En 4 años fueron condenados 87 mujeres y 21 hombres por aborto
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En 4 años fueron condenados 87 mujeres y 21 hombres por aborto

108 mexicanos fueron procesados penalmente por el delito de aborto entre 2009 y 2012 y recibieron sentencias condenatorias, según estadísticas del INEGI.
Por Paris Martinez
12 de agosto, 2013
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En el último día de febrero de 2012, en punto de las 6:00 horas, Gumaro y Eusebia, pareja por más de una década, salieron de su hogar, en San Luis Potosí, a bordo su camioneta, y partieron juntos rumbo a sus respectivos trabajos, “era un día cualquiera”, recuerda Gumaro. La normalidad, sin embargo, se agotó cuadras adelante, cuando dos vehículos les cerraron violentamente el paso. Varios hombres armados descendieron de ellos y, por la fuerza, obligaron a la pareja a salir de su auto, cuyo interior fue inmediatamente revisado, mientras ellos eran tumbados al suelo y esposados. “Sólo entonces nos mostraron un papel, una orden de aprehensión librada en nuestra contra, por un aborto supuestamente cometido hace 13 años, en 1999”.

Gumaro es uno de los 22 hombres que, según el INEGI, fueron aprehendidos y juzgados en prisión por el delito de aborto, entre 2009 y 2012. Y Eusebia, su pareja, con la que ha procreado dos hijos, y con la que cría también a un niño nacido en un matrimonio previo, es una de las 101 mujeres sometidas al mismo tratamiento penal, por presuntamente interrumpir sus embarazos, en el mismo periodo.

“Ni siquiera llegamos al Ministerio Público –dice Gumaro–, apenas íbamos entrando cuando nos cruzamos con otro vehículo, al que nos subieron, siempre esposados, como si fuéramos delincuentes peligrosos, y entonces nos llevaron directo al penal de San Luis Potosí”.

Gumaro y Eusebia pasaron siete meses en prisión y, al final de su juicio, fueron absueltos por falta de pruebas. Pero otros 108 mexicanos, que como ellos fueron procesados penalmente por el delito de aborto entre 2009 y 2012, no corrieron con la misma suerte y recibieron sentencias condenatorias: son 87 mujeres y 21 hombres que, actualmente, purgan distintas penas en prisión, en 26 entidades de la República Mexicana.

Y esto es así, explica Verónica Cruz, directora del Centro Las Libres, dedicado desde el año 2000 a la promoción del aborto legal, porque “la ola de reformas a constituciones estatales, que vivimos entre 2008 y 2009, realizadas con el objeto de estipular que la vida empieza desde el momento de la concepción, provocó un incremento de la criminalización de muchas mujeres, pero también de hombres, contra quienes todas las autoridades usan como pretexto la ley para imponerles sus muy personales criterios morales, y buena parte de ellas ni siquiera se practicaron un aborto, sino que lo sufrieron de forma espontánea, por las muchas razones que esto puede ocurrir.”


Siluetas de la criminalización

En 1999, Gumaro y Eusebia ya tenían a sus dos niños, y en su núcleo familiar había un lugar también para los niños que él había procreado previamente, uno de los cuales vive actualmente con la pareja. “En ese entonces pasó que nosotros no sabíamos que estábamos embarazados –recuerda Gumaro–, y fuimos a comernos unos mariscos, y luego vi yo que Eusebia se puso mala, y entonces yo me dije ‘gracias a dios que tenemos Seguro’, y me la llevé a Urgencias, a la clínica 47 del Seguro Social. Ahí fue que nos dijeron que había tenido un aborto, que tenía 28 días de gestación, fue una trabajadora social la que nos informó, y luego nos dijo ‘y voy a llamar al MP, porque esto no se puede quedar así'”.

Media hora después, Gumaro y Eusebia fueron arrestados por agentes judiciales que se presentaron en la clínica y pasaron tres días detenidos en el Ministerio Público, luego de lo cual lograron su libertad. “Nosotros contratamos a un abogado que, cobró un dineral, y que logró que nos liberaran, y de hecho nos dijo que ya todo estaba resuelto y que no íbamos a tener más problemas, y así creíamos, pero en marzo de 2012, o sea, 13 años después, resulta que volvió a salir de nuevo esto del aborto.”

Según las estadísticas del INEGI en materia penal, que abarcan de enero de 2009 a diciembre de 2012 –ya que sus bases de datos no registran los procesos por aborto en años previos–, por este delito han sido acusadas formalmente 151 personas (120 mujeres y 31 hombres), y, de ellos, 123 recibieron auto de formal prisión y enfrentaron juicio tras las rejas (101 mujeres y 22 hombres) y, de éstos, 108 fueron hallados culpables, y sólo en 15 casos, entre los que se hallan Gumaro y Eusebia, se determinó la inocencia de los acusados y fueron puestos en libertad.

