aún se desconoce qué sucedió realmente ese día.

Aproximadamente a media hora en automóvil desde la pequeña ciudad de Cocula, se dijo que un basurero fétido en las colinas era el lugar donde habían sido enterrados los 43 estudiantes que desaparecieron mientras viajaban juntos a una protesta.

Fue allí, en medio de montones de desechos cotidianos donde, según las autoridades mexicanas, miembros del grupo criminal Guerreros Unidos mataron y quemaron a los estudiantes, todos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, después de haber sido secuestrados por agentes de policía corruptos, en la ciudad cercana de Iguala, y entregados al grupo criminal.

Pero en 2016 investigadores independientes refutaron la teoría del gobierno de que los estudiantes fueron asesinados y quemados en el basurero, una de las falsedades más relevantes en un caso que ha puesto al descubierto la doble batalla de México contra la corrupción profundamente arraigada y la violencia desenfrenada.

Ocho años después, solo se han identificado los restos de tres estudiantes.

Ahora, después de años de intenso escrutinio público y críticas, una Comisión de la Verdad creada por el actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha reformulado el hecho como un “crimen de Estado” y un encubrimiento que involucra a decenas de miembros de grupos criminales, militares, policías locales, estatales y federales, en un hecho que tocó hasta los niveles más altos del gobierno de México.

El público continúa protestando por los fracasos de dos gobiernos sucesivos para descubrir la verdad de lo que sucedió.

En el octavo aniversario del caso, algunos de los actores clave han sido detenidos, otros han desaparecido y aún se sigue buscando respuesta sobre lo que ocurrió con otros.

Jesús Murillo Karam, exprocurador general

El viernes 19 de agosto, el exprocurador general de México, Jesús Murillo Karam, fue arrestado en relación con el caso.

Como procurador general del gobierno de Enrique Peña Nieto, abrió la investigación original sobre la desaparición de los estudiantes.

Jesús Murillo Karam

Getty Images
Jesús Murillo Karam era el procurador general de México cuando desaparecieron los estudiantes.

Fue acusado de desaparición forzada, tortura y obstrucción a la justicia en relación con los estudiantes desaparecidos.

El sucesor de Peña Nieto, López Obrador, dijo que el papel de Murillo Karam en los arrestos falsos después de las desapariciones fue una “prueba” de que supervisó un gran encubrimiento destinado a proteger al gobierno federal de la responsabilidad.

En declaraciones ante un juez el 24 de agosto, Murillo Karam señaló que, si bien estaba dispuesto a aceptar algunos errores de investigación, nadie había podido ofrecer de manera convincente otra versión de lo que les sucedió a los estudiantes.

Ahora está procesado. Si bien no se ha anunciado una fecha para un posible juicio, un juez dictaminó que permanecerá en prisión preventiva hasta entonces.

Tomás Zerón, exjefe de la Agencia de Investigación Criminal

El exdirector de la ahora desaparecida Agencia de Investigación Criminal de México, Tomás Zerón, fue acusado por el gobierno de López Obrador de torturar a testigos en el caso, incluido un miembro de Guerreros Unidos, para ayudar a respaldar la versión del caso del gobierno.

También es buscado por presunta manipulación de pruebas. Zerón negó los cargos, que ha descrito como motivados políticamente.

Tomas Zeron

Getty Images
Se cree que Tomás Zerón está en Israel.

Según los informes, en 2019 Zerón huyó a Canadá y en julio de 2021 funcionarios israelíes y mexicanos dijeron que Zerón huyó a Israel y solicitó asilo.

Desde entonces, México solicitó su extradición que, según el canciller Marcelo Ebrard, era de “máxima prioridad” para el gobierno de López Obrador. Las autoridades israelíes hasta ahora no han concedido la solicitud.

Según el último informe del gobierno mexicano, funcionarios se reunieron con Zerón en Tel Aviv en febrero para discutir la posibilidad de que regrese a México para responder a los cargos en su contra. Él permanece en Israel.

José Luis Abarca, exalcalde de Iguala

El alcalde de Iguala en 2014, José Luis Abarca, huyó del pueblo junto con su esposa, María de los Ángeles Pineda, a los pocos días del crimen. Fueron arrestados en la Ciudad de México más de un mes después.

Ambos siguen en prisión acusados de lavado de dinero y vínculos con el crimen organizado.

