Cambiar categoría al Nevado de Toluca, un retroceso en protección al ecosistema: Greenpeace
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Cambiar categoría al Nevado de Toluca, un retroceso en protección al ecosistema: Greenpeace

La reducción en la protección del Nevado de Toluca fue considerada por Greenpeace como un "retroceso en la protección del ecosistema".
4 de octubre, 2013
Comparte
nevado toluca

Foto: Cuartoscuro.

La decisión del gobierno federal de recategorizar el Nevado de Toluca como una zona de Protección de Flora y Fauna significa un retroceso en la protección del ecosistema, bastión hidrológico del Valle de México, consideró Greenpeace México a través de un comunicado.

La modalidad de Parque Nacional restringía las actividades realizadas en la zona, mientras que la de Protección de Flora y Fauna abre la puerta a una mayor presencia de actividades humanas -con diferentes niveles de impacto sobre los recursos naturales y sobre los ecosistemas (que incluye actividades agrícolas, pecuarias y pesqueras)-, sin contar con un plan de manejo, lo que incrementará la sobreexplotación y el deterioro de la superficie ya afectada del coloso, denuncia la organización internacional.

“Con esta decisión, el gobierno de Enrique Peña Nieto da continuidad a la práctica sistemática de reducción/modificación de los esquemas de protección de las Área Naturales Protegidas (ANP). Es decir, en lugar de fortalecer esta figura y trabajar en la recuperación del ecosistema está promoviendo la legalización de las actividades que no se regularon desde 1936 y que han venido deteriorando el área.”

Aquí el resto de la postura de Greenpeace:

Importancia ambiental del Nevado de Toluca

En 1936, el presidente Lázaro Cárdenas del Río estableció el decreto para que la montaña conocida como el Nevado de Toluca fuera elevada a la categoría de Parque Nacional, con el objetivo fundamental de proteger la belleza escénica y la importancia hidrológica del macizo montañoso.

Debido a su enorme capacidad de captación de agua, el Parque Nacional es estratégico para el abasto de agua a la ciudad de Toluca, su zona metropolitana y parte del Valle de México. Los escurrimientos que nacen en sus laderas aportan a dos de las cuencas hidrológicas más importantes del país, las de los ríos Lerma y Balsas. Asimismo, hacia el sur, su influencia hidrológica se extiende hasta el vecino estado de Guerrero.

El aporte de agua, depende en gran medida de la conservación de los ecosistemas forestales ya que la presencia de la vegetación arbórea, arbustiva y herbácea permite la captación del agua pluvial y que a través de sus raíces posibilita la penetración del agua al suelo y subsuelo, evitando al mismo tiempo la erosión de los suelos, y generando valiosos servicios ambientales de influencia regional.

Un cambio a favor del deterioro

De acuerdo con el gobierno federal, entre los objetivos de la modificación de la categoría de protección del Nevado de Toluca están: mantener a mediano y largo plazo ambientes y hábitats necesarios para la conservación de la biodiversidad en el Nevado de Toluca, entre los que se incluyen diversos ecosistemas, especialmente forestales; asegurar el mantenimiento de procesos ecológicos y evolutivos fundamentales; salvaguardar la diversidad genética de numerosas especies de flora y fauna, algunas de ellas en riesgo; recuperar y fortalecer servicios ambientales de gran importancia económica actual y potencial que necesitan ser preservados, como la captación de agua y la conservación del suelo, además de otro fundamental que es el promover un desarrollo sustentable mediante el aprovechamiento adecuado de los recursos naturales del área.

Sin embargo, para Greenpeace la actual modificación disminuye las responsabilidades de protección al reducir la superficie protegida. El ex parque nacional tiene una superficie total de 53 mil 590 hectáreas, de las cuales, a partir del 1 de octubre, sólo mil 941 seguirán considerándose como “núcleo” que implica la preservación de ecosistemas a mediano y largo plazo.

En la modalidad de Parque Nacional el Nevado de Toluca únicamente estaba dividido en dos zonas: de protección y de uso restringido, lo cual correspondía al 100 por ciento del territorio.