De esas sentencias condenatorias, 83 se concentran en diez entidades federativas: Baja California, Jalisco, Puebla, Hidalgo, Michoacán, Estado de México, Chiapas, Sonora, Quintana Roo, así como en el Distrito Federal (donde el aborto carece de pena, si se realiza antes de las 12 semanas de gestación).

“Nosotras hemos detectado tres tipos de personas contra las que vienen actuando las autoridades, en el caso del aborto –señala la directora del Centro Las Libres, con sede en Guanajuato–: se criminaliza a mujeres que sí deseaban interrumpir su embarazo, básicamente con la ingesta de fármacos, y que al presentar complicaciones acudieron a clínicas públicas, donde fueron denunciadas, se trata de mujeres sin recursos que, de haber podido acudir a un servicio médico privado, nunca habrían sido señaladas.”

Luego está, abunda, el grupo de mujeres que no deseaban interrumpir su embarazo, sino que, “ante el temor de ser señaladas por sus familias, ante el temor de ser juzgadas, regañadas, corridas de sus casas, ocultaron su embarazo, no recibieron atención médica adecuada, y finalmente sufrieron un aborto espontáneo. Pero se trata de casos en los que, además, inciden la pobreza, la mala alimentación, la falta de servicios de salud, la exclusión, y las cuales, nuevamente, son denunciadas al acudir a clínicas públicas”.

Y en un tercer grupo, señala Verónica Cruz, están las mujeres “que tampoco tenían la idea de abortar, que simplemente tuvieron un aborto espontáneo, muchas de las cuales ni siquiera sabían que estaban embarazadas, y que, como en los casos anteriores, terminan en servicios públicas donde las denuncian ante el Ministerio Público.”

De manera colateral, algunos de los maridos o parejas sentimentales de estas mujeres también han sido criminalizados.

Estas personas, añadió la defensora de derechos humanos, “han recibido penalidades de 25, 30, 35 años, y algunas de ellas llevan más de una década en prisión, y aunque no podamos decir qué tipo de perfil es el más común, porque sus orígenes y características son distintos, lo mismo de zonas rurales e indígenas, que de zonas urbanas e industriales, lo que sí podemos hacer, a partir de nuestra experiencia, es decir a quienes no se está criminalizando: no hay procesos contra mujeres ricas, no hay procesos contra hombres que obligaran a abortar a una mujer, no hay procesos contra médicos que practican abortos clandestinos.”

La corriente

“A nosotros nos denunció la trabajadora social de la clínica del IMSS –narra Gumaro–, pero 13 años después, cuando nos fincaron cargos, a nosotros nunca nos tomaron una declaración en el Ministerio Público, en todo ese tiempo la Procuraduría no recabó ninguna prueba, ni si quiera nos preguntaron qué había pasado en el 99, sólo el dicho de esa mujer, a la cual nunca habíamos visto antes, fue suficiente para que nos mandaran a prisión, y la primera vez que nos llamó la juez que llevaría nuestro caso, lo que nos dijo fue ‘yo me voy a encargar de que ustedes paguen por lo que hicieron y de menos van a pasarse aquí ocho años’, y eso nos lo advirtió cuando el juicio ni siquiera había arrancado.”

Paradójicamente, la falta de pruebas en su contra hizo más lento el proceso. “Como nuestro abogado pidió pruebas, la Procuraduría lo que hizo fue citar a un montón de doctores que, sin haber realizado ningún tipo de examen en 1999 certificaron que el aborto de Eusebia había sido intencional, y como todos ellos ya no trabajan en el estado, nos amenazaron con que ibamos a estar en la cárcel hasta que los encontraran a todos, ¿imaginas lo que es eso: que te digan que como no hay pruebas en tu contra, te vas a quedar indefinidamente en prisión?”

Y ésta es una práctica “recurrente”, explica Verónica Cruz, “en todos los casos que hemos atendido, tanto en Guanajuato, San Luis Potosí, Veracruz, Guerrero o Aguascalientes, el común denominador es que no existen pruebas reales, científicas, en contra de los y las acusadas. La autoridad no investiga, en ningún caso de los que hemos llevado han podido demostrar, por ejemplo, la relación causal entre un aborto y la ingesta de algún fármaco, y esto es porque el objetivo real de esta criminalización nunca ha sido la intención proteger la vida de las mujeres, ni del producto de la gestación, sino imponer a la gente un criterio moral basado en la maternidad obligada y castigar a quienes no lo acatan”.

