Los japoneses que prefieren parejas virtuales en vez de sexo
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Los japoneses que prefieren parejas virtuales en vez de sexo

Sekkusu shinai shokogun, es lo que los medios en Japón llaman el "síndrome de celibato" que parece estar apoderándose de los jóvenes japoneses y que el gobierno interpreta como una catástrofe nacional.
28 de octubre, 2013
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Foto: AP

Foto: AP

Sekkusu shinai shokogun, es lo que los medios en Japón llaman el “síndrome de celibato” que parece estar apoderándose de los jóvenes japoneses y que el gobierno interpreta como una catástrofe nacional.

La población menor de 40 años está perdiendo el interés en las relaciones amorosas convencionales, ya no quiere salir en pareja y muchos no quieren ni complicarse con el sexo. Según un reciente sondeo, un 46% de las mujeres entre 16 y 24 años no están interesadas en, o detestan, el contacto sexual. Más del 25% de los hombres se sienten igual.

Las relaciones a largo plazo y el contacto humano están siendo reemplazados por una gratificación instantánea -como el sexo casual o apareamiento corto-, la pornografía en internet, las “novias” virtuales y las caricaturas anime.

Tradición vs. modernidad

La sociedad japonesa se encuentra atrapada entre las fuertes tradiciones nacionales y la reacción de las nuevas generaciones ante la incertidumbre económica por la que ha pasado el país.

Esto ha generado conflictos emocionales internos que conducen a un distanciamiento social y aislamiento sexual con el que cada vez se sienten más cómodos los japoneses.

Los patrones del esposo que le dedica 20 horas al día al trabajo mientras su mujer queda relegada a ser ama de casa están siendo continuamente cuestionados.

La obsesión con el empleo ha disminuido dramáticamente a medida que la seguridad de un trabajo vitalicio también desaparece y, con ello, la solvencia económica.

Los recientes desastres naturales con sus peligrosas consecuencias sobre los reactores nucleares han hecho que muchos jóvenes vean con pesimismo el futuro, dijo Roland Kelts, un comentarista social basado en Tokio.

“No creen que igualarán los niveles de riqueza de sus padres y no quieren comprometerse en relaciones largas”, añadió Kelts.

“Solteros parásitos”

Todo lo que implican esas relaciones -con el alto costo de la vida y el gasto adicional para criar hijos- ha hecho que se conviertan en algo problemático.

Con poco dinero para cortejar una novia y emocionalmente no dispuestos a asumir la responsabilidad del matrimonio, se ha creado una nueva clase de hombre que los medios han dado en llamar soshoku danshi o herbívoros. Una especie de heterosexual que no tiene apetito por la experiencia carnal del sexo.

Esta abstinencia puede también llegar a extremos patológicos de reclusión como son los hikikomori o “encerrados” que casi no ponen un pie afuera, los otaku o “geeks-desadaptados” y los parasaito shingurus o “solteros parásitos” – la mayoría de quienes entran en esta categoría son hombres mayores de 30 años que aún viven con sus padres.

Este último grupo es una demografía creciente. Se calcula que unos 13 millones de solteros viven en casa de los padres, más o menos tres millones de ellos tienen más de 35 años.

A pesar de la aversión hacia el matrimonio y el contacto físico, la existencia de estos hombres no es asexual. Pero sus experiencias por lo general son solitarias -consumen pornografía en internet o son aficionados a las caricaturas hípersexuales anime– y, muchas veces, virtuales.

Escape virtual

El desarrollo tecnológico de Japón ha creado mundos virtuales extraordinariamente sofisticados con lugares y situaciones privadas en donde muchos pueden refugiarse.

Anita Rani, presentadora del programa “This World” de la BBC, se puso en contacto con dos otaku que mantienen relaciones con dos novias virtuales.

Las novias fueron desarrolladas por el fabricante de juegos computarizados Nintendo y el programa se llama Love Plus y viene en una tableta portátil.

Nurikan y Yuge sacan a sus “novias” Rinko y Ne-ne de paseo al parque y les compran pasteles para celebrar sus cumpleaños.

“Es el tipo de relación que nos hubiera gustado tener en la escuela”, expresó Nurikan. En ese mundo virtual él tiene 15 años aunque, en realidad, es un hombre de 38.

