Heli y las influencias cinematográficas de Amat Escalante
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Heli y las influencias cinematográficas de Amat Escalante

Hoy se estrena la película que le dio el premio a Amat Escalante como Mejor Director en Cannes en 2013. Checa lo que el director mexicano le dijo a Butaca Ancha en entrevista.
Por Eric Ortiz
9 de agosto, 2013
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Heli (2013), tercer largometraje del director mexicano nacido en EspañaAmat Escalante, se presentó por primera vez en nuestro país en el marco del Festival Internacional de Cine de Guanajuato 2013. Si bien estuve presente en Guanajuato para los diez días del festival, no conocí a Escalante ni al reparto de la película. Había tenido la oportunidad de ver Heli semanas antes, y el “encuentro con Amat Escalante” del GIFF se empalmaba con la charla magistral de Danny Boyle. En dicha conversación pude ver al actor titular de HeliArmando Espitia, quien le expresó su agradecimiento a Boyle después de que el director británico alabara la cinta de Escalante (la había visto una noche anterior en el Teatro Juárez).

Con el estreno nacional de Heli en puerta, era obvio que Escalante y compañía vendrían a la Ciudad de México. El lunes 5 de agosto por fin pude conocer al Mejor Director en Cannes 2013, quien previamente dio una conferencia de prensa en la Cineteca Nacional, a lado de prácticamente todo su reparto: Espitia, Andrea VergaraEduardo PalaciosLinda GonzálezRamón Álvarez y Reina Torres.

Lo más interesante llegaría horas después en la colonia Condesa, donde Butaca Ancha tenía pactada una entrevista con Escalante. Minutos después de mi llegada al lugar, me informaron que en la entrevista también estarían presentes Espitia y otro de los actores (aún sin revelar). Al entrar al lugar donde Escalante ya había platicado con otros medios, me dijeron que sólo contaba con siete minutos de entrevista. Tiempo muy limitado para entrevistar al director, Espitia y Palacios (finalmente el otro actor).

Abrí con algo relacionado al premio en Cannes, tratando de referirme a lo difícil que es interesar al público mexicano con una película mexicana, aún obteniendo ese prestigioso honor. Curiosamente, Escalante ganó en Cannes el mismo día que el futbol nacional vio coronarse al equipo de TelevisaRafael Paz decía en Forbes México que Escalante había sido ganador pero también perdedor en el festival:  “Muchos ya deben de estar enterados, el América es campeón del futbol mexicano. Como sabemos, los logros deportivos siempre terminarán por empañar a los culturales. No es que Escalante vaya a ser ignorado, pero su espacio en primeras planas y medios en general se verá drásticamente reducido, por lo tanto también su impacto en el público.”

Así que la primera respuesta que obtuve de Escalante en la entrevista tuvo que ver con esta situación.

Amat Escalante (AE): Es normal. Es una situación diferente, el futbol es un juego de público masivo. Muchísimas personas en México están viendo eso, en vivo. Lo otro es una noticia que llega, que no pudieron ver en vivo, la mayoría de gente yo creo que ni sabía que una película mexicana estaba en Cannes. Entonces se entiende. Va a ser un reto (estrenar en México), creemos mucho en la película, que es emocionante, que lleva al público en un viaje de muchas emociones fuertes, agradables. Una historia de amor con violencia, que envuelve al público. Es importante para cualquier película el acercamiento emocional al público, y creo que Heli lo tiene. Esperemos que sí guste a la gente.

La breve charla continuó aunque muchas preguntas para Escalante quedaron fuera, ciertamente para darle algo de espacio a los actores. A pesar de esto, Escalante comparte a los lectores sus influencias cinematográficas, su gusto por el cine de acción, y se refiere a una escena de Heli que seguramente será la más comentada por el público.

Butaca Ancha (BA): Carlos Reygadas mencionó que no le gusta el cine “de oro” mexicano porque a una indígena la interpretaba una actriz muy guapa. ¿De ahí parte también tu interés por elegir actores no profesionales?

AE: En parte tiene algo que ver con eso.