Durante los siete meses que pasaron recluidos, narra Gumaro, apenas se le permitió ver a Eusebia en tres ocasiones, y la única manera de comunicarse fue por medio de llamadas telefónicas. “Para solicitar el permiso de hacer la llamada –recuerda–, tanto ella como yo debíamos pagar 70 pesos, y ya que el permiso nos era concedido, nuevamente debíamos hacer un pago, esta vez de 80 pesos, cada uno, para poder hablar durante cinco minutos… y así fue como nos pasamos esa temporada, que fue como un infierno, aunque yo siento que Eusebia tuvo más fuerza que yo, a ella la admiro muchísimo, porque fue por ella que pude mantenerme en pie, ya que la preocupación por nuestros niñitos es algo que no puedo describir, la cárcel te impide realizar la ilusión de estar con tus hijos, vives con el pendiente de si fueron a la escuela, si están haciendo sus tareas, qué tal que te necesitan y tú ahí, encerrado.”

Y este proceso, aún cuando se terminó ratificando la inocencia de ambos, dejó en la ruina a las familias de ambos, se lamenta, “porque la corrupción que impera en el sistema de justicia de San Luis Potosí es enorme, de la noche a la mañana te quiebran todo, como si fuera un listón, ellos llegan y te lo cortan y tú te vas hasta el fondo.”

–Luego de tu liberación, ¿tuviste problemas para reconstruir tu vida?

–Claro –responde Gumaro–, yo siempre he sido muy trabajador, he sido vocalista de un grupo de música norteña y duranguense que hasta se escuchaba en la radio, Los Dueños, y luego tuve la oportunidad de ocupar empleos bien remunerados, y ahora me ha costado mucho trabajo recuperarme, no lo he logrado todavía… cuando me encerraron yo perdí todo, perdí la música, perdí un buen empleo, y ahora voy remando a contracorriente, pero yo sé que voy a vencer a la corriente y que voy a llegar a buen puerto, pronto, junto con los míos…

–¿Cuál es tu opinión en torno al aborto?

–Yo no creo tener derecho para decidir sobre el cuerpo de nadie –concluye Gumaro.

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Rusia y Ucrania: los 3 ciberataques rusos que más teme Occidente

Los servicios de inteligencia de EU dicen que Rusia podría lanzar ciberataques contra Occidente. ¿Cuáles son los mayores peligros?
24 de marzo, 2022
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El presidente de EU, Joe Biden, pidió a las empresas y organizaciones privadas en su país que “cierren sus puertas digitales”, alegando que informes de inteligencia sugieren que Rusia está planeando un ataque cibernético.

Las autoridades cibernéticas de Reino Unido también respaldan los pedidos de la Casa Blanca de “mayores precauciones de seguridad cibernética”, aunque no han aportado ninguna evidencia de que Rusia esté planeando un ataque de ese tipo.

Rusia declaró anteriormente que tales acusaciones son “rusofóbicas”.

Sin embargo, Rusia es una superpotencia cibernética con un arsenal importante de herramientas cibernéticas y piratas informáticos capaces de ataques disruptivos y potencialmente destructivos.

Ucrania relativamente no se ha visto perturbada por las ofensivas cibernáticas rusas, pero los expertos ahora temen que Rusia pueda emprender uno de estos ataques contra los aliados de Ucrania.

“Las advertencias de Biden parecen plausibles, particularmente porque Occidente introdujo más sanciones, los hackers continúan uniéndose a la lucha y los aspectos cinéticos de la invasión aparentemente no van según lo planeado”, señala Jen Ellis, de la firma de seguridad cibernética Rapid7.

Estos son los ataques que más temen los expertos.

BlackEnergy: ataque dirigido a infraestructuras cruciales

Ucrania a menudo se describe como el patio de recreo de la piratería informática de Rusia, que ha llevado a cabo ataques allí aparentemente para probar técnicas y herramientas.

En 2015, la red eléctrica de Ucrania se vio interrumpida por un ataque cibernético llamado BlackEnergy, que causó un apagón a corto plazo para 80.000 clientes de una empresa de servicios públicos en el oeste de Ucrania.

Planta de energía en Ucrania

Reuters
La red eléctrica de Ucrania se ha visto afectada anteriormente por ciberataques.

Casi exactamente un año después, otro ataque cibernético conocido como Industroyer dejó sin energía durante aproximadamente una hora a casi una quinta parte de Kiev, la capital de Ucrania,

EE.UU. y la UE nombraron y responsabilizaron de los ataques a hackers militares rusos.

“Rusia podría absolutamente intentar ejecutar un ataque como este contra Occidente como una ilustración de sus capacidades y para enviar una señal”, afirma Marina Krotofil, responsable de seguridad cibernética ucraniana, quien ayudó a investigar los cortes de energía.

“Sin embargo, ningún ataque cibernético contra una red eléctrica ha resultado en una interrupción prolongada del suministro de energía”, precisa.

