Se llevaron a Fernanda "por bonita"
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Se llevaron a Fernanda "por bonita"

Pese a las promesas del gobernador Javier Duarte de dar seguimiento al caso de una joven desaparecida hace un año, lo único que le han dicho a su madre es que un traficante "la mandó pedir".
Por Paris Martínez
9 de septiembre, 2013
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Es 7 de septiembre de 2012 y Fernanda Rubí llega al Bulldog Bar de Orizaba, a las 22:30 horas, cuando la fiesta apenas inicia. “Estoy bien –le dice en ese momento a su madre, Araceli, por teléfono–, en un rato voy para la casa, bye mami, te amo…” Quince minutos después, cuatro sujetos entran al negocio y se llevan a rastras a esta joven de 21 años; ella pide auxilio, pero nadie la asiste, ni siquiera los vigilantes del bar. Durante ese fin de semana, otras siete personas son también secuestradas en este municipio de Veracruz, y al cabo de un año, nada se sabe de ellos.

Por ninguna de estas víctimas se pidió un rescate. Simplemente fueron raptadas y desaparecidas, algunas en lugares públicos, como el caso de Fernanda, o el de Joshua, un niño de 14 años plagiado en la alameda central de Orizaba un día después, el 8 de septiembre.

Sus captores nunca se comunicaron ni pidieron dinero por devolverlos con vida y, de hecho, los únicos que pretendieron medrar económicamente con estas desapariciones fueron las autoridades municipales de Orizaba que, en enero pasado, intentaron cobrar 990 pesos a los padres de estas víctimas, por cada manta de búsqueda que quisieran colocar en la vía pública.

“Las autoridades de Veracruz dicen que mi hija le gustó a algún narco –narra Araceli–, dicen que, como era bonita, alguien la mandó pedir… ¿Se vale que le digan eso a una madre? No, no se vale, porque ni siquiera de eso pueden estar seguros en la procuraduría estatal, ya que, en realidad, no han investigado nada.”

Fernanda Salcedo Jiménez

Fernanda Rubí Salcedo Jiménez, raptada y desaparecida en Orizaba el 7 de septiembre de 2012.

El bar donde fue raptada Fernanda Rubí, destaca su madre, se encuentra a menos de 50 metros de la comandancia de la policía municipal, en un punto rodeado de cámaras de seguridad pública, además de que el establecimiento también contaba con un circuito cerrado de videovigilancia.

No obstante, dice Araceli, a un año del rapto, esas imágenes no han sido recabadas por el gobierno de Veracruz, aún cuando éste mismo coordina la operación de las cámaras en vía pública, y que permitirían conocer los rostros de las cuatro personas que la secuestraron, así como las placas del auto Ibiza amarillo en el que la obligaron a abordar, para huir en él.

“Las autoridades de Veracruz dicen que mi hija le gustó a algún narco, dicen que, como era bonita, alguien la mandó pedir… ¿Se vale que le digan eso a una madre?”. Araceli Jiménez, madre de una desaparecida.

Fernanda Rubí Salcedo Jiménez se preparaba para iniciar los estudios universitarios, cuando fue secuestrada y desaparecida. “Su sueño es ser chef –rememora su mamá, entre el llanto–… ella es una niña sana, deportista… ella sabe que su madre la busca y que su mamá la va a encontrar, ella decía que yo era su supermami, y su supermami aquí está, de pie, buscándola, porque nadie más lo hace…”

Al día siguiente del secuestro, narra Araceli, “fui a denunciar a la Procuraduría estatal, en las oficinas de Orizaba, y ahí me dijeron que tenía que esperar 72 horas, porque seguramente se había ido con el novio; no les importó que hubiera testigos de que mi niña fue raptada contra su voluntad, testimonios de que cuatro sujetos entraron al bar, la cargaron y se la llevaron, testigos de que ella pidió auxilio, y aún así se negaron a investigar nada durante los primeros tres días… y luego se han negado a realizar una investigación real, sólo dicen que están trabajando pero, en los hechos, no nos han entregado el más mínimo resultado.”

Fue ante la total omisión de las autoridades para emprender la búsqueda de víctimas de desaparición forzada que, el pasado 5 de mayo, Araceli y familias de otras siete personas raptadas en el estado entre 2011 y 2013 emboscaron, literalmente, al gobernador Javier Duarte, cuando visitó Orizaba para celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente.

Foto 2

Joshua Aldair Mendoza Castillo, raptado y desaparecido en Orizaba el 8 de septiembre de 2012.

A mitad del acto oficial organizado por el gobierno de extracción priista en el centro recreativo Paso Coyol, recuerda Araceli, “nosotras nos pusimos en pie frente a Duarte y desplegamos las mantas con los rostros de nuestros hijos e hijas, y de nuestros esposos y hermanos, y en ese momento denunciamos públicamente que el gobierno estatal nada estaba haciendo por encontrarlos… entonces, a Duarte no le quedó de otra que atendernos, al concluir el acto. Ahí nos prometió que daría seguimiento personal a los ocho casos de desaparición que le presentamos, y se comprometió a atendernos cada semana, para darnos un reporte de avances en las investigaciones; sin embargo, nunca más nos volvió a dar la cara y, por supuesto, en la Procuraduría de Veracruz no investigaron nada ni se cumplió con las reuniones semanales que nos ofreció el gobernador.”

