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Suspenden a MP por no investigar asesinato de joven
Por el presunto entorpecimiento en las indagatorias para resolver el caso de una joven secuestrada y asesinada en el Estado de México, un Ministerio Público estará separado de su cargo hasta que se pruebe su probable responsabilidad.
Por Rafael Cabrera
23 de septiembre, 2013
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Maria-Barbara

María Bárbara Reyes, secuestrada y asesinada en 2011 en el Estado de México. //Foto: Cortesía de la familia.

La justicia parece acercarse para la familia de Bárbara Reyes Muñiz. La joven fue secuestrada y asesinada en agosto de 2011, pero apenas en abril de este año su cuerpo fue entregado a sus padres. Un ministerio público omitió ordenar que el cadáver se cotejara y terminó en la fosa común sin que sus padres lo supieran. Por esa razón y por otras inconsistencias mayores en su trabajo, el servidor público adscrito al Estado de México fue denunciado por omisión y ya ha sido separado del cargo mientras se resuelve el proceso.

Alejandro Reyes, padre de Bárbara, dio a conocer que el pasado viernes 20 de septiembre se realizó la primer audiencia del juicio que se lleva en contra del agente de la Procuraduría de Justicia del Estado de México.

“Al fin hay un poco de justicia”, dice el padre de familia, “aunque la investigación del secuestro y el homicidio de mi hija no ha tenido avances, al menos habrá un responsable de que la hayamos estado buscando 20 meses y que se entorpecieran las investigaciones”.

El juzgado que lleva el caso, determinó que el agente del Ministerio Público implicado en el caso deberá pagar 67 mil pesos como medida cautelar.

Desde el 8 de agosto de 2011, Bárbara fue secuestrada en las inmediaciones de su casa en el Estado de México y días después, su familia recibió un mensaje de texto exigiendo un rescate.

La familia abrió una página de Facebook para dar difusión a su caso y poder recibir información sobre el paradero de la joven, entonces de 17 años. La leyenda “Ayudemos a Barbie” tuvo amplia difusión en esa red social.

Sin que la familia fuera enterada, días después de la desaparición de Bárbara, las autoridades del Estado de México hallaron un cadáver en un lote baldío en Cuautitlán Izcalli. Los restos permanecieron durante ocho días en el Servicio Médico Forense (Semefo) y al no ser reclamados, fueron enviados a la fosa común.

“La omisión del agente del MP fue que no extendió la búsqueda. Él tuvo conocimiento del hallazgo del cuerpo de mi hija y no pidió cotejarlo. Estuvimos casi dos años buscándola y casi desde el inicio de todo pudimos tener su cuerpo y estar en paz, pero como no hizo su trabajo acabó en la fosa común”, acusa Reyes.

A causa de esta omisión, explica el padre de familia, no sólo hubo un retraso en la entrega del cuerpo y una búsqueda estéril sino que se perdieron evidencias valiosas para tener certeza sobre los secuestradores y los asesinos de Bárbara.

“Se perdió su ropa, no se analizó, además extraviaron documentos. Se perdieron elementos muy importantes para dar con los responsables”, agrega.

En una carta difundida, la familia agradece a quienes los han acompañado y señala que la investigación contra el MP no les regresará la vida de su hija.

“(El procedimiento) sólo podrá responder a la administración pública, porque no hemos logrado que se nos reconozca como agraviados, pero es un paso, un gran paso”.

La familia dio con los restos de Bárbara en la fosa común debido a sus propias pesquisas, pues Lourdez Muñiz, madre de Bárbara, halló registros de un cadáver sin identificar en la morgue de Cuautitlán Izcalli, la más cercana a su hogar, desde octubre de 2012.

“Ahí nos pusimos a investigar y descubrimos en el expediente que un médico forense le pidió un trozo de hueso para hacer análisis, pero el MP nunca lo hizo, fue totalmente omiso y por eso lo denunciamos”, dice el padre de familia.

No es el fin que hubieran deseado para su caso, alega, pero es un poco de justicia.

