Cinco escritores latinos hablan de la Premio Nobel Alice Munro
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Cinco escritores latinos hablan de la Premio Nobel Alice Munro

El máximo galardón literario dado a la escritora canadiense ha sido bien recibido en el mundo de las letras. BBC Mundo buscó la opinión de autores hispanoamericanos que participan en el Festival de la Palabra en Puerto Rico.
10 de octubre, 2013
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La escritora canadiense Alice Munro posa para un retrato en el consulado canadiense en Nueva York en una fotografía del 28 de octubre de 2002. Munro ganó el Premio Nobel de literatura 2013 según se anunció el jueves 10 de octubre de 2013. //Foto: AP

La escritora canadiense Alice Munro posa para un retrato en el consulado canadiense en Nueva York en una fotografía del 28 de octubre de 2002. Munro ganó el Premio Nobel de literatura 2013 según se anunció el jueves 10 de octubre de 2013. //Foto: AP

La jornada inaugural del Festival de La Palabra en San Juan de Puerto Rico fue justo la víspera del anuncio del premio Nobel de Literatura.

Era lógico que los asistentes al evento literario más importante de la “Isla del encanto” se preguntaran quién iba a recibir el máximo premio a las letras. Muchas especulaciones y hasta alguna “apuesta” hubo entre escritores y conocedores.

En el Teatro Tapia en el Viejo San Juan sonaron algunos candidatos ya naturales, como el del japonés Haruki Murakami, seguido por los estadounidenses Cormac McCarthy y el eterno candidato, como ya le dicen algunos a Philip Roth.

Hubo quien habló del israelí Amos Oz y hasta del brasileño Rubem Fonseca. Algunos nombres se repitieron en varias ocasiones.

En cambio, el de la canadiense Alice Munro sonó tímidamente tan solo un par de veces. Aunque no porque no estuviera en el radar como potencial merecedora del galardón.

De hecho, el jueves, los asistentes al Festival recibieron jubilosos la noticia que llegada desde la Academia de Suecia anunciando que Munro había obtenido la distinción por su “maestría en las historias cortas contemporáneas”.

Algunos de los que apostaron y especularon la noche del miércoles en San Juan compartieron con BBC Mundo sus impresiones sobre el Nobel de Alice Munro.

Lidia Jorge, escritora portuguesa

El premio Nobel es un imposible porque siempre hay por lo menos 20 escritores alrededor del mundo que lo merecen, pero este no fue una sorpresa porque todos los años se hablaba de Alice Munro.

Hay otros nombres que lo merecen también como el portugués Antonio Lobo Antunes, Milán Kundera, que es una injusticia que no tenga ese premio, o Elena Poniatowska. Pero hoy es el día de Munro y estoy muy contenta por ella.

Munro es una escritora capaz de hacer una alianza entre su pasado personal y el ser humano global de una forma extraordinaria. Es capaz de hablar del viaje de la gente a través del mundo.

Su libro La vista desde Castle Rock es un libro admirable. Todo lo que cuenta alrededor de su familia y alrededor de su pasado es extraordinario. Después de leerlo queda la idea de una historia mágica a través de la nieve en el que el destino humano va y viene.

Alice Munro es para mí una escritora magnífica porque su batalla interior es una batalla sin grandes temblores. No hace ruido, habla calmada, nos habla en silencio, ella es la esencia de la literatura. Es una palabra silenciosa.

El cuento es un género mayor, no es un género menor y con este reconocimiento, el Nobel está premiando también a la poesía, reconoce un género que es muy importante hoy por su brevedad por su poesía, por su capacidad de adaptarse al mundo contemporáneo.

El Nobel es muy masculino pero en los últimos años ha habido una tendencia para reconocer a las mujeres como con Herta Müller y Doris Lessing, es una tendencia para requilibrar las cosas y comprender que la mujer creadora es tan importante como el hombre de hoy en día.

Nuestra historia es corta, simplemente es que hasta el siglo XX nosotras aprendimos a escribir nuestras vidas, nosotros venimos de cerca, los hombres vienen en cambio de lejos, pero en el futuro habrá equilibrio.

Daniel Alarcón, escritor peruano-estadounidense.