Cabe destacar que de las ocho víctimas desaparecidas entre el 7 y el 8 de septiembre de 2012 en Orizaba, en la actualidad sólo se mantiene la búsqueda de dos, Fernanda y Joshua, ya que “los papás del resto están asustados –se lamenta Araceli–, ellos tienen miedo de movilizarse, y yo respeto mucho esa decisión, pero en mi caso, si yo vivo un día más, ese día es para buscar a Fernanda, yo no puedo vivir sin mi hija, yo no puedo retomar mi vida como si nada hubiera pasado, porque si yo sufro mucho, más debe estar sufriendo ella, y no voy a parar hasta encontrarla”.

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Coronavirus | Por qué la gente compra desesperadamente papel de baño ante la pandemia del covid-19

El síndrome FOMO, el temor a quedar fuera de una situación social, ha aparecido en muchas partes del mundo a medida que se expande el nuevo coronavirus. La compra masiva de papel higiénico es una de sus caras.
15 de marzo, 2020
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Personas toman papel de baño de una tienda

AFP
El papel higiénico no es un producto que ayude en la pandemia del coronavirus, pero es de lo más comprado.

La escena se ha repetido en muchas partes del mundo y cada vez es más frecuente: decenas de personas tomando muchos paquetes de papel de baño en atestadas tiendas de autoservicio.

A medida que el nuevo coronavirus (covid-19) se ha extendido por el mundo, en el último mes muchas personas buscan suministros y artículos de primera necesidad para hacer frente a la pandemia.

La recomendación de los expertos al respecto es tener a la mano gel antibacterial, toallas desinfectantes y, sobre todo, lavarse las manos con frecuencia.

Pero la gente ha optado por hacerse también de otros productos y, extrañamente, papel de baño.

Personas toman papel de baño de una tienda

Reuters
La búsqueda de papel de baño ha llevado a situaciones de enfrentamientos en ciudades del mundo.

Las compras de pánico del papel higiénico han subido de tono en algunos lugares, como en Australia, donde la semana pasada la policía atendió una llamada ya que una persona sacó un cuchillo durante una disputa por paquetes de papel de baño.

En América Latina y España, los videos y fotografías de gente comprando de forma masiva papel higiénico han sido compartidas en redes sociales.

Un síndrome llamado FOMO explica parte de este comportamiento de masas.

Es “obviamente irracional”

En medio de las cada vez más frecuentes escenas de compras de papel, las autoridades han instado al público a evitar hacer compras de pánico (y con mayor razón las de productos que no ayudan a combatir el covid-19).

Los expertos en psicología del consumidor dicen que el comportamiento es “obviamente irracional”, y un claro ejemplo de una mentalidad de rebaño impulsada por las redes sociales y la cobertura de noticias.

Cuando aparecen imágenes de estantes vacíos, la gente siente temor y necesidad de actuar, aunque no se sepa bien qué hacer.

Personas toman papel de baño de una tienda

Getty Images
Las compras de pánico son un efecto del comportamiento “oveja” de la sociedad.

“Lo que se debe recordar es que cuando desaparecen 50 paquetes de rollos de papel higiénico de los estantes, realmente se nota porque ocupan mucho espacio“, dice la profesora Debra Grace, de la Universidad Griffith (Australia).

“Es mucho más notable que decir que desaparecen 50 latas de frijoles o desinfectante para manos”, señala.

El síndrome de FOMO (del inglés fear of missing out, o temor a perderse algo), es lo que se ve en muchas personas en crisis como las del covid-19, explica la profesora Nitika Garg de la Universidad de Nueva Gales del Sur.

“Se piensa que si una persona está comprándolo (papel higiénico), si mi vecino lo está comprando, tiene que haber una razón y yo también tengo que involucrarme“, dijo a la BBC.

Un estante vacío en una tienda de España

Reuters
El papel de baño ocupa mucho espacio en los estantes, lo que genera un efecto de vacío fácilmente cuando se agota.

Garg explica que en China, por ejemplo, había una mayor necesidad de abastecerse de tela blanca porque “se piensa que el papel higiénico se puede sustituir por pañuelos de papel y servilletas y hacer máscaras improvisadas”.

En cambio en otros países la compra de papel higiénico solo está es impulsada por el miedo.

“Cando se trata del coronavirus, las personas no están seguras de cómo van a salir las cosas, o cuánto empeorará”, señala Garg.

“Quieren estar preparados porque es lo único que pueden hacer para tener cierta sensación de control“, añade.

La comodidad moderna

Otro experto en consumo, el doctor Rohan Miller, cree que lo visto con este artículo en particular es un reflejo de una sociedad y un estilo de vida urbanizados donde la comodidad moderna es lo que impera.

O por lo menos en lugares con más desarrollo que zonas rurales o países con limitaciones.

Personas hacen fila en una tienda de México

Reuters
Contar con la comodidad del papel de baño lleva a muchas personas a pasar horas en su búsqueda,

No estamos acostumbrados a la escasez y la privación, estamos acostumbrados a poder elegir lo que queremos, cuando queremos. Por lo tanto, la prisa por conseguir papel higiénico es solo esta mentalidad de ovejas para mantener ese estado”, dice.

Los cuadrados blancos y suaves de papel higiénico, comercializados con fotos de cachorros, son un “lujo” diario del que muchos simplemente no están dispuestos a separarse mentalmente.

“Creo que las personas quieren asegurarse de tener algunas comodidades en sus vidas si van a estar en casa con su familia durante mucho tiempo”, dice.

“El papel higiénico realmente no importa, está muy por debajo de la lista de supervivencia en comparación con otras cosas como la comida o el agua, pero es algo a lo que las personas se aferran a tener como un estándar mínimo”.

*Con información de Frances Mao.


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