Yo quería hacer documentales, aunque luego me di cuenta que no era lo mío. Pero siempre quedó esa inquietud de filmar a la gente de verdad. Una actriz del Distrito Federal, fresa, burguesa, interpretando a una persona de un pueblo me parecería muy chafa, básicamente. De mal gusto.

Tal vez funcionaba más en el cine de la época de oro porque era más de fantasía. Creo que ahora por muchos elementos que hay en los medios, por el acceso que la gente tiene a las historias, a las noticias, ya no es tan fácil eso. No es tan fácil que funcione llevarte una actriz del DF a interpretar un papel de alguien de provincia o de un pueblo pequeño. La gente ya no se lo cree tanto. Nosotros estamos haciendo las cosas que creemos funcionan mejor.

BAPara los actores, ¿ya conocían el trabajo de Amat antes de realizar Heli?

Eduardo Palacios (EP): Yo no lo conocía, hasta que me comenzó a platicar de lo que se iba a tratar. La verdad es que casi no veo cine ni televisión, y sus películas las vi hasta que él mismo me prestó los discos.

Armando Espitia: Yo ya había visto Los Bastardos pero la verdad no la acabé de ver. La había visto en DVD, y cuando las veo en este formato en realidad no soy muy disciplinado. Me acuerdo mucho de él porque cuando Sangre (2005) ganó un premio (FIPRESCI en Cannes), yo leía las reseñas de un periódico de deportes que en su sección de espectáculos tenían un corresponsal en Cannes. Lo leí y me acuerdo de su nombre, de la película, pero nunca vi Sangre. Hasta que fui al casting de Heli me puse a ver sus otras películas.

Cuando nos conocimos le pregunté sobre Sangre, porque algunas cosas me provocaban risa y no estaba seguro si eso era lo que intentaba, lo que quería que pasara con el público. Me acuerdo que me dijo que él intentaba hacer una comedia con Sangre y me sentí tranquilo de haber entendido.

BA: ¿Cuál escena fue más difícil de filmar, el escopetazo en Los Bastardos o la tortura en Heli?

AE: El escopetazo, porque fue todo un día y era muy complicado el proceso técnico para lograr eso. Era mucho más difícil, pero bueno, para mí, no sé para el actor.

EP: Sí, de hecho se ve más difícil el trabajo cuando explota la cabeza. Esto sólo fue que me amarraron y ¡sobres! Que te vuelen la cabeza con una escopeta es más difícil.

AE: Para el actor fue más difícil en ésta (la tortura), seguro, porque la actriz no tuvo que hacer tanto y no tenía que estar colgada desnuda, como él tuvo que estar.

EP: Bueno, yo digo en el trabajo técnico que hizo en esa toma.

BAAmat, en la conferencia de prensa mencionabas que cuando conociste a Reygadas ya habías visto el cine que te influenció. ¿Cuáles son estas películas?

AE: Desde los 15 años empecé a ver películas en forma, porque quería hacer cine. Vi películas que me impactaron mucho, como La Naranja Mecánica (A Clockwork Orange, 1971) de Stanley KubrickM (1931) de Fritz LangLos Olvidados (1950) de Luis BuñuelEl Inquilino (The Tenant, 1976) de Roman PolanskiAguirre (Aguirre: The Wrath of God, 1972) de Werner Herzog. Ése es el tipo de cine.

BA¿Qué opinas del cine que trata a la violencia de un modo menos realista?

AE: Yo creo que tiene que haber de todo tipo de cine. Disfruto todos los tipos de tratamiento de la violencia. Me gusta mucho el cine de terror, del oeste, y el cine de acción actual también, cosas como El Caballero de la Noche (The Dark KnightChristopher Nolan, 2008). Hay muchas formas de enseñar esto y la manera en que yo lo hago choca un poco con el público porque no están acostumbrados a verlo así. Están más acostumbrados a verlo como las películas que menciono, como en Batman, etc.

“Heli” se estrena hoy 9 de agosto.

