Vivir con cáncer de mama a los 24 años (testimonio)
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Vivir con cáncer de mama a los 24 años (testimonio)

Hace dos años, Abish Romero recibió el diagnóstico y sabía que era posible, pues su madre murió de esa enfermedad, pero jamás pensó que lo desarrollaría tan joven.
Por Margarita Vega
22 de octubre, 2013
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Abish Romero tenía 24 años cuando recibió el diagnóstico: cáncer de mama. Sabía que era posible porque su madre murió de esa misma enfermedad, pero jamás se imaginó que lo desarrollaría tan joven. Poco tiempo después los médicos le dijeron que su tumor no tenía un origen genético y que desconocían por qué se había presentado a esa edad.

Abish podría parecer un caso aislado, pero un grupo de investigadores comprobaron que en México y otros países de América Latina el cáncer de mama se desarrolla en edades más tempranas.

Lizbeth López, especialista del Instituto Nacional de Salud Pública, indicó que mientras que en Estados Unidos y Canadá el cáncer de mama se diagnostica en mujeres de 65 años en promedio, en México la media de las pacientes tiene 48 años, eso sin tomar en cuenta que aquí las mujeres reciben el diagnóstico en etapas avanzadas, mucho tiempo después de que el tumor empezara a desarrollarse.

“El cáncer mamario en mujeres jóvenes es aquel en mujeres antes de la menopausia, que se da alrededor de los 50 años. Aproximadamente el 50 por ciento de las mujeres con cáncer de mama son premenopáusicas, es una cifra uno a uno, lo que es muy alto comparado con otros países donde la cifra es menor.

“Si graficas el cáncer de mama en Estados Unidos, con la edad aumenta y al llegar a los 65 años se dispara. En nuestro país hay un pico antes de los 50 años y luego baja y vuelve a subir a los 65. Es un mismo cáncer con dos modalidades, la modalidad de mujeres antes de la menopausia y después”, explica la especialista.

Mientras que en Estados Unidos el 7 por ciento de las pacientes de cáncer de mama tiene menos de 40 años, en el Instituto Nacional de Cancerología, uno de los centros oncológicos más grandes del país, esta cifra es del 17 por ciento.

“Hay que combatir el mito de que es una enfermedad de mujeres grandes (…) impide la detección oportuna”

“Hay que combatir el mito de que es una enfermedad de mujeres grandes, porque ese mito es parte de lo que impide la detección oportuna, un médico nunca sospecha que pueda aparecer en una mujer joven, lo que implica que llegan tardíamente al tratamiento“, señaló por su parte Felicia Knaul, presidenta de la fundación Tómatelo a Pecho y directora de la Iniciativa de Equidad Global de Harvard.

La presencia de cáncer de mama en jóvenes plantea diversos retos, no sólo por lo que implica brindar tratamiento a este grupo de edad, muchas de ellas madres de hijos pequeños o sostén económico de sus familias, sino también para acompañarlas desde el punto de vista emocional, pues son mujeres que enfrentan la enfermedad de forma distinta que las pacientes más grandes.

“Lo que pierdes cuando tienes cáncer de mama joven es la inocencia, el pensar ‘no me va a pasar nada’. Yo tenía 31 años, hoy en una edad más madura disfruto cada minuto de mi vida porque sé que sí se puede ir. No es lo mismo tener cáncer de mama cuando ya amamantaste, ya tuviste hijos, que cuando eres una chava que probablemente tiene la ilusión de casare y amamantar a tus hijos”, destaca por su parte Bertha Aguilar, presidenta de la fundación CimAB para cáncer de mama.

Abish sabe bien a lo que se refiere. Durante el alrededor de año y medio que duró su tratamiento vivió una historia de pérdidas.

En primer lugar tuvo que perder su trabajo y resignarse a no ser contratada porque “nadie quiere a alguien enfermo en su oficina, les da miedo que te vayas a poner mal, además del costo del seguro”.

“Tienes cáncer, no sirves, adiós…”

“Tienes cáncer, no sirves, adiós, para tu autoestima de por sí es difícil y te encuentras con el rechazo. No tenía trabajo y con otros gastos aunque el tratamiento fuera gratuito, porque está el transporte, la ropa no te queda porque aumentas de peso, ciertas telas te lastiman, necesitas otros medicamentos”.

Abish perdió más que su trabajo. Aunque ya quedó en el pasado, recuerda que perdió toda certidumbre sobre su futuro, la confianza de convertirse en madre porque había la posibilidad de quedar estéril y también su imagen física, todo antes de cumplir 25 años.

Ante la negativa de vivir con la incertidumbre de que el cáncer reincidiera una vez finalizado el periodo de las quimioterapias, Abish decidió someterse a una masectomía bilateral, es decir, perder las dos mamas para erradicar la posibilidad de que el tumor se volviera a desarrollar. Lo hizo a pesar de que no tenía los mil dólares que costaban los implantes para la reconstrucción mamaria y con el riesgo de perder lo que muchas mujeres consideran el eje de su imagen: los senos. Finalmente, Abish fue considerada en un programa del InCan (Instituto Nacional de Cancerología) que financió los implantes.

