Maestro rural desaparece en pueblo de Michoacán, tras arribo del Ejército
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Maestro rural desaparece en pueblo de Michoacán, tras arribo del Ejército

El pasado 2 de octubre desapareció Daniel Ramos, quien suma ya cuatro años de experiencia como profesor en las comunidades más alejadas y pobres de Michoacán, en los caminos serranos de la localidad conocida como Betania, horas después de que a ese lugar arribara un contingente militar.
Por Paris Martínez
30 de octubre, 2013
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A los 17 años de edad, Daniel Ramos Alfaro se inscribió como instructor voluntario en el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), de la Secretaría de Educación Pública, con un objetivo doble: convertirse en maestro rural, para de esta forma apoyar a los niños de las comunidades más marginadas de Michoacán, por un lado, y por otro, obtener una beca para cristalizar su sueño de titularse como pedagogo.

Un año después de inscribirse en el Conafe, Dany, como lo llaman de cariño sus amigos y familiares, cumplió con el tiempo requerido como instructor voluntario e inició su licenciatura en pedagogía, becado por la SEP, y aún cuando no era necesario, él decidió continuar su labor como maestro rural.

Así, con casi 21 años de edad, Daniel Ramos suma ya cuatro años de experiencia como profesor en las comunidades más alejadas y pobres de Michoacán, razón por la cual fue nombrado como coordinador de instructores, con la encomienda de visitar los distintos pueblos donde el Conafe tiene presencia, para evaluar los avances en la educación de los niños. Esta labor, no obstante, se vio interrumpida abruptamente el pasado 2 de octubre, cuando este joven desapareció en los caminos serranos de la localidad conocida como Betania, en Tierra Caliente, algunas horas después de que a ese lugar arribara un contingente militar.

“Mi hijo desapareció el mismo día que llegó una cuadrilla de soldados a Betania –narra doña Rebeca, madre del maestro rural–, esos soldados llegaron entre las 12:00 y las 13:00 horas al pueblo, y le pidieron a mi hijo, y a la maestra asignada ahí, permiso para acampar en la escuelita, y Dany les dio permiso, pero ellos terminaron acampando en la capilla… tres horas después, alrededor de las 16:00 horas, mi hijo supuestamente dejó la localidad, para dirigirse al pueblo de Nuevo San Martín, donde se encontraría con otra maestra, sin embargo, ya no se supo más de él”.

Sólo sus maletas fueron halladas a una hora de camino, junto con su cartera y sus identificaciones, “es como si simplemente se hubiera esfumado”, protesta su madre, y su búsqueda, destaca, se ha visto entorpecida por el relevo de las autoridades estatales, así como por el hermetismo y la displicencia mostradas por el Ejército.

Parácuaro

Luego de que familiares, amigos y compañeros de Daniel realizaran una marcha en Uruapan, el pasado 12 de octubre, así como protestas frente a las oficinas del gobierno estatal en Morelia, tres días después, la Procuraduría de justicia de Michoacán accedió a emprender acciones para su búsqueda, aunque, lamentó doña Silvia, tía del profesor desaparecido, “lo que hicieron fue un sobrevuelo, rapidito, por un área de 200 kilómetros, no llevaban ni siquiera equipo para ver a distancia, sólo fue como para que viéramos que algo se hacía, y eso se hizo por indicación del entonces gobernador interino Jesús Reyna, pero ahora que volvió al cargo el gobernador Fausto Vallejo (tras una licencia por razones médicas), ya ni le toman las llamadas a mi hermana, la mamá de Dany.”

Por su parte, la señora Rebeca aseguró que aun cuando la desaparición fue inmediatamente denunciada ante la Procuraduría General de Justicia del Estado de Michoacán, a 29 días de ocurrida, esta dependencia no ha tomado declaraciones ministeriales a los pobladores de Betania que encontraron las maletas del profesor rural, ni tampoco a la maestra que estuvo con él cuando llegó al pueblo el contingente militar y, de hecho, “la Procuraduría no sabe ni siquiera a qué regimiento pertenecía esa cuadrilla militar, el mismo subprocurador de Justicia estatal, Marco Vinicio, me dijo que iba a preguntar, pero que es muy difícil meterse con los soldados.”