Es un premio totalmente merecido. Alice Munro es una gran cuentista, una narradora con mucha agudez y mucha visión. Observa muy bien. Escribe una prosa limpia y bella.

Tiene muchos cuentos que tú crees que sabes a dónde van pero te termina sorprendiendo porque coge por otro camino.

Es una escritora muy querida y muy respetada desde hace mucho tiempo.

No creo que haya compensación de género en este premio. Creo que hay más bien un problema de género en la literatura y el problema es que los hombres son machistas y la novela “importante” es muy masculina. Es un problema que es tan obvio que no hay que conversarlo demasiado.

Recuerdo una vez en Perú que me invitaron a un evento de literatura y había sólo tres mujeres invitadas a participar. Las pusieron juntas en una mesa de literatura erótica. Eso me da una vergüenza ajena terrible.

Pero el premio Nobel ya es otro nivel y nadie puede discutir la calidad literaria de Alice Munro.

Hay un cuento de Munro del que no recuerdo el nombre, que es apartemente tan simple y natural, y al final termina con una escena de una mujer con la cabeza decapitada de un hombre. Ese cuento me chocó mucho.

Siempre tiene esas escenas sorprendentes.

José Ovejero, escritor español.

Aunque suene un poco embarazoso, anoche estaba cenando y aposté por Alice Munro, pero no sólo aposté por ella sino que dije que me gustaría que se ganara el Nobel.

Si me hubieran preguntado quién podría ganar hubiera dicho Philip Roth sobre todo con el anuncio de que dejó de escribir, que es un candidato eterno, pero quería que fuera Munro.

Nadie suele apostar por una mujer porque las estadísticas van en contra de que gane una mujer. Los grandes premios son machistas en el sentido de que representan muchísimo más a los hombres que a las mujeres. Pero sobre este premio me parece injusto que se diga que es para compensar, Alice Munro es una escritora magnífica.

Uno nunca sabe por qué el comité del Nobel elige a un determinado autor, no sé si es un premio al cuento, aunque tampoco son tan cortos sus cuentos, por lo menos los que yo he leído.

Lo que pasa es que está muy bien que por una vez el premiado no sea un novelista, aunque a veces también hay dramaturgos y poetas.

Yo recuerdo muy concretamente su libro Demasiada felicidad. El libro entero me parece un prodigio.

A mí me dejó fascinado completamente, sobre todo por la sutileza, por cómo construir un mundo a través de pequeñas pinceladas, de muy pequeños detalles, estudio de carácter, frases que van cayendo casi sin darte cuenta. Qué maravilla.

Carlos Cortés, escritor y periodista costarricense.

Me parece fabuloso. Yo descubrí a Alice Munro hace algunos años. Me parece que ha habido una coincidencia crítica entre escritores y principalmente entre lectores de que es una cuentista fabulosa.

Me gusta como lector muchísimo el cuento. Si uno parte en dos la tradición del cuento en el siglo XX pues quedaría entre Kafka y Borges y Chéjov y Munro. Me gusta esta línea de pequeños seres que cuentan cosas ordinarias y que terminan siendo extraordinarios, y creo que ella lo hace notablemente bien.

Los libros Demasiada felicidad y Odio, Amistad, Noviazgo, Amor, Matrimonio tienen cuentos extraordinarios, son memorables, se te quedan en la mente.

Con este Nobel se está premiando un universo literario. Sé que en ciertos países, particularmente en Iberoamérica por ejemplo, el relato breve, el cuento, no anda muy bien editorialmente.

Hay una queja permanente, como una tensión entre las librerías, los editores, los escritores porque el cuento no circula muy bien.

Pero en el mundo anglosajón eso es complemente distinto. En Europa también hay países en los que sea lee mucho el cuento.

Me parece que más que con el género el premio tiene que ver con la manera en Munro construye un mundo de la intimidad, poblado por pequeñas historias entretejidas a partir de muy pocos elementos.

Santiago Gamboa, escritor colombiano.

“Es admirable como un buen escritor no necesita contarte una epopeya para contarte el mundo y meterte dentro de él. Son cuentos conmovedores.

Me parece que es un premio al género del cuento corto pero también está bien que haya escritoras.