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6 métodos extraños que usaban en el pasado para evitar los embarazos
Te contamos algunos de los métodos más raros que empleaban muchas mujeres de antaño.
28 de abril, 2019
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Quienes quieren disfrutar del sexo sin riesgo de embarazo tienen, hoy día, numerosos métodos anticonceptivos a su disposición.

Muchas mujeres prefieren la píldora mientras que otras se inclinan por un dispositivo intrauterino hormonal o un diafragma, y hay quienes optan por el condón ya que además de servir para evitar el embarazo, ofrece protección contra las enfermedades de transmisión sexual.

¿Pero cómo se cuidaban las mujeres o las parejas en el pasado, antes de que se desarrollaran estos métodos científicos con resultados probados?

Aquí compartimos algunos de los métodos más llamativos (y algunos incluso peligrosos).

Heces de cocodrilo

Para evitar el embarazo, las mujeres en el antiguo Egipto recurrían a un método tan curioso como oloroso.

Se insertaban dentro de la vagina o en la vulva una sustancia pastosa hecha con excremento de cocodrilo y leche ácida.

Lo que se buscaba con este ungüento era crear una barrera ácida que impidiese el paso del esperma.

Es difícil creer que este método antihigiénico haya resultado efectivo, a menos que su eficacia haya radicado en el olor de la mezcla, o incluso en la idea misma, capaz de quitarle el deseo hasta al más apasionado.

Otro método empleado por aquellas reacias a introducirse heces en la vagina era una mezcla de miel y bicarbonato de soda.

Pesario de bloque

El pesario de bloque se utilizaba como método anticonceptivo hacia finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX en Europa.

Este incómodo dispositivo se colocaba en el cuello del útero de la mujer por hasta cuatro meses.

Se creía que evitaba que los embriones fertilizados recién formados se implantaran en el útero y comenzaran a desarrollarse.

Algunos estaban hechos de goma, metal o hueso.

Además de ser dolorosos, provocaban infecciones y, con frecuencia, eran expulsados por el cuerpo de las mujeres.

Saltar hacia atrás

El ginecólogo griego Soranus recomendaba a las mujeres en el siglo II a saltar hacia atrás siete veces y a estornudar inmediatamente después de mantener relaciones sexuales para evitar el embarazo.

Si bien Soranus no explica en detalle cómo debe hacer la mujer para provocarse un estornudo, el argumento detrás de esta idea es que la fuerza del estornudo provoca la expulsión del semen del cuerpo de la mujer.

Demás está decir que se trata de un método completamente inútil.

Condones de oveja y pescado

Durante la Revolución inglesa (entre 1642 y 1688), los soldados del rey Carlos I fueron provistos de condones hechos con intestinos de pescado y oveja para protegerlos de enfermedades de transmisión sexual.

Pero no solo los soldados los usaban.

Hacia finales del siglo XVIII, en Londres, por ejemplo, había dos tiendas dedicadas exclusivamente a la venta de condones.

Estos adminículos de intestino de oveja debían ser remojados en agua por un par de horas antes de usarse, para que hacerlos más flexibles y fáciles de colocar.

Se los ataba en la base del pene con un cordón para mantenerlos en el lugar y, después de usarlos, se los lavaba cuidadosamente, se los dejaba secar, y se los guardaba para la próxima ocasión.

En el siglo XVIII, el mujeriego y seductor Casanova optó por los condones de lino.

Siempre los inflaba primero para verificar que no hubiese filtraciones.

Beber mercurio

En el siglo VII en China, se les recomendaba a las mujeres beber una tintura de metal tóxico para evitar el embarazo.

Una de las recetas médicas indicaba freír mercurio con aceite.

Esta poción debía ingerirse con el estómago vacío.

Es posible que haya servido para evitar el embarazo, pero esta mezcla venenosa provocaba esterilidad y, en muchos casos, una muerte agónica.

Testículos de comadreja

En Europa, durante la Edad Media los testículos de la comadreja eran apreciados como anticonceptivos.

La Trotula, una guía médica femenina escrita en el siglo XII, recomienda cortar los testículos de estos animales vivos, envolverlos en piel de ganso, y usarlos como amuletos para evitar el embarazo.


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