Ahora con la recategorización a Área de Protección de Flora y Fauna, sólo el 3.62 por ciento (1,941.62 has.) será zona protegida y restringida. En el 96.38 por ciento (53,590 has.) serán permitidas actividades como aprovechamiento sustentable de recursos naturales (44.27 %), aprovechamiento sustentable de ecosistemas (18.06 %), uso público (0.56%), asentamientos humanos (1.31%) y zona de recuperación (27.51%).

 

Asociación de Océanos Futuros de Jean-Michel Cousteau pide abrir debate

La decisión de recategorizar al Parque Nacional Nevado de Toluca como área de protección de flora y fauna, publicado el 1 de octubre en el Diario Oficial de la Federación es “como si en Estados Unidos los parques nacionales de Yellowstone, Yosemite, el Gran Cañón y otros más fueran abiertos para la explotación forestal o el desarrollo urbano” sin consultarlo con nadie, acusa la Jean-Michel Cousteau’s Ocean Futures Society en una carta enviada al director general de Conagua, David Korenfeld Federman.

En contraparte, ayer 3 de octubre, Juan José Guerra, Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, dijo que se trata de  una solución al deterioro progresivo que sufrió la zona desde la década de los años treinta, que no pudo ser evitado.

La fundación se dijo preocupada por no haber puesto a  consideración y evaluación de la ciudadanía el decreto presidencial que cancela el actual estatus de Parque Nacional al Nevado de Toluca y acusa que esto sólo beneficia “básicamente a los que pueden pagar grandes sumas por tener espectaculares vistas naturales desde las ventanas de sus residencias.”

La Jean-Michel Cousteau’s Ocean Futures Society señala que, ya que “el señor Presidente Enrique Peña Nieto ha declarado su preocupación por los resultados del cambio climático global”, espera, “por el bien de México, que esta disposición sea discutida y evaluada en mejor forma, y sobre todo, en foros abiertos donde la comunidad científica haga escuchar su voz y su opinión”.

A continuación la carta íntegra:

Carta Coustaeau- Pen+×a by http://www.animalpolitico.com

José Guarman, presidente del Consejo Directivo de la Asociación civil Espacios Naturales y Desarrollo Sustentable AC dio una entrevista en la que opina que la nueva nomenclatura podría resultar benéfica para el Nevado de Toluca.

Aquí el audio:

El decreto publicado este martes dividió al Nevado de Toluca, cuya superficie total es de 53, 590 hectáreas, en dos zonas: la núcleo, que comprende 1941 hectáreas y la de amortiguamiento, que comprende las restantes 51, 649 hectáreas.

Plano de ubicación de las zonas del Nevado de Toluca. La región verde fuerte representa la zona núcleo, mientras que el verde pastel representa la zona de amortiguamiento,

Plano de ubicación de las zonas del Nevado de Toluca. La región verde fuerte representa la zona núcleo, mientras que el verde pastel representa la zona de amortiguamiento,

 

Aquí las actividades permitidas en cada zona:

Zona núcleo (cráter) – 1941 hectáreas

actividades permitidas:

– preservación de los ecosistemas y elementos
– monitoreo ambiental
– investigación y colecta científicas
– educación ambiental
– turismo sustentable
– restauración de ecosistemas y reintroducción de especies
– mantenimiento de la infraestructura fija existente
– construcción de infraestructura para las accioens de investigación

Zona amortiguamiento – 51, 649 hectáreas

actividades permitidas:

– investigación y colectas científicas
– monitoreo ambiental
– turismo sustentable
– manejo forestal, el cual incluye las labores y prácticas silvícolas
– aprovechamiento no extractivo de la vida silvestre
– aprovechamiento extractivo de la vida silvestre
– actividades agrícolas y pecuarias,
– restauración de ecosistemas y reintroducción o repoblación de especies
– erradicación o control de especies de flora y fauna que se tornen perjudiciales
– construcción y mantenimiento de infraestructura pública o privada

Aquí la propuesta inicial de recategorización de la montaña:

Propuesta de recategorización del Nevado de Toluca by http://www.animalpolitico.com

Revisa aquí el decreto íntegro:

Decreto Nevado Toluca

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Wilson: la rara enfermedad que convirtió mi cerebro de 30 años en uno de 70

La periodista Carolina Roatta cuenta su historia con la rara enfermedad de Wilson. Se trata de "una rareza genética" que impide al cuerpo procesar o digerir el cobre.
6 de abril, 2022
Comparte

El paso del tiempo suele ser evidente en nuestro cuerpo cuando aparecen arrugas y canas, también cuando los músculos se desmarcan y los dientes se oscurecen.