Las mismas candidaturas son masculinas, si miras por cada mujer hay 10 hombres. Pero también es que este es un mundo construido con equidad de género.

En cada país, por cada escritor hay muchos mas hombres que mujeres.

Una vez en París invitaron a escritores 12 colombianos y sólo invitaron a una mujer, que no pudo ir.

Pero no era una cosa de género es que eran los escritores que estaban traducidos al francés. Al respecto habría que hablar con los editores.

Si uno tuviera que escoger cinco escritoras colombianas por ejemplo, no hay ninguna mujer que tenga una obra como la de Alice Munro”.

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La joven chef que no podrá volver a comer

Loretta Harmes no ha probado un solo bocado en los últimos seis años, pero no ha perdido su pasión por la cocina.
19 de abril, 2021
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Loretta Harmes lleva seis años sin comer, pero no pierde su pasión por cocinar.

No puede ni probar sus recetas, pero aun así no para de ganar seguidores en Instagram, donde se presenta como nil-by-mouth foodie (algo así como la especialista gourmet que no come por la boca).

Loretta mastica una papa asada y saborea su interior esponjoso. Ella y su madre Julie se han encargado de prepararla a la perfección porque saben que será su última comida.

En cuestión de minutos, un dolor que ya conoce le exprimirá el estómago como se retuerce un paño de cocina, de la misma forma que le sucedía cada vez que bebía o comía algo.

Entonces se sentirá dolorosamente llena y enferma, como si su estómago estuviese a punto de estallar.

Sin embargo, Loretta elige ignorar el dolor y disfrutar el momento en la cocina de su familia, el lugar donde sus habilidades culinarias florecieron de pequeña.

“Sentarme a comer con mi mamá y mi hermana fue surrealista e increíble. Por una vez intentamos actuar como una familia normal”, dice Loretta.

Era el año 2015 y Loretta, con 23 años, ya había sobrevivido a base de alimentos líquidos durante años.

Casi nunca se sentó junto a su familia en la mesa. Incluso agarrar el tenedor y el cuchillo se sentía inusual, por no hablar de masticar la papa y el pollo sazonado con ajo y limón.

Loretta antes de ingerir su última comida.

Loretta Harmes
Loretta, antes de ingerir la última comida.

Pero en esta ocasión, un especialista del intestino le había pedido a Loretta que ingiriera comida sólida. Quería entender por qué cuando Loretta come sufre tal agonía y a veces pasa semanas o meses sin poder ir al baño.

Loretta se había desplazado ese mismo día al hospital St Mark’s en Londres para que le introdujeran un tubo naranja en la nariz hasta el intestino delgado y así revisar la función nerviosa de su sistema digestivo.

Finalmente, tras años de diagnósticos erráticos y mucha desconfianza, alguien investigaba sus problemas debidamente.

Pasión desde la infancia

Cuando era niña, Loretta y su nana Mavis replicaban las recetas de un concurso de comida de la televisión.

“Era la reina del horneo y sus tartas de cumpleaños eran legendarias“, dice Loretta.

“Mi hermana Abbie y yo nos peleábamos para ver quién lamía el recipiente de la tarta hasta dejarlo limpio”.

Una tarta de cumpleaños para Loretta.

Loretta Harmes
Loretta aprendió a cocinar gracias a su nana Mavis, de la que cuenta que hacía sabrosas tartas de cumpleaños.

Muchas de sus historias con la comida se mezclan con recuerdos cálidos y felices de su vida familiar.

Cada jueves, su familia entera acudía a casa de Mavis para comer.

Loretta recuerda con cariño sentarse a la mesa y cenar asados y mousse de frambuesa.

“Todos nos asegurábamos de que mi abuelo Eric no agarraba primero el recipiente con la salsa de la carne, porque entonces no quedaba nada para el resto de la familia”, evoca.

A los 11 años, Loretta cocinaba la cena para su familia cada martes, porque su mamá trabajaba hasta tarde.

Tenía un negocio de peluquería en el garaje y sus clientes se acostumbraron a que Loretta viniera de vez en cuando con una cuchara de madera con salsa para que la probara su madre.

Tenía rienda suelta en la cocina y me encantaba la idea de crear algo desde cero para que mi familia lo disfrutara”, relata.

