En el DF, 3 de cada 10 viajes se hacen en autos particulares que ocupan el 85% del espacio vial
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

En el DF, 3 de cada 10 viajes se hacen en autos particulares que ocupan el 85% del espacio vial

Aunque en la capital del país el 70% de los traslados implica algún tipo de transporte público, el Diagnóstico de Movilidad realizado en la UNAM muestra que se privilegia la construcción de infraestructura para vehículos particulares pese a lo ineficiente que resulta su uso.
Por Tania L. Montalvo
30 de octubre, 2013
Comparte
Foto: Cuartoscuro

Foto: Cuartoscuro

Los 1.2 millones de autos particulares que circulan en el Distrito Federal saturan todos los días el 85% del espacio vial en la capital del país y aunque sólo son responsables de 3 de cada 10 traslados, en los últimos años han sido los más beneficiados con las políticas de construcción de infraestructura vial, según el Diagnóstico de Movilidad que elaboró el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Al sumar el espacio que ocupan los vehículos que circulan diariamente en el Distrito Federal son en total 4 mil 880 kilómetros, casi cinco veces más que la longitud de la red vial primaria que es de apenas mil kilómetros, lo que implica que su uso sea ineficiente en la capital con traslados en horas pico a velocidades que van entre 6 y 7 km/hr.

“Durante muchos años el centro de las políticas de movilidad de la Ciudad de México ha sido la construcción de infraestructuras para vehículos privados mientras que en la actualidad la tendencia que existe a nivel internacional es la de planear integralmente la movilidad urbana y dar prioridad a los modos no motorizados de transporte, desalentando el uso del automóvil privado para lo cual hay que generar mejores opciones de transporte público que sea cómodo, seguro, eficiente y accesible”, dijo Alicia Ziccardi, directora del PUEC.

movilidad_df

El diagnóstico concluye que uno de los principales incentivos para el uso del auto en la capital, pese a sus resultados ineficientes -con tiempos promedio de traslado de 60 minutos-, es que el 76% no paga por estacionamientos pues el 47% de los automovilistas cuenta con estacionamientos privados y el resto lo hace en las calles gratuitamente.

A ello se suman las deficiencias en el transporte público de la ciudad, cuya capacidad en cuatro delegaciones -Cuauhtémoc, Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Venustiano Carranza- está superada y en el resto, muchas veces es subutilizado.

El 40% de los 15 millones de traslados que ocurren cada día en el Distrito Federal tiene como destino estas delegaciones y en horas pico se concentran básicamente en dos vías primarias: Paseo de la Reforma y Avenida de los Insurgentes.

“El automóvil compite con el transporte público por lo que se debe conservar el reparto modal, es decir, hay que trabajar para mantener viajes que hoy se hacen en transporte público, a través de elevar su calidad, y evitar que en el futuro, se realicen en automóvil privado”, concluye el diagnóstico.

Los servicios que el PUEC considera que ya están superados en capacidad son las líneas 1, 2, 3 y B del Sistema de Transporte Colectivo Metro, la del Trolebús en Eje Central y la línea 1 del Metrobús.

Lo anterior implica que los traslados en la capital sean tres veces superiores al tiempo óptimo y que el tiempo en el transporte público sea equivalente a un tercio de la jornada laboral diaria de los defeños.

Desigualdad y otros transportes

El acceso al transporte público y a los beneficios de la infraestructura vial también es un tema de inequidad en la Ciudad de México, según el Diagnóstico de Movilidad del PUEC.

“Las zonas centrales están mucho mejor servidas que la periferia, el acceso a transporte público se reduce en la periferia llevándonos a una cuestión de desigualdad. El 25% de los hogares de más bajos ingresos gastan en promedio el 18% de su ingreso en trasladarse, mientras que el 25% con mayores ingresos gasta sólo el 6% de su ingreso en transporte. Paradójicamente, el grupo de ingreso más alto también tiene el 80% de los vehículos de la ciudad“, dijo Manuel Suárez, creador del diagnóstico e investigador en el Instituto de Geografía de la UNAM.

La propuesta del PUEC es promover el concepto “calle para todos”, es decir, generar una distribución equitativa entre el espacio y la infraestructura de manera que los peatones, los ciclistas y el transporte público tengan condiciones preferenciales para realizar sus desplazamientos y beneficiar por igual a los ciudadanos.

Asimismo, es necesario tener programas específicos de ordenamiento para el transporte de carga que circula en la ciudad, pues actualmente no existe ninguno que regule a los 233 mil 156 vehículos de este tipo que hay en la capital del país.