Sólo de forma extraoficial, autoridades de la Conafe en Michoacán informaron a la familia que la cuadrilla militar que arribó a Betania el día en que desapareció el maestro Daniel pertenecía al regimiento del Ejército asentado en Parácuaro, por lo que, acompañada de sus hermanas, la señora Rebeca decidió consultarlos directamente.

“Me subí a una camioneta con mis cinco hermanas, y agarramos camino a Parácuaro, pero llegando a Apatzingán, una patrulla militar nos detuvo, y cuando les enseñamos las fotos de Dany, yo noté que uno de los soldados se sorprendió, mientras que otro ni siquiera quiso voltear a ver el retrato, simplemente negó saber de mi hijo… luego seguimos hasta llegar a la zona militar de Parácuaro, y cuando les mostramos a los soldados de la entrada el retrato, uno de ellos inmediatamente dijo ‘sí, es el maestro de Betania’, pero luego ya no quiso decir más…”

Aunque insistieron, la mamá y las tías de Daniel no fueron recibidas por ninguna autoridad militar y, por lo tanto, “no sabemos si los soldados jugaron algún papel en la desaparición de Dany, pero creemos que deben investigarlos, y con seriedad. Lo único que nos ha dicho el Ejército en torno a este asunto es que no pueden ayudarnos a rastrear la zona, y las autoridades estatales nos dicen que no pueden investigar a soldados, porque ellos tienen sus propias leyes, y eso me parece ilógico.”

–¿En la zona donde desapareció Daniel opera la delincuencia organizada? –se pregunta a la señora Rebeca.

–La gente de Betania dice que no, que ahí no hay nada de maldad, pero, si no hay gente mala, ¿qué hacía ahí el Ejército? Si no hay gente mala, ¿dónde está Dany?

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Qué es la "renuncia silenciosa" y por qué puede ser buena para trabajadores y empresas

Renunciar silenciosamente puede ser la solución para un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal.
22 de agosto, 2022
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En muchas oficinas (y aun más en aplicaciones como Zoom, Teams y Slack), tanto empleados como gerentes cuchichean sobre la “gran renuncia”.

Reino Unido experimentó un fuerte aumento en el número de personas que renunciaron a sus trabajos en 2021, y una quinta parte de los trabajadores en este país europeo aún dice que tiene pensado renunciar el próximo año en búsqueda de una mayor satisfacción laboral y de mejores salarios.

Si no estás feliz con tu trabajo, pero dejarlo no es una opción o no cuentas con alternativas atractivas, puedes intentar “renunciar silenciosamente“.

Esta tendencia de simplemente hacer lo mínimo que se espera de uno en su trabajo ha despegado en TikTok y claramente ha causado ruido entre los jóvenes.

También ha frustrado a gerentes, y algunos parecen estar preocupados por la holgazanería de sus empleados.

Pero renunciar tranquilamente no se trata de evitar hacer tu trabajo, se trata de tener una vida significativa fuera de tu trabajo.

En los últimos 20 años, muchas personas se han sumado a una cultura de exceso de trabajo en todo el mundo, en la que el trabajo no remunerado se ha convertido en una parte que se espera que muchos trabajadores lleven a cabo.

Diferencias generacionales

Después de múltiples recesiones y una pandemia global, los millennials y la generación Z en particular suelen no tener las mismas oportunidades laborales y de seguridad financiera que tuvieron sus padres.

Muchos jóvenes en trabajos profesionales que esperaban una progresión relativamente sencilla en la vida se han enfrentado a contratos precarios, incertidumbre laboral e intentos fracasados de comprar una vivienda.

Hay quienes constantemente dedican horas extra y van más allá en el trabajo para tratar de asegurar promociones y bonificaciones, pero aún así encuentran complicaciones.

Mujer sentada en su oficina.

Getty Images
Muchos millenials y jóvenes de la generación Z rechazan el estilo de vida de vivir para trabajar.

Quizás en respuesta a esta decepción, un estudio reciente de Deloitte descubrió que los jóvenes buscan cada vez más flexibilidad y propósito en su trabajo, además de equilibrio y satisfacción en sus vidas.