Loretta desayunando en el jardín de Mavis.

Loretta Harmes
Desde pequeña Loretta gozó de libertad para ser creativa en la cocina.

Empezó replicando la pasta con tomate al horno de su madre, pero pronto se graduó haciendo pasteles y guisos. Las albóndigas y la ensalada de pollo eran los platillos favoritos de la familia.

En la secundaria ganó concursos de cocina, incluso ante estudiantes de más edad, y participó en competiciones regionales.

Mientras otros niños cocinaban pasta, Loretta preparaba lomo de cerdo marinado y estofado de ternera al estilo de Borgoña (boeuf bourguignon).

Su madre, Julie, dice que Loretta era y sigue siendo una cocinera desordenada. De esas que usa cada recipiente, sartén y utensilio en la cocina. Pero no le importaba porque veía cuánto lo disfrutaba su hija.

“Lo que más le gustaba era preparar algo con lo que sea que tuviera en los armarios de la cocina. Era muy creativa“, cuenta Julie.

A los 15 años Loretta sufrió anorexia, aunque dice que le duró menos de un año. En su adolescencia también aquejó problemas digestivos. Pero la mayor parte del tiempo seguía cocinando y comiendo felizmente.

Julie junto a sus hijas Abbie, a la izquierda, y Loretta, a la derecha.

Loretta Harmes
Julie junto a sus hijas Abbie, a la izquierda, y Loretta, a la derecha.

Problemas de salud

Al terminar la escuela, Loretta fue premiada con una plaza en una escuela culinaria de prestigio en Londres. Esperaba seguir los pasos de otros chefs famosos. Sin embargo, solo pudo completar uno de los tres años debido a su salud.

A los 19 años, los dolores la dejaban tumbada en cama.

“Las cosas empezaron a empeorar dramáticamente. No podía comer o ir al baño en absoluto y durante los cinco años siguientes se convirtió en una pesadilla de la que no podía despertarme”, dice.

La pesadilla comenzó con un doctor que estaba convencido de que la rápida pérdida de peso de Loretta solo podía deberse a un regreso de su anorexia.

Los servicios de salud mental pronto se involucraron y Loretta pasó más de dos años en unidades de trastornos alimenticios. Llegó a pesar 25 kilogramos.

Forzarse a sí misma a comer para ganar peso le pareció la única forma de abandonar ese círculo vicioso, incluso a expensas del dolor severo que se infligía.

Su desesperación a veces se transformaba en rabia y fue sancionada hasta tres veces bajo la ley de Salud Mental, por un total de 18 meses, para evitar que se fuera de los centros de salud.

“Les decía continuamente que la única razón por la que estaba deprimida era por mis dificultades en el intestino y estómago, pero no me creían”, explica. A su historial médico también se le añadió psicosis delirante.

Intentó suicidarse tres veces. Estaba desesperada por no encontrar tratamiento a su dolor.

La vida en las unidades era un ciclo sombrío e implacable de pesajes, análisis de sangre y alimentación.

Los pacientes visitaban la cocina para seis comidas al día: tres comidas principales y tres refrigerios.

Loretta trabajando en la cocina.

Amy Maidment
Loretta trabaja en varias recetas que comparte en su cuenta de Instagram.

Todas las comidas debían terminarse en un tiempo determinado. Les apagaban la radio cuando el tiempo se terminaba, y Loretta se quedaba mirando los restos de comida en el plato: fruta enlatada y yogur o vegetales hervidos con carne procesada.

Nadie más estaba autorizado a abandonar la mesa hasta que ella terminara, y cuenta que el personal y los pacientes la molestaban y acosaban para que se apresurara.

Después de cada comida, los pacientes debían pasar una hora en una sala común donde se les vigilaba de cerca para asegurarse de que no se deshacían de los alimentos que acababan de consumir.

La mayoría de días Loretta se hacía un ovillo en la silla, tratando de aliviar su dolor. Otros leían, coloreaban o veían televisión.

Loretta cuenta que una mujer que llevaba 13 años entrando y saliendo de aquella unidad gritaba y gritaba, pero nadie podía escaparse de la sala.

Con frecuencia Loretta quería gritar también, especialmente cuando algún miembro del personal se sentaba muy cerca de ella día y noche durante semanas.