Tras el diagnóstico, la propuesta

Con este documento a cargo del PUEC, el Gobierno del Distrito Federal presentó las bases del Programa Integral de Movilidad (PIM) que se buscará implementar en los próximos años y consta de seis ejes fundamentales:

1. Sistema integrado de transporte. Contempla la articulación eficiente entre los diferentes tipos de transporte público en la Ciudad que sume el servicio de movilidad en bicicleta.

2. Calles para todos. Promover calles funcionales que sean cómodas, accesibles, equitativas y seguras, lo que contempla que el tránsito sea calmado en vías secundarias y haya seguridad en intersecciones peligrosas.

3. Más movilidad, menos autos. Promoverá el uso racional del auto con “opciones de calidad” para sustituirlo.

4. Cultura de la movilidad. Prevé fomentar mejor convivencia en las calles, mejores hábitos y aplicación y respeto a la ley vial.

5. Distribución eficiente de mercancía. Será la gestión eficiente del transporte de carga con planes y programas de regulación de acuerdo a dimensiones, pesos y horarios de operación.

6. Desarrollo urbano orientado al transporte. Se busca reducir la distancia de los viajes entre los hogares, lugares de trabajo, escuelas y centros de convivencia.

Según Rufino León Tovar, secretario de Transporte y Vialidad del GDF, este programa muestra que la “responsabilidad es con la gente, no con los vehículos motorizados”, aunque no dio plazos para poder implementarlo ni indicadores que permitan la medición de resultados.

Sistema de transporte en el DF

  • 4 sistemas de transporte motorizado
  • 12 líneas de metro, 9 del STE, Trolebús y tren ligero
  • 4 de Metrobús
  • 94 de RTP
  • 113 rutas de colectivos
  • 132 mil taxis (5 mil sitios)
  • ECOBICI  (40 km)
  • 930 Km de vialidades primarias y 9 mil Km de vialidades secundarias
Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Por qué las fechas de vencimiento de la comida no tienen mucho de ciencia (y pueden ser culpables del desperdicio)

Un sistema de datación de productos más basado en la investigación podría facilitar que las personas diferencien los alimentos que pueden comer de manera segura de aquellos que podrían ser peligrosos.
23 de julio, 2022
Comparte

Un brote de listeria en Florida, Estados Unidos, provocó desde enero hasta ahora al menos una muerte, 22 hospitalizaciones y el retiro de una partida de helados.

Los humanos se enferman con infecciones de listeria, o listeriosis, por comer alimentos contaminados con tierra, carne poco cocida o productos lácteos crudos o sin pasteurizar.

La listeria puede causar convulsiones, coma, aborto espontáneo y defectos de nacimiento. Y es la tercera causa principal de muertes por intoxicación alimentaria en EE.UU.

Evitar los peligros ocultos de los alimentos es la razón por la que las personas suelen comprobar las fechas en los envases de los alimentos.

Impreso con el mes y el año, se presenta a menudo de una vertiginosa variedad de frases: “mejor antes de”, “usar antes de”, “usar preferentemente antes de”, “garantizado fresco hasta”, “congelar antes de” e incluso una etiqueta de “nacida en” utilizada en algunas cervezas.

Moho en la mermelada del desayuno.

Getty Images

La gente piensa en ellas como fechas de vencimiento, o la fecha en la que un alimento debe ir a la basura.

Pero las fechas tienen poco que ver con la caducidad de los alimentos o cuándo se vuelven menos seguros para comer.

Soy microbióloga e investigadora en salud pública y he utilizado la epidemiología molecular para estudiar la propagación de bacterias en los alimentos.

Un sistema de datación de productos más basado en la ciencia podría facilitar que las personas diferencien los alimentos que pueden comer de manera segura de aquellos que podrían ser peligrosos.

Confusión costosa

El Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA, por su sigla en inglés) informa que en 2020 el hogar estadounidense promedio gastó el 12% de sus ingresos en alimentos.

Pero mucha comida simplemente se tira, a pesar de que es perfectamente segura para comer.

El Centro de Investigación Económica del USDA informa que casi el 31% de todos los alimentos disponibles nunca se consumen.

Los precios históricamente altos de los alimentos hacen que el problema del desperdicio parezca aún más alarmante.

Producto lácteo con fecha de vencimiento.

Getty Images

El actual sistema de etiquetado de alimentos puede ser el culpable de gran parte del desperdicio.

La FDA informa que la confusión de los consumidores sobre las etiquetas de fecha de los productos probablemente sea responsable de alrededor del 20% de los alimentos que se desperdician en el hogar, con un costo estimado de US$161.000 millones por año.

Es lógico creer que las etiquetas de fecha están ahí por razones de seguridad, ya que el gobierno hace cumplir las reglas para incluir información sobre nutrición e ingredientes en las etiquetas de los alimentos.