Yuge, que tiene 39, dice que podría continuar su relación para siempre, mientras le pueda dedicar tiempo.

“Ella va a la escuela. Pasa a recogerme en las mañanas y vamos juntos. Después de clases nos encontramos en la entrada y caminamos juntos a casa… en el juego yo tengo 17 años”, explicó Yuge.

Aunque a Yuge le gustaría conocer una mujer real, Nurikan considera que es más fácil tener una novia virtual. “Con novias de verdad uno tiene que considerar el matrimonio, así que lo pensaría dos veces antes de salir con una mujer en tres dimensiones”.

Ambición femenina

Por su parte, las mujeres japonesas -las de verdad- se han vuelto más independientes y ambiciosas. Sin embargo, las actitudes conservadoras hacia el hogar y el trabajo persisten.

En el intenso mundo corporativo japonés es complejo para una mujer tener hijos y conservar una carrera.

Aproximadamente 70% de las mujeres abandonan sus empleos después del primer hijo. El Foro Económico Mundial consistentemente sitúa a Japón dentro de las peores naciones en lo que se refiere a igualdad de sexos en el ámbito laboral.

Además de esa realidad, para la mujer activa la presión de un compromiso romántico se ve cada día más como una carga, un lastre monótono y han desarrollado una especie de fobia contra las nupcias.

Muchas mujeres consideran el contacto físico repugnante.

El Instituto de Población y Seguro Social de Japón informa que 90% de las mujeres jóvenes piensan que seguir solteras es preferible a lo que se imaginan será el matrimonio.

Así que, para una mujer que busca progresar, la soltería es una opción que tiene mucho sentido.

Aún cuando se casan o están en relaciones serias, los japoneses tienen muy poco sexo, según varios sondeos. Uno de ellos indicó que apenas 27% dicen tener sexo cada semana.

Las tendencias sociales que provocan que haya menos sexo y menos matrimonios en la sociedad japonesa también han llevado a un fuerte descenso en el índice de natalidad. La gente tiene cada vez menos hijos.

Este problema se combina con unas tasas bajas de inmigración -debido a fuertes restricciones- para llevar a Japón al borde de lo que algunos temen será un precipicio demográfico.

Japón tiene una población de 126 millones. Pero ante la caida de la tasa de natalidad que experimenta, se proyecta que el país perderá un tercio de su población para 2060.

Como señala Anita Rani de la BBC, algunos dicen que ante esta situación, es hora que los hombres japoneses tengan más sexo y más bebés.

 

 

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Insomnio por el coronavirus: el fenómeno que nos está impidiendo dormir durante la pandemia

Las rutinas interrumpidas y la constante incertidumbre están contribuyendo a un aumento del insomnio. ¿Qué podemos hacer al respecto?
27 de enero, 2021
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Hombre con insomnio.

Getty Images
Muchos de nosotros ahora somos insomnes a causa de la pandemia.

El año nuevo viene con resoluciones. Uno de los objetivos más populares es, como era de esperarse, dormir más.

Pero hay un problema: la actual crisis del coronavirus ha hecho que descansar bien por la noche sea mucho más difícil.

Algunos expertos incluso tienen un término para ello: “coronasomnia” o “Covid-somnia(insomnia significa insomnio en inglés).

Este es el fenómeno que afecta a personas de todo el mundo cuando experimentan insomnio relacionado con el estrés de la vida durante la covid-19.

En el Reino Unido, un estudio de agosto de 2020 de la Universidad de Southampton, mostró que la cantidad de personas que experimentan insomnio aumentó de una de cada seis a una de cada cuatro, con más problemas de sueño entre las madres, los trabajadores esenciales y los grupos de minorías étnicas.

En China, las tasas de insomnio aumentaron del 14,6% al 20% durante el confinamiento más estricto.

En Italia se observó una “prevalencia alarmante” de insomnio clínico, y en Grecia, casi el 40% de los encuestados en un estudio de mayo demostraron tener insomnio.

La palabra “insomnio” se buscó en Google más en 2020 que nunca antes.

En resumen, muchos de nosotros ahora somos insomnes.

Con la pandemia en su segundo año, meses de distanciamiento social han sacudido nuestras rutinas diarias, borrado los límites de la vida laboral y traído una incertidumbre constante a nuestras vidas, con consecuencias desastrosas para el sueño.