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Jamie Clarke

El padre que llevó a su hijo a Mongolia para desconectarlo de su celular

El montañista Jamie Clarke quería estrechar los lazos con su hijo, Khobe, de 18 años, así que lo llevó de viaje a Mongolia para que descubriera lo que puede hacer al estar lejos de la pantalla de su "smartphone".
Jamie Clarke
2 de enero, 2020
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¿Cómo logras que un adolescente suelte su teléfono y te hable? Jamie Clarke fue hasta Mongolia con su hijo para averiguarlo.

Mientras recorría un valle remoto del país asiático en su motocicleta, el aventurero Jamie Clarke dejaba que el zumbido del motor y el viento resonaran en su mente al mismo tiempo que sus pensamientos vagaban.

Después de varias horas, se detuvo para quitarse el casco y mirar el mapa.

Esto era lo que le gustaba de las aventuras: la soledad, el paisaje y la sensación de estar a cargo de su propio destino.

Pero cuando su hijo de 18 años se detuvo justo detrás de él en su propia motocicleta, tenía una visión diferente del largo viaje que acababan de terminar.

Para él, estar solo con sus pensamientos era novedoso e inquietante.“¡Oh, dios mío, fue terrible! ¡No puedo quedarme así con mi cerebro!”, exclamó.

Pero precisamente por eso los dos habían decidido embarcarse juntos en esta aventura.

Enojado y triste

Clarke, esquiador, montañista y excursionista de toda la vida, sentía que estaba perdiendo contacto con su hijo Khobe, quien siempre estaba hablando por teléfono en su casa en Calgary, Alberta, en el suroeste de Canadá.

Jamie Clarke y su hijo Khobe en Mongolia.

Jamie Clarke
Khobe Clarke tuvo que prepararse para escalar montañas.
Montañas de Mongolia.

Jamie Clarke
¿Hay que ir al otro lado del mundo para despegar a tus hijos del celular?

El padre, en parte, se culpaba a sí mismo. Como todo el mundo, él también tiene un teléfono inteligente y disfrutaba jugando con su hijo en su Blackberry cuando era pequeño.

“Si alguna adicción tenemos hoy como individuos y como familia, nosotros (los padres) la perpetuamos”, dice Clarke a la BBC. “Los teléfonos son dispositivos geniales, pero comenzamos a sentir que nos están controlando y no al revés”.

El problema había llegado a un punto crítico unos años antes, cuando Clarke fue con su familia a un refugio de esquí remoto durante un fin de semana para celebrar su cincuenta cumpleaños.

El área no tenía wifi y no había señal de celular.

“Nunca antes había experimentado un fin de semana sin mi teléfono”, dijo el hijo de Clarke, Khobe, a la BBC. “Fue muy raro para mí”.

El joven admite que en ese momento estaba enojado por tener que viajar, y triste porque sin Snapchat o Instagram no tenía idea de lo que estaban haciendo sus amigos en casa.

Eso hizo que su padre pensara sobre el papel que la tecnología había desempeñado en su vida familiar, y sobre cómo solucionarlo.

La preparación

Durante mucho tiempo, había soñado con viajar a través de Mongolia en bicicleta. Ahora que su hijo era mayor, ¿por qué no hacerlo con él?

Hace aproximadamente un año, se lo propuso a Khobe. En un primer momento, el joven rechazó la idea. “Dije que no con bastante rapidez”, recuerda.

Jamie Clarke y su hijo en Mongolia

Jamie Clarke
Padre e hijo pudieron conocerse en distintas facetas.

“Pero se convirtió en una idea divertida… la preparación hizo que fuera emocionante ir y hacerlo”, rememora.

Khobe obtuvo su licencia de motociclista y los dos practicaron viajes más largos.

Pese a que su padre había subido el Everest dos veces, Khobe nunca había escalado una montaña, por lo que también tuvo que adentrarse en el montañismo.

“¿Ver las estrellas?”

Los Clarke partieron el 28 de julio y, en el transcurso del mes siguiente, viajaron más de 2.200 kilómetros a través de Mongolia en moto, caballo y camello.