Sin embargo, a pesar de las acusaciones de que estuvo involucrado en las desapariciones de estudiantes, algunos familiares de los 43 lo han defendido públicamente, e incluso realizaron una marcha en Iguala el mes pasado para pedir su liberación.

José Luis Abarca

Getty Images
Las autoridades anunciaron el arresto de José Luis Abarca en una conferencia de prensa en 2014.

El pasado 14 de septiembre, un juez lo absolvió de cualquier responsabilidad por el secuestro de Iguala, alegando falta de pruebas. Por separado, enfrenta cargos relacionados con el asesinato de dos activistas locales en 2013, además de los cargos de lavado de dinero y crimen organizado.

Ricardo Mejía, subsecretario de Seguridad Pública, prometió que el gobierno impugnaría el fallo. También descartó cualquier sugerencia de que el exalcalde sería liberado de prisión.

Guerreros Unidos

El grupo criminal acusado de matar a los estudiantes sigue activo. Según las autoridades mexicanas, está fuertemente involucrado en extorsiones y secuestros en Guerrero y otros dos estados mexicanos.

También se cree que produce y trafica heroína de México a Estados Unidos. Ahora se cree que está aliado con el Cártel Jalisco Nueva Generación, uno de los más poderosos de México.

A principios de agosto, las autoridades mexicanas anunciaron que 14 miembros de Guerreros Unidos se encontraban entre un grupo más grande de 83 personas buscadas para arresto en relación con la desaparición de los 43 estudiantes.

Otros 14 miembros del grupo, así como tres de sus familiares todos vinculados al caso han muerto desde entonces, algunos de ellos a manos de otros delincuentes o de las fuerzas de seguridad mexicanas. Otros murieron por causas naturales.

Las autoridades mexicanas también han sido acusadas repetidamente de torturar a presuntos miembros del grupo para obtener confesiones.

La tortura y confesión de seis miembros de Guerreros Unidos está en el centro de los cargos del gobierno contra Murillo Karam.

Otro miembro del grupo que se cree jugó un papel clave en el incidente de Iguala, Juan Salgado Guzmán, fue asesinado a tiros por la policía en septiembre de 2021.

El informe reciente del gobierno encontró una serie de “irregularidades” relacionadas con su muerte, lo que llevó a las autoridades a concluir que había sido “ejecutado” sin provocación después de haber sido herido y cuando ya no representaba una amenaza para los oficiales.

Soldados mexicanos

Getty Images
Soldados mexicanos buscando a los estudiantes desaparecidos en 2014.

El Ejército

Gran parte del misterio que rodea el secuestro de Iguala gira en torno a la participación de los militares.

Las autoridades confirmaron que el Ejército tenía un informante que viajaba con los estudiantes de Ayotzinapa el día de la desaparición y estaba al tanto de los movimientos antes de que ocurriera el ataque.

Las autoridades mexicanas han dicho que los militares no hicieron nada para encontrar al informante, que se encuentra entre los que siguen desaparecidos.

Además, los militares han sido acusados por expertos de ocultar información que podría haber ayudado a localizar a los estudiantes. Imágenes de drones parecían mostrar a marinos mexicanos manipulando evidencia en el vertedero de Cocula.

El 15 de septiembre, las autoridades mexicanas anunciaron el arresto de un general retirado del Ejército, José Rodríguez Pérez, en relación con el secuestro de Iguala. Rodríguez tenía el grado de coronel al momento del hecho y estaba a cargo de una unidad estacionada en Iguala.

Otros dos oficiales militares también fueron arrestados.

No está claro qué evidencia tiene el gobierno contra Rodríguez. Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, dijo a los periodistas que miembros del grupo criminal retuvieron a seis de los estudiantes en un antiguo almacén antes de entregárselos al entonces coronel, quien presuntamente ordenó que los mataran y se deshicieran de sus cuerpos.

En total se emitieron recientemente órdenes de arresto contra 20 miembros de las Fuerzas Armadas, incluidos comandantes y soldados de los dos batallones diferentes que estaban en Iguala en ese momento.

A pesar de la promesa del gobierno mexicano de responsabilizar a los militares por las violaciones de los derechos humanos, muchos de los problemas planteados por la investigación inicial de Iguala parecen no haber sido abordados.

Lee: Ayotzinapa: a ocho años, cinco nuevos arrestos, 21 órdenes de arresto canceladas, 121 absoluciones y ninguna sentencia


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