A causa de ello nuestra salud y productividad podrían enfrentar serios problemas.

Mujer en la cama con insomnio.

Getty Images
Debido a la falta de sueño nuestra salud y productividad podrían enfrentar serios problemas.

Sin embargo, la magnitud del problema podría generar cambios. Podría introducir nuevos elementos en la forma en que tratamos los trastornos del sueño para volver a encarrilar nuestras vidas.

Vidas trastornadas

Es difícil vivir con insomnio, ya sea en una pandemia o no.

Tener problemas constantes para conciliar el sueño o tener un sueño de mala calidad puede provocar impactos a largo plazo en la salud, como obesidad, ansiedad, depresión, enfermedades cardiovasculares y diabetes.

La insuficiencia de sueño -que muchas autoridades sanitarias clasifican como menos de siete horas por noche- también afecta tu trabajo.

Muchos estudios han demostrado que aumenta las probabilidades de cometer errores, arruina tu concentración, aumenta los tiempos de reacción y afecta tu estado de ánimo.

El hecho de que muchos de nosotros experimentemos insomnio se debe a la actual configuración de difíciles circunstancias, “casi bíblicas”, dice el Dr. Steven Altchuler, psiquiatra y neurólogo que se especializa en medicina del sueño en la Clínica Mayo, una de las organizaciones de investigación médica más grandes de EE.UU.

“Si tienes insomnio, no eres el único. Gran parte del mundo también lo sufre. Es una consecuencia de todos los cambios que estamos experimentando con la covid “, señala.

Hay múltiples factores en juego. En primer lugar, nuestras rutinas y entornos diarios se han visto alterados, lo que dificulta mantener intacto nuestro ritmo circadiano.

Mujer con celular en la cama.

Getty Images
“El insomnio es una consecuencia de todos los cambios que estamos experimentando con el coronavirus”.

Normalmente, nuestros días se llevan a cabo en un horario de despertadores, viajes diarios, descansos y horas de dormir, pero el coronavirus ha cambiado todo eso.

“Perdimos muchas de las señales externas que están presentes en las reuniones de la oficina o los descansos programados para el almuerzo”, dice Altchuler.

“Lo que estás haciendo es interrumpir el reloj de tu cuerpo”.

“Tu cerebro está condicionado: siempre que estás en tu lugar de trabajo estás trabajando, y luego cuando estás en tu casa, te estás relajando. Hay una diferenciación ahí. Ahora, estamos todos en casa todo el tiempo “, dice Angela Drake, profesora de salud clínica en la Universidad de California Davis, que trata a pacientes con trastornos del sueño y que ha escrito sobre el “coronasomnio”.

También señala el hecho de que cuando trabajamos desde casa, podemos hacer menos ejercicio y potencialmente menos exposición a la luz natural, los cuales contribuyen a dormir mejor.

También está la cuestión del rendimiento laboral.

Muchos países tienen el más alto desempleo en años, por lo que no sorprende que quienes están empleados quieran trabajar duro para mantener sus trabajos.

El problema es que trabajar desde casa puede difuminar las líneas que solían estar marcadas, y muchas personas informan que trabajan más horas u horas irregulares.

“Tendemos a tener límites mucho menos claros entre el hogar y el trabajo”, dice Altchuler. “La gente tiende a quedarse despierta más tarde”.

Mujer

Getty Images
Nuestra sensación general de incertidumbre y falta de control también puede alimentar los problemas del sueño.

Para muchos de nosotros, dejar el “trabajo en el trabajo” es ahora completamente imposible, y desconectarse de las listas de tareas pendientes y el estrés diario de la jornada laboral es más difícil que nunca.

A esto se suma el hecho de que extrañamos nuestros pasatiempos y amigos, canales vitales de relajación y alivio del estrés.

Muchos de nosotros estamos experimentando problemas de salud mental, que pueden contribuir a los problemas del sueño o viceversa.

Nuestra sensación general de incertidumbre y falta de control también puede alimentar los problemas del sueño.

Además, la longevidad de la pandemia también es un factor. Lo que comenzó como un período de “resguardarte” para jugar videojuegos y almacenar papel higiénico se ha convertido en un panorama de por vida que se siente como semipermanente.