“Necesitaba paz y tranquilidad de todo aquello”, señala.

“Me había recuperado completamente de la anorexia. Fue una lección de vida que se convirtió en una sentencia de por vida”.

Años después, la reacción de Loretta tras comer las papas asadas condujo al diagnóstico del síndrome de Ehlers-Danlos hiperlaxo (hEDS), una enfermedad genética que puede manifestarse en distintas formas.

Los análisis mostraron que el estómago de Loretta estaba parcialmente paralizado y no podía vaciarse debidamente. Confinarla a una unidad de seguridad y forzarla a comer no había tenido ningún sentido.

Sus otros síntomas incluían migrañas, fatiga, palpitaciones cuando se paraba o sentaba y un dolor en el cuello para el que más tarde necesitó una cirugía.

Hasta recientemente se había estudiado relativamente poco sobre su enfermedad y los otros 12 tipos de síndromes Ehlers-Danlos.

Todavía no se conoce completamente esta afección.


¿Qué es el síndrome de Ehlers-Danlos?

  • Los síndromes Ehlers-Danlos son un grupo de 13 trastornos que afectan el tejido conjuntivo. Este tejido apoya, protege y estructura otros tejidos y órganos en el cuerpo. Se encuentra en la piel, los huesos y ligamentos, por ejemplo.
  • En el caso de Loretta, está dañado el tejido conjuntivo de la pared de sus intestinos. Como resultado, la comida se desplaza con menos fluidez por su sistema digestivo. (La parálisis de su estómago es algo adicional, pero también está conectada a la dolencia).
  • Los síndromes están generalmente caracterizados por articulaciones que se estiran más de lo normal, pieles que se estiran más de lo normal y fragilidad de tejidos.
  • Un efecto secundario de una piel hiperextensible es su apariencia joven y suave. “Mi piel es como una masa de pizza y muy suave”, dice Loretta.

Fuente: Ehlers-Danlos Society


Alimentación alternativa

De promedio toma entre 10 y 14 años diagnosticar a las personas, dice el doctor Alan Hakim de la Sociedad Ehlers-Danlos, porque los síntomas de la dolencia son variados y puede parecer que no están asociados.

“Una persona puede visitar médicos y terapeutas para cada una de sus preocupaciones individuales, sin que exista una visión general de todos ellos”, comenta el especialista.

“Solo cuando alguien ata los flecos se concluye que se trata del síndrome”.

El doctor dice que esto está mejorando y que se está comprendiendo mejor el síndrome.

Seis años después de su última comida, Loretta sabe que nunca más volverá a comer o tomar un vaso de agua.

Se alimenta de nutrición parenteral total (TPN, por sus siglas en inglés), lo cual significa que está conectada 18 horas al día a una bolsa pesada de líquidos que pasa por alto el sistema digestivo y se infunde directamente en el torrente sanguíneo.

Un tubo conocido como línea Hickman atraviesa el pecho y llega a una vena grande que desemboca en el corazón.

Loretta con su bolsa de nutrición parenteral total.

Amy Maidment
Loretta ha ideado un sistema para poder salir a pasear con su bolsa y tratar de hacer una vida lo más normal posible.

En su cuenta de Instagram, se le puede ver con la bolsa de alimentación dentro de una mochila que ha personalizado para poder salir y moverse.

Loretta le pide a la gente que le sujete la bolsa cuando sale a bailar. El sistema funciona bien siempre y cuando nadie se aleje y desconecte la línea.

De igual modo, la TPN también tiene sus peligros. Incluso la más minúscula mota de polvo puede contaminar la línea. Varias veces ha sufrido sepsis, una reacción a una infección que puede causar daño orgánico o incluso la muerte.

“Aunque tenga sus limitaciones, la nutrición parenteral me da más de lo que me quita”, expone.

Antes, Loretta se sentía tan débil que pasaba la mayor parte de su vida en cama.

Su cuerpo necesitaba tantos nutrientes que sus huesos se volvieron frágiles y porosos como un panal de abejas, y su ciclo menstrual se interrumpió por completo. Pero lo peor de todo era el dolor constante.

“La TPN recuperó mi peso y energía. Fue agradable volver a vestir ropa normal y no tener que comprar en la sección para niños”, cuenta.