“Ejecutar ataques cibernéticos en sistemas de ingeniería complejos de manera confiable es extremadamente difícil y lograr un efecto dañino prolongado a veces es imposible debido a las protecciones”.

Expertos como Krotofil plantean la hipótesis de que esto también podría ser contraproducente para Rusia, ya que es muy probable que Occidente también pueda posicionarse en las redes rusas.

NotPetya: destrucción incontrolable

Se cree que NotPetya es el ataque cibernético más costoso de la historia y las autoridades de EE.UU., Reino Unido y la UE han culpado a un grupo de hackers militares rusos.

El software destructivo se ocultó en una actualización de un popular software de contabilidad utilizado en Ucrania, pero se extendió por todo el mundo destruyendo los sistemas informáticos de miles de empresas y causando daños por aproximadamente US$10.000 millones.

Un mes antes se acusó a los piratas informáticos de Corea del Norte de causar una gran interrupción con un ataque similar.

WannaCry

Webroot
Esto es lo que veían las víctimas del WannaCry en sus pantallas.

El criptogusano WannaCry (un tipo de virus) codificaba datos en aproximadamente 300.000 computadoras en 150 países.

El Servicio Nacional de Salud de Reino Unido se vio obligado a cancelar un gran número de citas médicas.

“Este tipo de ataques causaría la mayor oportunidad de un caos masivo, inestabilidad económica e incluso pérdida de vidas“, afirma Ellis.

“Puede sonar exagerado, pero la infraestructura crítica a menudo depende de tecnologías conectadas, igual que cualquier otra parte de nuestra vida moderna, y hemos visto el potencial de eso con el impacto de WannaCry en los hospitales de Reino Unido”.

Sin embargo, el profesor Alan Woodward, científico informático de la Universidad de Surrey, dice que tales ataques también conllevan riesgos para Rusia.

“Este tipo de hackeos incontrolables son similares a la guerra biológica en el sentido de que es muy difícil alcanzar infraestructuras específicas en lugares concretos. WannaCry y NotPetya tuvieron víctimas en Rusia también”.

Colonial Pipeline: los ataques cibercriminales se intensifican

En mayo de 2021 se declaró el estado de emergencia en varios estados de EE.UU. después de que un grupo de hackers causara el cierre de un gasoducto vital.

Filas de carros para llenar el depósito el 11 de mayo de 2021 en EE.UU.

Getty Images
El temor a la escasez de gasolina hizo que los estadounidenses acudieran a llenar el depósito en mayo de 2021.

El Colonial Pipeline transporta el 45% del suministro de gasolina y diésel de la costa este de EE.UU. y el ataque desencadenó el pánico en las gasolineras.

El cibertaque no fue obra de hackers del gobierno ruso, sino del grupo de ransomware DarkSide, que se cree tiene su base de operaciones en Rusia.

La empresa del gasoducto admitió haberles pagado a los criminales US$4,4 millones en bitcoin, difíciles de rastrear, a cambio de volver a poner en funcionamiento los sistemas informáticos.

Pocas semanas después, la cadena de suministro de carne fue afectada cuando otro grupo de ransomware de nombre REvil atacó JBS, el mayor procesador de carne de res del mundo.

Uno de los mayores temores que tienen los expertos respecto a las capacidades cibernéticas rusas es que el Kremlin inste a grupos cibercriminales a coordinar ataques contra objetivos estadounidenses para causar la mayor disrupción.

Trabajadores en una planta de procesamiento de JBS en Santana de Parnaiba, Brasil, en diciembre de 2017.

Reuters
La empresa JBS, fundada en Brasil en 1953, es el mayor abastecedor de carne del mundo.

“El beneficio de ordenar a los cibercriminales que ejecuten ataques de ransomware es el caos general que pueden causar. En números lo suficientemente grandes pueden causar daños económicos graves”, dice el profesor Woodward.

“También le añaden la ventaja de poder negar su participación, ya que estos grupos están separados de lo que sería un ataque del Estado ruso”.

¿Cómo puede responder EE.UU.?

En el altamente improbable caso de que un país de la OTAN sea objetivo de un ciberataque que cause pérdidas de vida o un enorme e irreparable daño, esto podría activar el Artículo 5, la cláusula de defensa colectiva de la Alianza.

Pero los expertos dicen que esto conduciría a la OTAN a una guerra en la que no quiere participar, por lo que es más probable que cualquier respuesta llegue de EE.UU. y sus aliados cercanos.

El presidente Biden ya ha dicho que su país “está preparado para responder” si Rusia lanza un gran ataque contra EE.UU.

Sin embargo, el cibercaos sin precedentes que se vio en Ucrania en las últimas semanas de hackers de ambos lados de la guerra muestra lo fácilmente que puede escalar la situación.

Por lo tanto, cualquier acción será considerada con extremo cuidado.


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