“Al principio, la gente tendía a sentirse motivada para superar el estrés . Pero a medida que ésta continúa, la mayoría de las personas se vuelven menos capaces de afrontar la situación, lo que genera mayores problemas, incluido el insomnio”, señala Drake.

Algunos problemas de sueño se habrán vuelto “crónicos y duraderos”, agrega, porque la pandemia ha provocado en algunos casos retrasos en la obtención de tratamiento.

Esto debido a que las personas solo han buscado atención médica en emergencias, mientras que algunos centros de atención médica se han quedado cortos de personal o están abrumados con pacientes con covid-19.

De hecho, los trabajadores de la salud se han visto particularmente afectados por el insomnio durante los últimos 12 meses.

En diciembre, la Universidad de Ottawa analizó 55 estudios globales de más de 190.000 participantes para medir la relevancia del insomnio, la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático (TEPT) desde el comienzo de la pandemia.

Todos los trastornos aumentaron al menos 15% entre los trabajadores de la salud, y el insomnio registró el mayor aumento, de casi 24%.

Altchuler señala que el insomnio está “comúnmente asociado con el trastorno de estrés postraumático” y, ya sea que sea un trabajador de salud de primera línea o no, es común que el insomnio aumente después de eventos mundiales grandes y negativos.

En general, cada vez que alguien experimenta un trauma, ya sea una emergencia de salud generalizada como covid-19, un desastre público como el 11 de septiembre o algo más individual como un accidente automovilístico, puede experimentar problemas persistentes del sueño que acompañan al TEPT.

Cómo resolverlo

Los expertos dicen que es importante buscar ayuda cuando persisten los problemas para dormir, especialmente en estos días.

“Dado que la pandemia ha continuado durante un período de tiempo significativo, no solo un par de meses, existe una alta posibilidad de que las tasas de insomnio no disminuyan”, dice Lisa Artis, directora ejecutiva adjunta de Sleep Charity en el Reino Unido.

“Porque si las personas no buscan ayuda cuando comienzan a sufrir con el sueño, es probable que sus problemas de sueño se conviertan en un trastorno del sueño, es decir, insomnio, y desafortunadamente no hay una solución rápida … Es difícil romper los hábitos que se han formado”.

Mujer con celular y televisión.

Getty Images
Estar expuestos a luz azul antes de ir a dormir retrasa la llegada del sueño.

Pero hay buenas noticias. Doce meses después de la pandemia, algunos expertos creen que ésta ha provocado avances en el tratamiento de los trastornos del sueño.

Altchuler apunta a la “rápida expansión de la telemedicina: medicina virtual y visitas virtuales” vinculada a la cuarentena y nuestra incapacidad o desgana para visitar las instalaciones médicas en persona.

El tratamiento más común para los problemas de sueño es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (conocida como TCC-I), que mejora tu “higiene del sueño” (no fumar ni beber antes de acostarse, por ejemplo) y entrena tu cerebro para asociar la cama con el sueño solo con cambios de comportamiento (no trabajar en la cama).

Un estudio de la Universidad de Michigan del año pasado mostró que los pacientes que buscaron TCC-I a través de la telemedicina recibieron un tratamiento tan efectivo como el que hubieran recibido en persona, lo que podría brindar un mejor acceso a la asistencia.

También hay cosas que las personas pueden hacer para tratar de abordar el problema.

“Una de mis grandes reglas es que no puedes trabajar en tu laptop en la cama”, dice Drake. “No me importa lo cómodo que sea”.

“Eventualmente, el cerebro asocia el trabajo con la cama, es una especie de refuerzo”.

También limita tu consumo de noticias para evitar la ansiedad que te mantiene despierto por la noche, no uses tu teléfono como reloj despertador (otro elemento asociado con el trabajo, además de que la “luz azul” que emiten los dispositivos es mala para su sueño) y voltea el reloj en tu mesita de noche para que no te estreses mientras intentas conciliar el sueño.

Y recuerda, estas circunstancias están lejos de ser ordinarias, por lo que no es sorprendente que estemos enfrentando desafíos.

“La última vez que hubo este tipo de evento fue hace más de 100 años”, dice Drake. “Esto no es algo que ninguno de nosotros haya experimentado antes”.


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