Esta mejoría en su salud le permitió revivir su pasión por cocinar, aunque para conservar energía cocina a ratos y se mueve en silla de ruedas por la cocina.

Ser una chef que no come le ha dado una plataforma única en Instagram.

Loretta con otra de sus recetas.

Amy Maidment
La compañera de piso de Loretta destaca su creatividad a la hora de cocinar.

Su compañera de apartamento, Amy, fotógrafa profesional, le toma fotos y prueba la comida. En los primeros días de confinamiento, comenzaron a construir un negocio, trabajando con marcas para desarrollar recetas y estilizar la comida.

“La razón por la que no me preocupa no poder comer es porque estoy muy aliviada de no tener dolor tras tantos años“, dice Loretta.

“Lo que me da placer es cocinar. Estar en la cocina es un espacio creativo real para mí. Si estoy ansiosa o preocupada, tan pronto cocino todo se va porque me concentro en el plato que estoy haciendo”.

Loretta Harmes y Amy Maidment

Amy Maidment
Amy, su compañera de piso, prueba la comida. Loretta solo la huele.

Amy está feliz de ser la que prueba las creaciones de Loretta.

Lasaña de macarrones con queso, pastel de aguacate, lima y crujiente de pecanas y coco… “Hace cosas que salen de su cabeza y que no había visto antes”, indica Amy.

Para compensar que no puede probar la comida, Loretta pasa mucho tiempo planificando y preparando con mucho método.

Se basa en los años que pasó estudiando libros de recetas y experimentando en la cocina, y su intuición.

“Cocino con mis ojos, nariz e instinto”, dice.

Inhalar el olor de una salsa burbujeante activa su memoria del sabor y sus ojos pueden juzgar la profundidad y la riqueza de la misma.

Algunas personas que dependen de la TPN como Loretta mastican la comida y la escupen, pero eso nunca le llamó la atención.

“En realidad, no anhelo el sabor de la comida en sí, es su consuelo lo que extraño y los recuerdos que implica“, cuenta.

“Helados en la playa, un chocolate caliente en un día frío, un asado con mi familia en Navidad”. El pepino sigue siendo su olor favorito porque le recuerda los picnics de la infancia.

“Gran parte de lo que hacemos socialmente gira en torno a la comida; a veces todavía me siento rara. Todavía voy a cenas de cumpleaños o ‘a tomar un café o una bebida’, simplemente no puedo participar de comer o beber”.

Pastel de aguacate y lima.

Amy Maidment
El pastel de aguacate y lima., creación de Loretta Harmes.

Casi todos sus recuerdos felices de la comida incluyen a su hermana Abbie.

Abbie quedó tan marcada por la experiencia traumática de su hermana mayor en las unidades de trastornos alimenticios que decidió trabajar en un hospital de salud mental para niños.

Durante la última comida de Loretta, Abbie capturó el momento en su teléfono y le ayudó a sentirse especial.

En 2019, junto con su madre, Abbie visitó a Loretta en el hospital, donde se estaba recuperando de otro episodio de sepsis.

Pero, trágicamente, Abbie murió en un accidente automovilístico de camino a casa. Tenía 23 años.

“Ella marcó una gran diferencia en la vida de los demás y su propia vida estaba comenzando a florecer”, lamenta Loretta.

Loretta siente que ahora debe vivir por las dos y esto la impulsa a aprovechar al máximo su vida.

La última vez que hablé con Loretta estaba en el hospital recuperándose de su noveno episodio de sepsis desde que comenzó con la TPN.

Acostada en la unidad de insuficiencia intestinal, sueña con las recetas que preparará cuando se recupere y regrese a su piso en Bournemouth, en el sur de Inglaterra.

“Lo primero que prepararé cuando vuelva a la cocina será un desayuno abundante y saludable”, me dice desde su cama.

Los gofres de boniato de Loretta.

Amy Maidment
Así acabó luciendo el desayuno que Loretta soñó con preparar desde una de sus últimas estancias en el hospital.

Compró un preparador de gofres y no puede esperar para usarlo.

“Haré gofres de boniato con espinacas y champiñones, aguacate, tomatitos y glaseado balsámico”.


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