Muchos jóvenes profesionales ahora rechazan el estilo de vida de vivir para trabajar. Continúan trabajando pero no permiten que el trabajo controle sus vidas.

Trabajar a una capacidad mínima puede parecer extraño. Pero tú (y tu empleador) no debéis temerle a la renuncia silenciosa. De ​​hecho, podría ser bueno para ambos.

Bueno para la salud mental

Diversos estudios han concluido que el equilibrio entre el trabajo y la vida están conectados a la salud mental en una variedad de trabajos.

Y una encuesta de 2021 en la que se entrevistaron a 2.017 trabajadores de Reino Unido, realizada por Glassdoor, un sitio web que analiza empleadores, encontró que más de la mitad de los entrevistados sentía que le faltaba equilibrio entre el trabajo y la vida personal.

Renunciar en silencio tiene como objetivo restablecer ese equilibrio, en situaciones donde el trabajo ha tomado tiempo de la vida personal.

También puede ayudar a separar tu autoestima personal de tu trabajo. Cuando todo lo que haces es trabajar, es difícil no enfocar tu sentido de valor en él.

Los fracasos percibidos en el trabajo, como no obtener el ascenso que querías o que no te reconozcan tus logros, pueden internalizarse como fracasos personales.

Esto puede aumentar la ansiedad y hacer que te preocupes por cómo mejorar tu rendimiento.

Hombre con su laptop escuchando musica.

Getty Images
Muchas personas ahora rechazan trabajar en exceso para evitar la fatiga, y prefieren elegir un equilibrio y una vida más alegre.

A menudo, las personas responden trabajando más, lo que exacerba aún más el círculo vicioso del exceso de trabajo y baja autoestima.

Los peligros de la fatiga

En el peor de los casos, todo puede terminar en fatiga.

En 2019, la Organización Mundial de la Salud reconoció oficialmente la fatiga como un fenómeno ocupacional caracterizado por sentimientos gotamiento, cinismo, distanciamiento mental del trabajo y bajo rendimiento.

La fatiga es un riesgo significativo cuando se trabaja en exceso y puede tener impactos a largo plazo en la salud física, emocional y mental.

La fatiga es difícil y costosa tanto para las personas como para los empleadores.

Muchas personas con fatiga terminan ausentándose del trabajo, o trabajando a una capacidad inferior a la plena. Renunciar en silencio puede crear un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida personal y, por lo tanto, podría proteger contra la fatiga antes de que suceda.

Mejorar las relaciones de trabajo

Las investigaciones muestran que los empleados más felices son más productivos y comprometidos. Esto incluso puede mitigar el hecho de sentirse distraído o no querer estar presente.

Cuando las personas se sienten felices, es más probable que sean más amigables, abiertas y que fomenten amistades en el lugar de trabajo. Muchas personas han asegurado que toman en cuenta esto al estimar cuánto disfrutan su trabajo.

Mujer en su escritorio mirando por la ventana.

Getty Images

El enfoque de la renuncia silenciosa en simplemente enfocarse en hacer su trabajo también elimina el impacto negativo de sentirse constantemente en competencia con colegas.

Tener amistades en el lugar de trabajo alimenta nuestra necesidad básica de un sentido de pertenencia y, a su vez, puede aumentar la lealtad al lugar de trabajo y mejorar el desempeño laboral.

Todo esto puede resultar en una mayor productividad, lo que por supuesto significa mayores ganancias.

Renunciar tranquilamente podría ser una “gran liberación” y una respuesta a la gran resignación.

Las personas ahora rechazan trabajar en exceso para evitar la fatiga, y prefieren elegir un equilibrio y una vida más alegre. Además están poniendo cada vez más límites para que su identidad y autoestima no esté ligada a su productividad laboral.

En lugar de ponerse nerviosos por la pérdida de productividad, los empleadores deben aprovechar este movimiento silencioso de renuncia para apoyar el bienestar de su personal.

Fomentar un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida les mostrará a los trabajadores que son valorados, lo que generará un mayor compromiso, productividad y lealtad: todos ganan.

*Este texto fue escrito por Nilufar Ahmed, quien es profesora de Ciencias Sociales en la Universidad de Bristol.

Puedes leer la nota original en inglés en The Conversation..


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