Lo que le pasa a nuestro cerebro, en cambio, suele notarse menos.

Pero, ¿Qué pasaría, si ocurre lo contrario?

La periodista Carolina Roatta se enfrenta a una enfermedad rara que afectó su cerebro al punto de envejecerla el doble, aún cuando su cuerpo es joven.

BBC Mundo cuenta su historia:


Cuando cumplí 32 años me sentía la reina del mundo.

Era noviembre de 2012. Había terminado mi tesis de maestría y estaba de regreso a la soltería. Dictaba clases en una universidad y acababa de conseguir el trabajo de mis sueños como periodista.

El día que fui a firmar el contrato laboral, llegué tan segura de mí misma que logré controlar el temblor que tenía en mis manos desde hacía un tiempo.

Esa firma fue lo último que pude escribir.

El diagnóstico de Wilson

Empecé a temblar cada vez más fuerte. Primero mis manos y brazos se batían como alas de mariposa, luego les siguieron mi cabeza y mis piernas.

Opté por modificar mi rutina. Dejé de usar blusas de abotonar y zapatos de amarrar, me hice amiga de los pitillos y hasta llegué a contratar a un asistente para que escribiera por mí.

En algún punto también empecé un diario en audio para registrar todo lo que me pasaba.

Resistí como pude, pero al cabo de seis meses la situación se hizo insostenible.

Pasé por varias citas médicas que duraban 15 minutos. Es lo normal. En el sistema de salud colombiano, hay que pasar por un médico general para que éste ordene exámenes o remita al paciente a consulta con algún especialista.

En medio de eso me vio un neurólogo primerizo que me diagnosticó erróneamente con temblor esencial y me mandó unos medicamentos para esa condición. Esa medicina me relajaba, pero no me quitaba el temblor.

Irónicamente, después de haber consultado médicos, psicólogos, neurólogos, fue una médica bioenergética la que pensó en ordenarme un examen que mostrara imágenes de mi cerebro.

Mi papá y mi mamá me acompañaron al examen de resonancia electromagnética. Al otro día, mientras esperábamos los resultados, el técnico llamó preguntando si en mi trabajo manipulaba químicos. Las imágenes mostraban que mi cerebro estaba intoxicado.

El resto de mi familia prendió las alarmas. Me ayudaron a conseguir una consulta privada con un neurólogo reconocido. No fue barato, pero por primera vez sentí que alguien entendía lo que pasaba.

La cita duró tres horas, el doctor me hizo todo tipo de pruebas: debía tocarme la punta de la nariz con el dedo índice, dibujar un espiral, hacer marionetas con las manos, sostenerme en un solo pie. En todas me rajé y terminé sudando como si hubiese corrido una maratón.

Fue como haber perdido el examen de admisión al kínder, pero con un diagnóstico como premio de consolación.

Gracias a la cita y otros exámenes especializados, el neurólogo confirmó que tengo la enfermedad de Wilson. Es una rareza genética que lleva el nombre del neurólogo que la investigó, Samuel Alexander Kinnear Wilson, e impide que mi cuerpo pueda procesar o digerir el cobre.

¿Cobre? ¿el mismo metal naranja que hay en los cables?

Sí, el mismo.

Resulta que el cobre es un elemento que nos ayuda a tener nervios y huesos sanos, también contribuye con el colágeno y la melanina en la piel. El cuerpo humano no lo produce, pero lo adquiere por medio de un montón de alimentos.

Lentejas, almendras, chocolate, aguacate, langosta.. La lista sigue.

El cuerpo descompone esos alimentos, el hígado procesa el cobre que le sirve y elimina el que no necesita, usualmente por la orina.

El problema es que quienes sufrimos de Wilson, en vez de procesar y digerir el cobre, lo acumulamos hasta que el cuerpo no resiste más y colapsa. Lo usual es que el hígado sea el más afectado, después el cerebro, los ojos y los riñones.