“Pasar de ser el familiar de alguien con cáncer de mama a ser la paciente es un abismo increíble. Yo lo sufrí con mi mamá, pero convertirse en paciente es diferente. Me explicaron que a las cuatro semanas del tratamiento se me iba a caer el cabello, las pestañas, que iba a tener náuseas… Yo sabía que todo eso iba a pasar, pero no podía asimilar que me iba a pasar a mí”, cuenta.

Además de ser más agresivo entre las mujeres jóvenes, el cáncer de mama es más difícil de detectar en este grupo de edad. La mamografía, la herramienta de detección más utilizada, no es útil en mujeres menores de 40 años. La producción hormonal y la densidad de la mama dificultan la detección de un tumor en este grupo de edad, lo cual sólo se puede hacer mediante un ultrasonido, que es una herramienta mucho menos utilizada en los centros de salud mexicanos y menos para mujeres jóvenes, sin factores de riesgo de la enfermedad.

La Norma Oficial Mexicana y la cartilla de salud de la mujer recomiendan comenzar el tamizaje, es decir, la realización de estudios de detección, sólo a partir de los 40 años cuando se tiene algún factor de riesgo como antecedentes de cáncer de mama en la madre o familiares directos.

Si bien la Norma Oficial Mexicana para el tratamiento de cáncer de mama indica una exploración clínica para todas las mujeres mayores de 20 años, esto no siempre se lleva a la realidad, según reconoce López.

Para Abish, la costumbre de autoexplorarse mensualmente los senos fue la diferencia entre la vida y la muerte, al igual que el apoyo de personas que le canalizaron al lugar en donde recibió el tratamiento.

A dos años de la experiencia, ya dada de alta y con la tranquilidad de que las quimioterapias destruyeron totalmente su tumor, ella es ahora es uno de esos “factores de cambio”, como los llama. Trabaja en la fundación Tómatelo a Pecho en donde funge, entre otras tareas, como vocera de la organización, compartiendo sus experiencias para promover la autoexploración y la visita médica frecuente.

Mira acá el video de la entrevista a Abish Romero:

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Reuters

Violencia en México: qué es 'El Seguimiento', el misterioso “cartel de carteles” del país

El gobierno de EE.UU. la define como una "sofisticada organización" que hizo negocios con los principales carteles de drogas de México. Es "El Seguimiento 39", un grupo desconocido hasta ahora y que fue fundado por un veterano de guerra estadounidense.
Reuters
11 de febrero, 2020
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Es una organización peculiar que ha pasado desapercibida en la guerra contra las drogas en México que empezó en 2007.

Se llama “El Seguimiento 39” y según el Departamento de Justicia de Estados Unidos es una de las organizaciones más sofisticadas y peligrosas del país.

Algunos lo llaman “el cartel de carteles” porque durante varios años logró hacer negocios con grupos rivales entre sí, y cuyo enfrentamiento causó la muerte a más de 200.000 personas según datos oficiales.

Pero otros lo conocen más como una eficiente organización, que lo mismo trasladaba cocaína de Sudamérica que conseguía armas, brindaba seguridad a cargamentos de droga o establecía redes de lavado de dinero para distintos grupos.

Era un grupo desconocido en México. La primera información pública de su existencia apareció a mediados de enero pasado en el proceso que se sigue en Estados Unidos contra Iván Reyes Arzate, excomandante de la Policía Federal.

Algunos indicios aparecieron también en el proceso contra Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, sentenciado a cadena perpetua.

Reyes Arzate es acusado de proteger y filtrar información de la agencia antidrogas estadounidense, la DEA, a organizaciones como “El Seguimiento 39”.

Chapo Guzmán

Reuters
En el juicio contra “El Chapo” Guzmán surgieron indicios del misterioso cartel.

Especialistas como Alberto Islas, director de la consultora en seguridad Risk-Evaluation, dicen que los miembros de “Seguimiento 39” tienen un papel singular en medio de la violenta guerra de carteles.

“Son como facilitadores, una especie de brockers para varios carteles” explica a BBC Mundo. “Ofrecen servicios como lavado de dinero, compra de armas y municiones, transportan gente o falsifican documentos”.

De acuerdo con el Departamento de Justicia, “El Seguimiento 39” fue creado por un veterano del cuerpo de Infantes de Marina de su país.

Se trata de Ángel Domínguez Ramírez, quien actualmente enfrenta en una cárcel mexicana un proceso de extradición.

BBC Mundo solicitó a la Fiscalía General de la República (FGR) información sobre el caso, pero no hubo respuesta.

Veterano de guerra

Ángel Domínguez Ramírez cuenta con la nacionalidad mexicana y estadounidense, lo que le permitió formar parte del Cuerpo de Infantes de Marina de ese país.

Fue herido en combate y por eso cojea al caminar, según la acusación de la Fiscalía de Estados Unidos ante la Corte de San Diego.

Marines

Getty Images
El fundador de “Seguimiento 39” fue entrenado en Estados Unidos.