Aprobada en 1938 y continuamente modificada desde entonces, la ley de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos exige que las etiquetas informen a los consumidores sobre la nutrición y los ingredientes de los alimentos envasados, incluida la cantidad de sal, azúcar y grasa que contienen.

Sin embargo, las fechas en esos paquetes de alimentos no están reguladas por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por su sigla en inglés). Más bien, provienen de los productores de alimentos.

Y es posible que no se basen en la ciencia de la seguridad alimentaria.

Un hombre revisa la etiqueta de un producto en el supermercado.

Getty Images

Por ejemplo, un productor de alimentos puede encuestar a los consumidores en un focus group para elegir una fecha de caducidad que sea seis meses después de que se elaboró porque al 60% del grupo ya no le gustó el sabor.

Los fabricantes más pequeños de un alimento similar podrían imitar y poner la misma fecha en su producto.

Más interpretaciones

Un grupo de la industria, el Food Marketing Institute y la Grocery Manufacturers Association, sugieren que sus miembros marquen los alimentos como “mejor usar antes de” para indicar cuánto tiempo es seguro comerlos y “usar antes de” para indicar cuándo los alimentos se vuelven inseguros.

Pero el uso de estas leyendas más matizadas es voluntario. Y aunque la recomendación está motivada por el deseo de reducir el desperdicio de alimentos, aún no está claro si este cambio recomendado ha tenido algún impacto.

Lata de comida con fecha de vencimiento.

Getty Images

Un estudio conjunto de la Harvard Food Law and Policy Clinic y el National Resources Defense Council recomienda la eliminación de las fechas dirigidas a los consumidores, citando posibles confusiones y desperdicios.

En cambio, la investigación sugiere que los fabricantes y distribuidores utilicen fechas de “producción” o “empaque”, junto con fechas de “caducidad” dirigidas a los supermercados y otros minoristas.

Las fechas indicarían a los minoristas la cantidad de tiempo que un producto permanecerá en alta calidad.

La FDA considera que algunos productos son “alimentos potencialmente peligrosos” si tienen características que permiten que los microbios prosperen, como la humedad y una gran cantidad de nutrientes que los alimentan.

Estos comestibles incluyen pollo, leche y tomates en rodajas, todos los cuales se han relacionado con brotes graves de enfermedades transmitidas por los alimentos.

Pero actualmente no hay diferencia entre el etiquetado de fecha que se usa en ellos y el de alimentos más estables.

Fórmula científica

La leche de fórmula es el único producto alimenticio con una fecha de caducidad que está regulada por el gobierno en EE.UU. y determinada científicamente.

Se somete a pruebas de laboratorio de forma rutinaria para detectar contaminación. Pero la fórmula también se somete a pruebas de nutrición para determinar cuánto tardan los nutrientes, en particular las proteínas, en descomponerse.

Para prevenir la desnutrición en los bebés, la fecha de caducidad de la leche de fórmula indica cuándo ya no es nutritiva.

Los nutrientes en los alimentos son relativamente fáciles de medir y la FDA lo hace regularmente.

La agencia emite advertencias a los productores de alimentos cuando los contenidos de nutrientes que figuran en sus etiquetas no coinciden con lo que encuentra el laboratorio de la FDA.

Una mujer mira un producto que saca del refrigerador.

Getty Images

Los estudios microbianos, como en los que trabajamos los investigadores de seguridad alimentaria, también son un enfoque científico para el etiquetado significativo de la fecha en los alimentos.

En nuestro laboratorio, un estudio microbiano podría implicar dejar un alimento perecedero para que se eche a perder y medir la cantidad de bacterias que crecen en él con el tiempo.

Los científicos también realizan otro tipo de estudio microbiano observando cuánto tardan los microbios como la listeria en crecer hasta niveles peligrosos después de agregar intencionalmente los microbios a los alimentos para observar lo que hacen.

Se observan detalles tales como el crecimiento de la cantidad de bacterias con el tiempo y cuándo hay suficientes como para causar una enfermedad.

Consumidores por su cuenta

Determinar la vida útil de los alimentos con datos científicos sobre su nutrición y seguridad podría reducir drásticamente el desperdicio y ahorrar dinero a medida que los alimentos se vuelven más caros.

Pero en ausencia de un sistema uniforme de fechado de alimentos, los consumidores pueden confiar en sus ojos y narices, decidiendo descartar el pan peludo, el queso verde o la bolsa de ensalada con mal olor.

Las personas también podrían prestar mucha atención a las fechas de los alimentos más perecederos, como los fiambres, en los que los microbios crecen fácilmente.

*Jill Roberts es profesora asociada de salud global en la University of South Florida.

*Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y está reproducido bajo la licencia de Creative Commons. Haga clic aquí para leer el artículo original.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=n1K5b93F7Dg

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.