Pero mi caso es aún más raro. A pesar de llevar 32 años acumulando cobre, mi hígado estaba sano. Mi cerebro, en cambio, envejeció el doble. El neurólogo dijo que parecía el de una persona de 70 años.

También tenía un aro de cobre alrededor de las pupilas de mis ojos, otro signo típico de la enfermedad.


Sobre la enfermedad de Wilson*:

  • La mayoría de las personas son diagnosticadas entre los 5 y los 35 años, pero también puede afectar a personas más jóvenes y mayores.
  • La enfermedad está presente al nacer, pero los signos y síntomas no aparecen hasta que el cobre se acumula en el cerebro, el hígado u otro órgano.
  • Los signos y síntomas varían según las partes del cuerpo afectadas por la enfermedad. Pueden incluir: Fatiga, falta de apetito o dolor abdominal – Una coloración amarillenta de la piel y el blanco de los ojos (ictericia) -Decoloración de los ojos de color marrón dorado (anillos de Kayser-Fleischer) – Acumulación de líquido en las piernas o el abdomen – Problemas con el habla, la deglución o la coordinación física – Movimientos incontrolados o rigidez muscular.
  • Para padecer la enfermedad se debe heredar una copia del gen defectuoso de cada progenitor. Si se recibe un solo gen anormal no se padece la enfermedad, aunque la persona se considerará portadora y es posible que sus hijos hereden el gen.
Un ojo con un aro de cobre alrededor

CRMR Wilson Paris
El aro de cobre en los ojos es uno de los síntomas de Wilson

Enferma de por vida

Ahora debía someterme a una desintoxicación. El tratamiento consiste en tomar durante toda la vida un medicamento quelante que literalmente “pela” el cobre que se acumula en los órganos para después eliminarlo a través de la sangre y la orina.

El médico me explicó que pasaría un tiempo antes de mejorarme, sin precisar si serían meses o años. Me recomendó no mirar Internet para no asustarme y precisó que de pronto los síntomas se agravarían durante el inicio del tratamiento.

Llegué a creer que iba a ser breve y que en poco tiempo retomaría mis actividades. La realidad es que en mi cotidianidad parecía una especie de “bebé grande”.

Pasé de ser una mujer super autónoma a depender de otros en cada aspecto de mi vida. Lo entendí poco después del diagnóstico, cuando mi mamá tuvo que ayudarme a lavar los dientes porque yo ya no podía. Recuerdo perfecto que mis ojos se llenaron de lágrimas cuando abrí mi boca y ella cuidadosamente comenzó a limpiar con el cepillo.

Lloraba porque sentía que ya no tenía dignidad. No podía ser una adulta, un individuo, una persona. Así me sentía cada vez que requería de su ayuda: me limpiaba cuando orinaba, me bañaba, me ayudaba a cambiarme la toalla higiénica cuando tenía la regla, me vestía.

Después de casi un año había llegado al límite de incapacidades médicas permitidas. No mostraba mejoría. El siguiente paso era que me dieran una pensión por invalidez. Al principio me sonaba hasta atractivo: tener 32 años, un salario de por vida, y poder dedicarle tiempo a mis hobbies.

Pero el espejismo tenía otra cara: ser así de joven y sentirme inútil, descartada para el mundo laboral, relegada y sentenciada a ganar un salario mínimo en Colombia, que para ese entonces era como 150 dólares americanos. Una cifra que, igual, me condenaba a depender de otros.

Carolina Roatta

Carolina Roatta
Carolina Roatta

El privilegio

Estaba lejos de imaginarme que Roatta, mi apellido, me salvaría. Mi familia paterna es francesa y gracias a esa herencia, yo recibí la doble nacionalidad, pude estudiar en un colegio bilingüe y hablo el idioma.

Por eso Francia empezó a sonar como una opción cuando entendimos que en Colombia no podía hacer nada más que esperar y depender sin mucha esperanza.

Una de mis hermanas ya vivía allá, se puso a investigar y encontró un centro de referencia en la enfermedad de Wilson que está ubicado en París.