El exmarino regresó a México y se instaló en Nuevo Laredo, en la frontera de Tamaulipas con Texas.

Allí fue reclutado por el grupo de Los Zetas, que en ese entonces todavía formaba parte del Cartel del Golfo.

En esa organización se le conocía como Z-39. Las autoridades estadounidenses creen que es una de las razones por las que su cartel adoptó ese número como parte de su nombre.

De acuerdo con Alberto Islas, el capo colaboraba estrechamente con Jorge Eduardo Costilla Sánchez, “El Coss”, quien fue uno de los últimos líderes de la organización del Golfo, que para mediados de esa década enfrentaba una guerra interna con Los Zetas.

“El Coss” fue detenido en 2012. Domínguez Ramírez y su grupo se instalaron en Monterrey, Nuevo León, en el noreste de México.

Empresarios

En esa ciudad nació el cartel. “Empiezan a dar servicios a otras organizaciones, traen armas de Estados Unidos, consiguen transporte para el tráfico” de drogas, cuenta Alberto Islas.

También creó empresas de seguridad privada y otros negocios para lavar dinero.

Por el entrenamiento militar de Z-39 en Estados Unidos, el cartel también establece grupos especiales para custodiar cargamentos de droga.

Genaro García Luna

Getty Images
Según el Departamento de Justicia de EE.UU., el grupo recibió ayuda de colaboradores de Genaro García Luna.

Una parte de los embarques eran de otros grupos, pero también contaba con los propios.

La Fiscalía General estadounidense define al grupo como “una sofisticada organización de tráfico con una amplia red de distribución de cocaína desde Colombia a Estados Unidos”.

El cartel compraba cocaína en países de Sudamérica y América Central. Los cargamentos eran enviados a México en botes de alta velocidad o en aeronaves, y de allí embarcados a Estados Unidos.

Desde territorio mexicano la droga “se movía por la red (del grupo) a través de los puertos de entrada en California o Texas, y de allí a distintas ciudades de Estados Unidos”, explica la Fiscalía.

En la corte de San Diego la Fiscalía estadounidense presentó una acusación contra Z-39.

Es el caso 16CR1996-WQH donde además del exmarino otras 40 personas son acusadas de conspiración para traficar marihuana, cocaína y lavar dinero.

Alianza impensable

Pero ésta es una parte de la historia. Según el Departamento de Justicia “El Seguimiento 39” estableció alianzas con grupos como el Cartel de Sinaloa, la organización de los hermanos Beltrán Leyva, el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Los Zetas y el Cartel del Golfo.

Zetas

AFP
Los Zetas hicieron negocios con el misterioso cartel.

Se trata de grupos enemigos entre sí, e inclusive desde 2010 protagonizan una cruenta disputa por controlar las rutas y el mercado de narcotráfico.

Es, de hecho, uno de los elementos centrales en la violencia desatada por la guerra contra el narcotráfico.

Como resultado de esa alianza, señala el Departamento de Justicia, la organización movió grandes cantidades propias de marihuana y cocaína a Estados Unidos.

Al mismo tiempo “líderes de otros carteles y organizaciones de tráfico confiaron en el grupo para mover ilegalmente drogas” a ese país.

Según el Departamento de Justicia, para cumplir la tarea tuvo el apoyo de jefes policíacos como Reyes Arzate, uno de los principales miembros en el equipo del exsecretario de Seguridad Genaro García Luna.

El exfuncionario, el principal colaborador del expresidente Felipe Calderón, está detenido en Nueva York acusado de narcotráfico.

Reyes Arzate era el enlace de la Policía Federal con la DEA, pero según el gobierno estadounidense utilizó el cargo para alertar a Z-39 también sobre operaciones contra su grupo.

Gracias a ello “el cartel obtuvo, entre otras cosas, pasaje seguro para sus cargamentos” así como “información sensitiva” de la agencia sobre organizaciones rivales.

balas

AFP
“El Seguimiento 39” compraba armas para varios carteles.

Nuevos tiempos

La historia de “El Seguimiento 39” revela una nueva forma de operación de los carteles mexicanos de narcotráfico, señalan especialistas.

En los últimos años los grandes grupos dejaron de contar con una estructura homogénea y vertical, es decir con un solo liderazgo, para dividir responsabilidades y con ello bajar los riesgos.

Así, varias organizaciones como Sinaloa o Jalisco Nueva Generación suelen encargar parte de sus operaciones a otros grupos.

Lo hacen por ejemplo para comprar armas y municiones, una tarea donde la experiencia de Domínguez Ramírez fue útil.

La nueva operación de los carteles permitió la existencia de grupos como “El Seguimiento 39”, pero también de otros dedicados a tareas específicas como reclutamiento de sicarios o lavar dinero.

Por eso el cartel logró entablar negocios con organizaciones enemigas entre sí recuerda Alberto Islas.

“Entre esos grupos saben que si no se cumplen las tareas la sanción no es un despido sino la muerte” explica. “Por eso se dieron a conocer. A ese cartel le ayudó su reputación”.

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