Aunque el viaje era totalmente material de Instagram, se abstuvieron de publicar sus fotos en internet hasta que regresaron.

Khobe reconoce que estar lejos de su teléfono fue un desafío.

“Creo que todo el tiempo estuve bastante consumido por extrañar mi teléfono”, cuenta. “Te das cuenta de lo aburrido que se vuelve todo. Cuando estoy aburrido puedo simplemente abrir YouTube o Netflix. Pero sin teléfono, ¿qué voy a hacer, mirar las estrellas?”, señala.

Pero también dice que conocer más a su padre valió la pena, especialmente durante el tiempo que pasaron en sus carpas o simplemente cocinando.

“Me sorprendió que cuando está lejos del trabajo y la familia, actúa como una persona más cercana a mi edad”, dice.

Jamie Clarke y su hijo Khobe en Mongolia.

Jamie Clarke
Jamie y su hijo recorrieron Mongolia en moto, caballo y camello.

Del mismo modo, Clarke se sorprendió al ver cuán maduro era su hijo cuando no estaban confinados a su típica dinámica de crianza padre-hijo.

“Me ayudó a ver a Khobe de una manera diferente. Lo veía como un niño que seguía dejando su chaqueta sobre la mesa, sin lavar los platos”, dice. “Y pude verlo como un hombre joven, y me impresionó lo bien que pudo actuar bajo presión”.

Horario sin pantalla

No tienes que ir al otro lado del mundo solo para relacionarte con tus hijos, dice Caroline Knorr, editora de Paternidad de Common Sense Media, una organización sin fines de lucro que educa a los padres sobre los medios y la tecnología.

“Los padres pueden establecer horarios sin pantalla en casa durante todo el año, pero especialmente durante las vacaciones”, opina.

Knorr recomienda hacer cosas divertidas durante el tiempo sin pantallas, como jugar, salir a caminar o incluso ver una película.

“Lo realmente importante es que los padres comuniquen por qué es valioso pasar tiempo desconectados”, indica.

“Di explícitamente ‘estoy apagando mi teléfono para que podamos tener tiempo en familia'”, sugiere.

Khobe Clarke en Mongolia.

Jamie Clarke
El joven se dio cuenta de que nunca había pasado tanto tiempo solo con sus pensamientos.

Knorr cree que también es importante no demonizar la tecnología, ni a sus hijos por usarla.

“Creo que muchas veces los padres se preocupan porque creen que ‘los medios están cambiando el comportamiento de sus hijos'”, apunta.

“Pero en realidad es normal y natural en el desarrollo de los adolescentes que se interesen en la cultura pop y no en el tiempo en familia”, aclara.

Sin embargo, esta parte natural de la adolescencia se ve potenciada por redes sociales como Tik Tok o Snapchat, que están diseñadas para mantener la atención de los usuarios durante el mayor tiempo posible para ganar dinero con publicidad.

Lecciones

Clarke dice que ahora que su viaje ha terminado, él y su hijo están tratando de aplicar en su vida cotidiana algunas de las lecciones que aprendieron.

Jamie Clarke y su hijo Khobe en Mongolia.

Jamie Clarke
Khobe dice que la vida en carpa fue su parte favorita del viaje.

“Tengo que darme cuenta de que la tecnología es valiosa y usarla, mientras él se está dando cuenta de lo consumidora que es. Quizás ambos necesitemos recordar quién tiene el control: tú o la aplicación”, sostiene.

Khobe asegura que está tratando de ver la tecnología como algo que “quiere usar, no que tiene que usar”.

“Estoy tratando de cambiar mis hábitos cuando estoy con un grupo de personas y se supone que es tiempo de interacción social, no de que todos estén con su teléfono”, dice.

“Es grosero no darle toda tu atención a la gente”.

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https://www.youtube.com/watch?v=qd1YehNpbV4

https://www.youtube.com/watch?v=KD1_rWvZnzg&t=18s

https://www.youtube.com/watch?v=-NSjnc3NL2k&t=7s

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