Mis padres, mi hermana menor y yo decidimos emigrar para juntarnos con ella. Fue una decisión difícil, pero necesaria.

En el CRMR Wilson hay un equipo de especialistas que nos dio todas las respuestas. Como Wilson es una enfermedad genética, lograron diagnosticar a mis dos hermanas antes de que los síntomas aparecieran.

Las tres tenemos citas de seguimiento, con exámenes incluidos, cada seis meses. También tenemos acceso privilegiado a medicamentos y yo recibo una ayuda económica para compensar mi situación de discapacidad.

Desde que llegamos, a finales de 2014, estoy intentando crearme una nueva vida. Ha habido avances. Ahora tiemblo mucho menos, el aro de mis ojos desapareció y volví a ser totalmente autónoma.

Han sido ocho años en proceso de aceptación de mi diferencia: enferma, rara, mitad colombiana, desempleada y ahora con 40 años. Nada fácil. Intenté varios proyectos laborales pero no progresaron. Intenté varios proyectos amorosos y de vida en pareja pero tampoco funcionaron.

Hoy sigo en modo construcción. Estoy haciendo una nueva Maestría (mi revancha porque en Colombia nunca pude sustentar la tesis y nunca me dieron el diploma), tengo un nuevo amor, cambié el proyecto de tener hijos por el de tener gatos y me mudé a una ciudad cerca al mar, luego de aceptar que París es muy dura para vivir cuando eres vulnerable.

Pero claro, el desenlace de mi historia también es una rareza. Que yo tenga diagnóstico, tratamiento y acompañamiento, está lejos de ser la norma para quienes se encuentran en los países de América Latina.

En Colombia tuve suerte: La enfermedad de Wilson aparece en la lista de enfermedades raras del Ministerio de Protección Social, gracias a los esfuerzos de la Federación Colombiana de Enfermedades Raras (Fecoer), y por fortuna para el bolsillo de los pacientes, uno de los medicamentos está cubierto por el sistema de salud público.

El problema, en ese caso, es que las personas sean diagnosticadas a tiempo, por eso obtener estadísticas sobre el número de casos es difícil, aunque desde 2020 ha habido progresos gracias a un equipo de la Universidad de Antioquia.

Si yo no hubiera tenido cómo consultar a un especialista que conocía la enfermedad, es muy probable que ya hubiera muerto y mi familia aún estuviera buscando respuestas.

He sido consiente de mi privilegio y tengo mi lado activista, por eso desde que llegué a Francia me vinculé como voluntaria con la asociación de pacientes de Wilson y ahora soy la Presidenta.

Carolina Roatta con su bicicleta

Carolina Roatta
Carolina hoy vive en Francia, en donde recibe tratamiento completo

Esta red de apoyo es lo que me ha mantenido en pie. En ella he podido seguir compartiendo lo que sé hacer: comunicar, crear lazos, ayudar, empoderar a los pacientes y a sus familiares.

También milito para que en otras partes del mundo, incluida Latinoamérica, un diagnóstico rápido, el acceso al tratamiento y un seguimiento de calidad, sea posible.

Durante un tiempo gestioné un grupo en Facebook para conectar con pacientes hispanoparlantes.

Hubo mucha interacción, incluso me contactaron varias personas a mi cuenta personal, una de Cuba, una asociación de Costa Rica, otra paciente de Chile, una de Argentina, dos de Colombia. Todas con historias durísimas de falta de acceso a los medicamentos y larga espera para el trasplante de hígado, la solución extrema en los peores casos de Wilson.

Tres de esos pacientes murieron mientras estábamos en contacto.

La experiencia que más me marcó fue una mujer de Perú. Su esposo tenía la enfermedad y falleció a comienzos de la pandemia.

Durante varios meses no tuvieron acceso al medicamento y murió mientras esperaban un trasplante. La acompañé vía messenger durante tres días mientras su esposo agonizaba, con la tristeza de saber que los finales felices de pacientes con Wilson son más raros que la misma enfermedad.


* Fuente: Mayo Clinic

Si tienes dudas sobre esta enfermedad, necesitas orientación, o si eres un profesional de salud interesado en crear una red de apoyo en América Latina, puedes escribir a:[email protected]


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=YVLbq0MczGc

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.